Luego de que Mark me dejara en casa me sentí aliviada, por alguna razón necesitaba desahogarme y aunque sea doloroso revivir los malos momentos por los que pasé me sentí acompañada por él, como si no tuviera que temer nada por contarle la verdad. Siempre fue algo que me costó horrores tener que decir aunque muy poca gente lo sepa, pero con él fue todo muy diferente, era algo que hasta necesitaba hacerlo. No me arrepiento en absoluto de haberme abierto hacia él.
Me relajé en mi cama con un té de hierbas y me sumergí en un necesitado sueño. A la mañana siguiente llamé a mi madre, con la cena de Mark no había tenido tiempo para hablar con ella; quedamos en encontrarnos para almorzar así yo tendría el tiempo suficiente para ordenar el caos de mi casa. Cuando colgué la llamada, vi que tenía un mensaje de un número desconocido, me sorprendí al leerlo:
"¿Te encuentras mejor? Soy Mark"
Su mensaje me sacó una sonrisa, no esperaba que se preocupara tanto por mí, de hecho ningún hombre se había preocupado por mí excepto por mi padre y digamos que Jack a su manera.No tardé nada en darle su respuesta:
"Hola Mark. Siento no haber contestado antes, dormí las horas que tanto necesitaba. Estoy mejor, gracias. ¿De dónde conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado"
No pude llegar hasta el cuarto de limpieza porque él ya había contestado:
"Tengo mis métodos, que tengas un lindo día. Te veo el lunes en la oficina"
Me reí con su respuesta, y le mandé un último mensaje:
"No quiero pensar cuales son tus métodos. Hasta el lunes"
La noche anterior había desarmado mi armario por completo buscando algo acorde a una cena. Supuse que Mark me llevaría a un buen lugar y no estaba equivocada, el restaurant era maravilloso y para la comida que servían no quedan palabras.
Limpié la casa como hacía tiempo no lo hacía y cuando revisé la hora me di cuenta que debía apurarme o no llegaría a tiempo para el almuerzo. Me di una ducha rápida y sin tiempo para secarme el pelo lo até en un rodete, con un jean, camisa, zapatos bajos y blazer negro salí a buscar a mi madre.
Para cuando llegué ella ya había ordenado la comida.
-Hola hija, ordené pasta para ambas ¿qué te parece?
-Hola mamá, genial.
-¿Qué tal el día de ayer?- preguntó mientras tomaba asiento.
-Mmm agridulce.
-¿Agridulce?¿Y eso?
-Bueno...por donde empezar. Es una larga historia.
-Tenemos tiempo de sobra.
-Bueno, ¿te acuerdas que te conté que la relación con mi jefe no había empezado de buena manera?
-Sí, me lo contaste.
-Ayer apareció James.
-¿James?¿Qué hacía James o qué hace James aquí? ¿Qué tiene que ver esto con tu jefe?
-James está aquí para molestar como lo ha hecho siempre, tiene la excusa de que quería saber como llevaba lo de Charlie pero no logró convencerme, sé que está aquí por algo más y además la manera en la que me trató lo dejaba muy claro, por suerte mi jefe estaba allí y me ayudó.
-¡Lexie! Deberías haberme avisado, ¿cuándo ocurrió esto?
-Ayer, no es nada mamá. Conozco a James, es capaz de muchas amenazas o aparentar ser un psicópata pero no me lastimaría.
-Eso no lo sabrás hasta que te pase algo, no te confíes Lexie.
-Ya lo sé mamá, ya lo sé.
-Bueno, ¿y luego qué dijo tu jefe?
-No dijo nada durante el camino hasta casa, él me llevó en su auto y lo invité a pasar a casa. Luego de un té me propuso cenar en la noche por Picadilly Circus.
-Con que por eso me cambiaste anoche, por una nochecita con tu jefe.
-¡Mamá!
-Solo bromeo cariño.
-Muy chistosa, ¿puedo continuar?
-Por supuesto.- Dijo mi madre sonriendo.
-Nuestra relación siempre se veía tensa a causa de su hija, él no entendía por qué me comportaba así tan mal su hija por lo que tuve que contarle lo que ocurrió con Charlie si quería evitar nuevos conflictos.
-Imagino lo duro que habrá sido para ti Lex.
-No tanto, creí que lo sería, creí que me moriría por dentro como siempre ocurre cuando lo recuerdo pero hablarlo con él me dió más fuerza.
-Eso nunca te había ocurrido.
-No, es extraño, pero me siento feliz, es un avance en mí.
-Lo es cariño, y me pone muy feliz. ¿Alguna foto del hombre que está robando tu corazón?
-No está robando mi corazón, apenas lo conozco y además no estoy con un hombre desde hace más de un año.
-Por eso mismo tu cuerpo necesita acción hijita.
-Ya basta mamá, ahora te has quedado sin foto.- Hizo un puchero y ambas comenzamos a reír a carcajadas, si hay algo que amo de mi madre es su sentido del humor. Poder charlar con ella de igual a igual.
Tuvimos un lindo almuerzo, poniéndonos al tanto de las cosas que aún no habíamos hablado y luego volví a casa, me sentía con ganas de salir, cosa que hacía mucho tiempo no me pasaba, no quería quedarme sola en casa cuando afuera la noche estaba espléndida. Al llegar llamé a Melissa, sonaría raro para ella ya que siempre es la que insiste en que hagamos algo además de reunirnos en nuestras casas como ancianas frustradas.
-Hola Mel.
-Hola Lex, ¿cómo va todo?
-Muy bien.
-Mmm...ese muy bien hace mucho no lo escuchaba. Algo bueno tuvo que haberte pasado.
-No pienso contarte por teléfono.
-Voy para tu casa, dame unas horas.
-¿Qué te parece si mejor hacemos algo afuera?
-¡Wow! Acá pasó algo grande, ¿tienes fiebre?¿llamo a un doctor?
-Ya, basta de bromas. Hablo enserio.
-De acuerdo, ¿cómo te sientes para ir a nadar al club en la noche? Hace mucho tiempo no lo hacemos.
-¡Perfecto!
-Te veo en unas horas entonces.
-Nos vemos.
Con Melissa, solíamos ir a nadar de noche todos los fines de semana, era nuestro ritual en la adolescencia; nuestras madres por supuesto terminaban regañandonos ya que por nuestras fugadas a la pileta en noches frías terminábamos enfermándonos. Era y sigue siendo nuestro lugar neutral, donde podemos relajarnos de todo y de todos.
Fui en busca de un traje de baño para guardar en el bolso hasta que recordé que había tirado muchas cosas de mi armario en un ataque de locura luego de que muriera Charlotte, por lo que tuve que ir hasta un cajero del banco a buscar dinero para comprar uno nuevo.
Salía del banco cuando alguien me tomó por la cintura, al darme la vuelta y quedar de frente quería morir. Otra vez James.
-Me sueltas en este mismo instante o grito.- Afortunadamente varias personas transitaban junto a nosotros.
-Puedes quedarte tranquila aunque solo sea un minuto, quiero hablarte.- Me debatí entre salir corriendo o escucharlo, probablemente la primera opción no sería una buena elección y empeoraría el problema, por lo que decidí escuchar lo que tenía para decir.
-Te escucho.
-Caminemos, no puedo estar parado con tus ojos clavados en mí perforándome.
-De acuerdo.
-Lamento haberte tratado como lo hice ayer.
-Me lo esperaba.
-Sabes que te aprecio.
-¿Me aprecias? ¡Por favor James, si vamos a hablar sé sincero por una vez en tu vida!
-Dios, por qué siempre te alteras.
-Porque es desesperante como me mientes en la cara.
-Bueno, basta no vamos a llegar a nada así. Por otro lado, no quiero que vuelvas a llamar zorra a mi mujer.
-A ver James, si viniste para sermonearme sobre cómo tratar a tu mujer estás perdiendo el tiempo porque yo voy a decir y hacer lo que se me dé la maldita gana.
-Cálmate, la gente nos está mirando.- Era verdad, pero me desesperaba su actitud. Lancé un vistazo alrededor nuestro y vi a Mark escondido detrás de una cabina telefónica. Quería reírme en ese instante, con que el jefecito me estaba siguiendo.
-James, termina con esto por favor.- Quería sacármelo de encima lo más pronto posible.
-Lo último que tengo para decir es que tu jefecito enamorado se cuide, tengo mis contactos.
-Te acercas a él y te mato.- No sabía de dónde había salido eso, pero sorprendentemente me dí cuenta que no toleraría qué él o alguien le hiciera daño.
-Mmm...con qué tenía razón, te enamoraste de ese modelito. En hora buena por la feliz pareja.- Dijo en tono de burla.
-Deja de decir estupideces.
-Me voy.Ya estás advertida, nadie se mete con lo que es mío.
Así sin más se fue, quería gritarle a cuatro vientos que yo no era suya que no podría ser jamás suya, si era eso a lo que se refería. Maldito idiota bastardo. Respiré contando hasta diez antes de cruzar la calle para buscar a Mark. Cuando llegué a la cabina él ya no estaba, pensé en enviarle un mensaje de texto pero luego de pensarlo dos veces creí que sería mejor preguntarle el lunes en la oficina que era lo que estaba haciendo allí.
No podía perder más tiempo, fui hasta la tienda a comprar el traje de baño que al fin y al cabo era por lo que había salido, y volví a casa.
Antes de ir al club me preparé una cena rápida, no aguantaría hasta terminar con Mel para comer y sabía que al salir de la pileta me comería todo lo habido y por haber.
A las ocho en punto, nos encontramos en la puerta.
-¿Cómo está mi feliz amiga?- Dijo abrazándome.
-Cállate.
-¡Oh no volvió la amargada!
-Muy graciosa, vayamos al vestuario y luego te cuento. Necesito relajarme primero.
Nos cambiamos y dejamos nuestras cosas en los casilleros, nos dirigimos al área de las piletas e inmediatamente nos zambullimos en una que estaba climatizada. Dí un par de brazadas e hice varios largos, hacía mucho tiempo que no lograba descargarme en el agua.
-¿Ahora si vas a contarme?- Dijo Mel nadando hasta mí. Nos sentamos en la orilla y le conté lo sucedido con Mark la noche anterior y que lo había visto espiándome por la tarde.
-Con que eso era lo que te tenía tan feliz, lo sabía. ¡Te lo dije! Van a terminar en el escritorio de la oficina.
-¡Mel deja de decir estupideces!
-Nada de estupideces, tienes que soltarte más. Necesitas más acción.
-Eso dijo mi madre.
-Ya ves, si hasta tu madre te lo dijo. Además, el jefecito se nota que está loquito por ti, y hay que admitirlo el hombre parece salido de una película.
-Lo último no te lo discuto, Mark debajo de ese traje parece tener un buen cuerpo.
-Con que buen cuerpo eh...
Creí morir en ese momento, Mark caminaba hacia nosotras solo con su bañador desde el cual podía apreciar su cuerpo esculpido, imaginaba que tenía un buen cuerpo pero no que estuviera tan trabajado. Tuve que cerrar la boca para no quedar como una loca depravada.
-Yo...lo siento....- Las palabras no salían de mi boca.
-No sientas nada Lexie- Se lanzó al agua y nadó hasta nosotras.- Hola maestra Mel.- Dijo saludando a mi amiga cuando llegó hasta ella.
-Hola Mark, fuera del colegio solo soy Mel.- Dijo mi amiga embobada.
-Perfecto, hola Lexie.- Dijo mirándome con una pícara sonrisa en su rostro, no podía tener tanta mala suerte, justo viene a escuchar algo tan vergonzoso en el lugar que jamás pensé que lo encontraría.
-Bueno...creo que sobro acá, los dejo solos.
-No Mel, no es necesario.- Quería asesinarla, no podría estar sola con él y menos teniéndolo cerca con tan poca ropa.
-Claro que sí, además tengo cosas que hacer.- Saludó a Mark y antes de saludarme a mí se acercó a mi oído y dijo.- Haz que valga la pena, aprovecha el momento.
Poniendo los ojos en blanco le dije:
-Sí, si claro. Te veo luego.
Al quedar los dos solos me sentí tan incómoda, como iba a explicarle lo que acababa de decir.
-Siento lo que dije recién.
-¿En verdad lo sientes?¿Tan mal está mi físico?
-¡No!...Es decir....- Él comenzó a reírse a carcajadas y me di cuenta que estaba bromeando, aprovechando ver mi cara aterrorizada.
-Muy gracioso Sr. Turner.
-Que es la vida sin un poco de risa.
-¿Qué haces aquí?- Se acercó hasta mí y se sentó en el escalón de la orilla para estar a mi lado.
-Suelo venir aquí cuando no cuido a mi hija.
-¿Y dónde está ahora?
-Está con su madre.
-Oh...ya veo...¿tienes buena relación con ella?- Por alguna razón necesitaba saber que era lo que pasaba entre ellos, ya que por los pasillos de la oficina circulaban miles de historias.
-Para nada, lo único que tenemos en común es Isabel. Ella tampoco quiere quedarse con su madre, pero hay que cumplir la ley.
-Te entiendo...Si hubiera sido por mí no hubiera dejado que James se quedara con Charlotte.
-Tenemos algo en común entonces.
-Así parece.- Dije sonriendo.-¿Qué hacías esta tarde?
-¿Cómo que hacía?- Su cara pasó por todos los colores y no pude evitar reírme.
-Te vi escondido detrás de la cabina telefónica Mark.
-¡Oh! Creí que no me habías visto, yo...te vi con él y quise asegurarme que estuvieras bien, cuando él se fue me marché.
-Gracias por preocuparte.
-No es nada.¿Que te parece si nadamos?
-Prefiero quedarme un rato sentada.
-Oh vamos, estás en una pileta.
-Que quiero quedarme sentada dije.
-Y yo digo que te metas.
-No.
Cerré mis ojos pidiendo que no se avecinara otro pelea, ambos tenemos un carácter tan fuerte que la mayoría de las veces colapsa. La paz no duró mucho, al abrir los ojos Mark me tomó por las piernas e hizo que ambos cayéramos en el agua de un chapuzón.
-¡Mark!- Dije al salir a la superficie, largando el agua que había tragado.- Su cara estaba a centímetros de la mía, y mi cuerpo se tensó automáticamente.
-Era tentador hacerlo...- Dijo sonriendo con su típica mirada pícara.
-No vuelvas a hacer eso. Me tomaste por sorpresa.- Dije apartándome para poner distancia.
-Era la idea.
Nadamos por lo que pareció una eternidad, al parecer ninguno de los dos quería dejar la compañía del otro pero era hora de volver a la realidad.
-Bueno...creo que debería ir volviendo a mi casa.- Dije.
-Sí, yo también.
Me ayudó a salir de la piscina y con la toalla, al ponerla sobre mis hombros sus manos tocaron mi piel que se erizó con su contacto automáticamente. Él se quedó allí parado unos segundos y con una sonrisa se alejó unos pasos.
-¿Te llevo a tu casa?- Preguntó.
-No, gracias. Son pocas cuadras, puedo caminar.
-Lexie...es tarde.
-No pasa nada, de verdad.
-Lexie...
-Ya lo he dicho. Si quieres te envío un mensaje cuando llegue.
-De acuerdo, no olvides mandarlo o tendré que ir a tu casa para verificar que llegaste bien.
-Tranquilo.
-Nos vemos el lunes.
-Adiós.- Con un delicado beso en la mejilla que duró más de lo normal se fue.
Fui hasta el vestuario para darme un baño de agua fría, Mark había despertado sensaciones en mi cuerpo que hacía mucho tiempo no sentía. Su contacto se sentía como lava recorriendo mi piel, pensarlo ya me ponía a mil. Decidí terminar rápido con el baño y no pensar más en él.
Al llegar a casa le envíe un mensaje de texto para que luego no me hiciera ninguna clase de reproches:
"Ya estoy en casa Mark. Hasta el lunes."
Él respondió al minuto:
"Creí que no lo mandarías. Cuanto tardas en caminar mujer. Descansa."
Este hombre es desesperadamente exagerado.
Al día siguiente me desperté con buen ánimo, me sentía con la energía para hacer cualquier cosa. Estos cambios eran nuevos en mí, ninguna actividad o terapia había logrado ponerme así.
Fui a preparar el desayuno y al abrir la heladera me dió pena, apenas había un plato de vegetales y leche. Debía hacer las compras urgentemente.
No perdí tiempo, me cambié, busqué mi bolso y fui al supermercado.
Iba por los pasillos mirando los productos atentamente hasta que alguien dijo mi nombre.
-Lexie.
Al darme la vuelta vi a Christine, la sobrina de Mark.
-Hola Christine, ¿cómo estás?
-Bien...haciendo compras para casa.- Cada vez me sorprendía más esta chica, teniendo que disfrutar de la adolescencia pero haciendo una vida de adulto. Cuando su madre debía encargarse de las compras y la casa ella debía hacerlo en su lugar.
-¿Necesitas ayuda?
-No, ya casi tengo todo.¿Tú cómo estás?
-Yo bien, ¿qué harás hoy?
-Bueno...calculo que limpiar un poco la casa. Con las cosas que tuve que hacer para la escuela no he tenido tiempo de ordenar.
-¿Quieres que te ayude?
-No es necesario, no quiero molestar.
-Por supuesto que no, ya está dicho. Termino las compras y te ayudo.
Me ayudó a cargar las compras hasta casa, busqué algunas cosas que quizás nos servirían para limpiar y fuimos hasta su hogar. Ella tenía razón cuando dijo que su casa era un desorden.
-Tenemos trabajo por hacer....- Dije.
-Juntas podemos hacerlo rápido.
-Claro, pero pongamos algo de música sino será mortalmente aburrido.
Trajo el grabador y sintonizamos una radio para poner la música.
Pasamos la tarde entre escobas, trapeadores y bailes. Cuando terminamos ambas caímos rendidas en el sillón.
-Gracias por haberme ayudado Lexie, eres genial.
-No es nada, es difícil mantener limpia una casa así de grande viviendo sola.
-Sí, lo es.
-¿Qué tal el chico de la escuela?
-No creo que funcione, no he vuelto a hablar con él desde hace varias semanas.
-Si no vuelve a ti es porque no vale la pena, ya llegará el adecuado.
-¿Y tú que tal?¿Algo de acción?
-¿Por qué todo el mundo dice lo mismo? No, no hay acción desde hace mucho tiempo.
-Eso sí debe ser feo.
-¿Y tú cómo sabes eso?
-Vamos, ya casi termino la escuela, no pienso que me trajo la cigüeña ya he tenido relaciones.
-No me parece raro, pero no me lo esperaba de ti.
-¿Cuándo fue tu primera vez?
-A los 18.
-Bueno ya casi llego.
Me causó risa su comentario, en verdad me agrada esta chica. Pensé tener esta conversación con mi hija cuando alcanzara la adolescencia sin embargo me encuentro conversándolo con la sobrina de mi jefe en su casa. Las vueltas de la vida.
Preparamos un té juntas y luego de acomodar un par de cosas en la cocina volví a casa, no sin antes de que ella me agradeciera un millón de veces por la ayuda.
Al llegar a mi casa me encontré a Mel sentada en la entrada.
-Al fin apareces, ¿dónde te habías metido?
-Fui a ayudar a limpiar la casa a la sobrina de Mark.- Dije abriendo la puerta.
-Ya estás formando parte de la familia. ¡Me encanta!
-Aún no entiendo como tienes esa imaginación. La ayudé porque como te conté su madre es la que está en un psiquiátrico y esa casa era un desastre total, apenas tiene 18.
-Ya, comprendo. ¿Qué tal anoche?
-No te ilusiones. Sólo nadamos un rato y pasamos un buen rato.
-¿Nada más?¿Ni un misero besito?
-No Mel, no sé que esperas.
-Ya sabes que espero, es frustrante Lex. Vamos, saca a tu Lexie sexy de adentro. Recuerda como solías seducir a los hombres.
-Ya no me siento así Mel, sabes que cambié.
-Pero puedes volver a ser la de antes. Todavía tienes una vida por delante, mereces ser feliz. Además, como siempre te digo los finales felices son historias sin acabar, no des todo por terminado.
-Lo dudo, todo es muy difícil.
-Nunca digas nunca.
-¿Te quedas a dormir?
-No, traje algo para cenar y luego me voy.
-De acuerdo.
Preparamos una ensalada fresca con pollo y nos sentamos a comer.
-¿Cómo van las cosas con Jack?
-No presiones Lex. Jack es grandioso y para que negarlo es perfecto, pero no lo sé no me remueve las entrañas como siempre pensé que sería cuando me enamorara. Esa sensación de que se me erice la piel.- Me atraganté con la bebida, era exactamente lo que había sentido ayer con Mark.
-Dale tiempo.
-Eso intento. ¿Has hablado con Frank?
-Nunca del tema de la disco pero sí hemos almorzado juntos. No sé que le ocurre, está muy distante y raro.
-Presta más atención o pregúntale, mejor que seas directa con él.
-Ya veré que hago.
Limpiamos los platos y ordenamos la cocina, luego de ver un capítulo de nuestra serie favorita se fue a su casa. Yo preparé la ropa para el día siguiente y me fui a dormir. A volver a una nueva agotadora semana de trabajo.
Me levanté con tiempo, me duché, desayuné tranquila y fui caminando hasta la empresa. Era un día soleado y había que aprovechar el buen clima.
Al llegar a la empresa Mark ya estaba esperándome en mi oficina.
-Buen día, Lexie.
-Buen día, Mark.
-Te hice un café.
-¡Oh! Gracias no era necesario, eres el jefe.
-No digas nada, que sea el jefe no significa que no pueda hacerte un café.
-Está bien. ¿Qué tenemos hoy?
-Quiero que me ayudes a planear la reunión del miércoles.
-Recuerdo que era sólo del personal ¿verdad?
-Así es.
-Bueno, manos a la obra entonces.
Estuvimos de acuerdo en la gran mayoría de los puntos a tratar en la reunión y casi no discutimos. Las cosas iban por buen rumbo finalmente. Almorzamos juntos, Frank pasó por nuestro lado varias veces lanzándome una mirada fugaz, aún no entendía su comportamiento y debía hablarlo con él lo más pronto posible.
Ya habían pasado más de dos horas de mi horario de salida y la noche había llegado, tomé mi bolso y chaqueta y fui hasta el ascensor. Las puertas se cerraban pero Mark logró entrar justo a tiempo.
-Te llevo a tu casa.- Dijo muy seguro.
-No, gracias Mark.
-Ya anocheció.
-Lo sé.
-Por eso mismo te llevo.
-Dije que no.
-Ya deja de ser tan terca. Acepta que te lleve.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que....-No pude terminar la frase porque me pegó a la pared del ascensor y me besó. Un hermoso beso. Un beso dulce y necesitado a la vez, cargado de pasión y deseo, un beso de los que te quitan el aliento. Nadie me había besado en más de un año y puedo dar fe que nunca lo sentí así, besaba como jamás me habían besado en la vida. No sabía que pasaría cuando las puertas se abrieran pero ya poco me importaba, estaba más allá del tiempo.


.gif)
oh por dios ese beso :O, Barbie como te atreves a dejarnos asi??
ResponderBorrarjajaja me encanta que todos quieran que Lexie y Mark tengan accion, ojala sea en el escritorio como dice Mel jajaja aunque ella es muy terca y no lo haga tan dificil, en cambio Mark esta muy decidido.
que ganas de molestar que tiene James, que ya deje de molestar a Lexie y se largue con su mujer
me encanto, espero muy ansiosa el proximo capitulo
un beso grande Barbie
Ya pronto les tiene que tocar acción como todos le dicen jaja en el próximo capítulo sigue el beso desde la perspectiva de Mark y veremos que piensa de todo esto.
BorrarOjalá James deje de ser un estorbo en la vida de Lexie.
Un beso grande Sol
Hoy por fin me puse al día con los capítulos, y me encantaron, me alegro que Lexie haya confiado en Mark, para contarle la historia de su hija muerta. Y él que tierno con ella y que protector. Me da bastante miedo las amenazas de James, porque piensa que ella sigue siendo suya. Y que le pasará a Frank.
ResponderBorrarQue momento mas romántico, el beso en el ascensor !!!!
Espero ansiosamente el próximo capitulo.
Un abrazo.
Ambos dieron un gran paso y ojalá no retrocedan.
BorrarJames dice tener tantas razones para estar en Londres pero aún no conocemos verdaderamente la razón principal y Lexie se da cuenta de eso.
Ya veremos que pasa con Frank...
Un beso grande