No podía seguir viendo esa escena, me mataba de alguna manera verlos bailando tranquilamente, estaba dispuesto a dejarlos en paz hasta que vi la cara de desagrado de Lexie; disimuladamente me acerqué a ellos y traté de escuchar lo que hablaban. Ella no quería bailar, quería ir a la barra y el maldito no la dejaba. Finalmente, no aguanté más y me coloqué detrás de ellos para interrumpirlos.
-Ha dicho que no.-Dije en un tono de voz fuerte y claro.
-Vaya, vaya Mark Turner.- Dijo Frank.
-No quiero problemas Cooper.
-Yo tampoco, estoy bailando con mi amiga, tengo derecho a privacidad.
-Pues ella ya ha dejado claro que no quiere bailar.
-Ese es nuestro problema, no suyo.- Quería matarlo allí mismo pero me comportaría por ella.
-Ya basta.- Dijo Lexie.- Me iré a la barra y ustedes dos pueden dejar de pelear.
Se marchó hecha una furia y yo me quedé allí con él.
-Tenía que llegar a arruinarlo todo, maldita sea.- Dijo Frank.
-No he arruinado nada, intervine porque ella no estaba a gusto.
-¡Y que sabe usted de ella!¡Demonios! La ha vuelto loca toda la semana podría dejarla en paz al menos un día.
-Creo que está muy equivocado y si yo fuera usted moderaría la manera de dirigirse a mí.
-Y si yo fuera usted no me metería donde no me llaman.- Dijo acercándose cada vez más a mí, podía sentir el desagradable olor a alcohol que desprendía.
-Cuidado Cooper, lo lamentará después.
-¡O sino que!- Gruñó.
-No necesita de amenazas, usted ya lo sabe.
-Hable claro, no sea tímido.- Sabía que terminaría mal y no estaba de ánimos para una pelea.
-No voy a rebajarme más, disfrute lo que le queda de la noche.
Sin esperar respuesta fui en busca de Lexie, lo que era una salida para distraerme del desastre que tengo por vida terminó en un completo fracaso. Para cuando la encontré, estaba sentada en la barra y cuatro vasos se encontraban vacíos junto a ella, no me sorprendería si en estos momentos no logra terminar una frase.
-Tenía que llegar a arruinarlo todo, maldita sea.- Dijo Frank.
-No he arruinado nada, intervine porque ella no estaba a gusto.
-¡Y que sabe usted de ella!¡Demonios! La ha vuelto loca toda la semana podría dejarla en paz al menos un día.
-Creo que está muy equivocado y si yo fuera usted moderaría la manera de dirigirse a mí.
-Y si yo fuera usted no me metería donde no me llaman.- Dijo acercándose cada vez más a mí, podía sentir el desagradable olor a alcohol que desprendía.
-Cuidado Cooper, lo lamentará después.
-¡O sino que!- Gruñó.
-No necesita de amenazas, usted ya lo sabe.
-Hable claro, no sea tímido.- Sabía que terminaría mal y no estaba de ánimos para una pelea.
-No voy a rebajarme más, disfrute lo que le queda de la noche.
Sin esperar respuesta fui en busca de Lexie, lo que era una salida para distraerme del desastre que tengo por vida terminó en un completo fracaso. Para cuando la encontré, estaba sentada en la barra y cuatro vasos se encontraban vacíos junto a ella, no me sorprendería si en estos momentos no logra terminar una frase.
-Lexie...no deberías seguir tomando.- Dije detrás de ella.
-Creo que he dejado claro que yo hago lo quiero.
-Eso lo sé de sobra, solo te estoy advirtiendo.
-Ya cállate.
-Como digas.- Esta mujer me frustra a niveles inimaginables.
Se acercó hasta mí y apuntándome con el dedo índice en mi pecho me dijo:
-Sabes cual es tu maldito problema, que no puedes dejar de manejar la vida de otros, quieres que todo se haga como tu dices. Y te pone como un demonio que no te hagan caso. Yo soy como soy, si te gusta bien y si no también.
-Lexie no digas nada de lo que te arrepientas.- Sabía que era la verdad de lo que pensaba solo que se animaba a decirlo bajo los efectos del alcohol.
-No me arrepen....- No logró terminar la frase porque comenzó a vomitar sobre mis zapatos, fantástico, justo lo que necesitaba.
-Oh genial, ¿era necesario? Andando te llevaré a tu casa.
-No.
-Claro que sí, mira tu estado. Nos iremos, y por una maldita vez harás lo que te digo.- No habló durante todo el camino, cuando llegamos a su casa la ayudé a desvestirse; sería un hipócrita si dijera que no me tentó verla solo con su ropa interior, soy un hombre, pero las circunstancias no eran las mejores, la ayudé a lavarse la cara y la acosté.
-Me quedaré hasta que te duermas.- Le dije.
Me acomodé en un sillón de su habitación usando como abrigo mi chaqueta, estaba tan cansado que me dormí rápidamente. Me desperté con los rayos del sol que se asomaban por la ventana, levantarse con esta vista era realmente agradable.
Decidí dejarla descansar, se la veía tan tranquila durmiendo que no quise molestarla. Debo decir que dormida es como mejor le sienta, tranquila y calma transmite paz, despierta es otra cosa. Me dirigí a la cocina, y le preparé un desayuno, un buen jugo de naranja junto a un té caliente y tostadas, la animarían. No pude evitar la tentación de recorrer el lugar, estaba bien decorado pero me sorprendió no encontrar ni una sola foto. Me sentía un intruso por revisar sus cosas pero esta mujer es tan misteriosa que me resulta imposible resistirme ante la posibilidad de conocer aunque sea un poco más de ella.
Eran las nueve de la mañana cuando recordé que debía pasar por mi hija, hoy es su acto escolar y debo prepararla, cuanto antes la tuviera en mis brazos mejor, siempre es una lucha tener que separarme de ellas y no haberla visto por un día me está matando.
Marqué el número de mi padre y me respondió en seguida:
-Hola Mark.
-Hola papá, ¿cómo va todo?
-Bien, ¿qué tal la noche?
-No fue la mejor de todas, ¿qué tal Bel?¿se ha portado bien?
-Oh, sobre eso...
-¿Que ocurre?
-Mira tuve un compromiso laboral que cumplir y tu madre tuvo que acompañarme.
-Ya veo...¿llevaron a Bel?
-¿Bromeas?¿Cómo podría llevar a la niña?
-¿¡Entonces que demonios hiciste con ella!?
-Cálmate, la dejé con Lexie.
-¿¡Qué hiciste qué!?
-Ya sé que no le gustan los niños, pero no es un monstruo. En unos minutos voy a buscarla.
-¡No puedo creerlo!¡Una maldita cosa que te pido y no puedes hacerlo! Déjame decirte que estoy en su casa y mi hija no está aquí.¡Entonces donde rayos está!
-Cálmate. Espera...¿qué haces en su casa?
-¿Qué me calme?¿Cómo puedes pedirme que me calme?
No aguanté más y arrojé mi celular contra la pared, al voltearme la encontré a ella parada en el umbral de la puerta desconcertada.
-¡Tú!- Grité dirigiéndome hasta donde se encontraba.
-¿Qué haces aquí?
-¿Qué hago aquí? Cuidarte, te cuidé toda la maldita noche de que tu amiguito no se propasara contigo y tú lo que haces es perder a mi hija para salir a divertirte.
-¿De qué estás hablando?
-¿Vas a decirme que mi padre no te pidió que cuidaras de mi hija?
-Sí...pero la he cuidado.
-¡Oh, ya veo!¡Y si la has cuidado donde está!¡Excelente trabajo!
-Baja un poco el tono, a mi no me gritas.Vino su tía a buscarla. La mujer dijo que era su tía...
-¿Qué tía?
-Una tal Amy.
-¡Esto debe ser broma!
-No estoy entendiendo nada, ¿qué tiene de malo que tu hermana la venga a buscar?
-Que es una enferma mental, se habrá escapado del psiquiátrico.
-Y yo como iba a saberlo.
-Me deberías haber llamado a mi, a mi padre, a quien sea ¡Maldita sea! No puedes entregársela a cualquier extraño como un paquete.
-No lo sabía, parecía sana, habló muy tranquila y normal ¡Jamás se la daría si lo hubiera sabido!
-No hay excusa. ¡Eres una irresponsable, menos mal que no tienes hijos porque serías incapaz de cuidar de uno!
Su cara se volvió blanca y vi en sus ojos el dolor, el odio y rechazo que transmitían, tal vez fui duro con ella pero el enojo que tengo es demasiado en estos momentos como para pedir perdón. Lo hecho está hecho y no hay vuelta atrás.
Permaneció callada por unos segundos, lo que para mí fueron horas.
Apuntándome con el dedo comenzó a gritarme.
Decidí dejarla descansar, se la veía tan tranquila durmiendo que no quise molestarla. Debo decir que dormida es como mejor le sienta, tranquila y calma transmite paz, despierta es otra cosa. Me dirigí a la cocina, y le preparé un desayuno, un buen jugo de naranja junto a un té caliente y tostadas, la animarían. No pude evitar la tentación de recorrer el lugar, estaba bien decorado pero me sorprendió no encontrar ni una sola foto. Me sentía un intruso por revisar sus cosas pero esta mujer es tan misteriosa que me resulta imposible resistirme ante la posibilidad de conocer aunque sea un poco más de ella.
Eran las nueve de la mañana cuando recordé que debía pasar por mi hija, hoy es su acto escolar y debo prepararla, cuanto antes la tuviera en mis brazos mejor, siempre es una lucha tener que separarme de ellas y no haberla visto por un día me está matando.
Marqué el número de mi padre y me respondió en seguida:
-Hola Mark.
-Hola papá, ¿cómo va todo?
-Bien, ¿qué tal la noche?
-No fue la mejor de todas, ¿qué tal Bel?¿se ha portado bien?
-Oh, sobre eso...
-¿Que ocurre?
-Mira tuve un compromiso laboral que cumplir y tu madre tuvo que acompañarme.
-Ya veo...¿llevaron a Bel?
-¿Bromeas?¿Cómo podría llevar a la niña?
-¿¡Entonces que demonios hiciste con ella!?
-Cálmate, la dejé con Lexie.
-¿¡Qué hiciste qué!?
-Ya sé que no le gustan los niños, pero no es un monstruo. En unos minutos voy a buscarla.
-¡No puedo creerlo!¡Una maldita cosa que te pido y no puedes hacerlo! Déjame decirte que estoy en su casa y mi hija no está aquí.¡Entonces donde rayos está!
-Cálmate. Espera...¿qué haces en su casa?
-¿Qué me calme?¿Cómo puedes pedirme que me calme?
No aguanté más y arrojé mi celular contra la pared, al voltearme la encontré a ella parada en el umbral de la puerta desconcertada.
-¡Tú!- Grité dirigiéndome hasta donde se encontraba.
-¿Qué haces aquí?
-¿Qué hago aquí? Cuidarte, te cuidé toda la maldita noche de que tu amiguito no se propasara contigo y tú lo que haces es perder a mi hija para salir a divertirte.
-¿De qué estás hablando?
-¿Vas a decirme que mi padre no te pidió que cuidaras de mi hija?
-Sí...pero la he cuidado.
-¡Oh, ya veo!¡Y si la has cuidado donde está!¡Excelente trabajo!
-Baja un poco el tono, a mi no me gritas.Vino su tía a buscarla. La mujer dijo que era su tía...
-¿Qué tía?
-Una tal Amy.
-¡Esto debe ser broma!
-No estoy entendiendo nada, ¿qué tiene de malo que tu hermana la venga a buscar?
-Que es una enferma mental, se habrá escapado del psiquiátrico.
-Y yo como iba a saberlo.
-Me deberías haber llamado a mi, a mi padre, a quien sea ¡Maldita sea! No puedes entregársela a cualquier extraño como un paquete.
-No lo sabía, parecía sana, habló muy tranquila y normal ¡Jamás se la daría si lo hubiera sabido!
-No hay excusa. ¡Eres una irresponsable, menos mal que no tienes hijos porque serías incapaz de cuidar de uno!
Su cara se volvió blanca y vi en sus ojos el dolor, el odio y rechazo que transmitían, tal vez fui duro con ella pero el enojo que tengo es demasiado en estos momentos como para pedir perdón. Lo hecho está hecho y no hay vuelta atrás.
Permaneció callada por unos segundos, lo que para mí fueron horas.
Apuntándome con el dedo comenzó a gritarme.
-¡Fuera de aquí ahora mismo maldito desgraciado! Solo nos dirigiremos la palabra en el trabajo. No quiero saber nada de ti. ¡Márchate en este maldito instante!
No dije nada más, tomé mi chaqueta y me fui, nunca la había visto así. No pensé que lo que le había dicho podría afectarla tanto. Conduje en círculos pensando en que lugar podría estar mi hermana, opté por ir primero a su casa.
Cuando llegué, toqué timbre, nadie contestó pero no me di por vencido y continué tocando la puerta, al cabo de unos minutos, ella finalmente salió.
-¡Mark!¡Hermanito!¡Qué sorpresa tenerte acá!
-Hola Amy ¿puedo pasar?
-Claro, le estaba dando de comer a Christine.- Con eso me di cuenta que mi hermana estaba pérdida nuevamente, confundiendo a mi hija con la suya.
No dije nada y entré, cuando mi hija me vio corrió a mis brazos.
-¡Papi!¡No me dejes nunca! La tía Amy dice que soy la prima Christine, y me trata como a una bebé.
La abracé con todas mi fuerzas.
-Lo sé princesa, lo siento, no te volveré a dejar. La tía no está bien, ve a buscar tus cosas para que pueda hablar con ella.
-Está bien papi.
Fui a buscar a Amy a la cocina.
-¿Y Christine? Esa niña me está volviendo loca.
-Amy, esa niña no es Christine.
-Por supuesto que sí, que cosas dices.
-No Amy, esa niña es mi hija Isabel.
-¿De qué hablas? Tú ni siquiera tienes una novia.
-Amy, ¿en qué año estamos?
-Ya basta Mark, pareces loco. Llama a mi niña para que termine lo que le cociné.
-Necesito que me acompañes a un lugar.
-Ahora no puedo.
-Amy, no te lo estoy pidiendo.
-¡Basta!¡Basta!¡Ya cállate!
Ella rompió en llantos y no supe que hacer, solo se me ocurrió abrazarla, la llevé hasta el sillón y la acomodé en mi pecho hasta que se durmió. Mientras esperaba a que despertara mi padre se llevo a Isabel a mi casa , luego tendría una dura charla con él, luego llamé al psiquiátrico, deberían mejorar la seguridad para algo se les paga.
La desperté antes de que ellos llegaran y cuando abrió sus ojos pude ver que estaba devuelta.
-¿Mark?¿Qué hago aquí?
-Hola Amy. Tuviste una recaída.
-Demonios.
-Tranquila, Ya pasó.
-¿Te traigo algo?
-Vodka.
-Amy...sabes que no haría eso.¿Cómo te sientes?
-Hecha un desastre.
-Tranquila, no me separaré de tu lado. Vas a mejorar.
-Gracias por no abandonarme.
-Jamás lo haría.
-Todos se van de mi lado Mark.
-Eso no es cierto, tienes una hija maravillosa que continuamente te visita.
-No la merezco, debe avergonzarse de mí. Que clase de madre soy.
-No digas esas cosas, ella te ama tal y como eres.
-Si lo dices para que me sienta mejor no es necesario.
-Lo digo porque es la verdad Amy.
Solo suspiró y volvió a recostarse en el sillón.
Sus enfermeros llegaron al cabo de unos minutos, los acompañé y esperé a que Amy se acomodora en su habitación me quedé un rato con ella hasta que se hizo la hora de volver a casa, debía olvidar el mal momento que tuve que pasar y ayudar a mi hija a prepararse para su acto.
Cuando llegué Bel ya me estaba esperando en la entrada.
-Papi, papi, tardaste muuuuucho. Vamos, vamos, andando no voy a llegar y soy la estrella.
-Por supuesto que lo eres princesa, andando.
La vestí con un elegante vestidito estampado que Sara y yo habíamos comprado hace tiempo cuando se preocupaba al menos por lo que su hija debería vestir.
Una vez listos nos dirigimos hasta la escuela mientras Isabel, que estaba muy nerviosa, memorizaba lo que debía decir una y otra vez.
-Tranquila angelito, todo saldrá genial.
-¿De verdad papi?
-Te lo aseguro.
Me encanta verla sonreír por cosas tan pequeñas.
Solo me gustaría que su madre pudiera compartir conmigo su felicidad o encontrar a la mujer indicada que se emocione tanto como yo por ver a mi hija actuar.
Saludé a su maestra, y la acompañé a acomodarse detrás del escenario. Tomé asiento,obviamente, en la primera fila para poder fotografiarla sin ningún problema.
Las luces del fondo del salón se apagaron y la directora dio comienzo al acto. Antes de que los niños aparecieran en escena la maestra Mel dirigió unas palabras.
-Buenas tardes, familiares y alumnos, es un placer tenerlos acá. Es la primera vez que organizo un acto con este maravilloso grupo de niños. Al principio fue una simple idea a futuro, luego al acercarse la fecha del día del padre tomé conciencia que sería bueno que los chicos se dieran cuenta de lo importante que son nuestros padres, tanto si están presentes como si no lo están. El valor de poner a la familia primero ante todo. Recientemente, mi mejor amiga y hermana, tuvo una gran pérdida que me hizo replantearme la importancia que le doy a mi familia. Esta obra está dedicada a ti amiga. Muchas gracias a todos, que lo disfruten.
El discurso de la maestra fue emocionante, coincidí plenamente en cada una de sus palabras, logró tocarme directo en el corazón.
El escenario se iluminó y los niños aparecieron en escena. Mi hija hizo su papel estupendamente, interpretando a una madre cuya hija se llamaba Charlotte, ella se perdía en el bosque y junto con la ayuda del resto de los niños al final de la obra lograba encontrarla.
Al terminar el espectáculo, abracé muy fuerte a mi hija y le entregué un ramo de flores.
-Aquí está mi actriz favorita, lo hiciste estupendo mi cielo.
-Gracias papi, fue divertido.
-Me alegro de que lo hayas pasado bien, ¿qué te parece si vamos a comer para festejar?
-Siii.
Ya estábamos por pasar el gran tumulto de gente de la entrada cuando mi hija vio a su maestra y corrió hasta ella, el problema era que no estaba sola, estaba consolando a una persona. Era nada más y nada menos que Lexie. Tenía los ojos rojos al parecer por haber llorado, tuve la intención de acercarme pero no estaba listo para hablarle me quedé a un costado y esperé a que mi hija terminara. Desde mi ubicación podía escuchar lo que hablaban.
-Hola señorita Mel.
-Hola, preciosa.¡Felicitaciones! Has hecho un trabajo genial.
-Gracias. Hola Lexie.
-Hola Isabel.
-¿Se conocen?
-Es la hija de mi jefe.
-Con que ella es... ya veo...
-¿Estás bien Lexie?¿Por qué estás llorando?
-No es nada.
-¿Te gustó como actué?
-Has hecho un buen trabajo.
-Gracias, debo ir con mi papi. Adiós Lexie, adiós señorita Mel.
-Nos vemos, pequeña.- Respondió Melissa.
Cuando mi hija me encontró frunció el cejo a manera de enfado lo que me causaba risa.
-¿Qué haces escondido?
-No estaba escondido.
-Claro...papi...y después dices que no debo mentir.
-Cuidadito jovencita.
-Estaba Lexie.
-Lo sé.
-¿Por qué no la saludaste?
-Porque me enojé con ella.
-¿Por qué?
-No te cuidó.
-Pero si me cuidó papi, ella no estaba bien por tener que cuidarme pero igual lo hizo, preparamos sándwiches y miré una peli. Me quedé dormida y desperté en la casa de la tía Amy.
-No sabía eso pero ya ves despertaste en casa de tu tía Amy cuando deberías haber despertado en casa de Lexie.
-No, debería haber despertado en casa del abuelo que no me cuidó.
-Es todo muy complicado Isabel, dejémoslo ahí. Vayamos a comer.
-Está bien papi.
Quería olvidar todo lo malo del día, el temor que sentí al no saber donde estaba mi hija me había matado literalmente. Fuimos a su restaurante favorito e invitamos a Christine, tuvimos una linda cena familiar.
Al día siguiente, mi cuerpo parecía haber sido molido a golpes pero tenía que reunir todas mis fuerzas para ir a trabajar.
Temía encontrarme con Lexie, no sabía como reaccionaría o de qué modo debía tratarla.
Llevé a Isabel a la escuela y me dirigí a la oficina, afortunadamente cuando llegué Lexie no estaba, evitaría el contacto con ella lo más que pudiera.
El resto de la semana siguió así, ella evitándome y yo evitándola a ella debíamos planear la reunión de personal y todavía no me atrevía a hablarle. Parecíamos dos niños pequeños uno asustado del otro y viceversa. Tuve tiempo para reflexionar mi actitud, me comporté muy duro con ella pero eso es porque no sabe la angustia que se siente al no saber que es lo que ocurre cuando te dicen que tu hija desapareció.
El viernes había llegado, había sido una jornada agotadora, las cuentas se hacían cada vez más tediosas y complicadas y el clima tenso en la oficina no ayudaba, salía del edificio cuando pude ver en la esquina de la empresa a Lexie forcejando con un hombre. Esto si que no lo permitiría, podría estar enojado con ella o lo que fuera pero no toleraría que le pusieran ni una mano encima.
Bajé del auto y me dirigí hasta ellos.




Dios Dios y ahora que pasoooo!!!
ResponderBorrarComo nos puedes dejar asiii!!!
Me has tenido todo el capitulo con ganas de matar a alguien!!!
Felisidades esta presiosa esta histroia pero nesecito MASSSSSSSSSSSS!!!
¡Hola Meli!
BorrarPerdón por tenerlas así!!! Ya falta muy poco para que llegue lo que todas quieren!
Ya el jueves vamos a saber un poquito más.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Un beso grande
Como me dejas asi no es posible dios mio quiero mas no me bastan los capitulos realmente me sorprende todo lo que esta pasando y todo lo que seguro esta por venir tendre que cruzarme de brazos y esperar hasta el lunes a ver que paso muero por masss excelente cap exitos....
ResponderBorrar¡Hola Rosmery!
BorrarLas cosas se están poniendo cada vez más complicadas pero después de toda tormenta viene la calma. Ya falta cada vez menos.
Gracias por leer y comentar.
Un beso enorme.
ayy Barbie como me dejas asi mujer... :O
ResponderBorrarLexie y Mark me vuelven loca, son tremendos viven peleandose,parecen chiquilines , al Final Bel es mas madura que esos dos juntos, jaja}
se acerca el momento de la verdad...
me encantoooooooooo, esperando el siguiente :)
un beso grande <3
¡Hola Sol!
BorrarLexie y Mark nos están mareando a todas, ya se van a ir aclarando las cosas y los acercamientos van a ser mejores...
Gracias por leer siempre.
Beso grande!!
me encantó todas las confusiones de lo de la niña y que cuando se entera él estaba alli pero su hija no ¡que emocionante! haha a esperar por más.
ResponderBorrarBesos!
¡Hola Barbi!
BorrarLa locura de un papá desesperado, y Bel que no entendía nada.
Gracias por leer.
Un beso grande
Mark se gasta un carácter de mil demonios, porque no pregunta como fueron las cosas antes de ponerse como un ogro herir los sentimientos de Lexie.
ResponderBorrarEl hombre con el cual está forcejeando Lexie debe ser malvado marido.
No quiero pensar que tendré que esperar una semana para saber lo que va a pasar.
Fantástico como siempre.
Un beso.
¡Hola Erika!
BorrarCoincido totalmente, Mark se enoja tanto y sin preguntar antes. Ya vamos a ver en el próximo capítulo como la afectó a Lexie con su comentario y que pasa con James.
Gracias por leer y comentar!
Un beso enorme!
Después de darme un ataque al corazón por lo de Bel, por fin puedo comentar sin problemas. Creo que me he sentido como se sentiría Mark al enterarse que la tiene Amy. Pero no puede culpar a Lexie ella no sabía nada de eso, pero claro cuando se trata de tu hija sacas uñas y dientes. Vaya padrazo que es Mark, no hace más que preocuparse por su hija es adorable. Ese final me deja con ganas de más y más, deseando leer el siguiente capítulo.
ResponderBorrarUn besazo
¡Hola Sarai!
BorrarLa reacción de Mark es lógica pero de todos modos se ve que tiene carácter fuerte e igual de testarudo que Lexie. Ya en el que viene veremos que pasa con el ex de Lexie y por qué está en Londres.
Gracias por seguir la historia.
Un beso grande!
Lei los 8 capitulos de un tiron y quede esperando por mas... tengo unas ganas de ahorcar a Mark... y a Lexie tambien, estan tal para cual.
ResponderBorrarBesos mil Barbie
¡Hola Su!
BorrarCoincido con vos para matarlos si es que ellos no se matan primero.
Gracias por haberte tomado el tiempo de leer la historia y comentar.
Yo hoy aprovecho que tengo más tiempo libre para ponerme al día con Inevitable.
Beso enorme.