lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 13

Lexie

¿Qué se suponía que iba a decirle?¿Cómo decirle que mi mejor amiga insinuaba que tuviéramos relaciones en su escritorio?¿Cómo decirle que yo también lo había imaginado?¿Cómo decirle que su beso me había afectado tanto que no había pegado un ojo en toda la noche?
Todas esas preguntas rondaban en mi cabeza haciendo eco pero no tenía el valor para soltarlas, sólo me quede petrificada en mi lugar viendo como él esperaba una respuesta.

-¿Lexie?

-¿Si?
-¿Qué es eso del escritorio?
-No es nada.
-Vamos, puedes contarme, ¿alguien más robó mi idea?- Dijo con su maldita sonrisa seductora.
-Ya basta Mark, déjalo ahí.
-No voy a molestarte más con este tema si eso es lo que quieres.
Comenzó a desabotonar su camisa y yo quería morir.
-¿Qué crees que haces?
-Cambiarme de camisa, cierta persona derramó su café sobre la mía.
Sentí como mi corazón se aceleraba, a pesar de haberlo visto con menos ropa en la pileta tenerlo en esta situación no se comparaba.
-No debiste colocar tu mano ahí...-Solté titubeando.
-Ya ves que sí te afecto.
-No es eso, me asustaste.
-Claro...Lexie, puedes estar segura de algo.
-¿De qué?
-No voy a parar hasta tenerte.
-No soy ningún trofeo Turner.
-No digo que lo seas pero quiero que seas mía en todos los sentidos, aún no estoy seguro de lo que me está pasando, tampoco sé que pasa por esa cabecita que tienes pero voy a dejarme guiar por lo que siento.
Los colores subieron hasta mi cabeza, quería que la Tierra me tragara en ese momento cómo se suponía que debía responderle.
-¿No tienes nada para decir?
-Si mal no recuerdo, hasta hace poco solo querías que fuéramos como mucho amigos.
-Eso era antes, las cosas se fueron dando solas y creo que ambos lo notamos. ¿No te das cuenta el fuego que hay cuando estamos juntos?
-No.- Mentí porque así es, nada se compara a tenerlo junto a mí. Un calor abrazador se extiende por mi cuerpo cada vez que lo tengo cerca.
-Mentirosa, pero no importa haré todo lo que esté a mi alcance para que te des cuenta.
-Si tienes ese propósito, no voy a ser yo la que te lo impida. A ver tu creatividad Turner.- Dije guiñándole un ojo y contoneando mis caderas hasta la salida, si va a jugar este juego entonces seremos dos. Yo también puedo usar mis armas de seducción a la perfección.

Podía ver de reojo que él estaba observándome desde su oficina. Aproveche la oportunidad de estar usando falda y crucé mis piernas para hacer uso de la longitud de estas, recogí mi cabello lentamente para que observara mi cuello y comencé a trabajar sin levantar la vista.

Al cabo de unos minutos mi celular sonó, un nuevo mensaje de Mark.
"Estás matándome, solo para que lo sepas"
Reí por el mensaje, levanté la vista. Él estaba parado en su oficina contra la ventana de brazos cruzados, no se me ocurrió otra cosa que lanzarle un beso en el aire. Grave error, salió de su oficina y se metió de lleno en la mía. 

-Si no quieres que el resto de los empleados me vean en esta situación humillante.- Dijo señalando su abultado pantalón.- Te sugiero que dejes de provocarme.






-Yo no hice nada.
-Oh si, claro. No dimos por finalizada la reunión y han pasado veinte minutos. El resto está aún allí, tendremos que inventar una excusa.
-Dios, no había pensado en eso. Es tu culpa, me distraes.
-Con que te distraigo eh...- Dijo acercándose peligrosamente hacia mí.
-Ves, precisamente eso haces. Basta, ya tengo una idea vamos.
-¿Segura?
-Por supuesto.
-Está todo en tus manos entonces.

Al entrar en la sala creo que viví uno de los momentos más incómodos de mi vida, la ex mujer de Mark podía quemarme con su mirada. Parecía como si ya estuviera lista para clavar sus garras en mí y hacerme desaparecer de un golpe.





Me aclaré la garganta y comencé a hablar:
-Disculpen la demora, ayudé a conseguir una nueva camisa al Sr. Turner pensando en dar por finalizada la reunión para cuando volviéramos pero luego nos dimos cuenta de que habíamos olvidado tratar con ustedes un nuevo proyecto que ha llegado a la empresa y nos demoramos en encontrar los papeles, espero sepan entender.

Tomé asiento al lado de Mark esperando que la excusa sonara convincente porque a pesar de todo era uno de los temas que quedaban por tratar. Él tomó mi mano por debajo de la mesa y susurró:
-Bien hecho.
Yo apreté su mano en forma de agradecimiento. Se sentía extraño, tomar su mano me daba una sensación de calidez que hacía mucho tiempo no sentía pero debíamos separarnos, era una reunión laboral y no es algo apropiado de todos modos. Sin ganas de hacerlo fui separando mis dedos de los de él, ambos fuimos haciéndolo lentamente hasta que nuestras manos quedaron libres y con una suave caricia volvimos nuestras manos sobre el gran escritorio.

La reunión siguió su curso, no tuvimos ningún inconveniente. Puedo decir que todos quedaron satisfechos con los resultados y luego rápidamente volvieron a sus tareas.
Quería aprovechar aunque sea otro momento a solas con Mark pero Sara no se iba, supongo que para reprocharle algo a él. Decidí dejar de estorbar y volver a mi tarea. Me dediqué a hacer un buen trabajo el resto del día, ya que había descuidado un poco los números por lo que no fui a almorzar para lograr terminar todo a tiempo y ya no tener más retrasos. Cuando faltaba poco para la salida Jack golpeó mi puerta.

-Jack, pasa.
-Hola, Lex. Me tienes abandonado.
-Lo sé y lo siento.
-Sé que tienes a tu hermana/amiga para que te escuche pero tu amigo también te necesita.
-Lo siento Jack, no tengo excusa.
-Sé que no almorzaste, te tengo vigilada aunque no trabaje en este piso. Traje del bar de la esquina jugo de naranja exprimido y tarta de frutos rojos.
-Por algo eres mi mejor amigo.
-Chistosa, mientras comes me debes una historia.
-¿Una historia?
-Por supuesto, ¿qué pasó en tu alocada vida estos últimos días?
-No soy la única chistosa. Bueno...creo que hay una mini mini mini mini posibilidad de que me guste Mark Turner.
-Y viéndolo desde mi punto de vista ese mini mini mini mini significa que te gusta Mark Turner, Lexie Clark.
-No lo sé Jack, él me besó ayer y me besó hoy.
-¡Ja!¡Sabía que la demora no era por papeles!¡A mi no me engañas!
-Shhh, pueden oírte.
-¿Qué sentiste?
-No podía sentir nada, era como si hubiera desaparecido del planeta como si estuviera a miles de millones de kilómetros, en otro tiempo, mi cuerpo ardía y quería más.
-Wow, y yo que decía que te gustaba eso es una declaración de enamorada.
-No Jack, no confundas las cosas. Yo no puedo enamorarme.
-Por supuesto que sí.
-No. Mírame, soy un desastre. Tengo el corazón hecho trizas, no podría estar con alguien a largo plazo.
-Quizás el logre recomponerlo.
-No lo creo. No creo que nadie pueda.
-Eso deja que se vea solo, no decidas nada tú sola. Crees que con la muerte de Charlotte perdiste todo pero siempre va a haber alguien que te dé todo eso que creíste perder, esa persona puede ser Mark. Dale la oportunidad.
-No lo sé Jack, debo pensarlo.
-Toma el tiempo que necesites pero no te tardes y no hagas nada apresurado.
-De acuerdo, voy a tomar en cuenta tu consejo.
-Así me gusta, esa es mi chica. Además del fugaz romance con el jefe ¿algo más?
-Mmm no, sólo que mamá no va a quedarse mucho más tiempo aquí.
-Es agradable esa mujer, pasé una tarde con ella. Ojalá te hubiera conocido antes. Estoy seguro que hubiera sido la típica madre que me llenaría de comida cada vez que fuera a tu casa.
-Estás en lo cierto, pero las cosas se dan así por alguna razón.¿Cómo vas con Mel? La tuve tan entretenida con Mark que no le pregunté por ella.
-Mal hecho, así podrías pasarme información.
-Bueno, ¿pero qué tal las cosas?
-Creo, que hay un pequeño avance. Se está dejando conquistar, no está tan cerrada a la oportunidad como la veía desde un  principio y eso me da más ánimo.
-¿Y eso por qué será?
-No lo sé, ese es tu trabajo.
-Veré que puedo hacer, no te aseguro que cuente mucho y tampoco voy a darte tanta información, después de todo es mi mejor amiga y es su privacidad.
-¿Y yo no soy tu mejor amigo?
-Sí, pero son cosas diferentes.
-Por supuesto...Por otro lado, ¿hablaste con Frank?
-No...
-Deberías hablar con él, pasaste de estar bastante tiempo junto a él a nada y no lo veo muy bien.
-Sí, lo sé. No me hagas sentir peor.
-Es solo una sugerencia.
-Ya estoy en ello.
-Bueno...creo que debería volver al trabajo, queda poco para irme y siento los ojos de tu jefe clavados en la nuca desde que entré.
-Estás en lo correcto, te miró todo el tiempo que estuviste aquí.
-Lo supuse. Me voy antes de que me mate.
-Yo haría lo mismo, te veo luego.
-Adiós.

No sabía si mirarlo a la cara o no, después de haber conversado con Jack no tenía el valor. ¿Estoy enamorada?¿Me gusta?¿Puedo tener una relación?¿Puedo tener una aventura?¿Puedo dejar atrás mi triste pérdida y seguir con mi vida? Bajé la cabeza repasando una y otra vez todas esas preguntas, y continué con mi trabajo. No pasó mucho tiempo hasta que su mensaje llegó a mi celular.
"Es solo tu amigo ¿verdad?"
No tardé en responderle.
"Por supuesto y no le veo el problema a eso"
Pasaron cinco minutos, que me sorprendieron porque él no deja pasar ni un minuto, hasta que contestó:
"No hay problema, solo que me gustaría poder sacarte una sonrisa como el lo hace"
Me derretí, me sentí una tonta colegiala en plena pubertad, como alguien a esta edad puede ponerse así por un mensaje. ¿Seré yo la única loca? Pensé en responderle pero no encontraba las palabras, si supiera que él no solo me saca una sonrisa sino que también saca mi sueño. No contesté, era lo mejor.
Terminé mi trabajo y me apresuré en llegar al ascensor, cerré rápido la puerta para que nadie más entrara. Un encuentro más con Mark y moriría.
El ascensor descendía por las plantas inferiores sin detenerse hasta que en la mitad se abrió. Mark estaba allí, pensaba que había bajado por mí pero al parecer él también estaba sorprendido. ¿Qué hacía diez pisos abajo del nuestro?
-¿Pensabas irte sin mí?- Dijo entrando.
-¿Qué haces aquí?
-Me iba a casa pero bajé a buscar un contrato, iba a subir a saludarte antes de irme pero al parecer tú no planeabas lo mismo.
-Lo siento.- Dije bajando la cabeza, aún no sabía como mirarlo a los ojos sin perderme en ellos.
-Hey, mírame. ¿Qué es esa cara?¿Es por el mensaje?
-¿Cómo lo sabes?
-Lo supuse.
-No tengo fuerzas para hablar de esto Mark. Todo está pasando muy rápido.
-Te entiendo, tranquila. No voy a presionarte.
-Gracias, cuando me sienta lista voy a hablar de todo esto. Pero creo que sabiendo cómo es mi situación puedes darte cuenta de que no es nada fácil para mí.
-Lo sé, ven aquí.- Me atrajo en un abrazo y no pude evitar llorar, me sentí en casa, sentí que pertenecía a sus brazos. Quería quedarme ahí para siempre. Era una mezcla de sensaciones, tristeza, confusión, alegría, esperanza pero no encontraba las palabras para decirlo.- ¿Por qué lloras?
-Una mezcla de sentimientos.
-No voy a marearte, tómate el tiempo que necesites yo te voy a esperar hasta que decidas que hacer pero no voy a irme de tu lado.
-Está bien.
-¿Te llevo a casa?- Preguntó pasando su pulgar por mi mejilla quitando mis lágrimas.
-¿Hay alguna posibilidad de que me dejes ir caminando?
-No.
-Entonces ya ni lo preguntes.
-Perfecto, así me gusta.- Dijo sonriendo.
-No tienes remedio.
-Claro que no.- Dijo riendo.
Subí al auto y el silencio se volvió incómodo, decidí hablar para facilitarle las cosas, ya bastante paciencia estaba teniendo conmigo y mis cambios de humor.
-¿Tu mujer te hizo algún planteo luego de la reunión?- Vi como sus nudillos se tornaban blancos al hacer más presión sobre el volante y soltando un suspiro contestó.
-Es mi ex mujer, no lo  olvides.- Su aclaración me sacó una tonta sonrisa que hizo que él también sonriera.- Y por lo del planteo...si...para que mentirte, se puso celosa. Para serte sincero no presté atención ni a la primera oración que dijo, poco me importa lo que tenga para decir. Si no fuera porque es la madre de mi hija y necesita del dinero ya estaría fuera de la oficina.
-Entiendo...¿Tu hija como está tomando la situación?
-Bel no entiende mucho pero de lo que si estoy seguro es que para ella Sara no es su madre, nunca la vio de esa forma.
-Por supuesto, quién podría soportar una madre así tan despreocupada por un hijo.
-Yo.
-Ya veo...No es necesario que hablemos de esto.
-Está bien, ya me acostumbré a vivir así. Nunca fui suficiente y lo entiendo, pero yo estoy bien conmigo mismo, tengo una hija que amo con locura, un mejor amigo que es como un hermano, una hermana que a pesar de las dificultades que tenga fue mi acompañante a lo largo de mi vida, una sobrina que quiero tanto como a una hija, tenía una mujer que pensé que era perfecta hasta que te conocí y ahora sé que estaba muy equivocado porque tengo justo enfrente mío a la persona que necesito para completar mi vida y ser feliz, entonces ¿para que necesito preocuparme por mis padres?-Su declaración me emocionó tanto que no pude evitar derramar un par de lágrimas.- No te asustes con lo que acabo de decir, no es necesario que contestes ni nada por el estilo. Sólo ve pensando las cosas Lexie Clark.

Se detuvo en mi casa. Estaba a punto de bajar del auto pero sentía que no podía dejar las cosas así. Me di la vuelta, tomé su cara con mis manos y lo atraje en un profundo beso que no quería que terminara. Después de un par de minutos me separé de él  y le dije:
-Lo pensaré. Adiós.

Cerré la puerta detrás de mí y lo espié por la mirilla, el auto seguía en la puerta y no pude evitar reír, en estos momentos lo imagino en estado de shock por mi atrevimiento. No suelo tener estos ataques repentinos amorosos.
No tenía fuerzas para comer, el día había sido tan intenso que estaba agotada, me duché y caí rendida en la cama.
Sonreí al recordar cada momento vivido con Mark.




Si tengo que ser honesta no cambiaría ni una sola cosa. Desde nuestras grandes peleas a discusiones tontas, desde conversaciones profundas a besos que te sacan el aire, todo había sido único para mí. No pensé que podría llegar a sentir todo esto. Luego de haberme casado y de que naciera Charlotte creí que mi vida ya estaba hecha pero eso estaba muy lejos de la realidad. Perdí a mi hija y ahora vivo con el dolor de no tenerla, pero de algún modo a pesar de haberme acostumbrado a vivir así ahora siento que tengo la posibilidad de mitigar el dolor; ahora sé que allá fuera sí hay alguien que puede hacer que tenga una nueva vida.
Cerré mis ojos con la esperanza de que mis dudas y temores no me alejen de la oportunidad de volver a la vida.
A la mañana siguiente, me sorprendió no haberme levantado por el despertador pero al darme cuenta de la hora que era entendí que estaba llegando demasiado tarde.
Me cambié lo más rápido que pude, no desayuné ni me duché, tomé mi bolso, las llaves y salí corriendo a la empresa. Necesitaba conseguir un taxi urgente porque aunque esté acostumbrada a correr eso no ayudaría lamentablemente.
Paré varios taxis pero todos estaban ocupados. Maldije a todos, cuando no los necesito están libres y cuando si son necesarios van todos ocupados.
Quedaba poco para que el semáforo de la cuarta cuadra cambiara de color y los autos se detuvieran, no había tiempo para esperar, necesitaba cruzar rápido hasta la otra punta y de todos modos ningún auto pasaba por allí. No lo pensé más y crucé. Fui corriendo pero al no mirar a mi derecha un auto rozó mi cadera haciendo que cayera al suelo, afortunadamente el conductor había frenado a tiempo evitando una desgracia peor.
-¿Lexie? Dios mío, Lexie. ¿Estás bien? Maldita sea, imagínate que no hubiera podido frenar.- Dijo Mark mientras me ayudaba a levantarme. Al quedar a su altura me abrazó como si fuera el último contacto entre nosotros.- No sabes el susto que me has dado, ¿que hago yo si algo te pasa? Nunca más corras así ¿entendiste?
Solo me limité a asentir, yo estaba pasmada. Jamás, se habían preocupado por mí de la manera que él lo hace, nadie me había cuidado antes de la manera que él lo hace, nadie me había abrazado dándome seguridad de la manera que él lo hace.
Luego de varios minutos nos separamos pero sólo por el hecho de que los conductores lanzaban maldiciones hacia nosotros y los bocinazos nos aturdían. 
Subí al auto con él y se detuvo en una esquina.
-¿Qué hacías aquí?¿Por qué no estas en la empresa?- Dijo finalmente.
-Lo siento, me quedé dormida, no voy a poner excusas. Puedes descontarlo del sueldo.
-No digas tonterías, claro que no voy a descontar nada. Sólo quería saber.
-¿Y tú por qué no estás en la empresa?
-Tengo un asunto que resolver....- Y vi como sus ojos se nublaban de... ¿dolor?
-¿Algo va mal?
-Amy, mi hermana.
-¿Qué ocurre con ella?
-Mi sobrina llamó, fue a visitarla pero cuando se acercó a ella tuvo un ataque y comenzó a atacarla.
-¡Oh pobre!
-Sí, voy de camino al psiquiátrico pero te llevo antes a la empresa.
-¿Puedo ir contigo?.- Algo dentro de mí pedía acompañarlo en este momento que de seguro debía ser difícil para él.
-No va a ser una situación agradable Lexie.
-Lo sé, pero quiero acompañarte en este momento.
-Está bien, gracias.
No dijimos nada en el camino, sabía que él debería estar pensando muchas cosas y no quería molestarlo. Sólo tomé su mano como manera de apoyo hasta que llegamos al lugar.
Cuando entramos volvió a unir nuestras manos.
-No me sueltes.
-No lo haré.



Repasé esas tres palabras en el camino hasta la recepción. "No me sueltes". Algo tan simple pero lleno de significado, no pensaba soltarlo de ninguna manera no lo iba y no lo voy a dejar caer de ningún modo. Sé que no estoy enamorada, lo conozco hace apenas semanas, solo sé que le tengo cariño y ese cariño va creciendo a medida que lo conozco; cosa que me asusta realmente porque cuánto más lo conozco más aprecio siento por él.

Una joven enfermera nos atendió apenas nos vio. Supuse que conocía a Mark por la rapidez con la que se dirigió hasta nosotros y también noté el rubor en sus mejillas al tener que hablarle, bueno...cualquiera se sonrojaría ante semejante hombre.
-Sr. Turner gracias por haber venido tan rápido. Su sobrina se encuentra en un rincón del parque, una enfermera está curando los arañazos. Su hermana, está en el parque pero lejos de ella. Será mejor si usted se acerca a hablar.
-Gracias, Lindsay.
Al llegar hasta donde estaba Amy me sorprendí, estaba perdida, mirando a la nada, fumando un cigarrillo. Mark apretó mi mano y me dió la vuelta.




-Lexie, creo que es mejor que hable con ella solo. ¿Por qué no vas a ver a Christine?
-Está bien, de acuerdo.
-Gracias por hacer esto por mí.
-Nada que agradecer.
Me dio un suave beso en la frente y se alejó. Yo fui hasta donde estaba Chris.
-Lexie....
La sobrina de Mark vino corriendo a mis brazos y comenzó a llorar.
-Tranquila Chris, estoy acá. Ven, siéntate.
Tomamos asiento en un banco y dejé que llorara en mi hombro mientras acariciaba su pelo. Luego de lo que habrán sido diez minutos dejó de llorar.
-¿Mejor?
Ella solo asintió.
-¿Qué ocurrió?
-Solo vine  a visitarla como hago siempre, cuando la vi supe que no estaba lúcida pero no pensé que iba a saltar sobre mí para golpearme y gritarme que yo soy un monstruo, un demonio, la culpable de que mi padre, el amor de su vida haya muer...- No pudo terminar la oración porque volvió a romper en llanto.
-Shh, tranquila. No eres la culpable de nada. Lo que ocurrió no fue para nada tu culpa, ¿cómo podría serlo? No debes llorar por lo que te haya dicho. Como dices "no estaba lúcida" y así es, no piensa lo que dice. No llores por algo que no lo vale, me apena que tengas que pasar por todo esto. Eres tan joven...Pero no te preocupes, yo estoy a tu lado y no pienso dejarte.
-Gracias por todo lo que estas haciendo por mí Lexie, eres única.
La atraje en un abrazo, me partía el alma verla así y no estaba dispuesta a volver a verla llorar de esta manera. Haría todo lo posible por quitar aunque sea un poco el dolor de su corazón.

Nos quedamos abrazadas en silencio por varios minutos hasta que se me ocurrió una idea.
-Chris...
-¿Si?
-¿Porque no te vienes a vivir unos días conmigo?
-No Lexie, gracias, pero sería una molestia.
-Por supuesto que no, como dices eso.
-¿Hablas en serio?
-Claro
-No sé que decirte.
-Solo tienes que decir sí.
-Está bien, no sé como agradecértelo.
-No me debes agradecer nada, voy a estar más tranquila sabiendo que estás bien en casa.
-Gracias de nuevo Lex.
Nos quedamos así por unos minutos más hasta que la voz de Mark nos interrumpió.
-Ya hablé con ella, la enfermera la llevó a su habitación, le dieron un sedante para que descansara un poco. ¿Cómo estás Chris?.- Dijo sentándose del lado izquierdo de ella.
-Mejor ahora.
-Mira como te ha dejado la cara, Dios.- Dijo soltando un suspiro, se lo veía agotado por la situación.
-Sí, ya no duele tanto.
-¿Por qué no vienes a casa?
-Me quedaré unos días con Lexie, ¿está bien?
-¿Qué?
-Así es Mark, voy a estar mejor si la tengo controlada en casa. ¿Te parece bien?
-Por supuesto que sí, pero ¿cómo podremos agradecerte?
-Ya basta con los agradecimientos, se ve que viene de familia. Hago esto porque quiero ¿sí?
-Está bien, gracias preciosa.
-¡Ajá! Los descubrí ustedes dos tienen algo.- Dijo Christine poniéndose de pie y señalándonos a ambos, nosotros no hicimos más que estallar en carcajadas.
-Yo ya dejé todo en claro, falta ella.- Dijo guiñándome el ojo.
-No te preocupes tío, estos días que voy a pasar con ella te la dejo como nueva.
-Ya estoy arrepintiéndome de mi decisión.- Y los tres volvimos a reír.

Fuimos hasta el auto y conversamos de temas cotidianos para que Chris olvidara el mal momento que había vivido. Desde su comida favorita a sus horarios de colegio.
Mark me dejó el día libre para que pudiera ayudar a Chris a acomodarse y luego de pasar a recoger sus cosas nos dejó en casa, no sin antes volver a agradecerme lo que estaba haciendo y darme otro de sus besos matadores.
Definitivamente muero cada vez que sus labios tocan los míos.

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 12

Mark

No estaba en este mundo, no, estaba más allá del cielo. No tenía noción ni del espacio ni del tiempo, quería congelarme en ese ascensor con ella y no salir jamás. Estaba muriendo por dentro por la necesidad de tenerla aún más cerca de lo que la tenía.
Solo una cosa en mi vida logró remover mi cuerpo además de este beso y fue el nacimiento de mi hija. No quería despegarme de sus labios pero aún así sabía que con ir tan rápido no iba a ganar nada; a regañadientes fui separándome de ella, preparándome para la tormenta que se me avecinaba, pero si hay algo de lo que no tenga dudas es que voy a hacer lo que sea por esta mujer, ya nada me importa, conozco su más profundo secreto, es una mujer difícil pero no imposible, además de que me tiene loco y en el literal sentido de la palabra.

-Mark....
-Shh...no digas nada.- Dije colocando mi frente contra la de ella y mi dedo índice sobre sus labios.
-Esto no está bien.
Tuve que silenciarla con otro beso no quería escuchar sus pretextos, siempre tiene que preocuparse por el qué está bien y qué está mal.
-Mark, basta. Eres mi jefe.
-Ya eso no es excusa Lexie, mira el mundo en el que vivimos, cuántas veces ha pasado esto. ¿Cuál es el verdadero problema? El trabajo es el trabajo, lo nuestro es cosa aparte.
-No hay un "lo nuestro".
-Oh créeme que sí lo hay, puedes resistirte a lo que sea pero este beso lo necesitábamos los dos.
Se alejó de mí y colocó sus manos en su cabeza como tratando de pensar que hacer.
-Dios, Mark. ¿Por qué me haces esto?
-Yo no hice nada, te estás complicando más de lo que deberías.
-Por favor, voy a pedirte que mantengamos las posturas. ¿Puedes respetar eso?
-Yo respetaré lo que me pidas, pero sé que te gustó el beso, a mi no me engañas.
-No, no voy a negartelo Mark. Pero por favor, no vayas más lejos de esto.





-¿Yo?¿Qué más podría hacer?- Y así la dejé en el ascensor, dedicándole una sonrisa y guiñándole un ojo. Prepárate Lexie Clark, no sabes de lo que soy capaz.

Fui hasta mi auto y conduje hacia casa, con la hora que era Isabel ya tendría un humor de perros, odia que llegue tarde. Para cuando llegué, estaba en lo cierto, Isabel me esperaba al pie de las escaleras. Lo típico cuando está enojada.
-Llegas tarde.- Dijo cruzándose de brazos.
-Lo sé, lo siento cariño. Había mucho trabajo.
-Claro que no, me estás mintiendo.
-Por supuesto que no, cielo.
-Ahora sonríes siempre, te ríes con tu teléfono, llegas tarde, sales a la noche. Me estás mintiendo papi.
-No es nada Bel, te lo juro, cuando llegue el momento que ese nada sea algo te lo diré lo prometo.
-Júralo por el dedito meñique.
-Lo juro.- Y así sellamos nuestro pacto con el dedo meñique. No quería contarle de Lexie, no era nada seguro. Además, es otra de las cuestiones por lidiar, ella tiene un trauma con los niños, lo cual entiendo pero si la quiero junto a mí será un largo camino que logre aceptar a Isabel.
Comimos juntos y me puso al tanto de lo que había hecho con su madre.
-Fue muy aburrido papi, sólo salimos un día a un lugar a comer con un señor que no era tan lindo como tú papi. No me gusta ese hombre.
-¿Qué te hizo hacer cariño?
-Sólo sentarme en esa mesa con ellos y Sara me trataba muy bien pero en la casa nunca me prestó atención. Jugué con la Señora Maxwell.
Quería matar a Sara en ese mismo instante, ahora entendía todo. Ella quería a Isabel para coquetear, por no decir más, con ese hombre y hacer el rol de buena madre, mientras en su casa la dejaba con la empleada doméstica. Tenía que hablar inmediatamente con un abogado, pero necesitaba más pruebas.
-Siento haberte dejado con ella cielo.
-Está bien papi, ahora estoy bien acá.

Estaba por servir el postre cuando tocaron el timbre. Era mi sobrina.
-Hola Chris, ¿va todo bien?
-Hola tío, sí, sólo quería pasar a saludarlos.
-Entra, estamos sirviendo el postre.
Luego de poner un plato para ella, nos sentamos los tres en la mesa.
-¿Qué tal el fin de semana Chris?
-Oh, ya sabes, lo mismo de siempre, sólo salí a bailar con mis amigas el viernes, el sábado fui a ver a mamá y el domingo estuve con Lexie.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-¿Qué es eso de Lexie?
-Me la crucé en el supermercado y se ofreció a ayudarme a limpiar la casa. Es una increíble mujer.
Sabía que en el fondo no es esa mujer de piedra que demuestra ser, lo vengo notando en cada acercamiento que tenemos. Puedo ver como esta reina del hielo se va derritiendo y sé que voy a lograrlo.
-Así parece.
-Yo también pienso que es buena en el fondo, aunque sea rara conmigo.
-¿En serio piensas eso Bel?- Su opinión es de vital importancia para mí.
-Sí, papi.
Luego de que conversáramos un rato logré llevarla a su dormitorio para que descansara, esta niña es hiperactiva pero aún así la amo.
Cuando bajé Christine había limpiado toda la cocina.
-Gracias Chris, no era necesario.
-Entiendo que cuidar a Bel debe ser agotador, no es nada tío.
-Vamos al living, así conversamos.
-De acuerdo.
Preparé un café para ambos y nos sentamos en el sillón.
-Te gusta Lexie.- Dijo mi sobrina sin más.
-¿Qué?
-Eso, me di cuenta por tu mirada cuando hablé de ella y también en la oficina.
-Yo...
-No lo niegues tío, es una mujer hermosa y de buen corazón, me gustaría que estuvieran juntos.
-Chris....las cosas no son tan fáciles como piensas.
-¿Por qué? No son viejos, aprovechen el momento.
-Tomaré en cuenta tu consejo. Pero se necesita de dos personas para formar algo.
-Y hay dos personas.
-No es tan así.
-Que tercos que son.
-¿Cómo está tu madre?- Dije para cambiar de tema.
-Mmm... digamos que bien, fui a verla y estuvo lúcida en todo momento. Eso fue un alivio porque había ido a visitarla el martes y fue un desastre.
-Tranquila. Yo hablé con la enfermera y dijo que los momentos buenos de Amy son cada vez más. No hay que perder la esperanza de que vuelva a ser la misma de antes.
-Ojalá así sea tío, pero siento que aún así, si ella sale del psiquiátrico seré yo la que deba estar pendiente de ella como una madre.
-No será así, lo prometo. Eres joven y tienes una vida por delante. Yo voy acompañarte en todo lo que sea necesario.
-Gracias tío.- Vino a mi lado y me abrazó. Adoro a esta chica y la considero como a una hija más.
-¿Quieres quedarte a dormir?
-De acuerdo. ¿Puedo ir a la oficina mañana?
-Claro, ¿quieres ver al abuelo?
-No, quiero comentarle algo a Lexie.
-Veo que te estás llevando muy bien con ella.
-Así es.
-Está bien, puedes subir arriba si quieres.
-Hasta mañana tío, descansa.
-Hasta mañana Chris, que duermas bien.

Preparaba mi pequeño vaso de whisky cuando mi celular sonó. Vi la pantalla y era Jacob.
-Amigo, ¿qué estás haciendo?
-Bel acaba de dormirse, Christine se queda a dormir y yo tomando mi vaso diario de whisky.
-¿Puedo acompañarte? Necesito uno de esos.
-Claro, pero no hay que hacer ruido.
-Vamos a tu estudio.
-Perfecto, te espero.
Llevé las cosas al estudio para que el ruido no molestara a las chicas y lo esperé en la puerta.
-Mark, ¿cómo va todo?- Dijo al verme.
-Pasa y te cuento.
Nos sentamos en los sillones y comenzó nuestra terapia.
-A ver que es eso que tienes para contar.
-Besé a Lexie.
-Mmm...besaste a Lexie, ¿y con eso cómo te sientes?
-Ya deja de hacer bromas, no eres psicólogo.
-Estoy bromeando tranquilo. Es que todo es tan simple amigo, lo complicas aún más.
-Yo no complico nada Jacob.
-Claro que sí, estás enamorado de ella entonces empieza a moverte y avanza grandulón.
-No estoy enamorado, me gusta y sé que quiero tenerla a mi lado.





-¿Y eso no es estar enamorado?
-No.
-Bueno llámalo como quieras llamarlo pero no te quedes sentado esperando a que algo pase, si tuviste el coraje de besarla ahora ve por más.
-Es lo que planeo. ¿Y tú? Se te ve fatal.
-Ni que lo digas. Tuve un día horrendo de trabajo y luego quise ponerme en contacto con la enfermera de Amy y no he podido.
-Ya te dije que no te estreses tanto por eso.
-¿Cómo no voy a preocuparme por ella Mark?
-Está bien Jacob. Está igual que siempre, sólo una leve mejoría.
Desde que somos chicos que sé que mi amigo siente algo por Amy, aún no estoy seguro de cuáles son sus sentimientos por ella, pero no le es indiferente.
-¿Qué hace Chris acá?
-Pasó a saludar y le dije que se quedara a dormir, además quiere ir a la oficina mañana para ver a Lexie.
-¿A Lexie?
-Lo mismo pregunte yo, parece que se están llevando bien.
-Ahí suma un punto a favor.
-Gracioso.
-¿Qué tal Bel con Sara?
-Ni lo digas, creo que debo hablar con el abogado.¿Sabes para qué la quería?
-¿Para qué?
-Para estar con un hombre y hacer el papel de buena madre.
-Yo te recomendaría que hables primero con Sara y luego con el abogado. Cuidado si actúas a espaldas de ella, sabes como es.
-Sí, debo tener cuidado. Un paso en falso y no quiero pensar de lo que es capaz.
-Tú si que sientes atracción por las mujeres locas.
-Ya viste.

Bebimos un rato más y conversamos por una media hora. Luego de que se fuera me di una ducha y a la cama. Di vueltas entre las sábanas, tratando de pensar qué podría hacer para atraer a Lexie al día siguiente. Esto era todo un desafío para mí, me dormí pensando en ella y me levanté de la misma manera en la mañana.
Preparé el maletín del trabajo, hice el desayuno para los tres y subí a despertar a Isabel y Chris.
-¡Arriba bellas durmientes!
-Un ratito más papi.- Dijo Bel aferrándose a su almohada.
-Un ratito más tío.- Dijo Chris colocando la almohada arriba de su cabeza.
-Claro que no, Bel la maestra Mel se enojará si llegas tarde y Chris, Lexie no podrá atenderte si llegamos tarde.
Como dos propulsores ambas se levantaron de un golpe y corrieron hacia los baños. Me sacaron una carcajada, sabía con que extorsionarlas ahora.
Bajé para servir el té y agarrar mi maletín del estudio. Casi muero de un infarto cuando vi a mi madre parada detrás mi escritorio. Su cara no demostraba haber venido por algo bueno.





-¿Mamá?¿Qué haces aquí?
-¿Es necesario contestar a eso? Soy tu madre, por supuesto que puedo entrar y salir cuando se me plazca.
-Claro, ¿qué necesitas?
-No sé, dímelo tú.
-¿De qué estás hablando?
-¿De qué hablo? Estás haciendo a un lado a tu padre, me entero de que discutes con él, no me llamas, desapareces del mapa, Sara me cuenta que la niña con ella está mucho mejor. ¿Qué clase de padre eres?
-¡No quiero oír otra cosa como esa! No te saco a la fuerza de aquí porque eres mi madre. ¿Cómo te atreves a decirme eso? Claramente eres igual a papá, peleé con el porque no fue capaz de cuidar a Bel, tanto así que Amy terminó llevándosela. En segundo lugar, te comento que Sara se la llevó este fin de semana para estar con un hombre y tercero creo que mi hija puede decirte la clase de padre que soy. Si me disculpas, tengo un desayuno que terminar.
-¡Mark!¡Mark, vuelve aquí en este instante!
No quería escucharla más, así era mi madre. Podía confiar en lo que cualquiera le decía menos en su hijo. Jamás fui suficiente para ellos, ni Amy ni yo.
Al llegar a la cocina las chicas ya estaban sentadas en la mesa con la boca abierta seguro por haber escuchado la discusión.
-Está la abuela, si tienen ganas de saludarla vayan al estudio.
-Por supuesto que hay ganas, no necesitan ir al estudio.- Dijo mi madre detrás de mí.

La ignoré todo el desayuno, ella sólo se limito a hablar del futuro de las chicas. No entendí como podía hablarle de eso a una niña, es una criatura. Todavía piensa en dulces y princesas.
-Madre, debemos irnos.
-Está bien, tenemos una charla pendiente Mark.
-No, tú y yo no tenemos nada. Ya dejé claro mi punto.
Subimos al auto y para sacar el horrible clima que había dejado mi madre encendí la radio.
-Papi, ¿te peleaste con la abuela?- Dijo mi hija encima de la música.
-No es nada pequeña.





-Pero yo los escuché gritando. ¿No es verdad Chris?
-A mí no me metas en esto.
-Gallina.- Dijo mi hija a Chris sacándole la lengua.
-No hagas eso Bel.
-Pero no me dices la verdad, papi.
-Es cosa de grandes.
-Yo soy grande.
-Sí, lo eres princesa.
-Escuché lo que decían y sí papi, eres el mejor del mundo.
No dijimos nada más en el camino. Debo decir que el comentario de Bel me había sacado una sonrisa que difícilmente se me borraría el resto del día.

Dejamos a Isabel en el jardín y fuimos directo a la oficina. Deseaba con todas mis fuerzas que Lexie ya estuviera allí y así era, ella ya estaba sentada en su despacho analizando unas carpetas. Habíamos decidido que hoy fuera la reunión de personal y todo tenía que estar listo.
-Chris, si quieres ve a hablar ahora con ella. Luego tenemos una reunión y será complicado.
-De acuerdo.
Fui hasta mi oficina para dejar mis cosas y cerré las cortinas para poder espiarlas libremente. Sé que no debería hacerlo, pero esto es mas fuerte que yo.
No entendía eso que tenían para hablar pero ambas reían sin parar y Lexie tuvo una sonrisa en el rostro todo el tiempo,le quedaba perfecta. Luego, ambas se pararon y Chris la abrazó. Me quedé pasmado, al ver que Lexie correspondía a su abrazo. Creí que se estaban despidiendo y tomé eso como el momento perfecto para entrar.

Di unos golpes en la puerta hasta que Lexie dijo:
-Adelante.
-Disculpen, buen día Lexie.
-Buen día Mark.
-¿Chris ya estás lista?
-Sí, tío.
-Bueno, voy a llevar a Christine al colegio puedes preparar las cosas en la sala de reuniones Lexie.
-Por supuesto.
-Gracias.
-Adiós Lex.
-Adiós Chris.
Al subir al auto no pude evitar preguntarle:
-Cuánta confianza que tienen.
-Es genial, tío. Me aconseja muy bien y es tan graciosa. Ojalá fuera mi madre.
Cayó como un balde de agua fría sobre mí su comentario; no sabía como tomarlo.
-Lo siento...amo a mi mamá, no quería decir eso.
-Está bien Chris, es lógico lo que sientes. No tienes una figura femenina que te aconseje y Lexie lo está haciendo bien contigo.
-Así es.
No dijimos nada más en todo el viaje pero cuando llegamos al colegio y mi sobrina se bajó antes de cerrar la puerta dijo:
-A ella también le gustas.- Cerró la puerta y salió corriendo.
Me reí por su comentario y encendí nuevamente el auto. Así que le gusto a Lexie Clark.

Conduje lo más rápido que pude hasta llegar a la empresa, dejé que el empleado estacionara el vehículo y subí hasta mi planta.
-Señor, ya todo está listo.- Dijo una de mis secretarias.
-Gracias.
Al llegar, ya estaba todo listo como había dicho.
-Buenos días a todos.- Dije a modo de saludo. Lexie había hecho un buen trabajo en la distribución de los lugares sólo que ella se había puesto bien lejos de mí, algo que no iba a aceptar bajo ninguna circunstancia.
-Señorita Clark, por favor necesito que tome asiento a mi lado.
Noté como sus mejillas se encendían en un rojo intenso y me lanzaba una mirada amenazadora, mientras tanto todos prestaban atención a lo que sucedía, incluida Sara.

Di comienzo a la reunión, comencé hablando de los números alcanzados hasta el momento, el objetivo a cumplir, los cambios de personal, las nuevas políticas de la empresa. Luego de una hora y media la reunión llegaba a su fin, coloqué una mano sobre el regazo de Lexie a modo de aliento por su trabajo y ella se sobresaltó por mi contacto derramando su café en mi camisa. 
-Oh...lo siento tanto...Sr. Turner.
-Acompáñeme a mi oficina.- Todos miraban boquiabiertos lo ocurrido, Lexie me siguió hasta mi oficina y cerré la puerta detrás de nosotros.
-Lo siento tanto Mark, perdóname.
-No es nada Lexie, es solo una camisa.
-¿No vas a despedirme?
-¿Cómo voy a despedirte Lexie?
-Entonces para qué me trajiste a tu oficina.- Dijo cruzándose de brazos.
Fui avanzando hasta lentamente mientras ella retrocedía hasta que chocó con mi escritorio y no tuvo más salida.
-Quería comprobar un punto.
-¿Qué...punto...?
-Que te estremeces con mi contacto.
-Eso no es cierto.
-¿Quieres apostar?
Me pegué a ella, cuerpo con cuerpo, sintiéndonos a la perfección. Acerqué mi boca a su cuello y comencé con pequeños besos hasta llegar al lóbulo de oreja, lo mordí. Y ella emitió un leve gemido.
-Te lo dije.
-Eso no prueba nada.
-Entonces esto sí.
La besé como si fuera mi vida en ello, la tomé por la cabeza y profundicé el beso, comencé a decender mis manos por su cuerpo escultural, la quería allí mismo pero quería que fuera especial, fui bajando la intensidad y apenas me separé de ella.
-Te imagino sobre este escritorio pero te mereces algo mejor.
-Con que tú también con la idea del escritorio.
-¿Qué?

jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 11

Lexie

Luego de que Mark me dejara en casa me sentí aliviada, por alguna razón necesitaba desahogarme y aunque sea doloroso revivir los malos momentos por los que pasé me sentí acompañada por él, como si no tuviera que temer nada por contarle la verdad. Siempre fue algo que me costó horrores tener que decir aunque muy poca gente lo sepa, pero con él fue todo muy diferente, era algo que hasta necesitaba hacerlo. No me arrepiento en absoluto de haberme abierto hacia él.
Me relajé en mi cama con un té de hierbas y me sumergí en un necesitado sueño. A la mañana siguiente llamé a mi madre, con la cena de Mark no había tenido tiempo para hablar con ella; quedamos en encontrarnos para almorzar así yo tendría el tiempo suficiente para ordenar el caos de mi casa. Cuando colgué la llamada, vi que tenía un mensaje de un número desconocido, me sorprendí al leerlo:
"¿Te encuentras mejor? Soy Mark" 
Su mensaje me sacó una sonrisa, no esperaba que se preocupara tanto por mí, de hecho ningún hombre se había preocupado por mí excepto por mi padre y digamos que Jack a su manera.No tardé nada en darle su respuesta:
"Hola Mark. Siento no haber contestado antes, dormí las horas que tanto necesitaba. Estoy mejor, gracias. ¿De dónde conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado" 
No pude llegar hasta el cuarto de limpieza porque él ya había contestado:
"Tengo mis métodos, que tengas un lindo día. Te veo el lunes en la oficina" 
Me reí con su respuesta, y le mandé un último mensaje:
"No quiero pensar cuales son tus métodos. Hasta el lunes" 
La noche anterior había desarmado mi armario por completo buscando algo acorde a una cena. Supuse que Mark me llevaría a un buen lugar y no estaba equivocada, el restaurant era maravilloso y para la comida que servían no quedan palabras.
Limpié la casa como hacía tiempo no lo hacía y cuando revisé la hora me di cuenta que debía apurarme o no llegaría a tiempo para el almuerzo. Me di una ducha rápida y sin tiempo para secarme el pelo lo até en un rodete, con un jean, camisa, zapatos bajos y blazer negro salí a buscar a mi madre.
Para cuando llegué ella ya había ordenado la comida.
-Hola hija, ordené pasta para ambas ¿qué te parece?
-Hola mamá, genial.
-¿Qué tal el día de ayer?- preguntó mientras tomaba asiento.
-Mmm agridulce.
-¿Agridulce?¿Y eso?
-Bueno...por donde empezar. Es una larga historia.
-Tenemos tiempo de sobra.
-Bueno, ¿te acuerdas que te conté que la relación con mi jefe no había empezado de buena manera?
-Sí, me lo contaste.
-Ayer apareció James.
-¿James?¿Qué hacía James o qué hace James aquí? ¿Qué tiene que ver esto con tu jefe? 
-James está aquí para molestar como lo ha hecho siempre, tiene la excusa de que quería saber como llevaba lo de Charlie pero no logró convencerme, sé que está aquí por algo más y además la manera en la que me trató lo dejaba muy claro, por suerte mi jefe estaba allí y me ayudó.
-¡Lexie! Deberías haberme avisado, ¿cuándo ocurrió esto?
-Ayer, no es nada mamá. Conozco a James, es capaz de muchas amenazas o aparentar ser un psicópata pero no me lastimaría.
-Eso no lo sabrás hasta que te pase algo, no te confíes Lexie.
-Ya lo sé mamá, ya lo sé.
-Bueno, ¿y luego qué dijo tu jefe? 
-No dijo nada durante el camino hasta casa, él me llevó en su auto y lo invité a pasar a casa. Luego de un té me propuso cenar en la noche por Picadilly Circus.
-Con que por eso me cambiaste anoche, por una nochecita con tu jefe.
-¡Mamá!
-Solo bromeo cariño.
-Muy chistosa, ¿puedo continuar?
-Por supuesto.- Dijo mi madre sonriendo.
-Nuestra relación siempre se veía tensa a causa de su hija, él no entendía por qué me comportaba así tan mal su hija por lo que tuve que contarle lo que ocurrió con Charlie si quería evitar nuevos conflictos.
-Imagino lo duro que habrá sido para ti Lex.
-No tanto, creí que lo sería, creí que me moriría por dentro como siempre ocurre cuando lo recuerdo pero hablarlo con él me dió más fuerza.
-Eso nunca te había ocurrido.
-No, es extraño, pero me siento feliz, es un avance en mí.
-Lo es cariño, y me pone muy feliz. ¿Alguna foto del hombre que está robando tu corazón?
-No está robando mi corazón, apenas lo conozco y además no estoy con un hombre desde hace más de un año.
-Por eso mismo tu cuerpo necesita acción hijita.
-Ya basta mamá, ahora te has quedado sin foto.- Hizo un puchero y ambas comenzamos a reír a carcajadas, si hay algo que amo de mi madre es su sentido del humor. Poder charlar con ella de igual a igual.
Tuvimos un lindo almuerzo, poniéndonos al tanto de las cosas que aún no habíamos hablado y luego volví a casa, me sentía con ganas de salir, cosa que hacía mucho tiempo no me pasaba, no quería quedarme sola en casa cuando afuera la noche estaba espléndida. Al llegar llamé a Melissa, sonaría raro para ella ya que siempre es la que insiste en que hagamos algo además de reunirnos en nuestras casas como ancianas frustradas.
-Hola Mel.
-Hola Lex, ¿cómo va todo?
-Muy bien.
-Mmm...ese muy bien hace mucho no lo escuchaba. Algo bueno tuvo que haberte pasado.
-No pienso contarte por teléfono.
-Voy para tu casa, dame unas horas.
-¿Qué te parece si mejor hacemos algo afuera?
-¡Wow! Acá pasó algo grande, ¿tienes fiebre?¿llamo a un doctor?
-Ya, basta de bromas. Hablo enserio.
-De acuerdo, ¿cómo te sientes para ir a nadar al club en la noche? Hace mucho tiempo no lo hacemos.
-¡Perfecto!
-Te veo en unas horas entonces.
-Nos vemos.
Con Melissa, solíamos ir a nadar de noche todos los fines de semana, era nuestro ritual en la adolescencia; nuestras madres por supuesto terminaban regañandonos ya que por nuestras fugadas a la pileta en noches frías terminábamos enfermándonos. Era y sigue siendo nuestro lugar neutral, donde podemos relajarnos de todo y de todos. 
Fui en busca de un traje de baño para guardar en el bolso hasta que recordé que había tirado muchas cosas de mi armario en un ataque de locura luego de que muriera Charlotte, por lo que tuve que ir hasta un cajero del banco a buscar dinero para comprar uno nuevo.
Salía del banco cuando alguien me tomó por la cintura, al darme la vuelta y quedar de frente quería morir. Otra vez James.
-Me sueltas en este mismo instante o grito.- Afortunadamente varias personas transitaban junto a nosotros.
-Puedes quedarte tranquila aunque solo sea un minuto, quiero hablarte.- Me debatí entre salir corriendo o escucharlo, probablemente la primera opción no sería una buena elección y empeoraría el problema, por lo que decidí escuchar lo que tenía para decir.
-Te escucho.
-Caminemos, no puedo estar parado con tus ojos clavados en mí perforándome.
-De acuerdo.
-Lamento haberte tratado como lo hice ayer.
-Me lo esperaba.
-Sabes que te aprecio.
-¿Me aprecias? ¡Por favor James, si vamos a hablar sé sincero por una vez en tu vida!
-Dios, por qué siempre te alteras.
-Porque es desesperante como me mientes en la cara.
-Bueno, basta no vamos a llegar a nada así. Por otro lado, no quiero que vuelvas a llamar zorra a mi mujer.
-A ver James, si viniste para sermonearme sobre cómo tratar a tu mujer estás perdiendo el tiempo porque yo voy a decir y hacer lo que se me dé la maldita gana.
-Cálmate, la gente nos está mirando.- Era verdad, pero me desesperaba su actitud. Lancé un vistazo alrededor nuestro y vi a Mark escondido detrás de una cabina telefónica. Quería reírme en ese instante, con que el jefecito me estaba siguiendo.
-James, termina con esto por favor.- Quería sacármelo de encima lo más pronto posible.
-Lo último que tengo para decir es que tu jefecito enamorado se cuide, tengo mis contactos.
-Te acercas a él y te mato.- No sabía de dónde había salido eso, pero sorprendentemente me dí cuenta que no toleraría qué él o alguien le hiciera daño.
-Mmm...con qué tenía razón, te enamoraste de ese modelito. En hora buena por la feliz pareja.- Dijo en tono de burla.
-Deja de decir estupideces.
-Me voy.Ya estás advertida, nadie se mete con lo que es mío.
Así sin más se fue, quería gritarle a cuatro vientos que yo no era suya que no podría ser jamás suya, si era eso a lo que se refería. Maldito idiota bastardo. Respiré contando hasta diez antes de cruzar la calle para buscar a Mark. Cuando llegué a la cabina él ya no estaba, pensé en enviarle un mensaje de texto pero luego de pensarlo dos veces creí que sería mejor preguntarle el lunes en la oficina que era lo que estaba haciendo allí. 
No podía perder más tiempo, fui hasta la tienda a comprar el traje de baño que al fin y al cabo era por lo que había salido, y volví a casa.
Antes de ir al club me preparé una cena rápida, no aguantaría hasta terminar con Mel para comer y sabía que al salir de la pileta me comería todo lo habido y por haber.
A las ocho en punto, nos encontramos en la puerta.
-¿Cómo está mi feliz amiga?- Dijo abrazándome.
-Cállate.
-¡Oh no volvió la amargada! 
-Muy graciosa, vayamos al vestuario y luego te cuento. Necesito relajarme primero.
Nos cambiamos y dejamos nuestras cosas en los casilleros, nos dirigimos al área de las piletas e inmediatamente nos zambullimos en una que estaba climatizada. Dí un par de brazadas e hice varios largos, hacía mucho tiempo que no lograba descargarme en el agua.
-¿Ahora si vas a contarme?- Dijo Mel nadando hasta mí. Nos sentamos en la orilla y le conté lo sucedido con Mark la noche anterior y que lo había visto espiándome por la tarde.
-Con que eso era lo que te tenía tan feliz, lo sabía. ¡Te lo dije! Van a terminar en el escritorio de la oficina.
-¡Mel deja de decir estupideces!
-Nada de estupideces, tienes que soltarte más. Necesitas más acción.
-Eso dijo mi madre.
-Ya ves, si hasta tu madre te lo dijo. Además, el jefecito se nota que está loquito por ti, y hay que admitirlo el hombre parece salido de una película.
-Lo último no te lo discuto, Mark debajo de ese traje parece tener un buen cuerpo.
-Con que buen cuerpo eh...
Creí morir en ese momento, Mark caminaba hacia nosotras solo con su bañador desde el cual podía apreciar su cuerpo esculpido, imaginaba que tenía un buen cuerpo pero no que estuviera tan trabajado. Tuve que cerrar la boca para no quedar como una loca depravada.
-Yo...lo siento....- Las palabras no salían de mi boca.
-No sientas nada Lexie- Se lanzó al agua y nadó hasta nosotras.- Hola maestra Mel.- Dijo saludando a mi amiga cuando llegó hasta ella.
-Hola Mark, fuera del colegio solo soy Mel.- Dijo mi amiga embobada.
-Perfecto, hola Lexie.- Dijo mirándome con una pícara sonrisa en su rostro, no podía tener tanta mala suerte, justo viene a escuchar algo tan vergonzoso en el lugar que jamás pensé que lo encontraría.
-Bueno...creo que sobro acá, los dejo solos.
-No Mel, no es necesario.- Quería asesinarla, no podría estar sola con él y menos  teniéndolo cerca con tan poca ropa.
-Claro que sí, además tengo cosas que hacer.- Saludó a Mark y antes de saludarme a mí se acercó a mi oído y dijo.- Haz que valga la pena, aprovecha el momento. 
Poniendo los ojos en blanco le dije:
-Sí, si claro. Te veo luego.
Al quedar los dos solos me sentí tan incómoda, como iba a explicarle lo que acababa de decir.
-Siento lo que dije recién.
-¿En verdad lo sientes?¿Tan mal está mi físico?
-¡No!...Es decir....- Él comenzó a reírse a carcajadas y me di cuenta que estaba bromeando, aprovechando ver mi cara aterrorizada.
-Muy gracioso Sr. Turner.
-Que es la vida sin un poco de risa.
-¿Qué haces aquí?- Se acercó hasta mí y se sentó en el escalón de la orilla para estar a mi lado.
-Suelo venir aquí cuando no cuido a mi hija.
-¿Y dónde está ahora?
-Está con su madre.
-Oh...ya veo...¿tienes buena relación con ella?- Por alguna razón necesitaba saber que era lo que pasaba entre ellos, ya que por los pasillos de la oficina circulaban miles de historias.





-Para nada, lo único que tenemos en común es Isabel. Ella tampoco quiere quedarse con su madre, pero hay que cumplir la ley.
-Te entiendo...Si hubiera sido por mí no hubiera dejado que James se quedara con Charlotte.
-Tenemos algo en común entonces.
-Así parece.- Dije sonriendo.-¿Qué hacías esta tarde?
-¿Cómo que hacía?- Su cara pasó por todos los colores y no pude evitar reírme.
-Te vi escondido detrás de la cabina telefónica Mark.
-¡Oh! Creí que no me habías visto, yo...te vi con él y quise asegurarme que estuvieras bien, cuando él se fue me marché.
-Gracias por preocuparte.
-No es nada.¿Que te parece si nadamos?
-Prefiero quedarme un rato sentada.
-Oh vamos, estás en una pileta.
-Que quiero quedarme sentada dije.
-Y yo digo que te metas.
-No.
Cerré mis ojos pidiendo que no se avecinara otro pelea, ambos tenemos un carácter tan fuerte que la mayoría de las veces colapsa. La paz no duró mucho, al abrir los ojos Mark me tomó por las piernas e hizo que ambos cayéramos en el agua de un chapuzón.
-¡Mark!- Dije al salir a la superficie, largando el agua que había tragado.- Su cara estaba a centímetros de la mía, y mi cuerpo se tensó automáticamente.
-Era tentador hacerlo...- Dijo sonriendo con su típica mirada pícara.
-No vuelvas a hacer eso. Me tomaste por sorpresa.- Dije apartándome para poner distancia.
-Era la idea.
Nadamos por lo que pareció una eternidad, al parecer ninguno de los dos quería dejar la compañía del otro pero era hora de volver a la realidad.
-Bueno...creo que debería ir volviendo a mi casa.- Dije.
-Sí, yo también.
Me ayudó a salir de la piscina y con la toalla, al ponerla sobre mis hombros sus manos tocaron mi piel que se erizó con su contacto automáticamente. Él se quedó allí parado unos segundos y con una sonrisa se alejó unos pasos.
-¿Te llevo a tu casa?- Preguntó.
-No, gracias. Son pocas cuadras, puedo caminar.
-Lexie...es tarde.
-No pasa nada, de verdad.
-Lexie...
-Ya lo he dicho. Si quieres te envío un mensaje cuando llegue.
-De acuerdo, no olvides mandarlo o tendré que ir a tu casa para verificar que llegaste bien.
-Tranquilo.
-Nos vemos el lunes.
-Adiós.- Con un delicado beso en la mejilla que duró más de lo normal se fue.
Fui hasta el vestuario para darme un baño de agua fría, Mark había despertado sensaciones en mi cuerpo que hacía mucho tiempo no sentía. Su contacto se sentía como lava recorriendo mi piel, pensarlo ya me ponía a mil. Decidí terminar rápido con el baño y no pensar más en él.
Al llegar a casa le envíe un mensaje de texto para que luego no me hiciera ninguna clase de reproches:
"Ya estoy en casa Mark. Hasta el lunes."
Él respondió al minuto:
"Creí que no lo mandarías. Cuanto tardas en caminar mujer. Descansa."
Este hombre es desesperadamente exagerado.
Al día siguiente me desperté con buen ánimo, me sentía con la energía para hacer cualquier cosa. Estos cambios eran nuevos en mí, ninguna actividad o terapia había logrado ponerme así.
Fui a preparar el desayuno y al abrir la heladera me dió pena, apenas había un plato de vegetales y leche. Debía hacer las compras urgentemente.
No perdí tiempo, me cambié, busqué mi bolso y fui al supermercado.
Iba por los pasillos mirando los productos atentamente hasta que alguien dijo mi nombre.
-Lexie.
Al darme la vuelta vi a Christine, la sobrina de Mark.



-Hola Christine, ¿cómo estás?
-Bien...haciendo compras para casa.- Cada vez me sorprendía más esta chica, teniendo que disfrutar de la adolescencia pero haciendo una vida de adulto. Cuando su madre debía encargarse de las compras y la casa ella debía hacerlo en su lugar.
-¿Necesitas ayuda?
-No, ya casi tengo todo.¿Tú cómo estás?
-Yo bien, ¿qué harás hoy?
-Bueno...calculo que limpiar un poco la casa. Con las cosas que tuve que hacer para la escuela no he tenido tiempo de ordenar.
-¿Quieres que te ayude?
-No es necesario, no quiero molestar.
-Por supuesto que no, ya está dicho. Termino las compras y te ayudo.
Me ayudó a cargar las compras hasta casa, busqué algunas cosas que quizás nos servirían para limpiar y fuimos hasta su hogar. Ella tenía razón cuando dijo que su casa era un desorden.
-Tenemos trabajo por hacer....- Dije.
-Juntas podemos hacerlo rápido.
-Claro, pero pongamos algo de música sino será mortalmente aburrido.
Trajo el grabador y sintonizamos una radio para poner la música.
Pasamos la tarde entre escobas, trapeadores y bailes. Cuando terminamos ambas caímos rendidas en el sillón.
-Gracias por haberme ayudado Lexie, eres genial.
-No es nada, es difícil mantener limpia una casa así de grande viviendo sola.
-Sí, lo es.
-¿Qué tal el chico de la escuela?
-No creo que funcione, no he vuelto a hablar con él desde hace varias semanas.
-Si no vuelve a ti es porque no vale la pena, ya llegará el adecuado.
-¿Y tú que tal?¿Algo de acción?
-¿Por qué todo el mundo dice lo mismo? No, no hay acción desde hace mucho tiempo.
-Eso sí debe ser feo.
-¿Y tú cómo sabes eso?
-Vamos, ya casi termino la escuela, no pienso que me trajo la cigüeña ya he tenido relaciones.
-No me parece raro, pero no me lo esperaba de ti.
-¿Cuándo fue tu primera vez?
-A los 18.
-Bueno ya casi llego.
Me causó risa su comentario, en verdad me agrada esta chica. Pensé tener esta conversación con mi hija cuando alcanzara la adolescencia sin embargo me encuentro conversándolo con la sobrina de mi jefe en su casa. Las vueltas de la vida.
Preparamos un té juntas y luego de acomodar un par de cosas en la cocina volví a casa, no sin antes de que ella me agradeciera un millón de veces por la ayuda.
Al llegar a mi casa me encontré a Mel sentada en la entrada.
-Al fin apareces, ¿dónde te habías metido?
-Fui a ayudar a limpiar la casa a la sobrina de Mark.- Dije abriendo la puerta.
-Ya estás formando parte de la familia. ¡Me encanta!
-Aún no entiendo como tienes esa imaginación. La ayudé porque como te conté su madre es la que está en un psiquiátrico y esa casa era un desastre total, apenas tiene 18.
-Ya, comprendo. ¿Qué tal anoche?
-No te ilusiones. Sólo nadamos un rato y pasamos un buen rato.
-¿Nada más?¿Ni un misero besito?
-No Mel, no sé que esperas.
-Ya sabes que espero, es frustrante Lex. Vamos, saca a tu Lexie sexy de adentro. Recuerda como solías seducir a los hombres.
-Ya no me siento así Mel, sabes que cambié.
-Pero puedes volver a ser la de antes. Todavía tienes una vida por delante, mereces ser feliz. Además, como siempre te digo los finales felices son historias sin acabar, no des todo por terminado.
-Lo dudo, todo es muy difícil.
-Nunca digas nunca.
-¿Te quedas a dormir?
-No, traje algo para cenar y luego me voy.
-De acuerdo.
Preparamos una ensalada fresca con pollo y nos sentamos a comer.
-¿Cómo van las cosas con Jack?
-No presiones Lex. Jack es grandioso y para que negarlo es perfecto, pero no lo sé no me remueve las entrañas como siempre pensé que sería cuando me enamorara. Esa sensación de que se me erice la piel.- Me atraganté con la bebida, era exactamente lo que había sentido ayer con Mark.
-Dale tiempo.
-Eso intento. ¿Has hablado con Frank?
-Nunca del tema de la disco pero sí hemos almorzado juntos. No sé que le ocurre, está muy distante y raro.
-Presta más atención o pregúntale, mejor que seas directa con él.
-Ya veré que hago.
Limpiamos los platos y ordenamos la cocina, luego de ver un capítulo de nuestra serie favorita se fue a su casa. Yo preparé la ropa para el día siguiente y me fui a dormir. A volver a una nueva agotadora semana de trabajo.
Me levanté con tiempo, me duché, desayuné tranquila y fui caminando hasta la empresa. Era un día soleado y había que aprovechar el buen clima.
Al llegar a la empresa Mark ya estaba esperándome en mi oficina.
-Buen día, Lexie.
-Buen día, Mark. 
-Te hice un café.
-¡Oh! Gracias no era necesario, eres el jefe.
-No digas nada, que sea el jefe no significa que no pueda hacerte un café.
-Está bien. ¿Qué tenemos hoy?
-Quiero que me ayudes a planear la reunión del miércoles.
-Recuerdo que era sólo del personal ¿verdad?
-Así es.
-Bueno, manos a la obra entonces.
Estuvimos de acuerdo en la gran mayoría de los puntos a tratar en la reunión y casi no discutimos. Las cosas iban por buen rumbo finalmente. Almorzamos juntos, Frank pasó por nuestro lado varias veces lanzándome una mirada fugaz, aún no entendía su comportamiento y debía hablarlo con él lo más pronto posible.
Ya habían pasado más de dos horas de mi horario de salida y la noche había llegado, tomé mi bolso y chaqueta y fui hasta el ascensor. Las puertas se cerraban pero Mark logró entrar justo a tiempo.
-Te llevo a tu casa.- Dijo muy seguro.
-No, gracias Mark.
-Ya anocheció.
-Lo sé.
-Por eso mismo te llevo.
-Dije que no.
-Ya deja de ser tan terca. Acepta que te lleve.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que....-No pude terminar la frase porque me pegó a la pared del ascensor y me besó. Un hermoso beso. Un beso dulce y necesitado a la vez, cargado de pasión y deseo, un beso de los que te quitan el aliento. Nadie me había besado en más de un año y puedo dar fe que nunca lo sentí así, besaba como jamás me habían besado en la vida. No sabía que pasaría cuando las puertas se abrieran pero ya poco me importaba, estaba más allá del tiempo.