lunes, 4 de agosto de 2014

Capítulo 14

Mark

Aún no entiendo como han cambiado tanto las cosas en tan poco tiempo. Estoy desconcertado por todas las nuevas emociones que van tomando lugar en mi pecho.
Poco a poco conozco a una nueva Lexie que me cautiva cada día más, con nuestro primer encuentro di por finalizada cualquier esperanza con ella pero resultó ser todo lo contrario a lo que yo pensaba. Parecía ser una mujer fría y calculadora pero eso era hasta saber las circunstancias por las que tuvo que pasar, ahora comprendo sus reacciones aunque por otro lado me asombra como está cambiando, ya de fría no le veo nada. Ahora entiendo cuando la gente dice que nunca terminamos de conocer a las personas porque cuando creemos conocerlas nos sorprenden. Yo creo que su manera de ser para con el mundo no es por lo que ha sucedido en su vida sino que es por lo que ella decide mantener dentro, el dolor y la amargura.
No estoy enamorado, eso lo tengo claro, sólo sé que esta mujer me atrae mucho, a niveles que nunca pensé podía llegar a gustar de una mujer y no me extrañaría terminar enamorándome de ella en un período corto de tiempo, con sus simples actos me trae como loco. Espero no equivocarme con ella como lo hice con Sara.

Luego de pasar a buscar a Isabel al jardín no pude evitar preguntarle por Lexie. Sigue siendo uno de los temas que más me preocupa y a la vez un obstáculo para poder avanzar.
-Hija, ¿qué te parece Lexie?
-¿Cómo que me parece papi?
-Claro, ¿qué te parece como persona?
-Es muy bonita, me trató mal la primera vez que la vi pero cuando tuvo que cuidarme me trató bien, aunque es un poco rara...
-Ya veo...quizás deberían verse un poco más seguido.
-¿Por qué?
-No lo sé, quiero que se lleven bien.
-Pero papi, casi no la veo.
-Lo sé Bel, pero estamos trabajando juntos mucho tiempo últimamente y me está ayudando con Chris. Lo más probable es que la veamos más seguido y no quiero problemas.
-Está bien papi, yo voy a portarme bien.
-Eso lo sé cariño, gracias.
Llegamos a casa, la ayudé con sus tareas, le preparé un buen baño caliente y comimos juntos. Luego de la cena la llevé a su habitación para peinarle el cabello y arroparla. Me da rabia que Sara haya resultado ser alguien totalmente distinta a la mujer que pensé que era, una madre es la que debería encargarse de arreglarla y cepillarle el pelo, no un padre. Además, la escena que me montó en la oficina diciendo que soy un sinvergüenza que se acuesta con toda empleada con falda me demostró cuánto me equivoqué con ella. Quiero que cuando Bel crezca tenga una figura femenina de quién guiarse y no la tiene, cosa que me llena de frustración.
Me acosté a su lado para contarle un cuento y lograr que se durmiera. Estaba por la mitad de este cuando me abrazó por la cintura y dijo:
-Está bien papi, no necesitas llegar al final. Ya tengo sueño, gracias por todo lo que haces por mí. Eres el mejor papi del mundo y estoy feliz de tenerte.
Quería responderle pero un nudo se había formado en mi garganta impidiendo que las palabras salieran. Me limité a abrazarla fuerte contra mi pecho y besar su cabecita.
Así logré dormirla, la tapé con su manta y volví al living. Pensé en llamar a Lexie para ver como iban las cosas con Chris pero no quería molestar, quizás ya estarían durmiendo después de un día tan agotador por lo que decidí enviar un mensaje:
"Hola Lexie, no quiero llamar por si están durmiendo ¿va todo bien?¿qué tal Chris?"
Me serví mi vaso de whisky mientras tomaba asiento en mi sillón preferido y la respuesta no tardó en llegar:
"Hola Mark, estamos bien. Está algo sensible pero no durará mucho. En la oficina hablamos ¿si? Que descanses"
Quería poder seguir hablando con ella aunque fueran por estos tontos mensajes de texto pero si ella quería hablar en la oficina lo respetaría.
Limpié los platos de la cena, me duché y me metí en la cama. Últimamente se me hace muy difícil conciliar el sueño y la responsable es una sola persona. Lexie.

A la mañana llevé a Isabel a la escuela más temprano para poder conversar con mi padre antes de que los empleados llegaran en el caso de que tuviéramos que pasar por otra discusión. La semana con él había sido estupenda, se había ido de viaje de negocios y la paz reinaba en la empresa. Ahora no estoy seguro de que las cosas sigan así.
Cuando llegué a mi planta mi padre ya estaba allí dando instrucciones a su secretaria.
-Mark, hijo, me alegra verte.
-Hola papá.
-Me enteré que la reunión ha salido de maravilla, te felicito por tu trabajo.
-No hubiera podido hacerlo sin Lexie Clark.
-Oh, ya veo que se están llevando bien entonces.
-Digamos que sí.
-Vamos, acompáñame a mi oficina así podremos hablar más tranquilos.
-De acuerdo.
Lo seguí y tomé asiento frente a su gran escritorio.
-¿Algo de beber?
-No gracias, desayuné recién con Bel.
-¿Qué tal la pequeña?
-Bien, podrías pasar a verla y jugar un rato con ella.
-Sí, por supuesto, cuando tenga tiempo iré.
Quise darle una bofetada en ese instante ¿cuándo tuviera tiempo?¿hacer un hueco en su agenda para ver a su nieta? Pero claro, que podía esperar si apenas me prestaba atención a mí de pequeño y también de grande.
-Quería hablar sobre un tema que planteamos con la Srta. Clark.- Dije yendo directamente al punto en cuestión.
-Dime.
-Estuvimos observando que los sueldos de los empleados con los puestos más altos son exagerados mientras que empleados con puestos inferiores son demasiado bajos. Lo que planteamos es ser justos, aumentar un poco el sueldo de aquellos que tienen un salario bajo sacando de la diferencia de los que tienen un salario muy alto.
-¿Estás de broma verdad?
-Claro que no.- Dije frunciendo el ceño, ¿cómo podía estar bromeando con una cosa así?
-No puedo hacer eso Mark, muchos de mis amigos son los que gozan de esos altos salarios después de hacerme tantos favores a mí y a la empresa, no les bajaría el sueldo por nada en el mundo.
-De acuerdo, no les bajes el sueldo  pero es injusto que tantos empleados que trabajan hasta altas horas reciban tan poco dinero por su trabajo, auménteles el sueldo.
-Las cosas están bien como están. No se si eres tú el de la idea o esa rubiecita te está lavando la cabeza pero termina con estas cosas Mark y concéntrate en tu trabajo.
-¡Estoy concentrado!¡Trato de ser justo!¡Nadie me lava el cerebro!
-Ya cállate, todos están escuchando.
-Está bien, haz lo que quieras. No tengo ganas de seguir perdiendo el tiempo.
-Más respeto, soy tu padre.
-El respeto lo perdiste hace tiempo.
Cerré de un portazo y me metí de lleno en mi oficina, quería golpear algo o romper lo primero que tuviera a mi alcance pero Lexie me estaba mirando desde su oficina y no tenía el valor para hacerlo, no frente a ella. Odio que me vea descontrolado en este estado. Ella dejó lo que estaba haciendo y vino hasta donde me encontraba.
-Mark...¿estás bien?
-No del todo...
-¿Discusión con tu padre?
Asentí.
-Ahora vengo.
Me preguntaba que había ido a hacer pero lo único que quería era volver a casa y tumbarme en mi cama.
-Te traje un té, quizás ayude con los nervios.
-Gracias Lexie.
-No es nada.
-¿Podrías dejarme un rato solo?
Vi la duda en sus ojos pero asintió y se marchó, luego me disculparía por eso con ella pero necesitaba un momento de soledad como lo vengo haciendo desde niño, prefiero descargar conmigo mismo mis problemas que pagarlo con los demás. No querría desquitarme con Lexie, no después de que venimos tan bien juntos.
Me encerré en mi oficina toda la jornada hasta terminar mi trabajo, antes de que se cumpliera la hora de salida fui hasta la oficina de Lexie.
-Permiso ¿puedo pasar?
-Claro.- Dijo ella dejando a un lado los papeles que estaba tratando.
-Lexie...quería disculparme por mi actitud de hoy. Siempre que surge un problema necesito un tiempo solo para pensar y no desquitarme con otras personas.
-Está bien Mark, lo entiendo. No necesitas disculparte.
-¿Cómo estás con Chris?
-Perfectas, anoche nos quedamos hasta tarde viendo películas juntas me sentí una adolescente nuevamente.- No pude evitar reír por su comentario, me las imaginaba a ambas juntas.
-Me alegro de que lo estén pasando bien.
-Hoy quizás vaya a dormir al hotel donde se hospeda mi madre ya que le presté la casa a Chris para que se viera con alguien.
-¿Para que se viera con quién?
-No puedo decir nada.
-Lexie...
-No.
-Lexie Clark...
-Dije que no y punto final, si quieres se lo preguntas a ella.
-Está bien, no insisto más. ¿Por qué no te quedas en casa? Creo que es justo.
-No podría Mark.
-Claro que sí, es sólo una noche. Te puedes quedar en el cuarto de huéspedes.
-Creo que es mejor ir al hotel.
-Lexie, vamos no es nada.
-No voy a poder Mark.
-¿Por qué?
-Tu hija...
-¡Oh! Sí, ya entiendo...¿Si la dejo con mi amigo?
-Entonces podría ser un sí.
-De acuerdo, dame unos minutos que hablo con él.
Marqué rápidamente su número.
-Hola Jacob.
-Mark. ¿Todo en orden?
-Sí, necesito que me hagas un favor.
-Solo dime.
-Necesito que cuides de Bel solo por esta noche.
-Oh no...justo hoy que tenía una rubia perfecta para la noche.
-¿Estás hablando en serio?
-Claro que no, tonto. Por supuesto que puedo cuidarla.
-Tonto eres tú, gracias te debo una.
-Me debes miles.
-Lo sé, te marco luego.
-Adiós.
Colgué la llamada y seguí con Lexie.
-Ha dicho que sí.
-Está bien entonces.
-Te espero para la cena.
-De acuerdo.
-Hasta luego preciosa.
-No me llames así.
-No te preocupes ya se me ocurrirá otra manera de llamarte.
-Mientras no sea esa perfecto.
Sonreí y salí de su oficina. Era gracioso como había entrado con un humor de perros y salí con una sonrisa en mi rostro. Todo gracias a la magia de Lexie Clark.

Fui a buscar a Bel al jardín y me apuré para preparar la cena.
-¿Por qué voy a lo del tío Jacob un día de semana?- Dijo mi hija mientras veía como cocinaba.
-Porque tengo una cena Bel.
-Pero puedo quedarme en mi cuarto.
-Lo sé pero no me gustaría que estuvieras encerrada como un preso allí arriba.
-Algo me estás ocultando papi.
-Claro que no cariño. 
-Está bien, voy a hacer mi bolso.- Dijo con la cabeza baja, si hay algo que odio es tener que ocultarle cosas a mi hija pero no quiero que piense nada raro hasta que las cosas sean seguras. En estos momentos siento que la estoy decepcionando y eso me hace sentir fatal.
El timbre sonó sacándome de mis pensamientos, iba a dejar lo que estaba haciendo pero debía sacar la comida del horno antes de que se quemara.
-¡Bel! ¿Puedes abrirle al tío Jacob?
-¡Sí papi!- Gritó mi hija desde las escaleras.
Saqué el pollo que estaba horneando y lo puse en una fuente, estaba lavando lo que había ensuciado cuando apareció mi hija en la cocina.
-Me mentiste.- Dijo entre triste y enojada.
-¿Qué?
-Me dejas por Lexie.
-¿Qué? Claro que no Bel.
-Sí, voy a terminar mis cosas.
Cuando fui detrás de ella, Lexie apareció y tomándome del brazo dijo:
-Déjame a mi.
-Creí que no podías estar con ella.
-Mark, yo sólo te pedí que no estuviera porque no sé cómo puedo llegar a reaccionar, puedo enojarme, reírme, llorar. No lo sé, cualquier cosa puede pasar pero eso no significa que no pueda relacionarme con ella. Déjame que hable, ahora está muy enojada como para hablar con papá.
-Está bien, es el último cuarto a la derecha.
Dejé que fuera a hablar con ella, no tenía idea que resultaría de aquello pero deseaba que Bel me perdonara. Estar mal con mi hija es lo peor que me puede pasar pero confío en que Lexie pueda ablandar la situación.
Me senté en el sillón del living esperando a que bajaran no tenía cabeza para pensar en otra cosa.
Luego de quince minutos que para mí fueron una eternidad bajaron tomadas de la mano, no será de hombre como suelen decir pero quería llorar en ese momento al verlas unidas.
Mi hija vino hasta donde me encontraba lentamente y me abrazó:
-Lo siento papi. No quise enojarme. No me ocultes más cosas. No me gusta.
-El que lo siente soy yo cariño, debí habértelo dicho pero quería contarte las cosas cuando estuviera más seguro.
-¿Más seguro de qué?
-De...
-Creo que estás incomodando a papá Isabella.
-Está bien, los dejo. Tengo que hacer mi bolso.
-¿Me das un beso princesa?- Le dije a mi hija, con eso sabría si las cosas entre nosotros estaban bien.
-Claro papi.
Me dió un beso y un abrazo tan fuerte que se me hacía difícil soltarla.
-Adiós Lexie.
-Adiós Isabella.- Dijo sonriéndole, aún la veo tensa junto a mi hija pero sé que eso se puede revertir, ya puedo notar los avances.
Bel subió a su cuarto a terminar su bolso antes de que Jacob llegara, Lexie  y yo fuimos a la cocina a terminar la comida.
-Traje postre.
-Me salvaste, no tuve tiempo de hacer uno.
-¿Pensabas hacer el postre?
-Claro.
-Con que eres cocinero...
-De los mejores...
Ella se largó a reír, me hace tanto bien escuchar su risa, no es común en ella y disfruto mucho cuando logro verla así.
El timbre volvió a sonar interrumpiéndonos, este si debería ser Jacob.
-Hola Mark.- Dijo entrando.
-Al fin llegas.
-Lo siento, tenía unas cosas que terminar y me atrasé.
-Pasa.
Cuando llegó al living olvidé decirle que todo el tema de cuidar a Bel era por Lexie.
-¡Wow! Disculpa, no  estoy acostumbrado a ver una belleza así todos los días.- Ella sonrío, Jacob más te vale alejarte de ella.




-Lexie Clark.- Dijo tendiendo su mano.
-Con que tú eres la famosa Lexie Clark, Jacob Dixon.
-Parece que alguien estuvo hablando de mí.- Dijo guiñándome un ojo, Jacob definitivamente es perfecto para humillarme.
-Quizás un poco, Jacob por qué no subes a buscar a Bel.
-Claro...
Di gracias a Dios que quedamos solos, un minuto más con mi amigo y quién sabe que otras cosas diría.
-No es que esté hablando siempre de ti, sabes. Te mencioné alguna que otra vez. Jacob exagera.
-Por supuesto....No pensaba otra cosa.- Dijo soltando una carcajada y negando con su cabeza, cuando estuviera a solas con él lo mataría.
-Bueno...Me llevo a esta hermosa princesa a casa.- Dijo Jacob con Bel en sus brazos.
Me acerqué para darle un beso y recordarle que pasaría por ella antes de ir al trabajo.
Cuando Lexie y yo quedamos solos en casa se notaba la tensión entre nosotros nuevamente, ese calor que me invade cada vez que la tengo cerca.
-¿Comemos?- Pregunté para distraerme.
-Claro.
Pusimos juntos la mesa y servimos la comida en los platos. 
-Mmm...Mark no alardeabas cuando decías que eras de los mejores cocineros.- Dijo probando la comida. Yo estaba boquiabierto, no tiene idea el efecto que causa en mí verla saborear cuando come. Su cara es todo un espectáculo.
-Me alegro que te guste.
-Está genial, deberías enseñarme.
-Me encantaría.- Dije guiñéandole un ojo a lo que ella respondió sonrojándose.-Y bien...¿vas a contarme que es lo que está haciendo mi sobrina en estos instantes?
-Es algo entre ella y yo, si no fuera algo seguro jamás la dejaría. Confía en mi.
-Confío en ti Lexie.
-Mañana deberías hablar más tranquilo con Isabella.
-Sí, lo sé.- Dije soltando un suspiro.-Gracias por haber hablado con ella.
-Me alegra haberlo hecho, aunque fue difícil fue un gran avance para mí.
-Yo me alegro de que así sea.
Seguimos conversando de temas variados desde libros y películas a actividades que nos gusta hacer. Una vez satisfechos con la comida fuimos a la cocina en busca del postre. Lexie había traído una tarta de chocolate recubierta con frutillas y un pote de crema para acompañar
-Déjame que te ayude a destaparlo.- Dijo ella.
-Está bien, yo puedo.
-Insisto déjame que te ayude.
-Dije que puedo.
-Es a presión, puede llegar a....
No terminó la frase porque sucedió justo lo que iba a decirme, la crema saltó del envase directo a mi cara y ella no hizo más que estallar de la risa.
-Ja ja ja muy gracioso...- Dije quitándome la crema de los ojos.
-Es que...Mark...te lo dije....-Decía agarrándose el estómago por la risa.
-Veremos que tan gracioso es.
-No te atreverías.
-Oh claro que sí.
-Mark...
-Lexie.
-Mark...No...-Dijo cuando vio que untaba un poco de crema en mi mano y me dirigía hacia ella.
-Prepárate.
Ella corrió al rededor de la encimera por toda la cocina pero sus piernas no fueron tan rápidas y logré aprisionarla contra un mueble inmovilizándola. De un momento a otro las risas se apagaron y ese fuego entre nosotros volvió a hacerse presente. Nos quedamos por un minuto mirándonos a los ojos tratando de descifrar los sentimientos del otro hasta que no pude más y la besé. La besé desesperado, aguantar tanto tiempo sin probar de sus labios se me hace una tortura, como si necesitara de estos para vivir. El beso comenzó a hacerse más pasional y descendí por su cuello, aspirando su dulce aroma que me embriaga. Ella desabotonó mi camisa y pasó su mano por mi pecho en una suave caricia que me estremeció. Estaba asombrado de lo lejos que estábamos llegando. Le quité su blusa y quedé admirado por su cuerpo, llevaba puesto un sostén de encaje que le quedaba perfecto. Volví a besarla y cuando quise quitarle el sostén ella me detuvo parando en seco.
-Mark...perdón, no puedo.
-Lexie, lo siento. Me dejé llevar, te dije que te daría tiempo y eso haré.
-Lo siento de verdad.
-Shh.- Dije colocando un dedo en sus labios.- No lo sientas, vamos te llevo a tu habitación.
Subimos en silencio hasta el cuarto de huéspedes, coloqué su bolso sobre la cama y le dije:
-Tienes un baño, allí encontrarás todo lo necesario. Si necesitas algo mi cuarto está al final del pasillo. Y cambia esa cara no pasa nada.
-Lo sé, gracias.
-De nada preciosa.- Con un suave beso en los labios la dejé cerrando la puerta.
Iba por la mitad del pasillo cuando Lexie asomó su cabeza por la puerta.
-Mark.
-¿Si?
-La próxima vez que me llames preciosa te daré una patada en el trasero.
-Ouch, no volveré a decirlo.- Dije fingiendo cara de dolor.
-Muy bien.
Riendo fui hasta mi habitación, antes de acostarme tuve que darme un baño de agua fría. Lexie me había encendido por completo pero no había nada por qué culparla.
A la mañana traté de despertarme más temprano para que tuviera el desayuno listo. Sé que tiene obsesión por el chocolate por lo que le preparé una taza de café con una porción de la tarta de chocolate que no pudimos comer anoche.
-Veo que no pusiste la crema.- Dijo sonriendo mientras tomaba asiento en la mesa.
-Ya se echó a perder.
-Si me hubieras dejado ayudarte...
-No me arrepiento.
-Yo tampoco. Porque en ese momento era lo que quería - Dijo ella y con eso me alegró el día, saber que no se arrepentía de lo que había sucedido anoche me daba un gran alivio.
-Me alegro. Escucha, tengo que pasar por lo de Jacob a buscar a Bel para llevarla al jardín y luego iremos a la empresa ¿te parece?
-Está bien.
Desayunamos tranquilos y limpiamos el desastre que habíamos dejado, podría acostumbrarme fácilmente a esta rutina. Luego, Lexie fue por sus cosas mientras yo encendía el auto. Una vez listos fuimos a buscar a mi hija, después de haberle agradecido a Jacob por haberla cuidado subimos al auto.
-Hola Lexie.- Dijo Bel mientras la sentaba en el asiento trasero.
-Hola Isabella.- Dijo ella desde adelante.
-¿Estuvo bien la cena?
-Sí.
-¿No hablas mucho verdad?- Su comentario me hizo reír. Lexie me dió un pequeño golpe en la pierna.
-Depende.
-¿Te gusta mi papi?
-¿Qué?
-Dije que si te gusta mi papi.- Mi hija es única, sólo ella se atrevería  a preguntar estas cosas. Noté la incomodidad de Lexie y lo roja que se había puesto su cara, quería reírme pero debía contenerme.
-Claro que no.
-Tu cara no dice lo mismo.
-Dije que no.
-Está bien. ¿Papi te gusta Lexie?
-¿Qué?
-Dije que si te gusta Lexie.- Esta vez fue ella la que quería reír, y yo el que estaba rojo, noté como temblaba su labio aguantando una gran carcajada.
-Creo que sí.
-Bien papi.
No dijimos nada más en todo el camino, creo que Lexie necesitaba pensar en lo que había dicho, de todos modos no era una novedad. Yo le había expresado que quería tenerla, que me atraía y que la quería en mi vida. Decirle que me gusta no es nada de otro mundo.
Dejamos a Bel y nos dirigimos a la empresa.
-¿Estás enojada?- Le pregunté cuando estábamos por llegar.
-No, por supuesto que no. ¿Por qué?
-Estás muy callada.
-Sólo estaba pensando en lo que habías dicho.
-Sabes como me siento Lexie, ya es obvio.
-Sí, sólo que aún no tengo muy claro que es lo que sientes y también es extraño para mí que tu hija también lo sepa, todo está pasando tan rápido.
-No te asustes Lexie, tranquila. Creo que deberíamos hacernos lugar para hablar y así conocerías cual es mi posición en todo esto. Pero primero quiero que te aclares y tengas bien decidido qué es lo que quieres en tu vida. A veces, las cosas buenas suceden no todo es malo, piénsalo.
-Estoy de acuerdo con eso.
-Bien.
Subimos más tranquilos hasta nuestras oficinas, cada uno se encargó de realizar su trabajo. Era un día pesado, con muchos contratos por revisar y reuniones, no había podido hablar con Lexie luego de nuestra entrada por lo que a la hora del almuerzo la busqué para que comiéramos juntos pero me llevé una sorpresa al verla abrazada con Frank Cooper en la cocina, la rabia se extendió por mi cuerpo y no supe hacer otra cosa que interrumpirlos.



Me aclaré la garganta para que notaran mi presencia y dije:
-Srta. Clark antes de que se vaya por favor la necesito en mi oficina.
-De acuerdo...- Dijo ella desconcertada.
Le pareceré un celoso o lo que sea pero verla en brazos de otro es algo que no estoy dispuesto a soportar.
Apenas pude realizar algo en toda la tarde, de vez en cuando cruzábamos miradas con Lexie. Ella no entendía mi reacción, lo podía ver en sus ojos. La hora se estaba por cumplir y entró en mi despacho.
-Mark, ¿qué sucede?
-¿Qué sucede? Sabes bien qué sucede.
-No, no lo sé.
-Tu amiguito.
-¿Lo dices por Frank?
-Sí.
-¿Es por lo que viste en la cocina?
-Por supuesto.
-¡Oh! Por favor, vamos ¿qué tienes quince años? Es mi amigo, nuestra relación no venía bien, estábamos distanciados y lo abracé porque lo quiero.
-Lo quieres eh, y al parecer el quiere más.
-Ya es suficiente, eres mi jefe, no voy a soportar estos planteos de adolescente, ya ves por que no puedo llegar a más. Te digo que es solo mi amigo, haz lo que quieras.
-Lexie...espera.- La tomé del brazo y la abracé, no quería perderla por esta estupidez.-Lo siento, lo siento.- Dije aferrándome a ella.- Esto es nuevo para mí, es difícil verte en brazos de otro.
-Está bien Mark, pero confía en mí cuando te digo que solo somos amigos. No quiero otro de estos planteos.
-Está bien.
-Bueno, debo irme. Prometí pasar a buscar a Chris a la salida.
-Te acompaño.
-No es necesario, voy en taxi.
-Claro que no, además quiero saludarla.
-Es frustrante discutir conmigo.
-Lo sé, andando.
Gracias a nuestras bromas el camino hasta el colegio de Christine fue agradable y divertido. Cuando mi sobrina nos vio bajar a ambos del auto sonrió.
-Me alegra verlos juntos. Quedan tan lindos.- Dijo Chris. 
-No estamos juntos.- Dijo Lexie.
-Eso no te lo crees ni tú Lex, ya veremos quién tiene razón.
-¿Cómo estás pequeña?- Dije abrazándola para cambiar de tema.
-¡Tío!¡Aquí no! Todos mis amigos están aquí.
-De acuerdo, de acuerdo. ¿No vas a decirme qué hiciste anoche?
-Claro que no.- Dijo guiñándole un ojo a Lexie y ambas rieron.




Las ayudé a hacer las compras en el supermercado y las dejé en la casa. Luego volví en busca de mi hija al jardín, estaba seguro que la ronda de preguntas ya estaba lista.
Preparamos como cada noche la cena juntos y me sorprendió que no me arrasara con sus preguntas pero cuando la fui a arropar tal como imaginaba Bel comenzó:
-¿Por qué no me lo habías dicho papi?
-¿Qué cosa?
-Que te gusta Lexie.
-Quería estar seguro.
-Por eso anoche dijiste esa cosa de seguro.
-Por eso mismo pequeña.
-Me gusta Lexie.
-¿De verdad?
-Sí, fue lindo cuando vino a hablar conmigo.
-Por cierto...¿qué fue lo que te dijo?
-Que no fue tu intención ocultarme que iban a cenar, que ella te pidió estar solos porque no se acostumbra a tenerme cerca, eso no sé por qué es...Y luego me dijo que debería estar contenta de tener un papá tan bueno.
-Ya ves que es agradable.- Dije sonriendo. 
-Yo creo que a ella le gustas.
-¿Tú dices?
-Así es.
-Veremos que pasa, princesa.
-Papi, prométeme que me contarás. No me dejes afuera.
-Te lo prometo.
Le di muchos besos en su cara y me despedí de ella deseándole dulces sueños. 




Al día siguiente decidí no ir a trabajar para pasar por el psiquiátrico, luego de el episodio de Amy quería ver como iban las cosas. Cuando llegué la nueva enfermera que se estaba haciendo cargo de mi hermana se acercó a mí.
-Buen día Sr. Turner.
-Buenos días Lindsay, ¿qué tal ha estado Amy?
-Luego de que usted se fue mejoró, estos dos días ha estado lúcida. Ojalá pueda durar más días así y no vuelva a recaer.
-Eso espero, ¿puedo pasar a verla?
-Claro, pero está con una visita.
-¿Una visita?
-Sí, puede pasar de todos modos. Es su hermana.
-Gracias.
Al entrar a la habitación vi que Amy lloraba y Jacob se encontraba con ella quitándole las lágrimas. Luego la atrajo en un abrazo para consolarla hasta que ella me vio.
-Mark.


-Hola Amy.
-Mark...yo...- Dijo Jacob.
-Jacob, ¿podemos hablar afuera?
-Claro.
Cerramos la puerta detrás de nosotros.
-¿Por qué no me lo habías dicho?
-No sabía cómo lo tomarías, es tu hermana. Eres mi hermano, siempre la he amado y nunca encontré la manera de decírtelo.
-Lo sabía.
-¿Lo sabías?
-Claro, lo sentí siempre pero nunca dije nada.
-¿Y estás bien con eso?
-Sí es lo que quieres está bien. Pero Jacob, ella no está bien creo que mereces algo más estable.
-Mark, Amy es lo único que necesito. Nunca dije algo tan en serio como esto.
-Está bien, no me opondré si es lo que quieres.
-Gracias.- Dijo abrazándome.
-Cuídala.
-Con mi vida. Lo prometo.
No dudo de su palabra, sé que Jacob quiere a mi hermana con locura pero no sé si estará preparado para todo lo que se le avecina con ella. De todos modos yo siempre voy a estar para ayudarlo en lo que pueda.
Volvimos a entrar en la habitación y pasamos la mañana junto a ella, recordando viejos buenos tiempos y tratando de borrar el pasado.

lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 13

Lexie

¿Qué se suponía que iba a decirle?¿Cómo decirle que mi mejor amiga insinuaba que tuviéramos relaciones en su escritorio?¿Cómo decirle que yo también lo había imaginado?¿Cómo decirle que su beso me había afectado tanto que no había pegado un ojo en toda la noche?
Todas esas preguntas rondaban en mi cabeza haciendo eco pero no tenía el valor para soltarlas, sólo me quede petrificada en mi lugar viendo como él esperaba una respuesta.

-¿Lexie?

-¿Si?
-¿Qué es eso del escritorio?
-No es nada.
-Vamos, puedes contarme, ¿alguien más robó mi idea?- Dijo con su maldita sonrisa seductora.
-Ya basta Mark, déjalo ahí.
-No voy a molestarte más con este tema si eso es lo que quieres.
Comenzó a desabotonar su camisa y yo quería morir.
-¿Qué crees que haces?
-Cambiarme de camisa, cierta persona derramó su café sobre la mía.
Sentí como mi corazón se aceleraba, a pesar de haberlo visto con menos ropa en la pileta tenerlo en esta situación no se comparaba.
-No debiste colocar tu mano ahí...-Solté titubeando.
-Ya ves que sí te afecto.
-No es eso, me asustaste.
-Claro...Lexie, puedes estar segura de algo.
-¿De qué?
-No voy a parar hasta tenerte.
-No soy ningún trofeo Turner.
-No digo que lo seas pero quiero que seas mía en todos los sentidos, aún no estoy seguro de lo que me está pasando, tampoco sé que pasa por esa cabecita que tienes pero voy a dejarme guiar por lo que siento.
Los colores subieron hasta mi cabeza, quería que la Tierra me tragara en ese momento cómo se suponía que debía responderle.
-¿No tienes nada para decir?
-Si mal no recuerdo, hasta hace poco solo querías que fuéramos como mucho amigos.
-Eso era antes, las cosas se fueron dando solas y creo que ambos lo notamos. ¿No te das cuenta el fuego que hay cuando estamos juntos?
-No.- Mentí porque así es, nada se compara a tenerlo junto a mí. Un calor abrazador se extiende por mi cuerpo cada vez que lo tengo cerca.
-Mentirosa, pero no importa haré todo lo que esté a mi alcance para que te des cuenta.
-Si tienes ese propósito, no voy a ser yo la que te lo impida. A ver tu creatividad Turner.- Dije guiñándole un ojo y contoneando mis caderas hasta la salida, si va a jugar este juego entonces seremos dos. Yo también puedo usar mis armas de seducción a la perfección.

Podía ver de reojo que él estaba observándome desde su oficina. Aproveche la oportunidad de estar usando falda y crucé mis piernas para hacer uso de la longitud de estas, recogí mi cabello lentamente para que observara mi cuello y comencé a trabajar sin levantar la vista.

Al cabo de unos minutos mi celular sonó, un nuevo mensaje de Mark.
"Estás matándome, solo para que lo sepas"
Reí por el mensaje, levanté la vista. Él estaba parado en su oficina contra la ventana de brazos cruzados, no se me ocurrió otra cosa que lanzarle un beso en el aire. Grave error, salió de su oficina y se metió de lleno en la mía. 

-Si no quieres que el resto de los empleados me vean en esta situación humillante.- Dijo señalando su abultado pantalón.- Te sugiero que dejes de provocarme.






-Yo no hice nada.
-Oh si, claro. No dimos por finalizada la reunión y han pasado veinte minutos. El resto está aún allí, tendremos que inventar una excusa.
-Dios, no había pensado en eso. Es tu culpa, me distraes.
-Con que te distraigo eh...- Dijo acercándose peligrosamente hacia mí.
-Ves, precisamente eso haces. Basta, ya tengo una idea vamos.
-¿Segura?
-Por supuesto.
-Está todo en tus manos entonces.

Al entrar en la sala creo que viví uno de los momentos más incómodos de mi vida, la ex mujer de Mark podía quemarme con su mirada. Parecía como si ya estuviera lista para clavar sus garras en mí y hacerme desaparecer de un golpe.





Me aclaré la garganta y comencé a hablar:
-Disculpen la demora, ayudé a conseguir una nueva camisa al Sr. Turner pensando en dar por finalizada la reunión para cuando volviéramos pero luego nos dimos cuenta de que habíamos olvidado tratar con ustedes un nuevo proyecto que ha llegado a la empresa y nos demoramos en encontrar los papeles, espero sepan entender.

Tomé asiento al lado de Mark esperando que la excusa sonara convincente porque a pesar de todo era uno de los temas que quedaban por tratar. Él tomó mi mano por debajo de la mesa y susurró:
-Bien hecho.
Yo apreté su mano en forma de agradecimiento. Se sentía extraño, tomar su mano me daba una sensación de calidez que hacía mucho tiempo no sentía pero debíamos separarnos, era una reunión laboral y no es algo apropiado de todos modos. Sin ganas de hacerlo fui separando mis dedos de los de él, ambos fuimos haciéndolo lentamente hasta que nuestras manos quedaron libres y con una suave caricia volvimos nuestras manos sobre el gran escritorio.

La reunión siguió su curso, no tuvimos ningún inconveniente. Puedo decir que todos quedaron satisfechos con los resultados y luego rápidamente volvieron a sus tareas.
Quería aprovechar aunque sea otro momento a solas con Mark pero Sara no se iba, supongo que para reprocharle algo a él. Decidí dejar de estorbar y volver a mi tarea. Me dediqué a hacer un buen trabajo el resto del día, ya que había descuidado un poco los números por lo que no fui a almorzar para lograr terminar todo a tiempo y ya no tener más retrasos. Cuando faltaba poco para la salida Jack golpeó mi puerta.

-Jack, pasa.
-Hola, Lex. Me tienes abandonado.
-Lo sé y lo siento.
-Sé que tienes a tu hermana/amiga para que te escuche pero tu amigo también te necesita.
-Lo siento Jack, no tengo excusa.
-Sé que no almorzaste, te tengo vigilada aunque no trabaje en este piso. Traje del bar de la esquina jugo de naranja exprimido y tarta de frutos rojos.
-Por algo eres mi mejor amigo.
-Chistosa, mientras comes me debes una historia.
-¿Una historia?
-Por supuesto, ¿qué pasó en tu alocada vida estos últimos días?
-No soy la única chistosa. Bueno...creo que hay una mini mini mini mini posibilidad de que me guste Mark Turner.
-Y viéndolo desde mi punto de vista ese mini mini mini mini significa que te gusta Mark Turner, Lexie Clark.
-No lo sé Jack, él me besó ayer y me besó hoy.
-¡Ja!¡Sabía que la demora no era por papeles!¡A mi no me engañas!
-Shhh, pueden oírte.
-¿Qué sentiste?
-No podía sentir nada, era como si hubiera desaparecido del planeta como si estuviera a miles de millones de kilómetros, en otro tiempo, mi cuerpo ardía y quería más.
-Wow, y yo que decía que te gustaba eso es una declaración de enamorada.
-No Jack, no confundas las cosas. Yo no puedo enamorarme.
-Por supuesto que sí.
-No. Mírame, soy un desastre. Tengo el corazón hecho trizas, no podría estar con alguien a largo plazo.
-Quizás el logre recomponerlo.
-No lo creo. No creo que nadie pueda.
-Eso deja que se vea solo, no decidas nada tú sola. Crees que con la muerte de Charlotte perdiste todo pero siempre va a haber alguien que te dé todo eso que creíste perder, esa persona puede ser Mark. Dale la oportunidad.
-No lo sé Jack, debo pensarlo.
-Toma el tiempo que necesites pero no te tardes y no hagas nada apresurado.
-De acuerdo, voy a tomar en cuenta tu consejo.
-Así me gusta, esa es mi chica. Además del fugaz romance con el jefe ¿algo más?
-Mmm no, sólo que mamá no va a quedarse mucho más tiempo aquí.
-Es agradable esa mujer, pasé una tarde con ella. Ojalá te hubiera conocido antes. Estoy seguro que hubiera sido la típica madre que me llenaría de comida cada vez que fuera a tu casa.
-Estás en lo cierto, pero las cosas se dan así por alguna razón.¿Cómo vas con Mel? La tuve tan entretenida con Mark que no le pregunté por ella.
-Mal hecho, así podrías pasarme información.
-Bueno, ¿pero qué tal las cosas?
-Creo, que hay un pequeño avance. Se está dejando conquistar, no está tan cerrada a la oportunidad como la veía desde un  principio y eso me da más ánimo.
-¿Y eso por qué será?
-No lo sé, ese es tu trabajo.
-Veré que puedo hacer, no te aseguro que cuente mucho y tampoco voy a darte tanta información, después de todo es mi mejor amiga y es su privacidad.
-¿Y yo no soy tu mejor amigo?
-Sí, pero son cosas diferentes.
-Por supuesto...Por otro lado, ¿hablaste con Frank?
-No...
-Deberías hablar con él, pasaste de estar bastante tiempo junto a él a nada y no lo veo muy bien.
-Sí, lo sé. No me hagas sentir peor.
-Es solo una sugerencia.
-Ya estoy en ello.
-Bueno...creo que debería volver al trabajo, queda poco para irme y siento los ojos de tu jefe clavados en la nuca desde que entré.
-Estás en lo correcto, te miró todo el tiempo que estuviste aquí.
-Lo supuse. Me voy antes de que me mate.
-Yo haría lo mismo, te veo luego.
-Adiós.

No sabía si mirarlo a la cara o no, después de haber conversado con Jack no tenía el valor. ¿Estoy enamorada?¿Me gusta?¿Puedo tener una relación?¿Puedo tener una aventura?¿Puedo dejar atrás mi triste pérdida y seguir con mi vida? Bajé la cabeza repasando una y otra vez todas esas preguntas, y continué con mi trabajo. No pasó mucho tiempo hasta que su mensaje llegó a mi celular.
"Es solo tu amigo ¿verdad?"
No tardé en responderle.
"Por supuesto y no le veo el problema a eso"
Pasaron cinco minutos, que me sorprendieron porque él no deja pasar ni un minuto, hasta que contestó:
"No hay problema, solo que me gustaría poder sacarte una sonrisa como el lo hace"
Me derretí, me sentí una tonta colegiala en plena pubertad, como alguien a esta edad puede ponerse así por un mensaje. ¿Seré yo la única loca? Pensé en responderle pero no encontraba las palabras, si supiera que él no solo me saca una sonrisa sino que también saca mi sueño. No contesté, era lo mejor.
Terminé mi trabajo y me apresuré en llegar al ascensor, cerré rápido la puerta para que nadie más entrara. Un encuentro más con Mark y moriría.
El ascensor descendía por las plantas inferiores sin detenerse hasta que en la mitad se abrió. Mark estaba allí, pensaba que había bajado por mí pero al parecer él también estaba sorprendido. ¿Qué hacía diez pisos abajo del nuestro?
-¿Pensabas irte sin mí?- Dijo entrando.
-¿Qué haces aquí?
-Me iba a casa pero bajé a buscar un contrato, iba a subir a saludarte antes de irme pero al parecer tú no planeabas lo mismo.
-Lo siento.- Dije bajando la cabeza, aún no sabía como mirarlo a los ojos sin perderme en ellos.
-Hey, mírame. ¿Qué es esa cara?¿Es por el mensaje?
-¿Cómo lo sabes?
-Lo supuse.
-No tengo fuerzas para hablar de esto Mark. Todo está pasando muy rápido.
-Te entiendo, tranquila. No voy a presionarte.
-Gracias, cuando me sienta lista voy a hablar de todo esto. Pero creo que sabiendo cómo es mi situación puedes darte cuenta de que no es nada fácil para mí.
-Lo sé, ven aquí.- Me atrajo en un abrazo y no pude evitar llorar, me sentí en casa, sentí que pertenecía a sus brazos. Quería quedarme ahí para siempre. Era una mezcla de sensaciones, tristeza, confusión, alegría, esperanza pero no encontraba las palabras para decirlo.- ¿Por qué lloras?
-Una mezcla de sentimientos.
-No voy a marearte, tómate el tiempo que necesites yo te voy a esperar hasta que decidas que hacer pero no voy a irme de tu lado.
-Está bien.
-¿Te llevo a casa?- Preguntó pasando su pulgar por mi mejilla quitando mis lágrimas.
-¿Hay alguna posibilidad de que me dejes ir caminando?
-No.
-Entonces ya ni lo preguntes.
-Perfecto, así me gusta.- Dijo sonriendo.
-No tienes remedio.
-Claro que no.- Dijo riendo.
Subí al auto y el silencio se volvió incómodo, decidí hablar para facilitarle las cosas, ya bastante paciencia estaba teniendo conmigo y mis cambios de humor.
-¿Tu mujer te hizo algún planteo luego de la reunión?- Vi como sus nudillos se tornaban blancos al hacer más presión sobre el volante y soltando un suspiro contestó.
-Es mi ex mujer, no lo  olvides.- Su aclaración me sacó una tonta sonrisa que hizo que él también sonriera.- Y por lo del planteo...si...para que mentirte, se puso celosa. Para serte sincero no presté atención ni a la primera oración que dijo, poco me importa lo que tenga para decir. Si no fuera porque es la madre de mi hija y necesita del dinero ya estaría fuera de la oficina.
-Entiendo...¿Tu hija como está tomando la situación?
-Bel no entiende mucho pero de lo que si estoy seguro es que para ella Sara no es su madre, nunca la vio de esa forma.
-Por supuesto, quién podría soportar una madre así tan despreocupada por un hijo.
-Yo.
-Ya veo...No es necesario que hablemos de esto.
-Está bien, ya me acostumbré a vivir así. Nunca fui suficiente y lo entiendo, pero yo estoy bien conmigo mismo, tengo una hija que amo con locura, un mejor amigo que es como un hermano, una hermana que a pesar de las dificultades que tenga fue mi acompañante a lo largo de mi vida, una sobrina que quiero tanto como a una hija, tenía una mujer que pensé que era perfecta hasta que te conocí y ahora sé que estaba muy equivocado porque tengo justo enfrente mío a la persona que necesito para completar mi vida y ser feliz, entonces ¿para que necesito preocuparme por mis padres?-Su declaración me emocionó tanto que no pude evitar derramar un par de lágrimas.- No te asustes con lo que acabo de decir, no es necesario que contestes ni nada por el estilo. Sólo ve pensando las cosas Lexie Clark.

Se detuvo en mi casa. Estaba a punto de bajar del auto pero sentía que no podía dejar las cosas así. Me di la vuelta, tomé su cara con mis manos y lo atraje en un profundo beso que no quería que terminara. Después de un par de minutos me separé de él  y le dije:
-Lo pensaré. Adiós.

Cerré la puerta detrás de mí y lo espié por la mirilla, el auto seguía en la puerta y no pude evitar reír, en estos momentos lo imagino en estado de shock por mi atrevimiento. No suelo tener estos ataques repentinos amorosos.
No tenía fuerzas para comer, el día había sido tan intenso que estaba agotada, me duché y caí rendida en la cama.
Sonreí al recordar cada momento vivido con Mark.




Si tengo que ser honesta no cambiaría ni una sola cosa. Desde nuestras grandes peleas a discusiones tontas, desde conversaciones profundas a besos que te sacan el aire, todo había sido único para mí. No pensé que podría llegar a sentir todo esto. Luego de haberme casado y de que naciera Charlotte creí que mi vida ya estaba hecha pero eso estaba muy lejos de la realidad. Perdí a mi hija y ahora vivo con el dolor de no tenerla, pero de algún modo a pesar de haberme acostumbrado a vivir así ahora siento que tengo la posibilidad de mitigar el dolor; ahora sé que allá fuera sí hay alguien que puede hacer que tenga una nueva vida.
Cerré mis ojos con la esperanza de que mis dudas y temores no me alejen de la oportunidad de volver a la vida.
A la mañana siguiente, me sorprendió no haberme levantado por el despertador pero al darme cuenta de la hora que era entendí que estaba llegando demasiado tarde.
Me cambié lo más rápido que pude, no desayuné ni me duché, tomé mi bolso, las llaves y salí corriendo a la empresa. Necesitaba conseguir un taxi urgente porque aunque esté acostumbrada a correr eso no ayudaría lamentablemente.
Paré varios taxis pero todos estaban ocupados. Maldije a todos, cuando no los necesito están libres y cuando si son necesarios van todos ocupados.
Quedaba poco para que el semáforo de la cuarta cuadra cambiara de color y los autos se detuvieran, no había tiempo para esperar, necesitaba cruzar rápido hasta la otra punta y de todos modos ningún auto pasaba por allí. No lo pensé más y crucé. Fui corriendo pero al no mirar a mi derecha un auto rozó mi cadera haciendo que cayera al suelo, afortunadamente el conductor había frenado a tiempo evitando una desgracia peor.
-¿Lexie? Dios mío, Lexie. ¿Estás bien? Maldita sea, imagínate que no hubiera podido frenar.- Dijo Mark mientras me ayudaba a levantarme. Al quedar a su altura me abrazó como si fuera el último contacto entre nosotros.- No sabes el susto que me has dado, ¿que hago yo si algo te pasa? Nunca más corras así ¿entendiste?
Solo me limité a asentir, yo estaba pasmada. Jamás, se habían preocupado por mí de la manera que él lo hace, nadie me había cuidado antes de la manera que él lo hace, nadie me había abrazado dándome seguridad de la manera que él lo hace.
Luego de varios minutos nos separamos pero sólo por el hecho de que los conductores lanzaban maldiciones hacia nosotros y los bocinazos nos aturdían. 
Subí al auto con él y se detuvo en una esquina.
-¿Qué hacías aquí?¿Por qué no estas en la empresa?- Dijo finalmente.
-Lo siento, me quedé dormida, no voy a poner excusas. Puedes descontarlo del sueldo.
-No digas tonterías, claro que no voy a descontar nada. Sólo quería saber.
-¿Y tú por qué no estás en la empresa?
-Tengo un asunto que resolver....- Y vi como sus ojos se nublaban de... ¿dolor?
-¿Algo va mal?
-Amy, mi hermana.
-¿Qué ocurre con ella?
-Mi sobrina llamó, fue a visitarla pero cuando se acercó a ella tuvo un ataque y comenzó a atacarla.
-¡Oh pobre!
-Sí, voy de camino al psiquiátrico pero te llevo antes a la empresa.
-¿Puedo ir contigo?.- Algo dentro de mí pedía acompañarlo en este momento que de seguro debía ser difícil para él.
-No va a ser una situación agradable Lexie.
-Lo sé, pero quiero acompañarte en este momento.
-Está bien, gracias.
No dijimos nada en el camino, sabía que él debería estar pensando muchas cosas y no quería molestarlo. Sólo tomé su mano como manera de apoyo hasta que llegamos al lugar.
Cuando entramos volvió a unir nuestras manos.
-No me sueltes.
-No lo haré.



Repasé esas tres palabras en el camino hasta la recepción. "No me sueltes". Algo tan simple pero lleno de significado, no pensaba soltarlo de ninguna manera no lo iba y no lo voy a dejar caer de ningún modo. Sé que no estoy enamorada, lo conozco hace apenas semanas, solo sé que le tengo cariño y ese cariño va creciendo a medida que lo conozco; cosa que me asusta realmente porque cuánto más lo conozco más aprecio siento por él.

Una joven enfermera nos atendió apenas nos vio. Supuse que conocía a Mark por la rapidez con la que se dirigió hasta nosotros y también noté el rubor en sus mejillas al tener que hablarle, bueno...cualquiera se sonrojaría ante semejante hombre.
-Sr. Turner gracias por haber venido tan rápido. Su sobrina se encuentra en un rincón del parque, una enfermera está curando los arañazos. Su hermana, está en el parque pero lejos de ella. Será mejor si usted se acerca a hablar.
-Gracias, Lindsay.
Al llegar hasta donde estaba Amy me sorprendí, estaba perdida, mirando a la nada, fumando un cigarrillo. Mark apretó mi mano y me dió la vuelta.




-Lexie, creo que es mejor que hable con ella solo. ¿Por qué no vas a ver a Christine?
-Está bien, de acuerdo.
-Gracias por hacer esto por mí.
-Nada que agradecer.
Me dio un suave beso en la frente y se alejó. Yo fui hasta donde estaba Chris.
-Lexie....
La sobrina de Mark vino corriendo a mis brazos y comenzó a llorar.
-Tranquila Chris, estoy acá. Ven, siéntate.
Tomamos asiento en un banco y dejé que llorara en mi hombro mientras acariciaba su pelo. Luego de lo que habrán sido diez minutos dejó de llorar.
-¿Mejor?
Ella solo asintió.
-¿Qué ocurrió?
-Solo vine  a visitarla como hago siempre, cuando la vi supe que no estaba lúcida pero no pensé que iba a saltar sobre mí para golpearme y gritarme que yo soy un monstruo, un demonio, la culpable de que mi padre, el amor de su vida haya muer...- No pudo terminar la oración porque volvió a romper en llanto.
-Shh, tranquila. No eres la culpable de nada. Lo que ocurrió no fue para nada tu culpa, ¿cómo podría serlo? No debes llorar por lo que te haya dicho. Como dices "no estaba lúcida" y así es, no piensa lo que dice. No llores por algo que no lo vale, me apena que tengas que pasar por todo esto. Eres tan joven...Pero no te preocupes, yo estoy a tu lado y no pienso dejarte.
-Gracias por todo lo que estas haciendo por mí Lexie, eres única.
La atraje en un abrazo, me partía el alma verla así y no estaba dispuesta a volver a verla llorar de esta manera. Haría todo lo posible por quitar aunque sea un poco el dolor de su corazón.

Nos quedamos abrazadas en silencio por varios minutos hasta que se me ocurrió una idea.
-Chris...
-¿Si?
-¿Porque no te vienes a vivir unos días conmigo?
-No Lexie, gracias, pero sería una molestia.
-Por supuesto que no, como dices eso.
-¿Hablas en serio?
-Claro
-No sé que decirte.
-Solo tienes que decir sí.
-Está bien, no sé como agradecértelo.
-No me debes agradecer nada, voy a estar más tranquila sabiendo que estás bien en casa.
-Gracias de nuevo Lex.
Nos quedamos así por unos minutos más hasta que la voz de Mark nos interrumpió.
-Ya hablé con ella, la enfermera la llevó a su habitación, le dieron un sedante para que descansara un poco. ¿Cómo estás Chris?.- Dijo sentándose del lado izquierdo de ella.
-Mejor ahora.
-Mira como te ha dejado la cara, Dios.- Dijo soltando un suspiro, se lo veía agotado por la situación.
-Sí, ya no duele tanto.
-¿Por qué no vienes a casa?
-Me quedaré unos días con Lexie, ¿está bien?
-¿Qué?
-Así es Mark, voy a estar mejor si la tengo controlada en casa. ¿Te parece bien?
-Por supuesto que sí, pero ¿cómo podremos agradecerte?
-Ya basta con los agradecimientos, se ve que viene de familia. Hago esto porque quiero ¿sí?
-Está bien, gracias preciosa.
-¡Ajá! Los descubrí ustedes dos tienen algo.- Dijo Christine poniéndose de pie y señalándonos a ambos, nosotros no hicimos más que estallar en carcajadas.
-Yo ya dejé todo en claro, falta ella.- Dijo guiñándome el ojo.
-No te preocupes tío, estos días que voy a pasar con ella te la dejo como nueva.
-Ya estoy arrepintiéndome de mi decisión.- Y los tres volvimos a reír.

Fuimos hasta el auto y conversamos de temas cotidianos para que Chris olvidara el mal momento que había vivido. Desde su comida favorita a sus horarios de colegio.
Mark me dejó el día libre para que pudiera ayudar a Chris a acomodarse y luego de pasar a recoger sus cosas nos dejó en casa, no sin antes volver a agradecerme lo que estaba haciendo y darme otro de sus besos matadores.
Definitivamente muero cada vez que sus labios tocan los míos.

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 12

Mark

No estaba en este mundo, no, estaba más allá del cielo. No tenía noción ni del espacio ni del tiempo, quería congelarme en ese ascensor con ella y no salir jamás. Estaba muriendo por dentro por la necesidad de tenerla aún más cerca de lo que la tenía.
Solo una cosa en mi vida logró remover mi cuerpo además de este beso y fue el nacimiento de mi hija. No quería despegarme de sus labios pero aún así sabía que con ir tan rápido no iba a ganar nada; a regañadientes fui separándome de ella, preparándome para la tormenta que se me avecinaba, pero si hay algo de lo que no tenga dudas es que voy a hacer lo que sea por esta mujer, ya nada me importa, conozco su más profundo secreto, es una mujer difícil pero no imposible, además de que me tiene loco y en el literal sentido de la palabra.

-Mark....
-Shh...no digas nada.- Dije colocando mi frente contra la de ella y mi dedo índice sobre sus labios.
-Esto no está bien.
Tuve que silenciarla con otro beso no quería escuchar sus pretextos, siempre tiene que preocuparse por el qué está bien y qué está mal.
-Mark, basta. Eres mi jefe.
-Ya eso no es excusa Lexie, mira el mundo en el que vivimos, cuántas veces ha pasado esto. ¿Cuál es el verdadero problema? El trabajo es el trabajo, lo nuestro es cosa aparte.
-No hay un "lo nuestro".
-Oh créeme que sí lo hay, puedes resistirte a lo que sea pero este beso lo necesitábamos los dos.
Se alejó de mí y colocó sus manos en su cabeza como tratando de pensar que hacer.
-Dios, Mark. ¿Por qué me haces esto?
-Yo no hice nada, te estás complicando más de lo que deberías.
-Por favor, voy a pedirte que mantengamos las posturas. ¿Puedes respetar eso?
-Yo respetaré lo que me pidas, pero sé que te gustó el beso, a mi no me engañas.
-No, no voy a negartelo Mark. Pero por favor, no vayas más lejos de esto.





-¿Yo?¿Qué más podría hacer?- Y así la dejé en el ascensor, dedicándole una sonrisa y guiñándole un ojo. Prepárate Lexie Clark, no sabes de lo que soy capaz.

Fui hasta mi auto y conduje hacia casa, con la hora que era Isabel ya tendría un humor de perros, odia que llegue tarde. Para cuando llegué, estaba en lo cierto, Isabel me esperaba al pie de las escaleras. Lo típico cuando está enojada.
-Llegas tarde.- Dijo cruzándose de brazos.
-Lo sé, lo siento cariño. Había mucho trabajo.
-Claro que no, me estás mintiendo.
-Por supuesto que no, cielo.
-Ahora sonríes siempre, te ríes con tu teléfono, llegas tarde, sales a la noche. Me estás mintiendo papi.
-No es nada Bel, te lo juro, cuando llegue el momento que ese nada sea algo te lo diré lo prometo.
-Júralo por el dedito meñique.
-Lo juro.- Y así sellamos nuestro pacto con el dedo meñique. No quería contarle de Lexie, no era nada seguro. Además, es otra de las cuestiones por lidiar, ella tiene un trauma con los niños, lo cual entiendo pero si la quiero junto a mí será un largo camino que logre aceptar a Isabel.
Comimos juntos y me puso al tanto de lo que había hecho con su madre.
-Fue muy aburrido papi, sólo salimos un día a un lugar a comer con un señor que no era tan lindo como tú papi. No me gusta ese hombre.
-¿Qué te hizo hacer cariño?
-Sólo sentarme en esa mesa con ellos y Sara me trataba muy bien pero en la casa nunca me prestó atención. Jugué con la Señora Maxwell.
Quería matar a Sara en ese mismo instante, ahora entendía todo. Ella quería a Isabel para coquetear, por no decir más, con ese hombre y hacer el rol de buena madre, mientras en su casa la dejaba con la empleada doméstica. Tenía que hablar inmediatamente con un abogado, pero necesitaba más pruebas.
-Siento haberte dejado con ella cielo.
-Está bien papi, ahora estoy bien acá.

Estaba por servir el postre cuando tocaron el timbre. Era mi sobrina.
-Hola Chris, ¿va todo bien?
-Hola tío, sí, sólo quería pasar a saludarlos.
-Entra, estamos sirviendo el postre.
Luego de poner un plato para ella, nos sentamos los tres en la mesa.
-¿Qué tal el fin de semana Chris?
-Oh, ya sabes, lo mismo de siempre, sólo salí a bailar con mis amigas el viernes, el sábado fui a ver a mamá y el domingo estuve con Lexie.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-¿Qué es eso de Lexie?
-Me la crucé en el supermercado y se ofreció a ayudarme a limpiar la casa. Es una increíble mujer.
Sabía que en el fondo no es esa mujer de piedra que demuestra ser, lo vengo notando en cada acercamiento que tenemos. Puedo ver como esta reina del hielo se va derritiendo y sé que voy a lograrlo.
-Así parece.
-Yo también pienso que es buena en el fondo, aunque sea rara conmigo.
-¿En serio piensas eso Bel?- Su opinión es de vital importancia para mí.
-Sí, papi.
Luego de que conversáramos un rato logré llevarla a su dormitorio para que descansara, esta niña es hiperactiva pero aún así la amo.
Cuando bajé Christine había limpiado toda la cocina.
-Gracias Chris, no era necesario.
-Entiendo que cuidar a Bel debe ser agotador, no es nada tío.
-Vamos al living, así conversamos.
-De acuerdo.
Preparé un café para ambos y nos sentamos en el sillón.
-Te gusta Lexie.- Dijo mi sobrina sin más.
-¿Qué?
-Eso, me di cuenta por tu mirada cuando hablé de ella y también en la oficina.
-Yo...
-No lo niegues tío, es una mujer hermosa y de buen corazón, me gustaría que estuvieran juntos.
-Chris....las cosas no son tan fáciles como piensas.
-¿Por qué? No son viejos, aprovechen el momento.
-Tomaré en cuenta tu consejo. Pero se necesita de dos personas para formar algo.
-Y hay dos personas.
-No es tan así.
-Que tercos que son.
-¿Cómo está tu madre?- Dije para cambiar de tema.
-Mmm... digamos que bien, fui a verla y estuvo lúcida en todo momento. Eso fue un alivio porque había ido a visitarla el martes y fue un desastre.
-Tranquila. Yo hablé con la enfermera y dijo que los momentos buenos de Amy son cada vez más. No hay que perder la esperanza de que vuelva a ser la misma de antes.
-Ojalá así sea tío, pero siento que aún así, si ella sale del psiquiátrico seré yo la que deba estar pendiente de ella como una madre.
-No será así, lo prometo. Eres joven y tienes una vida por delante. Yo voy acompañarte en todo lo que sea necesario.
-Gracias tío.- Vino a mi lado y me abrazó. Adoro a esta chica y la considero como a una hija más.
-¿Quieres quedarte a dormir?
-De acuerdo. ¿Puedo ir a la oficina mañana?
-Claro, ¿quieres ver al abuelo?
-No, quiero comentarle algo a Lexie.
-Veo que te estás llevando muy bien con ella.
-Así es.
-Está bien, puedes subir arriba si quieres.
-Hasta mañana tío, descansa.
-Hasta mañana Chris, que duermas bien.

Preparaba mi pequeño vaso de whisky cuando mi celular sonó. Vi la pantalla y era Jacob.
-Amigo, ¿qué estás haciendo?
-Bel acaba de dormirse, Christine se queda a dormir y yo tomando mi vaso diario de whisky.
-¿Puedo acompañarte? Necesito uno de esos.
-Claro, pero no hay que hacer ruido.
-Vamos a tu estudio.
-Perfecto, te espero.
Llevé las cosas al estudio para que el ruido no molestara a las chicas y lo esperé en la puerta.
-Mark, ¿cómo va todo?- Dijo al verme.
-Pasa y te cuento.
Nos sentamos en los sillones y comenzó nuestra terapia.
-A ver que es eso que tienes para contar.
-Besé a Lexie.
-Mmm...besaste a Lexie, ¿y con eso cómo te sientes?
-Ya deja de hacer bromas, no eres psicólogo.
-Estoy bromeando tranquilo. Es que todo es tan simple amigo, lo complicas aún más.
-Yo no complico nada Jacob.
-Claro que sí, estás enamorado de ella entonces empieza a moverte y avanza grandulón.
-No estoy enamorado, me gusta y sé que quiero tenerla a mi lado.





-¿Y eso no es estar enamorado?
-No.
-Bueno llámalo como quieras llamarlo pero no te quedes sentado esperando a que algo pase, si tuviste el coraje de besarla ahora ve por más.
-Es lo que planeo. ¿Y tú? Se te ve fatal.
-Ni que lo digas. Tuve un día horrendo de trabajo y luego quise ponerme en contacto con la enfermera de Amy y no he podido.
-Ya te dije que no te estreses tanto por eso.
-¿Cómo no voy a preocuparme por ella Mark?
-Está bien Jacob. Está igual que siempre, sólo una leve mejoría.
Desde que somos chicos que sé que mi amigo siente algo por Amy, aún no estoy seguro de cuáles son sus sentimientos por ella, pero no le es indiferente.
-¿Qué hace Chris acá?
-Pasó a saludar y le dije que se quedara a dormir, además quiere ir a la oficina mañana para ver a Lexie.
-¿A Lexie?
-Lo mismo pregunte yo, parece que se están llevando bien.
-Ahí suma un punto a favor.
-Gracioso.
-¿Qué tal Bel con Sara?
-Ni lo digas, creo que debo hablar con el abogado.¿Sabes para qué la quería?
-¿Para qué?
-Para estar con un hombre y hacer el papel de buena madre.
-Yo te recomendaría que hables primero con Sara y luego con el abogado. Cuidado si actúas a espaldas de ella, sabes como es.
-Sí, debo tener cuidado. Un paso en falso y no quiero pensar de lo que es capaz.
-Tú si que sientes atracción por las mujeres locas.
-Ya viste.

Bebimos un rato más y conversamos por una media hora. Luego de que se fuera me di una ducha y a la cama. Di vueltas entre las sábanas, tratando de pensar qué podría hacer para atraer a Lexie al día siguiente. Esto era todo un desafío para mí, me dormí pensando en ella y me levanté de la misma manera en la mañana.
Preparé el maletín del trabajo, hice el desayuno para los tres y subí a despertar a Isabel y Chris.
-¡Arriba bellas durmientes!
-Un ratito más papi.- Dijo Bel aferrándose a su almohada.
-Un ratito más tío.- Dijo Chris colocando la almohada arriba de su cabeza.
-Claro que no, Bel la maestra Mel se enojará si llegas tarde y Chris, Lexie no podrá atenderte si llegamos tarde.
Como dos propulsores ambas se levantaron de un golpe y corrieron hacia los baños. Me sacaron una carcajada, sabía con que extorsionarlas ahora.
Bajé para servir el té y agarrar mi maletín del estudio. Casi muero de un infarto cuando vi a mi madre parada detrás mi escritorio. Su cara no demostraba haber venido por algo bueno.





-¿Mamá?¿Qué haces aquí?
-¿Es necesario contestar a eso? Soy tu madre, por supuesto que puedo entrar y salir cuando se me plazca.
-Claro, ¿qué necesitas?
-No sé, dímelo tú.
-¿De qué estás hablando?
-¿De qué hablo? Estás haciendo a un lado a tu padre, me entero de que discutes con él, no me llamas, desapareces del mapa, Sara me cuenta que la niña con ella está mucho mejor. ¿Qué clase de padre eres?
-¡No quiero oír otra cosa como esa! No te saco a la fuerza de aquí porque eres mi madre. ¿Cómo te atreves a decirme eso? Claramente eres igual a papá, peleé con el porque no fue capaz de cuidar a Bel, tanto así que Amy terminó llevándosela. En segundo lugar, te comento que Sara se la llevó este fin de semana para estar con un hombre y tercero creo que mi hija puede decirte la clase de padre que soy. Si me disculpas, tengo un desayuno que terminar.
-¡Mark!¡Mark, vuelve aquí en este instante!
No quería escucharla más, así era mi madre. Podía confiar en lo que cualquiera le decía menos en su hijo. Jamás fui suficiente para ellos, ni Amy ni yo.
Al llegar a la cocina las chicas ya estaban sentadas en la mesa con la boca abierta seguro por haber escuchado la discusión.
-Está la abuela, si tienen ganas de saludarla vayan al estudio.
-Por supuesto que hay ganas, no necesitan ir al estudio.- Dijo mi madre detrás de mí.

La ignoré todo el desayuno, ella sólo se limito a hablar del futuro de las chicas. No entendí como podía hablarle de eso a una niña, es una criatura. Todavía piensa en dulces y princesas.
-Madre, debemos irnos.
-Está bien, tenemos una charla pendiente Mark.
-No, tú y yo no tenemos nada. Ya dejé claro mi punto.
Subimos al auto y para sacar el horrible clima que había dejado mi madre encendí la radio.
-Papi, ¿te peleaste con la abuela?- Dijo mi hija encima de la música.
-No es nada pequeña.





-Pero yo los escuché gritando. ¿No es verdad Chris?
-A mí no me metas en esto.
-Gallina.- Dijo mi hija a Chris sacándole la lengua.
-No hagas eso Bel.
-Pero no me dices la verdad, papi.
-Es cosa de grandes.
-Yo soy grande.
-Sí, lo eres princesa.
-Escuché lo que decían y sí papi, eres el mejor del mundo.
No dijimos nada más en el camino. Debo decir que el comentario de Bel me había sacado una sonrisa que difícilmente se me borraría el resto del día.

Dejamos a Isabel en el jardín y fuimos directo a la oficina. Deseaba con todas mis fuerzas que Lexie ya estuviera allí y así era, ella ya estaba sentada en su despacho analizando unas carpetas. Habíamos decidido que hoy fuera la reunión de personal y todo tenía que estar listo.
-Chris, si quieres ve a hablar ahora con ella. Luego tenemos una reunión y será complicado.
-De acuerdo.
Fui hasta mi oficina para dejar mis cosas y cerré las cortinas para poder espiarlas libremente. Sé que no debería hacerlo, pero esto es mas fuerte que yo.
No entendía eso que tenían para hablar pero ambas reían sin parar y Lexie tuvo una sonrisa en el rostro todo el tiempo,le quedaba perfecta. Luego, ambas se pararon y Chris la abrazó. Me quedé pasmado, al ver que Lexie correspondía a su abrazo. Creí que se estaban despidiendo y tomé eso como el momento perfecto para entrar.

Di unos golpes en la puerta hasta que Lexie dijo:
-Adelante.
-Disculpen, buen día Lexie.
-Buen día Mark.
-¿Chris ya estás lista?
-Sí, tío.
-Bueno, voy a llevar a Christine al colegio puedes preparar las cosas en la sala de reuniones Lexie.
-Por supuesto.
-Gracias.
-Adiós Lex.
-Adiós Chris.
Al subir al auto no pude evitar preguntarle:
-Cuánta confianza que tienen.
-Es genial, tío. Me aconseja muy bien y es tan graciosa. Ojalá fuera mi madre.
Cayó como un balde de agua fría sobre mí su comentario; no sabía como tomarlo.
-Lo siento...amo a mi mamá, no quería decir eso.
-Está bien Chris, es lógico lo que sientes. No tienes una figura femenina que te aconseje y Lexie lo está haciendo bien contigo.
-Así es.
No dijimos nada más en todo el viaje pero cuando llegamos al colegio y mi sobrina se bajó antes de cerrar la puerta dijo:
-A ella también le gustas.- Cerró la puerta y salió corriendo.
Me reí por su comentario y encendí nuevamente el auto. Así que le gusto a Lexie Clark.

Conduje lo más rápido que pude hasta llegar a la empresa, dejé que el empleado estacionara el vehículo y subí hasta mi planta.
-Señor, ya todo está listo.- Dijo una de mis secretarias.
-Gracias.
Al llegar, ya estaba todo listo como había dicho.
-Buenos días a todos.- Dije a modo de saludo. Lexie había hecho un buen trabajo en la distribución de los lugares sólo que ella se había puesto bien lejos de mí, algo que no iba a aceptar bajo ninguna circunstancia.
-Señorita Clark, por favor necesito que tome asiento a mi lado.
Noté como sus mejillas se encendían en un rojo intenso y me lanzaba una mirada amenazadora, mientras tanto todos prestaban atención a lo que sucedía, incluida Sara.

Di comienzo a la reunión, comencé hablando de los números alcanzados hasta el momento, el objetivo a cumplir, los cambios de personal, las nuevas políticas de la empresa. Luego de una hora y media la reunión llegaba a su fin, coloqué una mano sobre el regazo de Lexie a modo de aliento por su trabajo y ella se sobresaltó por mi contacto derramando su café en mi camisa. 
-Oh...lo siento tanto...Sr. Turner.
-Acompáñeme a mi oficina.- Todos miraban boquiabiertos lo ocurrido, Lexie me siguió hasta mi oficina y cerré la puerta detrás de nosotros.
-Lo siento tanto Mark, perdóname.
-No es nada Lexie, es solo una camisa.
-¿No vas a despedirme?
-¿Cómo voy a despedirte Lexie?
-Entonces para qué me trajiste a tu oficina.- Dijo cruzándose de brazos.
Fui avanzando hasta lentamente mientras ella retrocedía hasta que chocó con mi escritorio y no tuvo más salida.
-Quería comprobar un punto.
-¿Qué...punto...?
-Que te estremeces con mi contacto.
-Eso no es cierto.
-¿Quieres apostar?
Me pegué a ella, cuerpo con cuerpo, sintiéndonos a la perfección. Acerqué mi boca a su cuello y comencé con pequeños besos hasta llegar al lóbulo de oreja, lo mordí. Y ella emitió un leve gemido.
-Te lo dije.
-Eso no prueba nada.
-Entonces esto sí.
La besé como si fuera mi vida en ello, la tomé por la cabeza y profundicé el beso, comencé a decender mis manos por su cuerpo escultural, la quería allí mismo pero quería que fuera especial, fui bajando la intensidad y apenas me separé de ella.
-Te imagino sobre este escritorio pero te mereces algo mejor.
-Con que tú también con la idea del escritorio.
-¿Qué?