jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 11

Lexie

Luego de que Mark me dejara en casa me sentí aliviada, por alguna razón necesitaba desahogarme y aunque sea doloroso revivir los malos momentos por los que pasé me sentí acompañada por él, como si no tuviera que temer nada por contarle la verdad. Siempre fue algo que me costó horrores tener que decir aunque muy poca gente lo sepa, pero con él fue todo muy diferente, era algo que hasta necesitaba hacerlo. No me arrepiento en absoluto de haberme abierto hacia él.
Me relajé en mi cama con un té de hierbas y me sumergí en un necesitado sueño. A la mañana siguiente llamé a mi madre, con la cena de Mark no había tenido tiempo para hablar con ella; quedamos en encontrarnos para almorzar así yo tendría el tiempo suficiente para ordenar el caos de mi casa. Cuando colgué la llamada, vi que tenía un mensaje de un número desconocido, me sorprendí al leerlo:
"¿Te encuentras mejor? Soy Mark" 
Su mensaje me sacó una sonrisa, no esperaba que se preocupara tanto por mí, de hecho ningún hombre se había preocupado por mí excepto por mi padre y digamos que Jack a su manera.No tardé nada en darle su respuesta:
"Hola Mark. Siento no haber contestado antes, dormí las horas que tanto necesitaba. Estoy mejor, gracias. ¿De dónde conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado" 
No pude llegar hasta el cuarto de limpieza porque él ya había contestado:
"Tengo mis métodos, que tengas un lindo día. Te veo el lunes en la oficina" 
Me reí con su respuesta, y le mandé un último mensaje:
"No quiero pensar cuales son tus métodos. Hasta el lunes" 
La noche anterior había desarmado mi armario por completo buscando algo acorde a una cena. Supuse que Mark me llevaría a un buen lugar y no estaba equivocada, el restaurant era maravilloso y para la comida que servían no quedan palabras.
Limpié la casa como hacía tiempo no lo hacía y cuando revisé la hora me di cuenta que debía apurarme o no llegaría a tiempo para el almuerzo. Me di una ducha rápida y sin tiempo para secarme el pelo lo até en un rodete, con un jean, camisa, zapatos bajos y blazer negro salí a buscar a mi madre.
Para cuando llegué ella ya había ordenado la comida.
-Hola hija, ordené pasta para ambas ¿qué te parece?
-Hola mamá, genial.
-¿Qué tal el día de ayer?- preguntó mientras tomaba asiento.
-Mmm agridulce.
-¿Agridulce?¿Y eso?
-Bueno...por donde empezar. Es una larga historia.
-Tenemos tiempo de sobra.
-Bueno, ¿te acuerdas que te conté que la relación con mi jefe no había empezado de buena manera?
-Sí, me lo contaste.
-Ayer apareció James.
-¿James?¿Qué hacía James o qué hace James aquí? ¿Qué tiene que ver esto con tu jefe? 
-James está aquí para molestar como lo ha hecho siempre, tiene la excusa de que quería saber como llevaba lo de Charlie pero no logró convencerme, sé que está aquí por algo más y además la manera en la que me trató lo dejaba muy claro, por suerte mi jefe estaba allí y me ayudó.
-¡Lexie! Deberías haberme avisado, ¿cuándo ocurrió esto?
-Ayer, no es nada mamá. Conozco a James, es capaz de muchas amenazas o aparentar ser un psicópata pero no me lastimaría.
-Eso no lo sabrás hasta que te pase algo, no te confíes Lexie.
-Ya lo sé mamá, ya lo sé.
-Bueno, ¿y luego qué dijo tu jefe? 
-No dijo nada durante el camino hasta casa, él me llevó en su auto y lo invité a pasar a casa. Luego de un té me propuso cenar en la noche por Picadilly Circus.
-Con que por eso me cambiaste anoche, por una nochecita con tu jefe.
-¡Mamá!
-Solo bromeo cariño.
-Muy chistosa, ¿puedo continuar?
-Por supuesto.- Dijo mi madre sonriendo.
-Nuestra relación siempre se veía tensa a causa de su hija, él no entendía por qué me comportaba así tan mal su hija por lo que tuve que contarle lo que ocurrió con Charlie si quería evitar nuevos conflictos.
-Imagino lo duro que habrá sido para ti Lex.
-No tanto, creí que lo sería, creí que me moriría por dentro como siempre ocurre cuando lo recuerdo pero hablarlo con él me dió más fuerza.
-Eso nunca te había ocurrido.
-No, es extraño, pero me siento feliz, es un avance en mí.
-Lo es cariño, y me pone muy feliz. ¿Alguna foto del hombre que está robando tu corazón?
-No está robando mi corazón, apenas lo conozco y además no estoy con un hombre desde hace más de un año.
-Por eso mismo tu cuerpo necesita acción hijita.
-Ya basta mamá, ahora te has quedado sin foto.- Hizo un puchero y ambas comenzamos a reír a carcajadas, si hay algo que amo de mi madre es su sentido del humor. Poder charlar con ella de igual a igual.
Tuvimos un lindo almuerzo, poniéndonos al tanto de las cosas que aún no habíamos hablado y luego volví a casa, me sentía con ganas de salir, cosa que hacía mucho tiempo no me pasaba, no quería quedarme sola en casa cuando afuera la noche estaba espléndida. Al llegar llamé a Melissa, sonaría raro para ella ya que siempre es la que insiste en que hagamos algo además de reunirnos en nuestras casas como ancianas frustradas.
-Hola Mel.
-Hola Lex, ¿cómo va todo?
-Muy bien.
-Mmm...ese muy bien hace mucho no lo escuchaba. Algo bueno tuvo que haberte pasado.
-No pienso contarte por teléfono.
-Voy para tu casa, dame unas horas.
-¿Qué te parece si mejor hacemos algo afuera?
-¡Wow! Acá pasó algo grande, ¿tienes fiebre?¿llamo a un doctor?
-Ya, basta de bromas. Hablo enserio.
-De acuerdo, ¿cómo te sientes para ir a nadar al club en la noche? Hace mucho tiempo no lo hacemos.
-¡Perfecto!
-Te veo en unas horas entonces.
-Nos vemos.
Con Melissa, solíamos ir a nadar de noche todos los fines de semana, era nuestro ritual en la adolescencia; nuestras madres por supuesto terminaban regañandonos ya que por nuestras fugadas a la pileta en noches frías terminábamos enfermándonos. Era y sigue siendo nuestro lugar neutral, donde podemos relajarnos de todo y de todos. 
Fui en busca de un traje de baño para guardar en el bolso hasta que recordé que había tirado muchas cosas de mi armario en un ataque de locura luego de que muriera Charlotte, por lo que tuve que ir hasta un cajero del banco a buscar dinero para comprar uno nuevo.
Salía del banco cuando alguien me tomó por la cintura, al darme la vuelta y quedar de frente quería morir. Otra vez James.
-Me sueltas en este mismo instante o grito.- Afortunadamente varias personas transitaban junto a nosotros.
-Puedes quedarte tranquila aunque solo sea un minuto, quiero hablarte.- Me debatí entre salir corriendo o escucharlo, probablemente la primera opción no sería una buena elección y empeoraría el problema, por lo que decidí escuchar lo que tenía para decir.
-Te escucho.
-Caminemos, no puedo estar parado con tus ojos clavados en mí perforándome.
-De acuerdo.
-Lamento haberte tratado como lo hice ayer.
-Me lo esperaba.
-Sabes que te aprecio.
-¿Me aprecias? ¡Por favor James, si vamos a hablar sé sincero por una vez en tu vida!
-Dios, por qué siempre te alteras.
-Porque es desesperante como me mientes en la cara.
-Bueno, basta no vamos a llegar a nada así. Por otro lado, no quiero que vuelvas a llamar zorra a mi mujer.
-A ver James, si viniste para sermonearme sobre cómo tratar a tu mujer estás perdiendo el tiempo porque yo voy a decir y hacer lo que se me dé la maldita gana.
-Cálmate, la gente nos está mirando.- Era verdad, pero me desesperaba su actitud. Lancé un vistazo alrededor nuestro y vi a Mark escondido detrás de una cabina telefónica. Quería reírme en ese instante, con que el jefecito me estaba siguiendo.
-James, termina con esto por favor.- Quería sacármelo de encima lo más pronto posible.
-Lo último que tengo para decir es que tu jefecito enamorado se cuide, tengo mis contactos.
-Te acercas a él y te mato.- No sabía de dónde había salido eso, pero sorprendentemente me dí cuenta que no toleraría qué él o alguien le hiciera daño.
-Mmm...con qué tenía razón, te enamoraste de ese modelito. En hora buena por la feliz pareja.- Dijo en tono de burla.
-Deja de decir estupideces.
-Me voy.Ya estás advertida, nadie se mete con lo que es mío.
Así sin más se fue, quería gritarle a cuatro vientos que yo no era suya que no podría ser jamás suya, si era eso a lo que se refería. Maldito idiota bastardo. Respiré contando hasta diez antes de cruzar la calle para buscar a Mark. Cuando llegué a la cabina él ya no estaba, pensé en enviarle un mensaje de texto pero luego de pensarlo dos veces creí que sería mejor preguntarle el lunes en la oficina que era lo que estaba haciendo allí. 
No podía perder más tiempo, fui hasta la tienda a comprar el traje de baño que al fin y al cabo era por lo que había salido, y volví a casa.
Antes de ir al club me preparé una cena rápida, no aguantaría hasta terminar con Mel para comer y sabía que al salir de la pileta me comería todo lo habido y por haber.
A las ocho en punto, nos encontramos en la puerta.
-¿Cómo está mi feliz amiga?- Dijo abrazándome.
-Cállate.
-¡Oh no volvió la amargada! 
-Muy graciosa, vayamos al vestuario y luego te cuento. Necesito relajarme primero.
Nos cambiamos y dejamos nuestras cosas en los casilleros, nos dirigimos al área de las piletas e inmediatamente nos zambullimos en una que estaba climatizada. Dí un par de brazadas e hice varios largos, hacía mucho tiempo que no lograba descargarme en el agua.
-¿Ahora si vas a contarme?- Dijo Mel nadando hasta mí. Nos sentamos en la orilla y le conté lo sucedido con Mark la noche anterior y que lo había visto espiándome por la tarde.
-Con que eso era lo que te tenía tan feliz, lo sabía. ¡Te lo dije! Van a terminar en el escritorio de la oficina.
-¡Mel deja de decir estupideces!
-Nada de estupideces, tienes que soltarte más. Necesitas más acción.
-Eso dijo mi madre.
-Ya ves, si hasta tu madre te lo dijo. Además, el jefecito se nota que está loquito por ti, y hay que admitirlo el hombre parece salido de una película.
-Lo último no te lo discuto, Mark debajo de ese traje parece tener un buen cuerpo.
-Con que buen cuerpo eh...
Creí morir en ese momento, Mark caminaba hacia nosotras solo con su bañador desde el cual podía apreciar su cuerpo esculpido, imaginaba que tenía un buen cuerpo pero no que estuviera tan trabajado. Tuve que cerrar la boca para no quedar como una loca depravada.
-Yo...lo siento....- Las palabras no salían de mi boca.
-No sientas nada Lexie- Se lanzó al agua y nadó hasta nosotras.- Hola maestra Mel.- Dijo saludando a mi amiga cuando llegó hasta ella.
-Hola Mark, fuera del colegio solo soy Mel.- Dijo mi amiga embobada.
-Perfecto, hola Lexie.- Dijo mirándome con una pícara sonrisa en su rostro, no podía tener tanta mala suerte, justo viene a escuchar algo tan vergonzoso en el lugar que jamás pensé que lo encontraría.
-Bueno...creo que sobro acá, los dejo solos.
-No Mel, no es necesario.- Quería asesinarla, no podría estar sola con él y menos  teniéndolo cerca con tan poca ropa.
-Claro que sí, además tengo cosas que hacer.- Saludó a Mark y antes de saludarme a mí se acercó a mi oído y dijo.- Haz que valga la pena, aprovecha el momento. 
Poniendo los ojos en blanco le dije:
-Sí, si claro. Te veo luego.
Al quedar los dos solos me sentí tan incómoda, como iba a explicarle lo que acababa de decir.
-Siento lo que dije recién.
-¿En verdad lo sientes?¿Tan mal está mi físico?
-¡No!...Es decir....- Él comenzó a reírse a carcajadas y me di cuenta que estaba bromeando, aprovechando ver mi cara aterrorizada.
-Muy gracioso Sr. Turner.
-Que es la vida sin un poco de risa.
-¿Qué haces aquí?- Se acercó hasta mí y se sentó en el escalón de la orilla para estar a mi lado.
-Suelo venir aquí cuando no cuido a mi hija.
-¿Y dónde está ahora?
-Está con su madre.
-Oh...ya veo...¿tienes buena relación con ella?- Por alguna razón necesitaba saber que era lo que pasaba entre ellos, ya que por los pasillos de la oficina circulaban miles de historias.





-Para nada, lo único que tenemos en común es Isabel. Ella tampoco quiere quedarse con su madre, pero hay que cumplir la ley.
-Te entiendo...Si hubiera sido por mí no hubiera dejado que James se quedara con Charlotte.
-Tenemos algo en común entonces.
-Así parece.- Dije sonriendo.-¿Qué hacías esta tarde?
-¿Cómo que hacía?- Su cara pasó por todos los colores y no pude evitar reírme.
-Te vi escondido detrás de la cabina telefónica Mark.
-¡Oh! Creí que no me habías visto, yo...te vi con él y quise asegurarme que estuvieras bien, cuando él se fue me marché.
-Gracias por preocuparte.
-No es nada.¿Que te parece si nadamos?
-Prefiero quedarme un rato sentada.
-Oh vamos, estás en una pileta.
-Que quiero quedarme sentada dije.
-Y yo digo que te metas.
-No.
Cerré mis ojos pidiendo que no se avecinara otro pelea, ambos tenemos un carácter tan fuerte que la mayoría de las veces colapsa. La paz no duró mucho, al abrir los ojos Mark me tomó por las piernas e hizo que ambos cayéramos en el agua de un chapuzón.
-¡Mark!- Dije al salir a la superficie, largando el agua que había tragado.- Su cara estaba a centímetros de la mía, y mi cuerpo se tensó automáticamente.
-Era tentador hacerlo...- Dijo sonriendo con su típica mirada pícara.
-No vuelvas a hacer eso. Me tomaste por sorpresa.- Dije apartándome para poner distancia.
-Era la idea.
Nadamos por lo que pareció una eternidad, al parecer ninguno de los dos quería dejar la compañía del otro pero era hora de volver a la realidad.
-Bueno...creo que debería ir volviendo a mi casa.- Dije.
-Sí, yo también.
Me ayudó a salir de la piscina y con la toalla, al ponerla sobre mis hombros sus manos tocaron mi piel que se erizó con su contacto automáticamente. Él se quedó allí parado unos segundos y con una sonrisa se alejó unos pasos.
-¿Te llevo a tu casa?- Preguntó.
-No, gracias. Son pocas cuadras, puedo caminar.
-Lexie...es tarde.
-No pasa nada, de verdad.
-Lexie...
-Ya lo he dicho. Si quieres te envío un mensaje cuando llegue.
-De acuerdo, no olvides mandarlo o tendré que ir a tu casa para verificar que llegaste bien.
-Tranquilo.
-Nos vemos el lunes.
-Adiós.- Con un delicado beso en la mejilla que duró más de lo normal se fue.
Fui hasta el vestuario para darme un baño de agua fría, Mark había despertado sensaciones en mi cuerpo que hacía mucho tiempo no sentía. Su contacto se sentía como lava recorriendo mi piel, pensarlo ya me ponía a mil. Decidí terminar rápido con el baño y no pensar más en él.
Al llegar a casa le envíe un mensaje de texto para que luego no me hiciera ninguna clase de reproches:
"Ya estoy en casa Mark. Hasta el lunes."
Él respondió al minuto:
"Creí que no lo mandarías. Cuanto tardas en caminar mujer. Descansa."
Este hombre es desesperadamente exagerado.
Al día siguiente me desperté con buen ánimo, me sentía con la energía para hacer cualquier cosa. Estos cambios eran nuevos en mí, ninguna actividad o terapia había logrado ponerme así.
Fui a preparar el desayuno y al abrir la heladera me dió pena, apenas había un plato de vegetales y leche. Debía hacer las compras urgentemente.
No perdí tiempo, me cambié, busqué mi bolso y fui al supermercado.
Iba por los pasillos mirando los productos atentamente hasta que alguien dijo mi nombre.
-Lexie.
Al darme la vuelta vi a Christine, la sobrina de Mark.



-Hola Christine, ¿cómo estás?
-Bien...haciendo compras para casa.- Cada vez me sorprendía más esta chica, teniendo que disfrutar de la adolescencia pero haciendo una vida de adulto. Cuando su madre debía encargarse de las compras y la casa ella debía hacerlo en su lugar.
-¿Necesitas ayuda?
-No, ya casi tengo todo.¿Tú cómo estás?
-Yo bien, ¿qué harás hoy?
-Bueno...calculo que limpiar un poco la casa. Con las cosas que tuve que hacer para la escuela no he tenido tiempo de ordenar.
-¿Quieres que te ayude?
-No es necesario, no quiero molestar.
-Por supuesto que no, ya está dicho. Termino las compras y te ayudo.
Me ayudó a cargar las compras hasta casa, busqué algunas cosas que quizás nos servirían para limpiar y fuimos hasta su hogar. Ella tenía razón cuando dijo que su casa era un desorden.
-Tenemos trabajo por hacer....- Dije.
-Juntas podemos hacerlo rápido.
-Claro, pero pongamos algo de música sino será mortalmente aburrido.
Trajo el grabador y sintonizamos una radio para poner la música.
Pasamos la tarde entre escobas, trapeadores y bailes. Cuando terminamos ambas caímos rendidas en el sillón.
-Gracias por haberme ayudado Lexie, eres genial.
-No es nada, es difícil mantener limpia una casa así de grande viviendo sola.
-Sí, lo es.
-¿Qué tal el chico de la escuela?
-No creo que funcione, no he vuelto a hablar con él desde hace varias semanas.
-Si no vuelve a ti es porque no vale la pena, ya llegará el adecuado.
-¿Y tú que tal?¿Algo de acción?
-¿Por qué todo el mundo dice lo mismo? No, no hay acción desde hace mucho tiempo.
-Eso sí debe ser feo.
-¿Y tú cómo sabes eso?
-Vamos, ya casi termino la escuela, no pienso que me trajo la cigüeña ya he tenido relaciones.
-No me parece raro, pero no me lo esperaba de ti.
-¿Cuándo fue tu primera vez?
-A los 18.
-Bueno ya casi llego.
Me causó risa su comentario, en verdad me agrada esta chica. Pensé tener esta conversación con mi hija cuando alcanzara la adolescencia sin embargo me encuentro conversándolo con la sobrina de mi jefe en su casa. Las vueltas de la vida.
Preparamos un té juntas y luego de acomodar un par de cosas en la cocina volví a casa, no sin antes de que ella me agradeciera un millón de veces por la ayuda.
Al llegar a mi casa me encontré a Mel sentada en la entrada.
-Al fin apareces, ¿dónde te habías metido?
-Fui a ayudar a limpiar la casa a la sobrina de Mark.- Dije abriendo la puerta.
-Ya estás formando parte de la familia. ¡Me encanta!
-Aún no entiendo como tienes esa imaginación. La ayudé porque como te conté su madre es la que está en un psiquiátrico y esa casa era un desastre total, apenas tiene 18.
-Ya, comprendo. ¿Qué tal anoche?
-No te ilusiones. Sólo nadamos un rato y pasamos un buen rato.
-¿Nada más?¿Ni un misero besito?
-No Mel, no sé que esperas.
-Ya sabes que espero, es frustrante Lex. Vamos, saca a tu Lexie sexy de adentro. Recuerda como solías seducir a los hombres.
-Ya no me siento así Mel, sabes que cambié.
-Pero puedes volver a ser la de antes. Todavía tienes una vida por delante, mereces ser feliz. Además, como siempre te digo los finales felices son historias sin acabar, no des todo por terminado.
-Lo dudo, todo es muy difícil.
-Nunca digas nunca.
-¿Te quedas a dormir?
-No, traje algo para cenar y luego me voy.
-De acuerdo.
Preparamos una ensalada fresca con pollo y nos sentamos a comer.
-¿Cómo van las cosas con Jack?
-No presiones Lex. Jack es grandioso y para que negarlo es perfecto, pero no lo sé no me remueve las entrañas como siempre pensé que sería cuando me enamorara. Esa sensación de que se me erice la piel.- Me atraganté con la bebida, era exactamente lo que había sentido ayer con Mark.
-Dale tiempo.
-Eso intento. ¿Has hablado con Frank?
-Nunca del tema de la disco pero sí hemos almorzado juntos. No sé que le ocurre, está muy distante y raro.
-Presta más atención o pregúntale, mejor que seas directa con él.
-Ya veré que hago.
Limpiamos los platos y ordenamos la cocina, luego de ver un capítulo de nuestra serie favorita se fue a su casa. Yo preparé la ropa para el día siguiente y me fui a dormir. A volver a una nueva agotadora semana de trabajo.
Me levanté con tiempo, me duché, desayuné tranquila y fui caminando hasta la empresa. Era un día soleado y había que aprovechar el buen clima.
Al llegar a la empresa Mark ya estaba esperándome en mi oficina.
-Buen día, Lexie.
-Buen día, Mark. 
-Te hice un café.
-¡Oh! Gracias no era necesario, eres el jefe.
-No digas nada, que sea el jefe no significa que no pueda hacerte un café.
-Está bien. ¿Qué tenemos hoy?
-Quiero que me ayudes a planear la reunión del miércoles.
-Recuerdo que era sólo del personal ¿verdad?
-Así es.
-Bueno, manos a la obra entonces.
Estuvimos de acuerdo en la gran mayoría de los puntos a tratar en la reunión y casi no discutimos. Las cosas iban por buen rumbo finalmente. Almorzamos juntos, Frank pasó por nuestro lado varias veces lanzándome una mirada fugaz, aún no entendía su comportamiento y debía hablarlo con él lo más pronto posible.
Ya habían pasado más de dos horas de mi horario de salida y la noche había llegado, tomé mi bolso y chaqueta y fui hasta el ascensor. Las puertas se cerraban pero Mark logró entrar justo a tiempo.
-Te llevo a tu casa.- Dijo muy seguro.
-No, gracias Mark.
-Ya anocheció.
-Lo sé.
-Por eso mismo te llevo.
-Dije que no.
-Ya deja de ser tan terca. Acepta que te lleve.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que....-No pude terminar la frase porque me pegó a la pared del ascensor y me besó. Un hermoso beso. Un beso dulce y necesitado a la vez, cargado de pasión y deseo, un beso de los que te quitan el aliento. Nadie me había besado en más de un año y puedo dar fe que nunca lo sentí así, besaba como jamás me habían besado en la vida. No sabía que pasaría cuando las puertas se abrieran pero ya poco me importaba, estaba más allá del tiempo.





lunes, 7 de julio de 2014

Capítulo 10

Mark

Ibamos en silencio en mi auto, no quería decir nada que la hiciera revivir el mal momento que había pasado, aún no me entra en la cabeza como un hombre es capaz de tratar así a una mujer y tampoco entiendo como ella pudo estar con alguien así. Puedo deducir ahora que él tuvo mucho que ver en lo que es Lexie hoy por hoy.

Siento una rabia en mi pecho al saber que no pude hacer nada por defenderla de lo que él le dijo y a la vez siento la necesidad de consolarla pero sé que en estos momentos sería un grave error. Es confuso todo lo que siento, no voy a olvidar que hizo temblar mi cuerpo el primer día que la vi tampoco el enojo que sentí cuando trató mal a mi hija, pero hay algo en ella que hace que quiera seguir conociéndola, algo en mi cabeza que me dice que no abandone todo.
Cuando llegamos a su casa la acompañé hasta su entrada, no quería dejarla sola, algo que creo que ella pudo interpretar porque mientras abría la puerta dijo:
-¿Quieres entrar?
-De acuerdo.- Respondí.
-¿Quieres algo de beber?- Dijo dejando sus cosas sobre la encimera de la cocina.
-Siéntate, yo prepararé algo ¿te parece?
-No te molestes.
-No es nada, enserio.
-De acuerdo.
Mientras preparaba un té para ambos no pude evitar preguntarle:
-¿Estás bien?
-Sí, ya estoy acostumbrada a James.
-¿Ese era tu ex marido no?
-Así es.
-¿Qué quería?
-Prefiero no hablar de eso.
-De acuerdo. Lexie, quiero disculparme por la actitud que tuve el fin de semana y todos estos días, cuando se trata de mi hija no logro controlarme.
-Está bien Mark, no quiero seguir peleando.
-Yo tampoco.- Dije sonriéndole.
Tomamos un té en silencio hasta que decidí romper ese hielo que nos separaba.
-¿Qué harás hoy?
-Quizás me vea con mi madre.
-Oh ya veo...
-¿Por qué?
-Me preguntaba si te gustaría ir a cenar conmigo a Picadilly Circus.
-No creo que sea lo correcto...
-Lexie, deja de pensar tanto las cosas, quien puede decir qué está bien y que está mal, soy un hombre que quiere conocer mejor a una mujer, no le veo nada malo a eso. No voy a comerte.- Dije con una sonrisa pícara a la que ella respondió sonrojándose, algo que no había tenido posibilidad de ver antes y ahora me parece encantador en ella.
-De acuerdo, ¿a qué hora?
-Pasaré por ti a las ocho.
-Está bien.
-¿Hace mucho vives aquí?- Pregunté para desviar un poco el tema.
-No más de un año.
-¿Y por qué viniste a Londres?
-Prefiero no hablar de eso.
-Está bien.- No quería seguir presionándola.- Bueno creo que debería irme para arreglar un par de cosas antes. Te veo luego Lexie.
-Adiós Mark.
Me fui por primera vez satisfecho de su casa, me parecía una excelente idea llevarla a cenar, por un lado lograría borrarle el mal momento que había pasado y por el otro lado podría conocer mejor a esta complicada mujer.
Dejé a mi hija con Jacob, porque sabía que con mi padre no podría contar, no sin antes pasar por su interrogatorio sobre por qué la dejaba sola en la noche y después de prometerle que pasaríamos juntos el fin de semana ella lo aceptó.
A las ocho en punto pasé a buscarla. Me sentía un estúpido por la manera en la que me quedé mirándola, sin dudas era perfecta sólo ese maldito carácter que tiene la mayor parte del tiempo hace que no sea perfecta del todo pero a la vez lo que la hace tan misteriosa.




-¿Esto está bien? No tengo idea a donde iremos a cenar.
-Estás perfecta Lexie. Te ves increíble.
-Gracias.- Dijo ¿mostrando timidez?¿Lexie mostrando timidez?¿estoy soñando? Las apariencias al parecer si engañan.-¿Vamos?- Dijo sacándome de mi trance hipnótico.
-Vamos.
Le abrí la puerta para ayudarla a subir y antes de subir al auto marqué el número del restaurant al que la llevaría confirmando la reserva.
-¿Qué música te gusta?- Pregunté mientras encendía el reproductor.
-Mmm se podría decir que no tengo ningún gusto en específico. De todos modos tengo cierto fanatismo por bandas como Coldplay, U2, Keane y ese estilo. ¿Y a ti?
-Yo soy más de Aerosmith, Guns, Nirvana, los buenos viejos.
-Admito que muchas veces los escucho.
-Una de las mías entonces-Dije sonriendo- Pero ahora algo tranquilo entonces será. Creo que tengo algo de Coldplay en el iPod, está en la guantera ¿podrías fijarte?
-Claro.- Luego de buscar en el reboltijo de cosas que tengo guardadas lo encontró.- Acá está. Toma.
-Veamos....creo que esta es perfecta.- Y en verdad lo era, la canción que puse fue Fix You que de alguna manera encajaba bien con ella.

"Stuck in reverse.
When the tears come streaming down your face.
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste


Could it be worse?"



Así la sentía a ella, rota, como si hubiera perdido mucho en esta vida y esa fuera la razón de que sea tan estricta consigo misma y amargada. Por otro lado, esta canción también me marca mucho a mí. Obtengo todo lo que quiero pero no lo que necesito, me siento atascado, amé a una mujer y ese amor fue desperdiciado, ¿podría ser peor?
Noté que una lágrima caía por la mejilla de Lexie, supuse que esta canción también debería tener algún significado para ella; sequé su lágrima con mi pulgar a lo que ella sonrió. Conduje en silencio hasta llegar a nuestro restaurant, y bajé a abrirle la puerta.
-Lamento si te hice llorar.- Le dije mientras la ayudaba a bajar del auto.
-No es nada Mark, solo que esa canción es muy profunda.
-Yo también pienso lo mismo.- Dije sonriéndole.-¿Vamos?
-Vamos.
Tuve que pedir una reserva lo más temprano posible porque quería tener aunque sea un momento en paz con ella antes de que el lugar estuviera repleto de ejecutivos y parejas.
-Mark...esto...este lugar es hermoso.- Dijo Lexie atontada, algo que me causó risa, era lindo ver que todavía había mujeres que podían apreciar la belleza de un hermoso lugar y no pavonearse ante las mujeres que allí concurren demostrando el dinero que tienen.
-Me alegra que te guste.
-¿Bromeas? Me encanta.¿Pero por qué no hay nadie?


-Aún es temprano. Ya llegará toda la gente y desearas no haber preguntado donde estaban todos.
Tomamos asiento al lado del amplio ventanal con una excelente vista a la ciudad de Londres.
-¿Ya sabes que vas a pedir?- Pregunté.
-Aún no decido, ¿sueles venir seguido aquí?
-La mayoría de nuestras reuniones con accionistas y demás ejecutivos son aquí así que sí.
-Entonces dejo que tú decidas ya que conoces bien el menú.
-De acuerdo.
Ordené un salmón ahumado para compartir, las porciones aquí son astronómicas, con langostinos rebosados y una ensalada caesar. Para beber pedí un vino especial de la casa y agua para la comida.
-Bueno...mientras esperamos por qué no me cuentas acerca de ti. ¿O siempre será un misterio?
-Mark...
-Vamos Lexie, ¿por qué tantas vueltas? No necesito ningún secreto oscuro, sólo quiero saber más. Es simple, dónde viviste, tu familia, dónde estudiaste, color favorito, no lo sé pero no quiero que te sientas incómoda con cualquier cosa que digo.
-De acuerdo...está bien.- Respiró profundo y continuó.- Nací en New York, soy hija única y debo decir que nunca fue un problema porque recibí todo el amor de mis padres y mi mejor amiga es prácticamente mi hermana ya que la conocí cuando apenas tenía cuatro años.
-Eso es lindo, yo también tengo un mejor amigo que es como si fuera de mi sangre.
-¿Es soltero?-Preguntó Lexie, no podía creerlo.
-¿Quieres salir con mi mejor amigo?- Pregunté frunciendo el cejo.
-Claro que no, sólo que mi amiga está en búsqueda de algún novio y si no resultan las cosas con mi mejor amigo otra opción sería buena...
-Oh ya veo, sí es soltero pero no lo veo listo como para sentar cabeza y ponerse de novio.
-Típico...de todos modos conoces a mi amiga, es la maestra de tu hija. Fui al acto...
-¿Mel es tu mejor amiga?
-Sí. Te hubiera saludado pero como estabas jugando a las escondidas no lo hice.
-Yo...
-Tranquilo, sé que aún estabas enojado.
-No estaba enojado contigo, lamento mucho lo que dije, estaba enojado con la situación, no podía creer que mi padre no hubiera sido capaz de cuidar a su propia nieta, de todos modos no me asombra tanto tampoco fue capaz de cuidar de mi ni de mi hermana.
-¿Cómo es eso?
-Bueno, verás, mi infancia no fue muy bonita que digamos. Mis padres se dedicaron al cien por cien literalmente a la empresa para hacer llegar el dinero. Entre la niñera y yo cuidábamos la casa, y yo me hacía cargo de cuidar a mi hermana que en ese momento estaba bien pero al igual que yo no frecuentábamos buenos grupos de amistades hasta que yo conocí a mi mejor amigo y fue muy importante para que cambiara mi rumbo de vida.
-¿Cómo llegó a enfermarse ella?
-Tuvo a su hija muy joven, el padre de mi sobrina no era el hombre ideal ni tampoco una buena compañía, él murió y mi hermana quedó devastada. Progresivamente empezó a tener un retraso mental aunque de a momentos está lúcida y normal.
-Como cuando se apareció en casa...
-Probablemente.
Fuimos interrumpidos por el mesero que trajo la comida, sirvió los platos y se retiró. Verla comer a Lexie era todo un espectáculo, ver como llevaba el tenedor a su boca y degustaba la comida podía ser una adicción y no pude evitar revolverme en el asiento al ver que mi pantalón comenzaba a abultarse.
-¿Qué tal el salmón?- Le pregunté.
-Es exquisito, no soy de comer mucho pescado pero me encanta.
-Yo tampoco, Bel lo odia.
Vi como su sonrisa se apagó cuando pronuncié su nombre.
-Lexie, ¿no te gustan los niños?
-Es una larga historia Mark y un tanto difícil para mí.
-Siempre volveremos al mismo punto si no me cuentas.
-Muy pocas personas lo saben completo, no sé por qué te lo voy a contar Mark.
-Yo tampoco hablo de mi historia con otras personas pero algo me llevó a abrirme contigo.
-Está bien, creo que es necesario para que entiendas un par de cosas.
-Escucho.
-Bueno, conocí a James al terminar el secundario, ambos estudiábamos Administración de Empresas en la misma universidad, yo tenía 18 y el 21. Tuvimos una excelente relación por dos años hasta que a los 20 quedé embarazada de él.- Eso me sorprendió totalmente, ¿ella embarazada?-Eso me tuvo loca porque apenas comenzaba mi carrera y debía frenar todo, James se comportó muy bien ayudándome con la hermosa bebé que tuvimos y pude seguir estudiando, nos casamos y compramos una casa. Todo iba bien hasta que hace dos años lo encontré con otra, toda era una mentira y sus negocios no eran más que fraudes. Nos divorciamos, él dejó bien claro que yo ya no lo satisfacía.- No pude evitar fruncir el ceño, maldito bastardo. Veía como comenzaban a caer las lágrimas por su rostro no quería hacerla sufrir por recordar todo lo que había vivido.
-Lexie...no hace falta.
-Lo que necesitas saber aún no llegó.
-De acuerdo, como tú quieras.
-Yo me quedé viviendo en la casa con mi hija y él se fue, sólo podía tenerla los fines de semana. Una tarda vino a buscarla para llevarla a la casa de su nueva mujer, había comprado un nuevo auto y yo había asegurado bien a Charlotte en la parte de atrás.- Sabía que lo que iba a decir no iba a ser fácil y para darle ánimo la tomé de la mano.- A la noche recibí un llamado de un desconocido que me informa que mi hija y mi ex marido estaban en un hospital, el desgraciado la había puesto en el asiento del co-piloto e iba a gran velocidad, él sólo sufrió algunas fracturas y heridas. Mi hija murió.
-Oh Lexie....- Llevé mi silla a su lado y pasé mi brazo alrededor de su cuello para que llorara en mi hombro acariciaba su pelo mientras me sentía una miseria, fui un insensible idiota estúpido, las cosas que le dije sin saber el dolor que estaba sintiendo esta mujer. Me asombraba que aún estuviera entera, si algo le pasara a Isabel estaría muerto en vida.- Lexie, lo siento tanto. Soy un imbécil, ahora lo entiendo todo. ¿Alguna vez podrás perdonarme?
-No podías saberlo Mark ya te he perdonado.
-Sé que debe ser difícil estar cerca de Bel, Charlotte tendría su edad.
-Lo es, tu hija es un encanto pero es muy complicado para mí estar cerca de ellos.
-Lo entiendo...
-¿Sabes una cosa?
-¿Qué?
-Aunque me haya costado contarte esto me siento liberada, es como si me hubiera sacado un peso de encima. No me gusta recordar pero me hizo bien contarlo.
-De todos modos lamento haberte presionado tanto.
-No importa, tarde o temprano te debías enterar.
-Eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces y mas inteligente de lo que piensas Lexie.
-Nadie me había dicho eso antes.
-Me alegra ser el primero- Necesitaba decirle lo que pensaba en ese momento.-¿Quieres postre? Quizás eso te anime más.
-Una pista, el chocolate es mi punto débil.
-Bueno saberlo.- Dije guiñándole un ojo.
Pedí un cheesecake para mí y una tarta de chocolate para ella, que devoró en cuestión de minutos. No mentía cuando dijo que su punto débil era el chocolate.
Luego de conversar cosas tontas por un rato más la llevé a su casa, ya la había agotado física y emocionalmente.
Cuando la dejé en su puerta dijo:
-Gracias por todo Mark.
-Gracias a ti por confiar en mí.- Con un delicado beso en la mejilla me despedí.
Definitivamente haberla llevado a cenar fue la mejor idea que se me pudo haber ocurrido. Antes de ir acasa fui hasta lo de Jacob para buscar a Bel.
-Shh, no hagas ruido que Bel está dormida.- Dijo mi amigo.
-Para despertar a Bel se necesita de un ejército Jacob.- Dije riéndome.
-Esa niña es un terremoto.
-Bienvenido a mi vida.
-Ahora entiendo por qué siempre andas estresado. Ven, hice café.
Nos sentamos en la cocina para hablar tranquilos y disfrutar del magnífico café de Etiopía que había conseguido Mark.
-¿Y bien qué tal la cena?- Preguntó Jacob.
-Ni lo menciones.
-Serás idiota, ¿otra vez pelearon?
-Todo lo contrario.
-¿Se acostaron?
-¡Jacob!
-¿Entonces qué?
-Logramos hablar muy bien, se abrió a mí y me confió cosas que son muy importantes para ella e hicieron que sea así como es.
-Y por como lo dices no me contarás.
-Es algo delicado, y sólo de ella.
-Está bien, ¿y luego?
-Fue una charla emotiva no me iba a arriesgar a más Jacob.
-Vamos, no me digas que no mueres por esa mujer.
-No, no muero por ella. Creo que tiene una belleza sobrenatural y una vida muy complicada que hace que quiera conocerla más. Me gusta pero no estoy enamorado.
-Claro...
-¿Quién está enamorado?- Dijo mi pequeña restregándose los ojos por el sueño en la puerta de la cocina. Siempre tan oportuna para aparecer.
-Hola angelito, ¿cómo estás?- Dije para desviar el tema.
-No respondiste papi.- Mi hija es muy inteligente para su edad.
-Nadie cielo, nadie está enamorado.
-¿Nos vamos a casa papi?
-Ouch, ¿tan malo fui Bel?
-¡Nooooo tío Jacob!- Dijo mi hija colgándose en la pierna de mi amigo, agradecía tenerlo conmigo, no sé que haría sin su apoyo.
-Tranquila princesa, ve a casa con papi. Mañana te veré, ¿de acuerdo?
-Siiiii.
-Gracias Jacob por haberla cuidado.
-Ni lo digas, sabes que la quiero como a una hija.
-Te llamo mañana.
-Está bien.
Nos despedimos de mi amigo y volvimos a casa. Para cuando llegamos mi hija ya se había vuelto a dormir, la cargué hasta su dormitorio y la arropé. Tomé una larga ducha recordando lo loco que había sido el día y pensando en Lexie me fui a dormir.
A la mañana siguiente me levanté temprano para armarle un buen desayuno a Isabel compensándole mi ausencia de la noche. Mientras cocinaba pensaba en mandarle un mensaje a Lexie para saber si se encontraba mejor, no iba a aguantar hasta el lunes sin saber cómo estaba. Tomé el celular pero luego me di cuenta que nunca le había pedido su número, sin embargo, ahora doy gracias de ser su jefe tomo mi maletín donde tengo todos los números de los empleados y busco el de Lexie. Cuando lo encuentro lo agrego a mis contactos.
"¿Te encuentras mejor? Soy Mark" envío.
Mientras espero su respuesta levanto a Bel, desayunamos juntos, le doy un baño y la cambio. Cuando ya está lista ambos nos sentamos en un sillón del living. Ella se acurruca en mis piernas y yo me aferro a ella, pensar que algún día no muy lejano será toda una señorita me mata. Siempre será mi pequeña princesa, el recuerdo de Lexie llega a mi pecho como una punzada, la comprendo tanto. Como si fuera obra del destino llega un mensaje de ella.
"Hola Mark. Siento no haber contestado antes, dormí las horas que tanto necesitaba. Estoy mejor, gracias. ¿De dónde conseguiste mi número? No recuerdo habértelo dado" Y ahí volvía la Lexie de siempre, me apresuré a contestarle.
"Tengo mis métodos, que tengas un lindo día. Te veo el lunes en la oficina" Su respuesta no tardó en llegar.
"No quiero pensar cuales son tus métodos. Hasta el lunes" Su mensaje me hizo reír.
-¿Papi a quién le mandas cosas que tanto te ríes?- Preguntó mi hija.
-No es nada pequeña, ¿qué quieres hacer hoy?- Creo que recibiría un premio por cambiarle siempre de tema a mi hija para evitar sus preguntas.
-Mmm ¿me llevas al zoológico?
-Claro que sí, es tu lugar preferido.
-Hace mucho no  voy.
-No se diga más entonces, ve a buscar tu bolsito y nos vamos.
Fuimos al zoológico, ver la sonrisa plasmada en la cara de mi hija al entrar me hacía muy feliz. Ella ama a los animales. Alimentó y acarició a la gran mayoría de estos, la guía se reía por el entusiasmo de Bel para realizar cada tarea.
Cuando terminamos todo el recorrido nos sentamos para tomar un helado mientras llamaba a Jacob para que se encontrara con Bel como habían quedado en la noche.
Luego de que Bel le hiciera un rápido recorrido a mi amigo por el zoo nos fuimos los tres a casa, al llegar me sorprendí y no de un buen modo al encontrar a Sara, vestida como una zorra porque así se veía, en mi living.




No podía creer como tenía la cara de estar así en mi casa frente a su propia hija.
-Sara ¿qué haces aquí?- Le dije tomándolo por los brazos.
-Que manera de saludar, amor. Vine a ver como estaba mi familia.
-Hace rato que dejamos de ser una.
-No digas eso, vine a llevarme a Isabel.
-Si es que ella quiere.
-Claro que querrá.
-Está con Jacob.
-¿Y? Soy su madre.
-¡Oh! Ahora te acuerdas.
-No juegues conmigo.
-No lo hago, ¿qué haces así vestida?
-No es de tu incumbencia.
-Lo es, mi hija no tiene por qué verte así vestida.
-Querrás decir nuestra hija, además es una bebé no entiende nada.
-Si pasarás aunque sea la mitad del tiempo que yo paso con ellas sabrías que entiende más de lo que piensas.
-Me aburres Mark, trae a la niña.
No quería más discusiones, si pudiera no la dejaría por nada en el mundo con ella pero había una orden judicial  de por medio. Fui a buscar a Isabel que estaba cargada en la espalda de Mark en la entrada dando vueltas sobre sí mismo, ella reía a carcajadas y me daba mucha rabia cortarle su momento para que tuviera que ir con Sara.
-Bel, cariño, tu madre está aquí.
-¿Sara?- Mi hija nunca dijo la palabra mamá, siempre fue Sara ya que yo era el que se encargaba de ella.
-Si amor, tienes que ir con ella.
-Pero papi....
-Lo sé cariño, sé que no quieres ir pero no puedo hacer nada.
-Lo estaba pasando bien con el tío Jacob.
-Yo también princesa voladora.- Dijo Jacob revolviéndole el cabello.
-¡Tío Jacob!¡Me despeinaste!- Le reprochó ella.
-Así luces más rebelde.- Dijo mi amigo riendo, Bel soltó un suspiro.
-Está bien...voy a hacer mi bolso.
-Sube y te ayudo.
Cuando mi hija nos dejo a solas solté un suspiro.
-¿Qué hace ella aquí Mark?
-No lo sé, sabes lo loca que es. Hace ya meses que no se la lleva no entiendo por qué justo ahora.
-Me daré un par de vueltas por la zona para vigilar.
-Gracias.
-Ni lo digas.
Volvimos a entrar, mi amigo también quedó sorprendido cuando vio a mi ex mujer.
-Hola Sara.
-Jacob, tanto tiempo sin verte.
-Sí.- Respondió él sin mirarla y serio. Era típico en él cuando se enfadaba.
Mi hija bajó las escaleras cuando ya estuvo lista.
-Ya está papi. Hola Sara.- Dijo mi hija.
-Cuanto tardaste niña.- Quería pegarle en ese mismo instante.- Y dime mamá no conozco a ninguna hija que llame a su madre por su nombre.
-Siempre lo ha hecho Sara, no puedes obligarla.- Intervine.
-No te metas en todo Mark, me voy. Vamos y tomando de un tirón de la mano de Bel la llevó hasta la entrada.
-¡Espera!- Grité.
-¿Y ahora qué?
-Quiero despedirme.
-Que sea rápido, iré a arrancar el auto. 
Abracé muy fuerte  a mi pequeña.
-No quiero irme con ella papi.
-Lo sé mi vida, lo sé. Serán sólo menos de dos días.
-Voy a extrañarte.
-Y yo a ti bebé. Voy a llamarte, ¿está bien?
-Si papi.
Con otro beso y un abrazo la llevé hasta el auto no le dije nada más a Sara, no quería volver a escuchar su voz. Jacob se quedó un rato más luego de que se fueran y yo me fui a comprar cosas al supermercado y a la tienda de juguetes favorita de Bel, quería compensarla con una linda muñeca por haber tenido que ir al calvario de la casa de Sara.
Cuando salía de la tienda me sorprendí por segunda vez en el día, Lexie iba caminando tranquilamente con quién ella me dijo que sufrió tanto y él que ayer la había agredido verbalmente. No lo entendía para nada y me daba mucha rabia, en contra de mis principios decidí seguirlos para ver a dónde me llevaba todo esto.



lunes, 30 de junio de 2014

Capítulo 9

Lexie

Había quedado en shock luego de que saqué a gritos a Mark de mi casa, aún no podía creer lo que me había dicho. Por supuesto, hoy en día no seré la mejor compañía para un niño pero antes de perder a Charlie creo que fui una buena madre y cuidé de ella a la perfección, solo que fue el maldito bastardo de James quien me la arrebató.
Me senté en mi sillón aún sin poder creer que le había gritado a mi jefe, no sabía como haría para mirarlo a los ojos al día siguiente en la oficina pero no iba a dejar que me pasara por encima y atacara, no me conoce y no tiene derecho a decir nada sobre mí. De todos modos, creo que yo en su lugar hubiera estado en el mismo estado que él porque sé de sobra lo que se siente perder a un hijo y de verdad.
Pensé que la niña no correría peligro, la mujer parecía amable y bastante buena, a decir verdad, jamás hubiera pesando que podría ser una enferma mental, y en tal caso, aunque no tolere estar mucho tiempo con un niño de haberlo sabido la habría cuidado yo y cancelado mi salida sin problema alguno.
Pasé el resto de la tarde algo atontada y preocupada por la niña ya que no iba a tener noticias. No me sentía para nada bien, Mark había tocado mi botón sensible, ese que hacía que recordara mi pérdida y lograba deprimirme. Estaba recostada en el sillón con una taza de té en la mano cuando tocaron el timbre, no tenía ánimo para recibir a nadie.
-¿Mel?- No entendía que hacía un domingo en mi casa.
-No me digas que te has olvidado.
-¡El acto!¡Oh Mel, lo siento!
-Sabía que te olvidarías o no irías por tu cuenta por eso vine a buscarte.
-Mel...no me siento muy bien. ¿Es muy necesario que vaya?
-Me lo prometiste Lexie.- Odiaba que mi mejor amiga se pusiera triste por mi culpa y si para hacerla feliz debía ir a ese odioso acto sintiéndome realmente mal lo haría.
-De acuerdo, está bien.
-¡Gracias! Ahora andando, parece que te ha pasado un camión por encima. Yo te ayudo a arreglarte.
Deje que mi amiga hiciera conmigo lo que quería, realmente no tenía fuerza para nada.
-Lexie...llevo observándote hace media hora y lo único que haces es mirar a la nada ¿qué es lo que ocurre?
-Lo siento Mel.
-¿No vas a decirme?
-Un problema con la hija del jefe.
-¿Qué ocurrió esta vez?
-Tuve que cuidar a la niña, logré hacerlo bastante bien y no tuve muchos problemas pero la vino a buscar una mujer que dijo ser su tía,  parecía honesta y estaba bien vestida por lo que después de asegurarme varias veces que ella se la llevaría en vez de la madre de Mark decidí dejársela y no fue por el hecho de querer sacármela de encima como un paquete.
-Y si todo salió bien no veo el problema...
-Bueno, cuando estábamos en el bar y te dejé con Jack yo fui a bailar con Frank hasta que llegó mi jefe para interrumpirnos.
-¿Pero si estaban bailando por qué interrumpió?
-No sé Mel, ya tenía bastantes copas encima sólo sé que el momento fue tenso y luego desperté acá en casa con él en mi cocina.
-¿¡Qué!?¿¡Lo hiciste con el jefe!?
-¡Melissa!¡Claro que no! Pero al parecer estuvo pendiente de mí.
-Ya veo...pero sigo sin ver el problema, donde está el desastre en todo esto.
-Resulta que al levantarme y verlo en mi cocina me sorprendí ya que no recordaba nada de la noche pasada pero el estaba hecho una furia.
-¿Y por qué estaba así?
-Porque resulta que la mujer que vino a buscar a la niña si era su hermana pero lo que no sabía era que debería estar en el psiquiátrico porque es una enferma mental.
-Si que es un problema Lex....- Dijo acariciando mi hombro- Pero no tuviste la culpa, no podías saberlo.
-Es lo mismo que le dije yo.
-¿Y luego que pasó?
-Dijo que jamás podría cuidar de un niño y fue la gota que rebalsó el vaso, lo saqué a gritos de la casa.
-Bien hecho, si será idiota como va a decirte eso, ¿trajo los malos recuerdos?
-Sí...
-Ya veo por qué estas así entonces.
Reprimí las fuertes ganas de llorar, me había prometido no volver a hacerlo.
-Basta Lexie, si necesitas soltarlo hazlo deja de hacerte la fuerte. Las cosas cambian, las personas cambian, los sentimientos cambian, pero los recuerdos siempre serán los mismos. Cada vez que necesites soltarlos hazlo.
Con esas simples palabras exploté y rompí en llantos. Lloré de frustración, de tristeza, enojo, amargura. Necesitaba soltarlo todo.



 Melissa dejó que me desahogara hasta que ya no habían más lágrimas para derramar y se acercó a mí. Me dio un abrazo de los que solo ella sabe dar y dijo:
-¿Mejor?- Sólo pude asentir- Hazlo siempre que sea necesario. Te quiero con mi vida ¿lo sabes?
-Y yo a ti. Gracias.
-Nada que agradecer.- Dijo moviendo su mano como restándole importancia.- Ahora vamos a maquillarte que no llegaremos.
Nos apresuramos con el maquillaje ocultando mis ojos rojos e hinchados por haber llorado. Para cuando llegamos, la escuela era un mar de gente, niños y padres por donde caminara. Mel me apartó un lugar no muy al fondo para que estuviera tranquila y a la vez pudiera observar la obra.
Yo tomé lugar en mi asiento y Mel fue en busca de sus alumnos para verificar que todo estuviera bien y poder dirigir unas palabras.
Al cabo de unos minutos las luces se apagaron y sólo el escenario quedó iluminado. Luego de que la directora hablara fue el turno de mi amiga.
-Buenas tardes, familiares y alumnos, es un placer tenerlos acá. Es la primera vez que organizo un acto con este maravilloso grupo de niños. Al principio fue una simple idea a futuro, luego al acercarse la fecha del día del padre tomé conciencia que sería bueno que los chicos se dieran cuenta de lo importante que son nuestros padres, tanto si están presentes como si no lo están. El valor de poner a la familia primero ante todo. Recientemente, mi mejor amiga y hermana, tuvo una gran pérdida que me hizo replantearme la importancia que le doy a mi familia. Esta obra está dedicada a ti amiga. Muchas gracias a todos, que lo disfruten.
Y con ese simple discurso las lágrimas volvieron a brotar, mi hija nunca había estado tan presente en un día. El dolor se hacía cada vez más punzante en mi pecho y deseaba con toda mi alma que cesara aunque sea un poco.
El acto comenzó y me sorprendí al ver que la protagonista era nada mas ni nada menos que Isabel, la hija de Mark, lo que significaba que era alumna de Mel y su padre debería estar aquí. Me alegró saber que la niña estaba bien y que nada malo había ocurrido.
Según lo que entendí ella hacía de mí cuidando de Charlotte, hasta que un día se pierde en el bosque y la madre con ayuda de los otros niños lograba encontrar a su amada hija. Derramé varias lágrimas a lo largo de la obra, sé que mi final no fue el mismo que el que planeó Mel pero según ella mi historia no está terminada y la muerte de mi hija no es el final de nada.
Al salir abracé fuertemente a mi amiga, ella es mi familia y la única persona que ha permanecido a mi lado a donde fuera. Ella correspondió a mi abrazo hasta que Isabel nos interrumpió, me extrañó que no estuviera acompañada por su padre; inspeccioné rápidamente el lugar hasta que lo pude ver escondido, asomándose detrás de una pared. Será idiota, parece un niño pequeño que no quiere ser descubierto por sus padres. Lo ignoré y respondí a lo que la niña decía. Para cuando se fue decidimos hacer una cena en casa para celebrar el éxito de la obra, invitamos también a Jack pero no a Frank decidimos evitar un problema o una situación tensa después de lo ocurrido la noche anterior.
Pasamos una muy linda noche que necesitaba luego de todo el estrés por el que había pasado, me ayudaron a limpiar y yo fui directa a la cama una vez que se fueron. En vez de ser un fin de semana de relajación por la ajetreada semana de trabajo fue todo un caos.
A la mañana siguiente me levanté con la esperanza de que fuera una semana mucho más tranquila. Al llegar a la oficina Mark ya estaba allí, cuando vió que entré bajó la mirada evitando el contacto conmigo. De acuerdo, si así quiere que sean las cosas así serán. El día en la empresa pasó rápido afortunadamente, lo único que quería era salir y llegar a casa para cambiarme de ropa e ir a correr, una de las pocas cosas que hace que pueda apagar mi mente.
Salí lo más rápido que pude, tomé un té en mi casa, me cambié y preparé la lista de reproducción en mi iPod. Estiré las piernas en la puerta  y comencé a trotar. Luego de unos diez minutos comencé a aumentar la velocidad y decidí probar entrar en un parque. Iba tan concentrada en la música que sin querer choqué con una mujer, ambas caímos al suelo. La ayudé a levantarse, ya que yo había caído sobre ella y cuando iba a disculparme la mujer se volteó. La sorpresa me la llevé yo al ver que era mi madre.


-Ahora eres una ataca madres.
-¿Mamá?¿Qué haces aquí?- Sin esperar respuesta me lancé a sus brazos, necesitaba ese calor único, esa sensación de protección que sólo ella otorga.
-Yo también te extrañé cariño.- Dijo acariciando mi cabello.- Mel llamó a casa, no la retes, estaba preocupada porque te veía muy triste, tu padre no se sentía bien para viajar y decidí venir yo sola.
-Estoy tan contenta de que estés aquí.
-Me alegro Lex, vamos por un café y me pones al tanto de las cosas.
-Vamos, conozco un lugar cerca de casa.
Llevé a mi mamá a la cafetería y le comenté todo lo que había ocurrido en las últimas semanas. El cambio de trabajo, la tensa relación con Mark, lo raro que se había vuelto Frank y cómo Mel y Jack me apoyaron este tiempo. Ella por su parte me comentó que las cosas en casa iban bien sólo que mi padre estaba un poco delicado de salud pero que por ahora no debía alarmame.
Cuando ya estaba oscureciendo, me dijo que se quedaría en un hotel a lo que me negué rotundamente pero ella como la madre mandona que es no lo aceptó, poniendo de excusa que ya estaba todo pago. La acompañe a su hotel para poder aprovechar la caminata y mostrarle los locales que podrían servirle.
El resto de la semana fue más de lo mismo ignorar a Mark, números y números, por la tarde tomar el té con mi madre y mostrarle la ciudad, en la noche a veces veía a Mel o Jack y en algún momento del almuerzo lograba hablar con Frank, sin tocar el tema del fin de semana.
El viernes había llegado y daba gracias a Dios por no tener que ver a Mark aunque sea por dos días y relajarme, dejar de lado toda la tensión que me traía. Estaba estresada de tener que estar cuidándome todo el tiempo de mostrar esa apariencia seria y enojada; lo único que pedía era que pidiera perdón y poder continuar como veníamos haciéndolo normalmente, ya me aburría tener que hacer todo el trabajo sola y tener que consultarle todo al viejo Turner, como lo había apodado en secreto.
Tomé mi bolso y abrigo y me dirigí hasta los ascensores, Mark se encontraba dentro, la verdad ya no me importaba que estuviera ahí eran solo unos pisos y no tenía por qué dirigirle la palabra. Estaba a punto de entrar hasta que al verme oprimió el botón para cerrar las puertas dejándome fuera.
Lo fulminé con la mirada mientras veía como las puertas se cerraban y lanzando una lista de insultos bajé por las escaleras.


La gente en la calle me miraba por lo enojada que estaba, no les presté atención hasta que al llegar a la esquina de la empresa un hombre me empujó contra una pared dejándome sin salida.
-¿James?¿Qué demonios estás haciendo?
-Es bueno verte Lex.- Dijo con una sonrisa irónica, tomándome de ambos brazos
-¡Suéltame ya!
-Esta es la única manera para que no te me escapes como hiciste el otro día.
-Estabas con la zorra de tu mujer, ¿qué querías que hiciera?¿que los alcanzara y dijera: Oh hola linda, tu eres la causante de la destrucción de mi matrimonio y la causante de que mi ex marido matara a mi hija para ir a tu casa?
-Ya deja de decir eso, no fue la culpa de nadie.
-Claro que sí, maldito seas James. Sabes que es así, no me trates de idiota, pero ya no quiero hablar más de esto.
-De todos modos, se ve que tú también rehiciste tu vida, te vi con una niña de la mano, el hombre debe estar agradecido de que te ocupes de su hija, ¿qué otros servicios le haces?
-Deja de decir estupideces, es la hija de mi jefe. ¿A qué viniste James?
-En pocos días es el cumple de Charlie.
-Eso ya lo sé, pero que extraño ¡Ella ya no está!
-Ya cállate, eres insoportable, no sé cómo pude estar a tu lado por tantos años. Ya sé que no está.
-¿Y entonces a qué viniste? Si sabes que no está que sentido tiene recordar su cumpleaños.
-Quería saber que tal lo estabas llevando.
-No seas hipócrita James, si viniste para eso te aviso que estoy bien ahora ya puedes volver a tu casa con la zorra de tu mujer y dejarme en paz.- Me agarró fuerte del brazo y apretando su agarre dijo:
-Nunca más la llames zorra ¿escuchaste?
-¡Suéltame!¡Me lastimas!
-No lo haré. No voy a soltarte, vine por ti y me quedaré por ti, me iré cuando tenga ganas. ¿Entendido?
Rezaba para aunque sea alguna de las personas se parara y me ayudara pero ninguno lo hizo, hasta que después de tanto forcejear apareció la última persona que esperaba que podría ayudarme. Mark.
-Suéltala.- Dijo en un tono tranquilo pero demostrando la dureza en su voz.
-¿Y tú quién eres?
-Su jefe.
-No me hagas reír, vete.
-No me iré hasta que la sueltes.
-Ve Mark, no te preocupes.- Temía que la situación se volviera peor y no quería que saliera lastimado, sabía de sobra como podía reaccionar James.
-Dije que no me iré Lexie. Suéltala ya.
-Ella es mi mujer, haré con ella lo que quiera. Tú limítate a ordenarle algo a ella en la empresa.- Dijo con tono de burla.
-Lamento decepcionarte pero que yo sepa no es nada tuyo, ella es mi mujer.- La cara de James se desfiguró completamente y pasó por todos los colores, de haber tenido un espejo creo que la mía también. Vi la rabia contenida en sus ojos, aflojó su agarre y dijo:
-Te salvas por ahora, al parecer tenías razón estás bastante bien llevando lo de Charlie y creo que tienes un erróneo concepto de zorra porque se aplica más a ti.- Frustrada por haber tenido que soportar toda su agresión verbal le di una cachetada, dejándole mi mano marcada en su cara como recuerdo.
El quiso abalanzarse sobre mí pero los guardias de la empresa lo agarraron a tiempo. Lo último que lo escuché decir fue:
-¡Zorra!¡Esto no va a quedar así!
Sin pensarlo abracé a Mark, era la primera vez que tenía un contacto tan cercano con él, y la sensación no podría expresarla con palabras, fue una mezcla de alivio y protección, alegría y emoción, el apretó su agarre luego de haber estado quieto unos segundos por la sorpresa.
-¿Estás bien?
-Sí, gracias por haberme ayudado.
-No es nada, vamos te llevo a tu casa.
Sin contradecir ni rechistar lo acompañé hasta el vehículo esperando que el viaje a casa ayudara a que pudiéramos hablar y dejar de lado nuestra estúpida pelea.