lunes, 9 de junio de 2014

Capítulo 6

Mark

Había decidido cambiar mi actitud con Lexie ¿por qué? Fácil, la pelea con mi padre me hizo ver que por su culpa terminaría arruinando todo con cada persona que se me acercara. Fue exactamente lo que pasó, fui una basura con ella, aunque me costará olvidarme de lo que ocurrió con Bel no puedo ser tan injusto. Ya no puedo cargar con tantos problemas, necesito estar aliviado y la solución es hacer borrón y cuenta nueva con ella, poder conocerla, no apresurar las cosas como lo había hecho el primer día, quiero tener una impresión segura de lo que es ella como persona y aunque me lleve tiempo no me importa, es mi misión y voy a lograr desentrañar los secretos de esta mujer que me enloquece en el buen y mal sentido.
Le hablé amablemente, trabajamos en paz, almorzamos juntos y decidí dejarla salir antes, hasta merezco un premio a la paciencia. Luego de dejarla salir me quedé unos diez minutos para poder dejar todo listo para el día siguiente, los viernes suelen ser un caos y no quería retrasos por la mañana.
La tenue lluvia había pasado a ser una fuerte tormenta y agradecí tener un buen auto para protegerme de esta.
No había hecho más de un kilómetro cuando vi a lo lejos a la única mujer en la acera sin paraguas, empapada y corriendo. Supe quien era en un instante. Lexie. Me acerqué con el auto hasta quedar delante de ella y bajé la ventanilla.
-Sube ya mismo al auto.- Dije.
-¿Mark? No pasa nada, iré en taxi.
-Te he dicho que subas.
-Y yo he dicho que tomaré un taxi.- Dijo con el ceño fruncido. Siempre me llevará la contraria es como si no permitiera que yo le ordene lo que debe hacer, la saca de sus casillas y eso me encanta.
-Deja de ser tan terca y sube.
-¿Me dijiste terca?
-¿Vas a subir o no? Te enfermarás y deberás faltar al trabajo, no contamos con reemplazos así que hazme el favor de subir.
De mala manera se subió al auto.
-¡Ah no linda! Si quieres subir a mi auto te quitas esa campera empapada que tienes, se arruinará el cuero.
Poniendo los ojos en blanco se la quitó y maldije por lo bajo solo llevaba una fina remera blanca que por el agua de la lluvia se la había pegado al pecho dejando ver el encaje de su sujetador, ella pareció darse cuenta hacia donde dirigía mi mirada y sonriendo dijo:
-Veo que ya no piensas lo mismo.
-¿Dónde vives?- Dije para desviar el tema.
-A unas quince cuadras de aquí, todo derecho.
Necesitaba dejarla rápido en su casa o no aguantaría más viéndola mojada a mi lado. Aceleré lo más que pude para apresurarme.
-Baja la velocidad, te lo pido por favor.- Dijo poniendo su mano sobre mi brazo. Pude ver en su cara el pánico y me sentí un idiota por ponerla en esta situación.


-Lo siento.- Dije colocando mi mano sobre su pierna descubierta, no sé que es lo que siente o piensa ella pero pude sentir como su piel se erizaba con mi contacto. Ella se removió en el asiento y tomé eso como una señal para quitar la mano. En cinco minutos estuve en su puerta, una acogedora pequeña casa.
-¿Es aquí?
-Sí, gracias por traerme Mark.
-No es nada. Date un baño caliente.
-Ya deja de ordenarme qué hacer.
-Como sea Lexie, te veo mañana.
-Adiós.
Un vacío se instaló en mi pecho cuando se bajó del auto y aún mi cerebro está taladrando para encontrar la razón. Sin saber por qué me bajé del auto y la tomé del brazo antes de que abriera la puerta de su casa.
-Mark...Me asustaste.
-Lo siento, quería darte mi tarjeta con mi número personal por si necesitas algo. No importa la hora.
-De acuerdo, no es necesario...Pero gracias.
Con un delicado beso en su mejilla volví a mi auto, al ritmo en que venía no tardaría en quedar loco.
Me retrasé con Lexie y terminé llegando tarde a casa. Para cuando entré mi hija estaba al pie de las escaleras muy enfadada, aunque su niñera es la que pasa la tarde con ella y nunca está sola se enoja mucho conmigo cuando no llego a la hora que siempre pactamos cada mañana.


-Hola princesa, ¿no le das un abrazo a papá?
-No.- Dijo cruzándose de brazos. Me deshice de mi abrigo y me senté junto a ella.
-¿Estás enojada?
-Sí.
-¿Por qué llegué tarde?
-Pues si, me prometiste que vendrías temprano y cocinaríamos juntos.
-Lo siento pequeña, llovía mucho y tuve que ayudar a Lexie a llegar a su casa.
-¿A Lexie?
-Sí, pequeña.
-Pero dijiste que era mala, no le agrado.
-Cariño, hay gente que no aprecia a los niños aunque ni yo pueda entenderlo no puedo tratarla mal por eso, es una persona y merece respeto.
-¿Qué es respeto?
-Tratar educadamente a una persona por lo que es. 
-Entonces ahora piensas que es buena...
-No sé cómo es Bel, pero no debes preocuparte por eso.
-Me gusta Lexie papi, aunque me haya hecho llorar.
-Eso si es raro Bel, si ni la conoces.
-No sé papi pero lo siento aquí.- Dijo señalando mi corazón.- Cuando la abracé sentí un calor allí.
-Ven aquí angelito.- La abracé por unos largos minutos, aún no entendía si lo que había dicho fue producto de su imaginación o en verdad lo sintió. Ojalá la historia fuera distinta, ojalá ella no hubiera hecho llorar a mi hija, ojalá a ella le gustaran los niños, ojalá tuviera un carácter dulce, ojalá me obedeciera pero esa no era la realidad y no podía hacer nada con ello.
Cociné con mi hija tal como le había prometido, luego jugamos un rato hasta que se durmió profundamente en mis brazos, la llevé hasta su habitación y la acosté. Regresé al living para ordenar todo el desastre que había hecho mi hija pero la tarea se vio interrumpida por unos golpes en la puerta.
-Chris, ¿qué haces aquí?- Sin más se abalanzó sobre mí para abrazarme.-Tranquila, ven pasa. Te vas a congelar aquí afuera.
La llevé hasta un sillón y la acomodé en mi pecho.
-Ahora sí, ¿qué ocurre?
-Lo siento tío, perdón por llegar así.


-No hay nada que perdonar pero me preocupas, ¿qué ocurre?
-No aguantaba más estar sola en casa, sé que tengo todas las comodidades pero entré en crisis y la soledad no estaba de mi parte.
-Sabes que cuentas siempre conmigo. Si quieres puedes quedarte en casa a dormir y mañana vienes conmigo al trabajo así ves a tu abuelo ¿qué te parece?
-De acuerdo, ¿no molesto?
-Claro que no, nunca pienses eso. Puedes dormir con Bel.
-Está bien, no haré ruido.
-Más te vale o la tendrás que dormir tú.
Soltando una risita subió las escaleras. Adoro a mi sobrina, la crié como a una hija y me parte el corazón verla sufrir por no tener a su padre y tener que cuidar de su madre. Se merece una vida mejor pero si las cosas se dieron así quiero creer que fue por alguna razón del destino.
A la mañana siguiente desayunamos los tres juntos y llevé a Bel a la escuela. Al llegar a la empresa mi padre ya estaba allí, no había vuelto a hablar con él luego de la discusión.
-Hola Mark, hola pequeña.- Dijo abrazando a Christine.
-Hola abuelo.
-¿Cómo estás querida?
-Bien...me he quedado a dormir en lo del tío Mark y me invitó a ver como funciona la empresa.
-Es una idea estupenda, así conocerás tu futuro.- Fruncí el ceño al escuchar eso, no dije nada para no empeorar la situación con mi padre. A Chris le encanta el arte y no los números, no quiero que se sienta forzada a trabajar en la empresa solo porque su abuelo lo diga. No voy a permitir que tome decisiones por ella, tiene que hacer lo que crea correcto, confiar en ella misma.- Mark, ¿podemos hablar un minuto?
-De acuerdo. Chris puedes hacer e ir a donde quieras, luego te alcanzo.
-Está bien.
Fuimos hasta mi oficina, cerré las cortinas para que nadie presenciara otra discusión.
-Hijo, quiero pedirte disculpas por lo que te he dicho.
-Está bien.
-No estás siendo sincero, no perdonas fácil.
-En eso tienes razón, no es solo lo que me has dicho son todos los años de mi vida los que debo perdonar y eso es algo muy difícil de hacer.
-Te entiendo, sólo quiero que mantengamos una buena relación.
-No tengo problema con eso.
-De acuerdo.¿Aún necesitas que cuidemos de Bel?
-Sí, mañana saldré.
-Está bien, yo estaré en la empresa. ¿Podrías traerla?
-Pero mañana es sábado.
-Lo sé, pero estamos con un proyecto importante y necesito un día más finalizar todo correctamente. Solo serán unas horas.
-De acuerdo, ¿necesitas ayuda?
-No te preocupes, lo tengo todo calculado.
-De acuerdo. Iré a ver a Chris.
-Te veo luego Mark.
Suspiré aliviado, las tensiones con mi padre me estresan demasiado. No tuve que hacer mucho esfuerzo en encontrar a mi sobrina porque se encontraba en la oficina de Lexie. Incrédulo me acerqué hasta donde estaban, ambas reían y se las veía felices pero como era eso posible si ella odia a todo niño. Aunque Chris sea una adolescente creí que no le agradarían tampoco.
-¿Todo bien por aquí?
-¿Qué tal Mark? Lamento haberme distraído, estaba hablando con tu sobrina.
-Lo siento tío por haberla interrumpido.
-No hay problema.- Dije extrañado.-¿Te quedarás aquí  Chris?
-Sí, Lexie es muy divertida. Me quedaré un rato y la dejaré libre, lo prometo.
-De acuerdo...Lexie avísame si necesitan algo.
-Por supuesto.
Confuso me dirigí a mi oficina ¿Divertida?¿Lexie divertida? Pasé toda la mañana tratando de contestar esa pregunta, realmente era un enigma, era diferente con cada persona y aún no entendía por qué.
No encontré ninguna excusa para acercarme a ella luego de que mi sobrina se fuera, solo a la salida alcancé a decirle adiós desde mi oficina y ella sonrío en un intento de saludo.
Llegué temprano a casa para compensar mi retraso de ayer y jugué con Bel, luego de explicarle veinte veces que no tardaría en ir a buscarla al otro día la acosté. Antes de irme a dormir llamé a Jacob para confirmar nuestra salida al día siguiente.
-Hola Mark.
-Hola Jacob, ¿cómo va todo?
-Perfecto, aún sigue en pie nuestra salida ¿verdad?
-Para eso llamaba, ¿mañana te viene bien?
-Claro, ¿podríamos encontrarnos a eso de las ocho para ir a tomar algo antes?
-Estupendo, te voy llamando durante el día.
-Perfecto, descansa abuelito.
-Cállate, adiós.
-Adiós.
La mañana había llegado, llevé a Bel a la empresa, aún los empleados no habían llegado, solo mi padre y otro empleado más se encontraban allí.
-Llámame si necesitas que pase por ella.
-Ve tranquilo hijo, mañana la pasas a buscar.
-Sabes que me cuesta separarme de ella.
-Son un par de horas Mark, todo estará bien.
-De acuerdo. Adiós princesa, pórtate bien ¿si?
-Sí papi, te quiero.-Dijo dándome un fuerte abrazo, a duras penas me fui, tener que salir se hacía cada vez más difícil para mí.
Pasé la tarde haciendo los trámites que durante la semana no puedo realizar, compré un par de cosas para Bel y cuando la hora se acercaba me fui a encontrar con Jacob. Como siempre el estaba puntual en la puerta del bar.
-Hola hermano.- Dijo dándome un abrazo.
-Jacob.
-Si que es complicado verte, viejo.
-No es necesario salir para verme, puedes pasar por casa cuando quieras.
-Lo se, lo siento por estar tan ausente. El trabajo me está matando.
-Te entiendo, estoy en la misma. 
-¿Qué vas a pedir?
-Un vaso whisky estaría bien.
-¿Es lo único que bebes flojito?
-Sabes que siempre fue así.
-De acuerdo. Dos vasos de whisky, por favor.-Dijo al barman.
-¿Qué tal tu vida Jacob?
-Ya sabes...aburrida, ni una linda chica con la cual estar siempre son revolcones de una noche.
-Eso es porque no buscas. Hay muchas chicas que están dispuestas a una relación.
-Sí, el problema es encontrarla.
-Ya llegará.
-¿Que tal tú?¿La chica esa de la oficina?
-Ni lo digas, me está enloqueciendo. Es desconcertante esta mujer, puede ser fría y dura pero al rato ser dulce y amable, odia a los niños pero mi sobrina la ama.
-¿Conoció a Christine?
-Sí, ayer fue a la empresa.
-¿Qué hacía allí?
-Vino a casa porque se sentía sola.
-Hablaré con ella.- Dijo con el ceño fruncido, siempre se ha preocupado mucho por ella y Amy.
-Todo está bien, solo que todo es muy duro para ella.
-Lo sé, Mark.
-¿Qué te parece si vamos a ese lugar que querías ir? La conversación no es buena para un sábado por la noche.
-Estoy de acuerdo, andando.
Sin perder tiempo pagamos nuestras bebidas y fuimos hasta el local. Entramos rápidamente ya que Jacob conocía al dueño, llevaba tanto tiempo sin ir a bailar que al entrar las luces me nublaron la vista y la música me dejaba sordo. Definitivamente me estaba haciendo viejo.
Antes de ir a la pista fuimos por otro trago, las mujeres estaban entregadas se acercaban hasta nosotros sin ningún tipo de pudor. Jacob no perdió el tiempo y se quedó con una rubia con un ajustado vestido negro. Yo, por mi parte decidí moverme un poco en busca de algo mejor, algo que valiera la pena. Vi bastantes atractivas, pero tan vacías de la cabeza que creo que el físico fue su regalo de consuelo.
Fui por la pista, hasta que encontré a la indicada, la vi de espaldas, con el cabello rubio parecía un ángel y el vestido rojo que llevaba la hacía tentadora y sexie, la combinación perfecta, era mi ángel sexie. Estaba dispuesto a acercarme a ella hasta que un hombre la atrajo hasta él y comenzaron a bailar, ella no se opuso. Maldije por lo bajo, iba a darme la vuelta cuando vi que mi ángel sexie no era nada más ni nada menos que Lexie, bailando pegada a Frank Cooper.






lunes, 2 de junio de 2014

Capítulo 5

Lexie

Estaba petrificada frente a él, no sé por qué demonios vine hasta aquí, sólo sé que sentí como algo se removía dentro de mí al verlo en el estado que estaba, no sé si fue pena o lástima, ni yo misma me entiendo pero aquí estaba.
-¿Qué hace aquí Srta. Clark?
-Yo...lo siento ¿está usted bien?
-Sí, no estoy de humor para peleas por favor vaya a su oficina y evitemos un conflicto.
-¿¡Por qué debe ser siempre así!?¿¡Por qué debe tratarme de esa manera!?- Me encontré levantando demasiado mi tono de voz pero estaba que lanzaba chispas.
-Srta. Clark modere su tono, claramente no empezamos con el pie derecho y claramente no estoy de humor para conversar justo ahora. Discutiremos el tema en otro momento ¿si?
-Como diga.
Sin más me marché cerrando fuertemente la puerta de su oficina, me desesperaba a niveles incalculables, traté de sacar mi coraza y mostrar algo de simpatía al preocuparme por si estaba bien o no y resulta que el hombre me hecha de su oficina, será idiota. Lanzando una lista de insultos me dirigí a la cocina.
-Hey preciosa, que boquita tenemos, ¿qué ocurre?- Preguntó Frank que se encontraba desayunando allí.
-Mark Turner.
-Mmmm ya veo, ese hombre está resultando ser un verdadero problema.- Dijo con el ceño fruncido.
-Pues sí, ni te lo imaginas.
-¿Que hizo esta vez?
-Echarme de su oficina.
-¿Y por qué hizo eso?
-Porque quise saber si estaba bien.
-Ese si que está loco. Pero....¿por qué querías saber si estaba bien? Apenas lo conoces Lexie. Además mira como te trata- Dijo Frank con un tono de fastidio en su voz al cual no le veía la razón.
-Tuvo una discusión con su padre, cualquier persona hubiera hecho lo mismo.
-Ya veo...Déjame darte un consejo, no te involucres mucho con él.
-¿Y quién dijo que lo haría?
-Sólo digo, quiero que estés bien.
-Como digas.
-Para sacarte ese humor de perros que tienes que te parece si este fin de semana vamos a algún bar.
-No lo sé Frank.
-Vamos ¿qué te impide salir?
-Sabes que ya no me interesa eso de salir de fiestita.
-No es una fiestita, es ir a relajarnos, si quieres vamos con Jack.
-De acuerdo...
-¿Qué tienes con él? Sólo con nombrarlo puedo hacerte cambiar de opinión.
-Ya cállate o de verdad conocerás mi humor de perros.
Una voz se aclaró detrás de nosotros y últimamente ya la conocía bien, era Mark.
-Disculpen que moleste, ¿Srta. Clark podemos conversar un momento?- Y ahora se digna a hablarme correctamente el muy bipolar.
-Como quiera.
-A solas por favor.- Dijo fulminando con la mirada a Frank quien antes de irse me susurró que le avisara si lo necesitaba.
-Usted dirá Señor Turner.
-Tome asiento por favor.
-¿Quiere un café?
-No, estoy bien. Gracias de todos modos.
Asintiendo me senté en frente de él en una pequeña mesa de la cocina.
-Quería disculparme, no actué correctamente en la oficina hace un rato, pero mi padre y mi ex mujer lograron sacarme de mis casillas.
-Está bien, no quiero meterme en sus asuntos, solo quería saber si se encontraba bien.- Sabía que se había divorciado, los chismes vuelan en la empresa, solo vi a la mujer un par de veces y debo admitir que aunque es una linda mujer no la veo como el tipo de persona que podría acompañarlo en el día a día. Más bien la veo como mujer de una noche.




-Ahora estoy mejor, gracias.- Dijo dedicándome una sonrisa matadora, después de la del primer día que lo vi, podría decir que derritió una minúscula parte de mi corazón pero no, no puedo permitirme sentir absolutamente nada.- También quería disculparme por el día de ayer, sólo que me molestó mucho el comportamiento que tuvo con mi hija, no me interesa saber por qué reaccionó así pero ya no quiero pensar en ello.
-Está bien, yo tampoco quiero comentar más sobre el tema y me disculpo nuevamente por la situación.
-Me alegra poder tener un poco de paz, la necesitaba.
-Opino lo mismo, ¿algo más que quiera tratar?
-No, solo era eso...
-De acuerdo, entonces volveré a mi trabajo para no atrasarme. Con permiso Sr. Turner.
-Por supuesto, la veo luego.
Desconcertada me fui a mi oficina, su faceta no autoritaria le sentaba bien hasta parecía agradable el hombre, la charla me sacó un peso de encima me siento más desenvuelta y libre ahora que no está vigilándome constantemente, casualmente nuestras miradas se cruzan desde las oficinas pero no van más allá de eso.
Afortunadamente, logré terminar todo en un buen tiempo por lo que pude salir de la empresa diez minutos antes.
Aprovechando que mi jefe estaba mejor de ánimos salí antes de mi oficina, tomé mi abrigo y mi bolso y me dirigí a los ascensores. Presioné el botón y el elevador no tardó en llegar a mi planta, Mark entró justo cuando las puertas estaban por cerrarse quedando a pocos centímetros de mí.
-Lo siento.- Dijo con la respiración entrecortada y alejándose lentamente de mí.
-No hay problema...
-Sólo quería pedirte perdón es enserio lo que dije hoy no fue por compromiso.
-Está bien Sr. Turner no necesita aclararse...Espere ¿acaba de tutearme?
-Sí, Lexie, quiero que tengamos una buena relación, puedes llamarme Mark como lo dije el primer día.
-No creo que sea algo conveniente.
-Vamos, no me digas que estás chapada a la antigua con ese formalismo.
-¡Claro que no!
-Entonces ¿por qué no puedes decirme simplemente Mark?
-Supongo que por educación y respeto, pero lo intentaré. De todos modos es trabajo, no se necesita más que cordialidad y paciencia para no pasar un mal momento.
-Yo no lo veo de esa manera.- Dijo serio.
-¿Se va a su casa?- Pregunté para cambiar de tema y evitar otra discusión.
-Sí, debo ir a buscar a mi hija a la escuela.- Y allí volvíamos de nuevo, el nudo instalado en mi estómago y mi ceño fruncido.
-Ya veo.
Mark no entendía mi reacción creo que hasta en cierto punto lo enojaba pero decidió dejarlo pasar cuando las puertas se abrieron, exhaló y dijo:
-Adiós, Lexie. Te veré mañana.
-Adiós Sr....digo Mark.
-Mucho mejor.
Me paré en la acera y tomé el primer taxi que encontré meditando y pensando en todo lo ocurrido hoy, aún no comprendía el cambio radical de Mark, ese hombre es bipolar y de verdad me va a enloquecer, no me cabe duda. Por un lado, me alegra que haya cambiado de actitud conmigo, lo hace mejor pero por otro lado sé que la paz entre nosotros no va a durar mucho, siento que cada encuentro que tenemos es como una bomba que está a punto de estallar y no sé si eso será bueno o malo. Por mi parte, voy a dejarme llevar por lo que tenga preparado el destino, ya no puedo pensar en un futuro, solo miro el presente.
Agotada, luego de un día de emociones me di un baño caliente para quitar el frío del crudo invierno. Ordené un poco mi casa, que aunque es pequeña es acogedora y linda para mí. Preparé un estofado con salsa y mientras cenaba llamé a Melissa, ya que es capaz de reprocharme toda una semana el no haberla llamado.
-Hola Lex.- Dijo al segundo tono.
-Hola Mel, ¿cómo estás?
-Agotada, en cuatro días es el acto del jardín e intento que todo salga a la perfección. Por cierto, ¿vendrás no?
-Pues....¿no hay manera de decir que no?
-¡Lexie!¡Me lo prometiste! Además, te tengo una sorpresa.
-De acuerdo, de acuerdo solo veía que posibilidades tenía.
-Pues ya ves que ninguna.- Logró sacarme una sonrisa.-¿Qué tal tu día?¿El jefe?
-No me lo creerás, pero hoy se disculpó por su actitud ya que me había gritado, no te imaginas como estaba el hombre, estaba poseído.
-Me lo imagino, tal como tu cuando te enojas.
-Ya, ya suficiente.
-¿Y qué más dijo?
-Nada, sólo eso, no sé en que terminará todo esto.
-Pues tú sobre su escritorio y el encima tuyo.
-¡Cállate Melissa! Respeto mucho mi trabajo y sabes bien que jamás pensaría en eso, menos con mi jefe.
-Eso dices ahora...
-No se puede hablar contigo, te llamo mañana.
-Aún así me amas.
-Sí, si claro. Adiós.
Mi amiga puede ser sumamente infantil e imaginativa cuando se lo propone, por eso lleva una buena relación con los niños, lo que me pone los nervios de punta.
Lavaba los platos cuando tocaron el timbre.
-¿Quién es?
-Jack, traje unos chocolates, de los que te gustan, más te vale abrirme en este mismo instante porque estoy muriendo de hipotermia.
Sequé mis manos y abrí lo más rápido que pude.
-Dios, Jack estas helado. Vamos, entra.
Prendí la calefacción para que entrara en calor y preparé café para acompañar los chocolates, mi debilidad.
Nos sentamos juntos en el sillón para poder hablar cómodos.
-Bueno ahora sí, Lex, desde mi última visita han pasado ya seis días. Suelta todo.
-Sabes que mi vida no es tan divertida como la tuya, mi semana se basó en limpiar, salir a correr por la mañana, ver alguna que otra película y el trabajo claro está.
-Ya sé eso tonta, me refiero a que me hables de Mark, sé que algo estuvo pasando pero solo sé migajas de los chismes que corren por la empresa.
-Con que ya hay chismes eh...
-No desvíes el tema, cuenta de una vez mujer.
-Mark me desconcierta Jack, es raro, los dos primeros días fueron un completo desastre, discutimos mucho, hoy también, es como una tormenta que está a punto de desatarse a penas nos cruzamos. Pero sorprendentemente, hoy me pidió perdón porque quiere que llevemos una buena relación.
-Ya veo... si no fuera por mi hermana que me llena la cabeza con sus historias amorosas diría que es tu hombre pero no lo sé, no soy quien para decirlo.
-No digas tonterías Jack, me asombra, siempre fuiste inteligente. No pasará nada con él, sólo que nuestros encuentros son muy intensos cosa que no sentía hace mucho tiempo, me siento viva y no sé por qué.
-No se como seguirán ustedes dos pero si ese hombre te hace sentir viva me alegro mucho porque es lo que he tratado de conseguir todo este tiempo y no lo había logrado.
-Sabes que eres importante para mí Jack, aun sigues siendo mi apoyo.
-Lo sé Lex. A veces hay que aceptar que algunas cosas nunca van a volver a ser como eran antes pero a pesar de todo siempre vas a tener aunque sea una razón para ser feliz. Tienes gente que se preocupa por ti más allá de que lo estés pasando fatal.
-Gracias por estar siempre, no sé que haría si no te hubiera conocido, fue una linda casualidad.
-Mmm no creo en las casualidades, si nos conocimos fue por algo.
-Quizás...Cambiando de tema, Frank me dijo de ir este fin de semana a un bar sabes que detesto esos lugares pero si vas y me haces compañía podría pensármelo dos veces.
-Que harías sin mi Lexie...
-No lo sé Jack, pero ¿que dices vienes o no?
-Si es lo que quieres claro.
-Perfecto.
-¿Irá Melissa?- Jack está enamorado desde el primer momento de Melissa, tuvo un flechazo a simple vista y ella aún no se da cuenta, he tratado de juntarlos en numerosas ocasiones pero no pasan de la charla.
-¿Cómo van las cosas con ella?
-He quedado un  par de veces con ella.
-Y....
-Y nada, tengo miedo que me rechace.
-No seas gallina.
-No da signos de que yo le guste y no quiero que mi orgullo salga lastimado.
-Pues deja tu orgullo de lado y date la posibilidad de conocer  a una chica increíble para tener a tu lado.
-Dame tiempo, sé que lo voy a lograr.
-Que no sea demasiado tarde.
-Intentaré, ¿me dejas quedarme a dormir?
-Por supuesto.
Jack acostumbra quedarse seguido a dormir, es mi mejor amigo y lo considero como un hermano, tenerlo cerca mío me reconforta y hace que no piense en lo sola que me siento en la noche. Que me abrace cuando dormimos me hace sentir protegida, ambos nos consideramos familia.
Ordenamos el living, lavamos las tazas y nos fuimos a dormir. Yo como siempre acurrucada en su pecho y él acariciando mi pelo en un gesto fraternal antes de que mis ojos se cerraran completamente dijo:
-Te quiero mucho Lex, quiero que seas feliz.
A la mañana siguiente desperté con una pierna fuera de la cama y la mitad de cuerpo destapada, así era dormir con Jack, una lucha de boxeo en la que el equiparaba toda la cama y mis sábanas. Decidida a vengarme tomé una almohada y comencé a golpearlo con esta en su espalda.
-Hora de despertaaaaaaaaaaaar.- Comencé a gritar.
-¡Lexie!¡Tienes que estar de broma!¡Para ya!
-Pues mira el desastre que has hecho en la cama.
-Tu me dejaste dormir aquí.
-Lo sé, soy la culpable. Ve a ducharte antes de que equipare yo el baño.
Disparado salió en dirección al baño, sabe perfectamente que puedo tardar horas como la última vez en la que tuvo que ducharse con agua fría ya que había usado toda el agua caliente en un baño de espuma. Cabe aclarar que ese día era helado.
Revisé el reloj y me di cuenta que no llegaría a tiempo, no quería otra pelea con Mark así que sin rodeos entre al baño.
-¡Hey!¿Qué pasa?¿Quieres ver el espectáculo?
-Ya cállate, no voy a llegar a tiempo ponte la toalla y vístete o tu tampoco llegaras.
-Pasame la toalla.




-Increíblemente en menos de cinco segundos ya estaba listo para salir del baño con sus cosas.
-Prepararé el desayuno, podemos ir en mi auto.
-Perfecto.
-Es mi pago por la estadía.
-Suena justo.- Lanzandole una sonrisa cerré la puerta.
Me di un baño tratando de ser lo más rápida posible, sequé mi pelo para no enfermarme al salir al frío de la calle y me cambié. Para cuando estuve lista el desayuno ya estaba servido, Jack es un excelente cocinero.
-Alegraste mi mañana con estos waffles Jack.
-Sabes que son mi especialidad.
-Puedes dejar algunos para que me lleve al trabajo...
-Como negarte algo si pones esa cara de cachorrito, malvada.- En tiempo récord me preparó dos waffles para llevar que serían mi almuerzo.
Luego de limpiar y tomar nuestras cosas de trabajo nos dirigimos a la oficina, antes de llegar a mi planta Jack me dijo:
-Sé tu misma, no dejes que nada te frustre y ten paciencia.
-Lo intentaré.
-Te veo luego Lex
-Adiós, que tengas un buen día.
-Igualmente.
Para cuando llegué Mark ya estaba sentado en mi escritorio.
-¡Oh Lexie!¡Lo siento! Me distraje viendo unos documentos que quería revisar ¿Cómo estás?
-No hay problema, estoy bien, gracias. Si quiere podemos empezar ahora mismo.
-¿No quieres desayunar primero?
-Acabo de desayunar, no tengo problema.
-De acuerdo entonces empecemos.
Analizamos los detalles de la cuenta alrededor de una hora, milagrosamente nuestros puntos e ideas fueron similares por lo cual no tuvimos mayores problemas.
-Bueno Lexie, creo que eso es todo por ahora. La semana que viene tendremos una reunión con todo el personal de la empresa y quiero que me ayudes a organizarla ¿que te parece?
-Por supuesto, encantada.
-Perfecto, ¿que harás en el almuerzo?
-Mmm no lo sé.
-¿Comerías conmigo?
-Creía que usted se refería a una relación laboral, no a una amistad.
-Es sólo un almuerzo, no te pido que seas mi mejor amiga. Somos adultos Lexie, creo que parte de una buena relación laboral se da conociendo a los empleados.
-De acuerdo, coincido con usted.
-Perfecto, te veré en la cocina entonces.
-Claro.
Con una sonrisa se fue a su oficina, no entiendo que es lo que sucede con él, por momentos me odia y me grita al otro es amable y quiere almorzar conmigo. Esto es demasiado para mi cabeza. Para distraerme un rato ya que no tenía mucho para hacer decidí llamar a mi madre que hace mucho no veo.
-Hola mamá.
-Lexie, por fin, creí que te habías olvidado de tu madre.
-No mamá.- Dije poniendo los ojos en blanco.
-¿Cómo estás pequeña?
-Bien, comencé un nuevo trabajo esta semana.
-¿Y qué tal es?
-Es bueno, pagan bien y además Frank y Jack trabajan aquí.
-Aguarda ¿es esa super empresa que trabaja ayudando a los bancos?
-Esa misma mamá. Turner Inc.
-¡Qué felicidad hija!¡Estoy orgullosa de ti!
-Gracias mamá.
-¿Cuándo podré verte?
-Sabes que puedes venir cuando quieras, en casa hay lugar.
-Veré como nos arreglamos con tu padre para ir, ¿te parece?
-De acuerdo, avísame para saber.
-Por supuesto. Llama más seguido hija, te extrañamos.
-Y yo a ustedes, los llamo luego.
-Cuídate.
Luego de colgar, me entretuve con un contrato que no requería demasiada atención pero algo debía hacer para ocupar la mañana, no puedo quedarme sentada sin hacer nada. La hora del almuerzo llegó, pensé en decirle que no almorzaría pero no lograría nada con eso. Cerré mi oficina y fui a la cocina.
-Hola, Lexie.- Dijo Mark.- ¿Tienes tu comida o preparo algo?
-Traje waffles.
-¿Waffles?¿Esa es tu idea de un almuerzo? Debes alimentarte bien.- Si hay algo que detesto es que me digan que es lo que debo hacer y este almuerzo ya lo veía convertido en un completo desastre.
-Los hizo mi mejor amigo, no pude resistirme a traerlos.- Su cara se contrajo, no sé que fue lo que dije mal, al contrario hice el esfuerzo por no insultarlo.
-Entendible. Siéntate, por favor.
Tomé asiento a su lado y compartimos nuestra comida.
-Cuéntame un poco de ti.
-Prefiero no tocar ese tema.
-De acuerdo. ¿Demasiado personal?
-Sí.
-Entiendo, ¿cómo te sientes en la empresa?¿los demás te tratan bien?
-Estoy muy a gusto, el trabajo que hago me encanta y además mis dos mejores amigos trabajan aquí.
-¿Ah si? Tu novio también trabaja aquí.
-¿Disculpe?
-El Sr. Cooper.
-Claro que no, Frank es uno de mis mejores amigos y Jack Foster que trabaja un piso más arriba es otro, el autor de estos increíbles waffles.- Su cara volvió a serenarse con mi aclaración, de verdad que es desconcertante.
-Me alegra que te sientas a gusto, es muy importante para nosotros.
Disfrutamos de la comida en paz, no tocamos temas personales, nos limitamos a hablar de la empresa y su historia. Luego del almuerzo revisamos otros documentos juntos y cuando ya estaba por oscurecer me permitió marcharme.
La suerte no estaba de mi lado hoy porque al salir de la empresa la lluvia tan característica de Londres se hizo presente y ningún taxi de los que circulaban se detuvo para que subiera. Comencé a caminar rezando para que alguno parara, estaba congelada y seguro me enfermaría.



De repente, un magnífico Audi color negro se detuvo delante de mí, el conductor bajó la ventanilla y dijo:
-Sube ya mismo al auto.
Era Mark.

lunes, 26 de mayo de 2014

Capítulo 4

Mark


Aún seguía en el mismo lugar después de media hora, sentado en mi oficina, con la boca abierta, mirando hacia la puerta. Esa mujer me va a enloquecer, eso no me cabe duda. Aún no entiendo como tuvo el descaro de responderme así, sabiendo que soy su jefe, jamás alguien había tenido el valor de contrariarme. Quizás, solo quizás, se me fue un poco la mano hoy con ella porque aún me queda el resentimiento de ayer pero no era la manera de contestarme a mí. 
En estos momentos no entiendo que es lo que pasa conmigo, por un lado la detesto, es insoportable y malhumorada por otro lado admiro su carácter fuerte y su firme presencia, además de que enciende mi parte baja solo con hablar pero recordar lo que hizo ayer hace que deje todo lo positivo de lado. Al diablo, con esa mujer.
Mojé mi cara en el baño para aclararme y dejé todo ordenado para salir de la empresa e ir con mi hija.
Afortunadamente vivo a quince minutos, por lo que llegué bastante rápido a casa.
-Paaaaaapi.- Vino mi niña corriendo hacia mí para abrazarme.
-Hola princesa, ¿cómo te ha ido hoy?
-Siéntatesiéntate tengo muuuuuuuuuucho para contar.
-De acuerdo, que te parece si preparamos juntos la cena y mientras me cuentas.
-Siiii
Elegimos juntos los ingredientes para la cena y nos dispusimos a cocinar o mejor dicho mi hija se puso a charlar.
-¿Te acuerdas de Jim papi?
-Claro, ¿qué ocurre con él?
-Hoy me dió un beso.- No me corté el dedo meñique con el cuchillo de casualidad.
-¿¡Qué!?
-Me dio un beso papi.
-¿¡Cómo que te ha dado un beso Isabel!?
-Sii papi porque le presté mis juguetes.
-¿Y dónde te ha dado el beso?- Dije más calmado, cómo se atreve ese niño a besar a mi ángel.
-En mi mejilla.
-De acuerdo, prométeme que me dirás cuando un chico te bese.
-Siii papi.
-No dejes que se te acerquen.
-¿Por qué?
-Yo solo digo...
-¿Sabes que vamos a hacer una obra papi?- Dijo mi hija notando lo molesto que estaba por su comentario, me enloquece pensar lo rápido que pasan los años y que ya desde temprano tenga que pensar en los chicos que rondan a su alrededor.
-No cariño, ¿de qué es?
-Bueno la maestra Mel dijo que quiere que sea algo natural, no sé qué significa pero voy a hacer a una mami que cuida muuuuuuucho de su hija. Como tú me cuidas a mí papi.- Esta niña sabe como quitar mi mal humor con su ternura.
-Que hermoso cariño,¿y cuándo será la obra?
-En una semana. ¿Iras a verme?
-No me lo perdería por nada del mundo.
-¿Fue divertido el trabajo?
-No mucho cariño, prefiero pasar el tiempo contigo.
-¿Lexie estaba?
-Sí.
-¿Y....fue buena?
-No sé como responderte a eso Bel pero no quiero que hablemos del trabajo, quiero saber de ti que no te vi en todo el día.
Terminamos de cocinar, cenamos y charlamos un poco más sobre la escuela. Cuando estaba lavando los platos, Bel me agarró por sorpresa de la cintura.
-Papi.
-¿Qué mi cielo?
-Jim va a ser mi esposo.- Oh por Dios aquí vamos de nuevo.
Después de arropar a Isabel en la cama, darle una larga charla sobre los chicos y advertirle que no pase mucho tiempo con Jim, fui al living a buscar mi tan necesitado vaso de whisky.
Luego de tener mi tiempo a solas para pensar llamé a Jacob.
-Mark, ¿cómo  va todo?
-Estresado, ¿tú?
-Oh ya ha vuelto el viejo Mark.¿Qué te tiene tan estresado anciano?
-Un chico que besa a mi hija y una mujer que me va a enloquecer y no en el buen sentido.
-Por Dios Mark, Bel es una niña y ya te preocupas por los niños, relaja un poco hermano, con respecto a esa mujer, olvídate, este fin de semana consigues una con quién pasar la noche y asunto olvidado.
-Como si fuera todo tan fácil.
-No entiendo por qué haces un gran problema de todo.
-Soy así.
-Relájate, bebete otro trago más de whisky y ve a dormir.
-Como diga señor.
-Tú eres el anciano que llama por sus preocupaciones, consiguete un terapeuta.
-No es una mala idea.
-Estás loco.
-Lo sé, te dejo. Nos mantenemos en contacto.
-Adiós anciano.
Para finalizar con la ronda de llamados, marqué el número del psiquiátrico, los martes me dan un informe de Amy.
-Buena noches, centro psiquiátrico L´Etang.
-Buenas noches, ¿se encontraría la señora Banks?
-¿De parte?
-Mark Turner.
-Enseguida lo comunico.
Luego de unos minutos respondieron en la línea:
-Buenas noches Mark.
-Buenas noches señora Banks, ¿cómo ha estado Amy esta semana?
-Verás, ha progresado mucho, sus momentos de lucidez son cada vez mayores, en algunos momentos vuelve al período de niñez y  comete actos que no corresponden con su edad pero estamos poniendo mucho esfuerzo en que mejore. Su hija, Christine, vino a verla ayer, desafortunadamente Amy tuvo un ataque gritando que ella no era su hija porque debería tener 5 años, allí está de nuevo esa pérdida espacial que tiene.
-Ya veo...
-No te desanimes Mark, es fuerte, logrará salir de esto.
-Lo sé, sólo que es duro ver que pase por todo esto.
-Te entiendo, si necesitas hablar no dudes en decirme.
-Lo sé, gracias.
-No es nada Mark, nos hablamos.
-Buenas noches.
 Siguiendo el consejo de mi amigo fui por mi segundo vaso de whisky, definitivamente era un día para olvidar; subí a mi habitación, antes de acostarme revisé que mi hija se encontrara bien y fui a acostarme.
Con la mirada perdida en el techo comencé a replantearme si algún día lograría encontrar a esa mujer que necesito a mi lado, esa mujer que llene el lado derecho de mi cama, esa mujer sin la que no pueda vivir, esa mujer que logre ocupar mis pensamientos las 24 horas del día. Pensando en esa mujer fue como me dormí y caí en un profundo sueño, un sueño interrumpido por ojos azules mezclados con verde.
A la mañana siguiente me costó un mundo poder salir de mi cama, bañar a mi hija, darle el desayuno y llevarla a la escuela, ya llevaba quince minutos de retraso.
Para cuando llegué a la empresa mi padre ya me estaba esperando en mi oficina.
-Espero que esto no se haga una costumbre hijo.
-Lo siento papá, me retrasé con Bel.
-No le eches la culpa a la niña.
-Como digas papá, ¿necesitas algo?- Ya estaba logrando frustrarme, y desde la ventana podía ver a la maldita Lexie con su sonrisa burlona lo que no mejoraba mi situación.
-Necesito que vayas por Christine hoy a la escuela, su auto está en reparación.
-De acuerdo, ¿algo más?
-Sí, cuidado con el trato a mis empleados Mark.
-¿Ya te fue con el cuento la administradora?
-Ningún cuento, no voy a permitir que abuses de su horario.
-Lo que sea.
-No, Mark, lo que sea no. Madura y crece, esto es una importante empresa y no voy a dejar que lo arruines por un capricho.



-¡Un capricho¡¡Tienes que estar de broma!¡Es tu nieta, joder, no te preocupa en lo más mínimo como la hizo sentir esa mujer!
-Fue inapropiado pero ya fue suficiente, te lo advierto Mark, basta.
-Está bien, necesito estar solo.
-Es por el bien de la empresa hijo.
-¡Lo sé, toda mi vida fue así!- Grité exasperado.
-Ya deja de comportarte como un chiquillo estúpido.
-¿Estás de broma? ¡No tienes corazón! ¡Te da igual ver a tu nieta llorar, te da igual los sentimientos de cualquier persona!¡No puedo creer todo lo que estás diciendo!
-Y yo no puedo creer tu comportamiento, sabes que me preocupo por ti, tu hermana e Isabel, ya deja el pasado atrás.
-Pues no puedo, al aparecer todo aquí es por el bien de la empresa, así que por el bien vete de aquí ¡Ahora!
Mis palabras fueron con doble sentido, el cual entendió y asintiendo con su cabeza se marchó. Mis palabras describían mi vida a la perfección, "por el bien de la empresa", siempre fue así, privándome de afecto o atención.
Estaba enojado, amargado, frustrado y lo único que quería era poder desaparecer, para empeorar la situación alguien tocaba la puerta.
-Adelante.- Dije entre dientes.


-Mark, amor, escuché tus gritos.
-¿Qué quieres Sara? No estoy de humor.
-Ya veo, quería saber si estabas bien.
-Pues no, ya puedes irte. Necesito estar solo ¿puedes entenderlo?
Como la astuta seductora que es se acercó provocativamente a mi escritorio, en el cual se sentó rozando con su pierna mi zona baja y dejando ver su ropa interior al abrir sus piernas. Me disgustaba ver lo fácil y desvergonzada que era.
-Podríamos hacer algo esta noche para sacarte ese mal humor ¿qué opinas?
-Yo opino que no estás bien de la cabeza, te recuerdo que tengo una hija que por cierto también es tuya a la que debo cuidar y además lo nuestro ha acabo, mételo en tu cabeza. Y por favor ten un poco de respeto por ti misma.
-De acuerdo, de acuerdo. Que humor tienes, llámame si cambias de parecer.
No pude contener la rabia y cuando cerró la puerta arrojé un cenicero contra esta, encontrándome con la mirada de asombro de Lexie desde la oficina de en frente. Genial, ahora yo seré el loco. Suspiré resignado y cerré los ojos por un momento olvidando todo, tratando de transportarme a un lugar donde no tuviera problemas, un momento de paz, al abrirlos ella estaba parada frente a mí.


lunes, 19 de mayo de 2014

Capítulo 3

Lexie


Mi cabeza daba vueltas en la mañana después de una noche pasada de copas, yo sola en mi casa, bastante patético para mi edad pero necesitaba ahogar mis penas y borrar el dolor que sentía por el solo hecho de sentir a esa niña en mi cuerpo. No había tenido contacto con ningún niño luego de que Charlotte muriera y la situación me superaba. Ese abrazo fue demasiado intenso para poder soportarlo.
Como pude, apenas, logré vestirme y lucir lo más decente posible para ir rumbo a la oficina en mi segundo día de trabajo que rogaba porque fuera mejor que el primero. Ya llevaba media hora de retraso y lo único que pedía era que nadie lo hubiera notado.
Corrí para tomar el elevador y al llegar a mi planta me apresuré por ir a mi oficina, me quité el abrigo pesado por el frío y lluvioso día que hoy hacía en Londres y me puse a trabajar.
Realmente me gusta mi trabajo, soy buena para administrar cuentas y es una buena distracción que me permite tener la mente ocupada durante el día.
Me concentraba en una cuenta con una importante empresa japonesa cuando noté un par de zapatos negros al pie de mi escritorio, levanté mi cabeza para encontrarme con el hijo de mi jefe. Genial, luego de lo que pasó ayer con su hija me despedirá.



-Sr. Turner, buenos días.- Dije levantándome para saludarlo, él solo dio un paso hacia atrás y luego hablo.
-Bonitas horas para llegar Srta. Clark.
-Lo siento, yo...- No pude continuar porque el desgraciado me interrumpió.
-No quiero saber que excusas tiene, asegúrese de llegar a horario si planea seguir en la empresa de mi padre, acá le dejo unos documentos para que revise. Le doy hasta el final del día para que yo pueda verlos.
-Por supuesto.- Dije entre dientes. Sin más, se fue hacia su oficina que desafortunadamente era en frente de la mía, en estos momentos necesito una maldita cortina para poder gritar de frustración. Aunque debía dar gracias por no haber sido despedida después del espectáculo que hice ayer.
Aceleré el ritmo para poder llegar a tiempo a terminar todo el trabajo que tenía por hacer y poder tener un respiro en el almuerzo.
Números, números y más números. Mi cerebro trabajaba a la velocidad de la luz sin parar y necesitaba urgentemente una buena dosis de cafeína para poder seguir, por lo que fui hasta una pequeña cocina que hay en nuestra planta para el uso del personal que aquí trabaja, lo que nos ahorra el tiempo de tener que salir en busca de comida.
Preparaba un café expresso cuando escuché una voz detrás de mí:
-Yo quiero uno también preciosa.
-¡Frank! Me asustaste.


-Lo siento, linda. ¿Cómo estás? - Dijo besando mi mejilla, Frank trabaja en la empresa desde hace 5 años, tiene un importante puesto aquí, que se ha ganado con mucho esfuerzo y dedicación; fue él quien le ofreció empleo a Jack, ambos son mis dos únicos amigos aquí en Londres, sacando a Melissa. Aunque no tengo con Frank la confianza que tengo con Jack por alguna extraña razón de todos modos no deja de ser una persona buena y confiable.
-Aguantando al hijo del jefe de la mejor manera posible.
-Mmm...creí que estarías babeando por ese modelito.
-Y ahí está el punto por el que siempre dices estupideces.
-¡Hey! Yo sólo digo lo que escucho por los pasillos, todas hablan de él.
-Pues yo soy diferente.
-Lo sé, Lex.- Dijo con una pequeña sonrisa en su rostro.
Detrás nuestro alguien se aclaraba la garganta.
-Disculpen, que interrumpa el tierno momento pero esos papeles no se verán solos y mi tiempo vale mucho.
-Enseguida Sr. Turner.
Sin más se fue lanzando una mirada venenosa a Frank.
-¿Qué demonios has hecho para que te trate así? Todas dicen que es un "encanto", no veo la razón por la que no sería así contigo.
-No es nada.
-Lex....
-Está bien, está bien. Su hija me abrazó ayer y yo la aparté bruscamente.
-Te metiste en un buen lío.
-Sabes como me afectan los niños Frank.
-Sí preciosa, pero no te preocupes. Ya se le pasará, sólo que te metiste con su hija....
-Oh sí, claro, seguro. Hice llorar a su hija y pedí a gritos que me la quitarán de encima, seguro se le pasará.
-Bueno desde ese punto de vista.....Tú has tu trabajo, no dejes que el hijo del jefe te afecte.
-Lo intentaré.
-¿Almorzamos juntos?
-Seguro.¿Y Jack?
-Almorzará con nosotros.
-Perfecto.
-Nos vemos luego, preciosa.
-Ya deja de llamarme así.
-Ya quisieras preciosa.
Soltando un bufido volví a mi tarea, sintiendo la mirada asesina de Mark desde la oficina de enfrente. ¿¡Por qué rayos no habían cortinas!?
Me esmeré por no cometer ni un error, no quería escuchar su voz quejándose nuevamente. Luego de dos horas sin parar mi mejor amiga llamó.
-Hola Mel.
-Ahora si contestas. ¿Dónde demonios te metiste ayer que no contestabas tu teléfono?
-No fue un buen día.
-Ya veo, conociéndote te habrás emborrachado.
-Me conoces bien.
-¿Te parece que nos veamos hoy?
-Perfecto, te aviso cuando termine.
-Genial, no te quedes hasta tarde.
-Todo depende de mi nuevo jefecito.
-Mmmm ya me contaras de ese jefecito.
-Nada bueno, te lo aseguro.
-Sí, sí lo que digas. Te veo después.
-Adiós.
Dejé todo a medio terminar para ir a almorzar cuando llegaba la hora del mediodía. Me reuní en la mesa con Jack y Frank.
-Hola, Lex.¿Cómo va el segundo día?- Preguntó Jack.
-Como el infierno con el jefe pero me gusta mi trabajo.
-¿Con el jefe?
-Sí, con Mark Turner.
-¿Y dices que un infierno?
-Sí, un infierno.
-Si que eres rara.
-Ya lo verás con tus propios ojos
-Lexie dice la verdad, hoy mismo vi como le hablaba, como si la rechazara, no le da respiro.
-Eso si es raro.
-Mmm no lo es, ayer tuve un problema con su hija. Sabes que no se me dan bien los niños.
-Ya veo...Lexie, no dejes que ese hombre te arruine, cualquier tipo de problema que tengas o sientas que abusa de su poder me avisas ¿está claro?
-Tranquilo papá, se cuidarme muy bien, pero te mantendré al tanto.
-Lo digo porque te quiero.
-Lo sé.
-Bueno pueden dejar las palabritas de amor y comer en paz.- Dijo Frank exasperado.
-Búscate una chica Frank  y deja al resto en paz.
-Pronto la tendré...Pronto.
Ambos lograron mejorar mi humor durante el almuerzo, este par era un salvavidas que cada vez que podía estaba dispuesta a agarrar para no ahogarme en la desesperación.
Luego de almorzar volví a los malditos papeles de Mark, fui muy detallista y cuidadosa. Revisé todo dos veces y cuando ya estuve segura me acerqué a su oficina.
-Adelante.
-Sr. Turner le traigo los papeles que me pidió.
-Ya era hora.- Conté hasta diez para no lanzar una lista de insultos.
-Disculpe la demora.
-Está bien, los revisaré.
-De acuerdo, si ve algún error avíseme. Con permiso me retiro, que tenga una buena noche.
-¿Perdón?¿A dónde piensa que va?
-Bueno... ya terminé los papeles y es mi horario de salida.
-Creo que no está en condiciones de decidir nada.
-Disculpe Sr. pero tengo un contrato, en el cual está estipulado mi horario de entrada y de salida. Mi retraso de esta mañana ya lo he compensado y me esmeré haciendo estos papeles. Lamento lo sucedido ayer con su hija, pero no voy a tolerar tal maltrato por su parte. Ahora sí, hasta mañana Sr. Turner.
Sin más me fui de su oficina dejándolo con la boca abierta y la palabra en la boca, no quería escucharlo, estoy harta de este hombre insufrible me desespera lo calculador que está siendo conmigo y su abuso hacia mí. Sé que no tuve una buena acción con su hija, pero él no me conoce y no sabe por qué reaccione así.
Frustrada tomé mis cosas y salí de la empresa. Me subí a un taxi y marqué el número de mi mejor amiga.
-Mel, acabo de salir de la empresa. ¿Paso por tu casa?
-Perfecto, ya casi estoy lista. Encontré un nuevo lugar de comida cerca de casa, te encantará.
-Genial, muero de hambre. En diez minutos estoy.
-Te espero.
-Hasta luego.
Durante el trayecto en el auto traté de relajarme, despejar mi mente, enfocarme en las frías y mojadas calles de Londres, este lugar se asemeja a como me siento por dentro, fría, ni un poco de calor brota en mi interior, esa sensación se fue de mí y dudo volver a encontrarla. Por otro lado, descubrí que no estoy del todo muerta por dentro, Mark Turner hizo que sacara mi parte fuerte, mi sangre caliente.


Tratando de ser más positiva le pagué al conductor y subí al piso de mi amiga, con ella volvería la alegría.
Apenas toqué el timbre se abalanzó sobre mí para abrazarme.
-Al fin mujer, te  he extrañado.
-Sólo fueron tres días Mel, no exageres.
-Para mí ha sido una eternidad.
-Bueno, ¿ya estás lista?
-Sí, vamos yo también estoy hambrienta.
El lugar resultó perfecto, acogedor, no muy grande, con una luz tenue que hacía al ambiente más cálido, y el menú hacía a mi estómago rugir. Elegí unos rolls de pollo con una ensalada caesar y Mel un plato de sushi, su favorito.
-Bueno...vamos cuéntamelo todo.
-Mmm veamos, mi fin de semana fue normal películas, limpieza y correr. El lunes había empezado perfecto, me dieron una muy linda oficina, el trabajo no fue agotador pero al salir mi jefe me presentó a su hijo...
-Ese que llamas jefecito.
-Ese mismo, el hombre es perfecto es todo un modelo, el problema es que tiene hija...
-Oh Lex....¿y qué pasó?
-La niña estuvo ayer y me abrazó.
-Lex...¿qué hiciste?
-La saqué a los gritos.
-Lo supuse, ¿qué dijo el padre?
-Pues imagina, el hombre me odia.
-¿Y hoy que tal estuvo contigo?
-Quería hacerme trabajar hasta más tarde, tuve que darle un buen sermón para poder salir.
-Esa es mi amiga, demuestra tu fortaleza.
-Pues sabes que así soy, no voy a dejar que nadie me pase por encima. Este hombre llega a desesperarme.¿Que tal tú?
-Yo enfocada en mi arte, trabajo en una nueva obra con la escuela, sé que no te gustan los niños pero hice algo especial y quiero que lo veas. ¿Podrías ir el próximo fin de semana a la escuela?
-Mel....
-Por favor, por favor, por favor...
-Ya basta está bien, no sigas.
-Gracias, eres la mejor, te gustará.
-Eso espero.
Tuvimos una agradable noche juntas siempre lo pasaba bien con ella, no nos quedamos hasta muy tarde ya que mañana es día laboral y no puedo arriesgarme a llegar tarde nuevamente.
Al llegar a casa me di un relajante baño y me acosté, me sentía tan agotada que caí rendida en un profundo sueño, un sueño interrumpido por ojos azules.

lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo 2

Mark

La había visto trabajando, la observé por un largo tiempo como acataba todo lo que la Sra. Mitchell le decía pero ella no notaba lo que yo hacía, no me había visto a los ojos, ni siquiera sabía que yo existía. Mi primer día de trabajo en la oficina de mi padre y me había enamorado de la administradora, Lexie, la perfecta Lexie.
Jamás en mi vida había visto una mujer tan hermosa como ella, su pelo rubio me invitaba a acariciarlo, tenerlo en mis manos, sus ojos entre un verde y azul me hipnotizaban y su perfecta sonrisa la iluminaba aunque no sonreía mucho por lo que observé ayer. La quería a mi lado, quería hacerla mía.
Debo admitir que mi ex mujer, Sara, me atraía mucho pero jamás de la manera que me atrae ella.
Por fin pudimos llegar a un acuerdo con Sara, a ella jamás le importó Isabel, nuestra hija, lo cual fue uno de los factores que influyeron para que nuestra relación acabara, ahora mi hija vivirá conmigo y sólo los fines de semana y fechas patrias lo pasará con su madre si es lo que quiere, cosa que dudo porque siempre está ocupada con trabajo o con su importante círculo de amigas. Ella también trabaja en la oficina de mi padre, así la conocí, una de las cosas que no va a gustarme de trabajar aquí va a ser tener que verla todos los días.
Hoy estaba decidido a que mi padre me presentara ante aquella hermosa administradora y con la excusa de que tenía que conocer al personal él la interrumpió antes de que se fuera de la oficina.
Acá la tenía frente a mí, no podía ocultar mi felicidad, tenía una sonrisa de oreja a oreja y el hecho de que mi pequeña princesa estuviera conmigo lo hacía aún mejor ya que deben llevarse bien porque estoy seguro con mi vida que ella va a ser mi mujer para siempre. Sólo con su camisa, chaqueta, falda y un simple rodete lucía imponentemente hermosa.
-Disculpe que interrumpa su salida pero quería presentarle a mi hijo Mark Turner, él está trabajando en la empresa como vicedirector. Hoy es su primer día.- Dijo mi padre.- Oh y ella es mi nieta Isabel Turner.




Le sonreí ampliamente pero ella sólo asintió diciendo:
-Sr. Turner un placer conocerlo.
-Por favor, sólo Mark, el Sr. Turner es mi padre y no creo ser tan viejo.
-Como usted prefiera.- Vaya, no tenía un carácter fácil pero eso no importaba. Me gustan las mujeres fuertes y con carácter.
-Bel saluda a la señorita Lexie.- Le dijo mi padre a mi pequeña.
Sin previo aviso Isabel se lanzó a Lexie y la abrazó. Lo que sucedió a continuación me dejó pasmado, la cara de Lexie se contrajo en disgusto y sacudiéndose dijo:
-Quitala, quitala. Con un apretón de manos bastaba niña.- Mi hija me miró con los ojos llorosos pensando que había hecho algo malo, quien demonios en este mundo le niega un abrazo a un niño y quien demonios le pide un apretón de manos. Nadie jamás hará llorar a mi bebé por lo que a partir de este momento odio a Lexie Clark, quien se cree que es, podrá ser la mujer más hermosa del mundo o la última que quede en este planeta pero meterse con mi hija es lo peor que pueden hacer.
-Lo siento.- Se disculpó ella.- Me tengo que ir.
Salió disparada sin esperar contestación pero ya poco me preocupaba lo que hiciera esa mujer.
-Si que contratas bien al personal.- Le dije a mi padre.
-No sé porque reaccionó así hijo, pero contrato por sus capacidades no por su afectividad a los niños, quizás no le gusten pero si de algo estoy seguro es que es una luz para los números y no la pienso despedir.
-Nadie dijo que lo hicieras, pero la mantendré vigilada.
-No te pases de la mano.
-No, si me disculpas voy a mejorar el humor de mi  hija que por lo visto tu empleada la dejó hecha un mar de lágrimas.
Cargué a mi hija en el auto, le coloqué el cinturón y mientras manejaba pensaba a donde la llevaría para que estuviera contenta. Bel es una niña increíble, en un mes cumplirá sus 5 años, es inteligente, valiente, carismática y de más está decir que es hermosa es por eso que me enferma verla llorar por cosas que no debería. Maldita Lexie.
-Bel, ¿estás bien bebé?
-Lexie es mala.


-Lo sé  princesa, no hiciste nada malo. 
-¿Por qué no le gustan los abrazos?
-No lo sé, tampoco quiero saberlo. ¿A dónde quieres ir?
-¿Helado?
-¿De frambuesa?
-Siiiii.
Mi hija era fácil con sus cambios de ánimo, ojalá los adultos tuviéramos esa capacidad. La llevé a su heladería preferida, tomó su helado y luego a la jugetería a comprar la muñeca que hace una semana venía rogando por tener. Me encantaba verla sonreír cuando le compraba lo que le pedía, sé que la malcrío y le doy todo lo que pide pero llegó al mundo para iluminar mi vida y es lo menos que puedo hacer por ella.
Cuando llegamos a casa preparamos juntos una linda cena y luego jugamos un rato hasta que se quedó dormida en el sillón, la cargué hasta su habitación y la arropé, es un ángel hermoso durmiendo.
Más tranquilo y poniendo un poco de orden en la sala, me senté y me serví un vaso de whisky, el día de hoy me había frustrado por completo cerré mis ojos luego de beber todo de un sorbo pero la paz se vió interrumpida por el sonido de mi celular. Miré la pantalla considerando ignorar la llamada pero era mi mejor amigo y no podía colgarlo después de todo lo que me ha soportado estos meses.
-Jacob, ¿cómo va todo?
-Mark, acá ando, todavía trabajando, este proyecto nuevo está matándome. ¿Y tú?
-Hoy fue el primer día, nada nuevo, ya empezaré a estresarme te lo aseguro.
-¿Qué tal si salimos hoy?
-¿Te recuerdo que tengo una hija? La cual es tu ahijada.
-Lo sé, lo sé. Pero te vendrá bien salir, distraerte, conocer alguna sexy mujer con la que desahogarse.
-Ni lo digas, creí haber conocido al amor de mi vida ayer y hoy en la mañana la mujer resultó ser un monstruo que odia a los niños.
-Hey, recuerda que no todas las personas quieren hijos, sólo estas así porque es por tu hija.
-Sea como sea Jacob, es un demonio.
-Bueno, ya ves necesitas salir.
-¿El fin de semana?
-Perfecto, ¿qué harás con Bel?
-Quizás se la deje a mis padres.
-Avísame cualquier cosa.
-De acuerdo, hablamos mañana.
A Jacob lo conocí a los 16 años, como mis padres no me prestaban la debida atención me acerqué a un grupo de chicos que no eran la mejor influencia para mí, por suerte antes de que me metiera con ellos Jacob apareció, desde allí nos hicimos amigos inseparables, es mi hermano y mi cable a tierra. No tuvo una vida fácil, sus padres murieron cuando era niño y quedó con su abuela, luego ella murió cuando tenía 18 años y desde ese momento mis padres lo acogieron como un hijo más, ahora ya es un reconocido arquitecto y vive no muy lejos de mi casa. Siempre fue un mujeriego y la llegada de mi hija lo cambió todo ya que con ella no podemos salir de la misma manera como solíamos hacerlo antes pero de vez en cuando le doy sus gustos y lo acompaño. A soportarlo ahora el fin de semana, pero a decir verdad necesito una distracción aunque sea de unas horas y si consigo algo mucho mejor, ya que hace más de seis meses que no tengo un buen revolcón y la abstinencia me está matando, tener una hija lo complica todo pero no imagino una vida sin ella.
A la mañana siguiente me levanté de mejor humor que el día anterior, me preparé para tener el desayuno listo y fui a despertar a mi bebé.
-Bel, andando ángel, ya es hora de ir al jardín.
-Un ratito más paaaaapi.
-Vas a llegar tarde y tu maestra se va a enojar.- Como si hubiera dicho las palabras mágicas se levantó como un resorte de la cama, ella amaba a su maestra y no haría nada que la enfadara.
La ayudé a cambiarse y bajamos por el desayuno, mientras mi hija agarraba sus cereales comenzó a comentarme todo lo que haría durante el día, es una buena charlatana.
-El papá de Jim, lo lleva todos los dias a ver las prácticas de soccer ¿es lindo no?
-Que bueno por Jim.
-Sí, pero el papá de Jim no tiene pelo y está gordo.
-Eso es porque es mayor Bel.
-Tu pelo es más largo que el de los otros, eso es bueno entonces. No eres mayor como los demás.- Mi hija me sacó una carcajada, no sé como hace para decir las cosas que dice.
-Hija, soy mayor pero no como el resto de los padres.



-¿Por qué?
-Porque llegaste a mi vida cuando yo era joven.
-Eres el papá más lindo.
-Gracias princesa, y tú la hija más linda del mundo, no espera, del universo.
-¿Qué es el universo?
-No lo entenderías pequeña, pero es algo bueno, andando que vamos tarde.
Después de escucharla media hora más hablando la dejé en su escuela, se sentía un vacío en el coche al no escuchar su voz.
Para cuando llegué a la oficina la Sra. Mitchell estaba esperándome:
-Buenos días joven Turner.
-Buenos días Sra. Mitchell, ¿qué tal está?
-Muy bien, gracias. Su padre lo espera en la oficina.
-Muchas gracias, la veo luego.
Fui con mi padre, con el correr de los años puedo decir que fue ablandándose jamás se preocupó lo suficiente por mi al igual que mi madre pero tratan de enmendarlo con Isabel y mi hermana Amy, aunque no haya forma de volver el tiempo atrás. Ella tuvo una vida un tanto más complicada que la mía, las malas influencias la llevaron a tener una hija a los 17 años, el padre murió de una sobredosis de cocaína lo que dejó devastada a Amy, hoy en día está internada en un psiquiátrico, tiene sus momentos en los que es consciente de todo y lleva una vida normal pero otra veces es imposible estar con ella. Mi sobrina, Christine, la visita a diario. 
Llegando a la oficina de mi padre lo encuentro parado detrás del escritorio.
-Buen día papá.
-Hola hijo, ¿cómo fue ayer?
-Logré calmar a Bel, recién la dejé en su escuela.
-Fantástico.
-Voy a necesitar que la cuiden el fin de semana ¿podrían?
-Seguro, tu madre estará encantada.
-Perfecto, ¿cuál será mi oficina entonces?
-De eso quería hablarte, no quiero que te alteres pero no quedaba otra opción.
-¿Qué sucede?- Lo seguí por los pasillos hasta que se detuvo.
-Mark, esta será tu oficina.- Genial una hermosa oficina pero opacada por tener que ser justo la que está en frente de la de Lexie. Lo que faltaba, joder.
-¿No podía ser otra?
-Créeme que si hubiera otra te la daría, pero sólo queda esta o al menos hasta que se desocupe otra.
-Si no hay más remedio...
-Ten paciencia Mark.
-Lo intento.
Finalmente mi padre me dejó solo, acomodé mis pertenencias que aunque eran pocas son muy valiosas para mí. A diferencia de la oficina de Lexie la mía tenía cortinas lo que me daba más privacidad, cuando me acerqué a abrirla para tener más luz observé que ella entraba a su oficina. A pesar de todo no pude evitar mirar cada movimiento que hacía.


Seguía siendo tan malditamente hermosa, se quitó su chaqueta dejando ver un poco el escote de su camisa, se recogió el cabello de manera verdaderamente sexy, me dejaba sin habla, pero su actitud de ayer me hacía verla como la mujer más horrible del mundo. Ignoré mi erección y comencé a trabajar, no tenía tiempo para perder con esta mujer y cuanto antes llegara el fin de semana mejor.

lunes, 5 de mayo de 2014

Capítulo 1

Lexie


5 de mayo de 2014

Un año se ha cumplido desde la muerte de mi pequeña, un año en el que creí morir de desesperación y angustia, la depresión me consumió, envidié a cada niña que vi con sus padres, no lograba comprender el por qué. 
Finalmente después de probarlo todo, desde terapias hasta actividades físicas me resigné, acepté que no podía hacer nada para cambiar lo sucedido, estar así no me devolvería a mi niña y yo empeoraría, decidida a cambiar el rumbo de mi vida me mudé a Londres, dejando a mis padres en Estados Unidos. Realmente necesitaba cambiar de aire.
No sé que me trajo hasta aquí ni se si lo que me tiene preparado el futuro será bueno o malo pero ya nada me importa, vivo el día a día, tengo un buen trabajo en una importante empresa como administradora, tres amigos geniales y un buen lugar donde vivir, a pesar de todo estoy incompleta pero no queda más remedio que seguir adelante con mi vida. 
Soy una persona más firme y decidida comparada a lo que era hasta hace un año, muchos creerán que soy fría pero sinceramente no me importa lo que piensen de mí. Además, dentro de mi reducido grupo de amigos cuento con el apoyo de mi mejor amiga de la infancia, Melissa, ella me acompañó en cada minuto de mi vida, en las buenas y en las malas, me comprende a la perfección y agradezco tenerla a mi lado, me sigue a donde quiera que vaya y sé que sin ella me derrumbaría.
Durante el año que estuve aquí en Londres me dediqué a tomar unos meses de descanso y el resto a trabajar en una pequeña empresa en la que prácticamente era explotada, duré apenas tres meses y luego decidí apuntar a mejores lugares de trabajo, ¿cuál fue el resultado? obtener el empleo en la mejor empresa multinacional de Londres "Turner Inc." gracias a Jack. 
A él le debo mucho, lo conocí los primeros días que llegué al país, ambos recién llegados tratando de descubrir cómo llegar a nuestras respectivas nuevas casas cuando al final de cuentas caímos en que eramos nada más y nada menos que vecinos; es una persona carismática, bondadoso, alegre y realmente en estos momentos de mi vida es lo que necesito para quitarme la amargura.
Hoy es mi primer día después de la semana de capacitación con la secretaria del Sr. Turner. Si fuera la misma de antes estaría nerviosa y torpe, pero no es el caso.
Me presento puntual a las 8 de la mañana para que me dirijan a mi nueva oficina.


-Buenos días Sra. Mitchell.- Le digo a la secretaria que me estuvo capacitando, es una mujer grande de unos 50 años, estatura media y cabello cobrizo. No es una bruja pero tampoco la Madre Teresa por lo que nos limitamos a un trato cordial.
-Buenos días señorita Clark, ¿emocionada por el día de hoy?
-Sólo espero ser capaz de seguir todas sus instrucciones.
-Estoy segura que sí, vamos acompáñeme a su oficina.
No esperaba una oficina tan grande honestamente, sé que el dinero aquí llueve pero este lugar es un despilfarro, mi escritorio es de vidrio, la silla de cuero, un amplio ventanal desde el que se ve la ciudad, alfombra que por el material luce cara, pero no soy yo la que paga todo esto así que allá ellos con lo que quieran hacer con su dinero.
-¿Le gusta su oficina?- Pregunta la Sra. Mitchell al ver que no emito comentario.
-Sí, es más de lo que esperaba.
-Tienes un intercomunicador en el escritorio, cualquier cosa que necesites hablar con el Sr. Turner me llamas a mí y te comunico con él ¿Entendido?
-Por supuesto.
-Bueno, le deseo un buen día, con permiso me retiro.
-Gracias, que tenga un buen día usted también.
Pasadas unas horas me acostumbré al ambiente frío de la oficina, se podía decir que era elegante y linda pero esa maldita puerta de vidrio no daba privacidad por lo que podía ver todo lo que ocurría fuera de la oficina y los de afuera me veían a mí.
Me concentraba en una importante cuenta que había que revisar para un trato cuando un destello de cabello rojizo pasó por la puerta. Una niña. Genial. Una niña. Justo lo que necesitaba en este momento. Aparentaba tener la misma edad que mi hija, maldición.
No pude evitar hacer contacto visual con ella y al mirarla a los ojos lo volví a sentir nuevamente, volví a sentir el dolor. No otra vez por favor. No ahora. Pero ya era tarde, ya me había transportado.

5 de mayo de 2013

-¡Maaaaaami!¡No quiero ir!
-Lo sé pequeña, sé que no quieres ir pero recuerda lo que te expliqué papi y mami ya no están juntos, y tuvimos que hacer un trato, para que te quedes conmigo papá te vería los fines de semana. Hoy es fin de semana y tienes que ir con él, son sólo dos días y estarás conmigo ¿si?
-Está bien- Dijo poniendo su cara de cachorrito.
-Esa es mi princesita, ¿le das un abrazo a mami?
-Siiii.- Se abalanzó encima mío y me dió uno de esos abrazos que no me dan ganas de soltarla nunca más.
-Voy a buscar a papá para que entre, ve a buscar tus cosas para irte.
-Sí mami.
Pasados unos minutos mi ex esposo llegó.
-Hola Lexie.
-Hola, ¿tienes todo?
-Sí, ¿por qué te preocupas tanto? Son sólo dos días.
-Porque es mi hija y me preocupo por ella, además ¿es necesario llevarla a la casa de tu mujer? Ese camino es horrible.
-Puedes relajarte mujer, quiero que conozca a su familia y debemos ir, según la custodia soy yo quien decide qué hacer los fines de semana. Además quiero probar a mi nuevo amigo, ¿viste mi nuevo auto? A Charlie le encantará.- Resignada suspiré. Luego de descubrirlo con la secretaria tuvo el descaro de admitir en mi cara que ya no me amaba y que por eso recurría a ella, ahora son una feliz pareja y sólo puedo sentir rechazo por ellos.
-Lo que sea, te está esperando dentro.
Entramos a la casa y James se paró al pie de la escalera.
-¡Charlieeee! Baja a darle un abrazo a papi, bebé. Vamos que se nos hace tarde.
-Paaaaaapi.
Corrió y se tiró en sus brazos, mi hija daba amor sin parar.



-Hola bebé, ¿como te portaste esta semana?
-Bieeeeen, ayudé a mami con toooodo y fuimos al cine a ver una película por sacar una estrellita de felicitaciones en mi clase.
-¡Qué bueno Charlie! Despídete de tu mamá así vamos.
Le coloqué su abrigo y su gorrito, y la llevé cargada en brazos hasta el auto.
-Te amo hija, cuídate y pórtate bien.
-Sí mami, te amo.- Con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo le dejé en el asiento trasero.


-Por favor James, avísame cuando lleguen.
-Sí Lexie, quédate tranquila, nos vemos el lunes.
-Adiós, cuídala.
Mi corazón se estrujaba al ver como el auto se alejaba y Charlotte se despedía por la ventana.
Cuando mi hija no estaba en casa, todo se sentía frío y vacío, me dediqué el resto de la tarde a lavar sus ropas y ordenar su cuarto que por lo general era un desastre.
Me preparé una comida rápida al llegar la noche y me acosté a mirar una película en el sillón del living, mis ojos estaban por cerrarse cuando comprobé que ya eran las 9 de la noche y  no tuve llamado de James, lo normal en él.
Marqué su número y al tercer tono atendieron, sin esperar a que hablara grité:
-¡James! ¿Por qué diablos no me has llamado?
-Disculpe, ¿es usted familiar del Señor James Bennett?- Me paralicé al descubrir que la voz al otro lado del teléfono no era la del padre de mi hija.
-La ex mujer.
-Señora, su ex esposo tuvo un accidente.- Sentí morirme por dentro en ese mismo momento.
-¿Qué ocurrió?
-Yo no fui testigo, pero al parecer iba a una velocidad acelerada y se estampó contra un auto estacionado.
-¿Mi hija?
-Señora, no puedo decirle más, su hija y su ex marido están en el Springhill Hospital.
-Gracias, voy de inmediato.
Sin preocuparme por mi apariencia, tomé un taxi hasta el hospital. Durante el camino recé todas las plegarias habidas y por haber para la salud de mi hija.
Pagué el viaje y fui hasta la recepción.
-Disculpe, ¿dónde se encuentran James y Charlotte Bennett?
-Segundo piso a la izquierda.
Corriendo por las escaleras ya que no podía perder tiempo en esperar al elevador busqué en el segundo piso algún doctor que me ayudara. Finalmente encontré a uno.
-Disculpe doctor, ¿usted sabe algo de James y Charlotte Bennett?
-Oh sí, ¿es usted familiar?
-Ex esposa y madre de Charlotte.
-Soy el Dr. Evans acompáñeme por favor.- Nos sentamos en las sillas de la sala de espera y me explicó la situación.
-Señora, verá, su esposo iba a una alta velocidad por lo que el impacto del accidente fue bastante fuerte. La situación actual de él es estable aún no despierta pero fue por el impacto, tiene fracturas y tuvimos que extirparle un pedazo de vidrio del abdomen que afortunadamente no tocó ningún órgano. La parte difícil es que su hija iba en el asiento de al lado del conductor.- Maldito James, yo había puesto a la niña en la parte trasera del auto- Si la niña hubiera ido atrás quizás habría sobrevivido, pero lamentablemente debo informarle que su hija no sobrevivió, aún se encuentra en su camilla por si quiere despedirse, lo siento mucho, créame que hicimos todo lo posible.
Me morí en ese momento, me fui con mi hija, mi corazón se destrozó, perdí el sentido de vivir, quería dejar de respirar. El doctor trató de consolarme, pero nadie podía hacerlo. Odié a James, maldito bastardo, nunca debí dejarlo ir con ella, le advertí que era un camino peligroso y se tomó la libertad de conducir rápido. Fui a ver a mi hija a cuidados intensivos, yacía pálida en la cama y magullada, la peor escena que me tocó ver en toda mi vida. Acaricie su rostro y susurré:
-Te amo bebé, descansa en paz angelito. Siempre vas a estar conmigo.

5 de mayo de 2014
La realidad me golpeó de lleno en la cara, la niña de cabello rojizo me miró, asintió y sonrío, dejándome perturbada por los recuerdos y su actitud, se fue saltando.
Había sido un día agotador y sólo necesitaba estar sola en la calidez de mi hogar, quizás con una botella de alcohol para borrar la angustia que me trajo la niña al recordar la muerte de mi hija. Tomé mis cosas y me dirigí a la salida.
-Señorita Clark.- Genial, ahora tenía que dialogar con el jefe. Me di la vuelta y le sonreí falsamente.
-Señor Turner, buenas tardes.
-¿Qué tal su día?
-Muy bien, gracias. Ya he terminado mi horario.
-Oh, sí lo sé, disculpe que interrumpa su salida pero quería presentarle a mi hijo Mark Turner, él está trabajando en la empresa como vicedirector.- Allí estaba parado un hombre de cabello negro y ojos azules con una estúpida sonrisa de felicidad, y por si fuera poco la niña estaba con él sonriéndome también. Soy mujer no voy a negar de que el hijo de mi jefe es realmente atractivo pero eso a estas alturas ya me parece insignificante, últimamente no he pensado en hombres, de hecho el único hombre en mi vida fue James- Oh y ella es mi nieta Isabel Turner.
Genial la familia feliz estaba presente y yo quería ahogarme con una botella de vodka en mi casa. Necesitaba salir de ahí de inmediato.