martes, 24 de febrero de 2015

Capítulo 36

Mark

Al llegar a casa y no encontrar a Lexie en la cama tal como la había dejado antes de irme a trabajar el miedo me invadió. La busqué por todos los rincones de la casa, grité su nombre pero no recibía respuesta. Probé llamarla al celular y afortunadamente no tardó en contestar.


-¿Mark?

-¿Dónde demonios estás?- Grité.
-Eh, tranquilo. Estoy en la casa.
-No me mientas porque aquí estoy y a menos que seas fantasma en la casa no estás.
-Estoy en la terraza Mark.
-¿Qué haces en la terraza? Estás enferma, debes descansar.
-Ahora bajo.
-Ya.

No me contestó simplemente cortó la llamada, respiré profundo y traté tranquilizarme. Verla tan decaída no me pone de buen humor, tampoco el haberla visto vomitar. Preparé un té para ambos y esperé en el sillón  a que bajara.

Mi boca quedó abierta al ver que no bajaba sola sino que nada mas ni nada menos que con mi padre.

-¿Qué haces aquí?- Pregunté.

-Quiero hablar contigo hijo.
-Más te vale que no le hayas hecho nada.
-Mark, tranquilo. Hemos conversado sin ningún problema creo que tú también puedes hacerlo.- Dijo Lexie desafiándome con la mirada.
-¿Segura que estás bien?
-Sí, ahora ve y habla con tu padre.
-De acuerdo.

Entramos a mi estudio y tomamos asiento, la confusión me invadió inmediatamente.


-¿Qué es lo que haces aquí?

-Tranquilo hijo, no estoy aquí para pelear.
-Bien, dime entonces...
-Hijo, vengo a pedirte disculpas.
-Por...
-Por no haberte dado el amor que merecías a ti y tu hermana, por pensar que el dinero resolvería todo, por confiar en Sara, por alejarme de ti, por no aceptar a Lexie en su momento.
-Ya veo...
-¿Crees que algún día podrás perdonarme?
-Te perdono porque eres mi padre, ganar esa confianza y comodidad llevará trabajo pero estoy dispuesto a rearmar la familia si tu también te lo propones.
-No hay nada que quiera más en estos momentos.
-Bien, entonces.
-¿Podría darte un abrazo?
-Sí, papá.

No recuerdo la última vez que mi padre me abrazó, creo que fue en algún cumpleaños de pequeño. Se sintió extraño, cálido, pero extraño. Tardaré en acostumbrarme a esto. El arrepentimiento en la cara de mi padre se veía sincero.


-Si necesitas ayuda con la boda solo debes decírmelo.

-Por ahora creo que venimos bien.
-¿Sabes el estado de Amy?
-Ha salido.
-¿Cómo?
-Está a prueba, ha mejorado bastante.
-¿Dónde está?
-En casa de Jacob.
-Iré a verla si no te molesta.
-No me molesta pero por favor se cuidadoso no sé como puede reaccionar al verte.
-Si, tienes razón. Lo consultaré con tu madre primero.
-Me parece una buena idea.
-Bueno, no te molesto más hijo. Me voy.
-Te acompaño a la salida. Debo ir a buscar a Bel a la escuela.
-¿Crees que pueda estar con ella el fin de semana?
-Seguro. Así nos dará tiempo a Lexie y a mí para ver detalles de la boda.
-Perfecto entonces. 
-Bien, vamos.

Mi padre se despidió de Lexie con un abrazo, y yo me acerqué a ella para indicarle con la mirada que todo estaba bien.


-Amor iré a buscar a Bel.

-¿Quieres que te acompañe?
-No, tú descansa. Ya vuelvo.
-De acuerdo.

Subí al auto y en el camino a la escuela no pude evitar pensar en lo sucedido con mi padre. Por un lado me alegra y alivia que haya decidido cambiar de postura pero por otro lado me genera desconfianza. No tuve una buena infancia gracias a él y eso es algo difícil de olvidar, pero estoy dispuesto a perdonar.

Bajé para esperar a mi niña y al cabo de unos minutos ella salió.

-Paaaapi.- Dijo corriendo hacia mis brazos.

-Hola princesa.
-¿Cómo está mami?
-Mejor, vamos con ella. No la hagamos esperar.

La senté en el asiento trasero y luego volví a subirme.


-Papi.

-¿Si, cielo?
-¿Por qué no le dices a mami que venga a vivir con nosotros?
-Mmm debería decírselo, de todos modos en muy poco tiempo ya va a tener que instalarse completamente.
-Sii. Y también quiero otra cosa.
-¿Qué?
-Un hermanito.
-Bel...
-Porfis, porfis. Todos mis amigos tienen menos yo.
-No todo es tan fácil princesa.

Ella hizo un puchero y no volvió a insistir nuevamente con el tema afortunadamente. No hay nada que quiera más que ser padre de un bebé con Lexie. Tener esa unión para toda la vida fruto de nuestro amor pero sé que no es el momento. Ella ya perdió a su hija, recién se acostumbra a tener otra y quedar embarazada creo que le traería una conmoción muy grande, por ahora no quiero que pase por eso.

Al llegar a la casa, Bel bajó de un salto del auto y entró corriendo. Yo entré después de unos minutos y me encontré a Bel abrazada a Lexie en el sillón.

-¿Puedo unirme a ustedes?

-Si papi.- Dijo mi niña haciendo lugar.
-Las amo.- Dije besando la cabeza de ambas.
-Y yo a ustedes.- Dijo Lex.

Preparamos la cena juntos, nos divertimos en la mesa contando anécdotas y luego de limpiar arropamos a Bel para irnos a la cama con Lex. Le comenté lo que había hablado con mi padre. Ella se puso muy feliz al ver que estaba la posibilidad de que nuestra relación mejorara y si eso hacía feliz a mi mujer no dudaría en hacer lo mejor posible.


Desperté a la mañana siguiente para hacer el desayuno y llevar a Bel a la escuela, Lexie aún no había despertado y tampoco quería que lo hiciera. Debía descansar y estaba más que seguro de que tendríamos una discusión porque ella querría trabajar.

Salí silenciosamente de la casa y llevé conmigo las llaves, no había forma de que saliera. Sabía que luego tendríamos guerra pero al menos me aseguraba que se recuperara completamente.
Dejé a Bel en el jardín y fui a la oficina. Apagué el celular para no discutir y solo enfrentarla al volver a casa.

El día en la empresa fue agobiante. El papeleo ya me tenía cansado lo único que quería era volver a casa y disfrutar de mi familia. 

Ordené mi escritorio listo para salir pero no pude ni ponerme de pie que alguien ya estaba tocando la puerta.
Suspiré y dejé que la persona entrara.




-¿Mary?- Me sorprendió ver a mi suegra entrar en la oficina.
-Oh Mark, disculpa que te moleste así pero es que Lexie no contesta su teléfono, he venido hasta aquí a buscarla y me dicen que no ha venido a trabajar. ¿Qué ocurre?¿Qué le ha pasado a mi hija?- Dijo muy preocupada.
-Oh lo siento mucho, creo que todo esto es culpa mía.
-¿Qué pasó?- Preguntó confundida.
-Lex no está bien de salud como pudo ver. Por eso decidí quitarle las llaves para que no viniera a trabajar.
-¡Mark! ¿Cómo vas a dejarla encerrada? Podrías haber hablado con ella.
-Es que es tan testaruda.
-Lo sé. pero imagina si algo le pasa dentro de la casa.
-No quiero ni imaginarlo.
-Vamos ya mismo quiero ver con mis propios ojos que mi hija se encuentra bien.- Dijo enojada.

Fuimos en menos de dos minutos hasta el auto y ella no habló durante el trayecto. En verdad no la culpaba, había encerrado en la casa a su hija enferma.
Al llegar bajamos lo más rápido que pudimos del auto y entramos en la casa. El olor a pollo recién horneado nos envolvió.

-Oh hija. Estás bien.- Dijo corriendo para abrazar a Lexie que estaba cocinando.
-Si mamá.
-No contestabas tus llamadas.
-Ah, dejé el celular arriba. Algo tenía que hacer.- Dijo fulminándome con la mirada.
-Bien...iré al baño.- Dijo Mary.

Me acerqué cautelosamente a ella esperando que lanzara su furia contra mí pero nada ocurrió.

-¿Amor?
-¿Qué quieres?- Sus palabras mostraban la frustración.
-Yo...lamento esto, no quería hacerlo fue por..
-Calla. No quiero hablar contigo ahora.
-Debemos hablar amor.
-Eso no pareció importarte esta mañana. Ahora no voy a hablar contigo, Mi madre está aquí y voy a cenar en paz.
-Sí, está bien. Tienes razón.

Prefería mil veces que escupiera fuego que recibir esa indiferencia por parte de ella. Demonios, si no es por un tercero soy yo que arruina las cosas. 
Nos sentamos en la mesa los tres ya que Bel dormiría en casa de Jim y Lexie sirvió la cena, esta vez sin mirarme ni por un instante.

-Bien, quiero hacer un brindis.- Dijo la madre de Lexie.- Por estos dos tortolitos que aunque se peleen se que todo lo podrán solucionar, ojalá sean felices.




Lexie hizo una mueca ante sus palabras y yo le agradecí. Cenamos entre preguntas de Mary, monosílabos de Lexie y yo intentando aparentar comodidad con mi suegra.
No se quedó mucho tiempo luego del postre y después de haber ayudado a Lexie con la cocina se fue.
Al quedarnos solos me sentí un adolescente nervioso tratando de no perder a su novia por una estupidez.
No estaba dispuesto a perderla por un error tan absurdo. Me acerqué lentamente a ella que se encontraba en el sillón .



-¿Podremos hablar ahora?- Dije.
-Sí.
-Lo siento Lex. ¿Si? Sé que no debí haberte dejado sola aquí encerrada sin ayuda pero lo hice para cuidarte.
-Ja, si que eres gracioso ¿cuidarme?- De un momento a otro pasé del nerviosismo al enojo ¿cómo podía dudar de mis intenciones? 
-Sí Lexie, para cuidarte. Porque te amo tanto que me duele el corazón, porque me importas más que mi propia vida, porque no quiero verte mal, no quiero verte enferma. Quería que descansaras, sabía que querrías trabajar y no quería otra discusión pero mira ahora de nada sirvió. Aquí estamos peleando y tú dudas de que lo hice por amor. ¿En verdad crees en mi Lexie Clark?¡Dímelo porque si no crees es mejor dejar la idea del casamiento!- Dije alterado. La cara de Lexie se transformó y las lágrimas comenzaron a brotar de su rostro. La miré confundido y me acerqué a ella para abrazarla.
-Yo...lo siento Mark...no quise decir eso. Sé que querías cuidarme.- Dijo llorando en mi cuello.
-Shhh, tranquila. Siento haberte gritado y lamento haberte dejado sola. Quiero que estés sana y fuerte ¿si? Te amo con mi vida.
-Y yo a ti Mark.

Sellamos la discusión con un necesitado beso y cargándola en brazos la llevé hasta la cama donde nos fundimos uno dentro del otro. Sin prisas, con amor.
Desperté en la mañana por los rayos del sol que se colaban por la ventana, me giré para abrazar a Lexie pero ella no estaba en la cama. Me incorporé de golpe y la observé desnuda en la ventana perdida en sus pensamientos.





-¿Estás bien amor?- Dije abrazándola por detrás.
-Sí, solo estaba pensando.
-¿En qué?
-Mark, tengo miedo.
-¿De qué?
-Creo que podría estar embarazada.

lunes, 2 de febrero de 2015

Capítulo 35

Lexie

Desperté antes que Mark en la mañana. Una sonrisa apareció en mi rostro al ver que nuestras manos estaban unidas y repentinamente la suya acarició la mía.




-Buen día.- Dijo con una sonrisa y los ojos aún cerrados.
-Buen día amor.- Dije con un beso en sus labios.
-¿Cómo amaneciste?- Dijo desperezándose en la cama.
-Bien sorprendentemente. Pensé que después de anoche me dolería todo el cuerpo.
-No seas exagerada, fui cuidadoso.
-Agradece que tu hija no se haya aparecido por aquí.
-Nuestra hija.
-Es verdad, nuestra.- Dije con una sonrisa que ocupaba toda mi cara.
-¿Que tienes ganas de hacer hoy?
-Podríamos plantearnos la idea de trabajar ¿no te parece?
-Mmm preferiría pasar el día con mi hermosa prometida antes que estar encerrado en esas cuatro paredes aburrido.
-Yo también quisiera querido pero las cuentas no se pagarán solas y no importa que seas el casi jefe.
-Eres aguafiestas Lexie Clark.
-No, soy realista.
-Está bien, voy a darme un baño.
-Ve, yo iré a despertar a Bel para ir a la escuela.
-De acuerdo.

Me coloqué un vestido que tenía tirado en el armario ya que había dormido desnuda junto a Mark y me encaminé hasta el cuarto de Bel.
Me senté a un costado de la cama y me quedé observándola un rato antes de despertarla. Esa carita perfecta, tan dulce e inocente, su piel suave, sus rulitos colorados esparcidos por la almohada.
No pude contenerme y acaricié su rostro seguido por un beso en su mejilla. Ella abrió los ojos y sonrío.

-Buen día mami.
-Hola princesa. ¿Cómo dormiste?
-Muy bien, estaba cansada.
-Fue un día largo el de ayer.- Dije sonriendo al recordar la noche tan agitada que había pasado junto a Mark.
-Sí. ¿Es tarde?
-No, pero deberías ir yendo al baño así puedo ayudarte.
-Está bien.
-Ve a bañarte Lex yo me encargo de Bel.- Dijo Mark apareciendo por la puerta impecable con su traje y perfecto aroma.
-De acuerdo.

Elegí dentro de la poca variedad de ropa que tenía en la casa de Mark, ya que aún no había traído todas mis cosas, una falda que terminaba justo por donde empezaban mis rodillas y una blusa para hacer juego.
Me metí en la ducha y disfruté el calor del agua escurriendo por mi piel borrando a su paso todo el dolor y la angustia que dejaba atrás para darle lugar a la esperanza y la felicidad. Me sentía nueva y diferente, con ánimo. Con ganas de vivir mi nueva vida junto al hombre que amo y una hermosa niña que alegra mis días.
Luego de arreglar mi pelo y cambiarme bajé a desayunar con mi familia. Sí. Mi familia.

-Mami, ¿quieres tarta de chocolate?
-Con ustedes voy a quedar como una bola pero sí princesa comeré una porción.

Mark y Bel rieron, desayunamos tranquilos sin apuros y luego subimos al auto para llevarla a la escuela y nosotros dirigirnos a la oficina.
A mitad de camino mi estómago empezó a revolverse, necesitaba un baño urgente no podía pasar semejante verguenza con Mark y decirle "Oh cariño necesito un baño ahora mismo porque la tarta de chocolate hizo efecto en mí". No. Humillante y desagradable. 
Apreté mis manos en mi regazo y traté de no pensar en el dolor de mi estómago hasta que un ruido de este se hizo escuchar perfectamente.

-¿Eso ha sido tu panza?- Dijo Mark conteniendo la risa.
-No.- Dije seria.
-Oh claro que sí por eso has estado tan callada.
-Claro que no.
-Que testaruda eres.
-Cállate.

Apenas llegamos a la oficina corrí al baño. Las náuseas llegaron y expulsé todo mi desayuno. Sabía que debía controlarme con el chocolate y el café.
Cuando me repuse me lavé la cara, respiré hondo y salí del baño para encontrarme a Mark frente a la puerta de brazos cruzados.

-Ahora sí, ¿me vas a decir que sucede?
-Nada.
-Te escuché vomitar Lex.- Dijo preocupado.
-Bueno, sí. Me duele el estómago, combinar café y chocolate no fue una buena elección.
-¿Quieres ir al médico?
-No, con unas pastillas irá bien.
-¿Te llevo a casa?
-No Mark, estoy bien solo debo cuidarme con lo que como.
-De acuerdo, avísame si te sientes mal. Iré a trabajar.- Amagó a darme un beso en los labios pero lo alejé.-¿Qué ocurre?¿Ahora no puedo besarte?
-¿Estás demente? Acabo de vomitar, ni aunque estuviera ebria dejaría que me beses así.
-Sí que eres incorregible.- Dijo alejándose por los pasillos riendo. Yo lo único que quería era meterme debajo de una sábana y desaparecer ante tal humillación delante de mi novio.

Entré a mi oficina y decidí dejar de pensar en la situación tan bochornosa que había vivido para concentrarme en el trabajo. 
Durante la mañana no tuve problemas hasta que tocaron mi puerta.

-Adelante.
-¿Cómo está la futura esposa más linda?- Dijo Jack al entrar por la puerta.
-Oh Jack, que bueno que has venido. Te extraño tanto.- Dije abrazándolo.
-Y yo a ti tonta, ya no tengo a quien molestar y llamar por la madrugada para contar mis penas.
-Qué penas puedes tener si estás en la etapa más linda enamorado y esperando un hijo.
-Lo sé pero extraño poder hablar contigo como solíamos hacerlo.
-Yo igual, es increíble como en tan poco tiempo cambiaron tantas cosas.
-Sí ¿verdad? Jamás hubiera pensado que la mujer que amo se fijaría en mí, menos que formaría una familia. Luego tú que pudiste superar tu trauma con los niños, terminaste ganando contra James, te enamoraste y vas a casarte.
-Y que Frank murió.
-No quería sacar eso justo ahora que hablamos de cosas positivas.
-Lo sé, pero es la realidad y no hemos hablado de ella. Jack, el también era tu amigo.
-Sí, pero me decepcionó.
-Él ayudo a que me salvara.
-Sí pero eso no quita el hecho de que por su culpa podrías haber muerto.
-Es verdad pero al fin y al cabo estaba ciego por amor.
-Sí no lo culpo por eso...
-Yo lo he perdonado, me gustaría que tú también lo hicieras para que pueda descansar en paz.
-Lo intentaré.
-Gracias.
-¿Cómo van los preparativos para la boda?
-Ni lo digas, aún no he empezado.
-¿Tu madre lo sabe?
-No. En el momento en que se entere pegará el grito en el cielo y organizará todo ella.
-No me cabe duda.- Dijo riendo.

Su risa me contagio al pensar en lo que ocurriría si mi madre se enterara de que aún no había movido ni un pelo por la boda pero habían sucedido tantas cosas que ni tiempo había tenido para averiguar por alguna cosa y no porque no quisiera casarme.
Las risas se vieron interrumpidas por un golpe en la puerta y luego Mark que entró en mi oficina.

-Oh Jack, no sabía que estabas aquí.
-Sí pasé un rato a ver a Lexie ya me iba a trabajar.
-No, no te preocupes. Quédate si quieres solo vine a ver como se encontraba ¿estás bien amor?
-Sí, estoy mejor.
-Bien, los dejo. Avísame si necesitas algo.
-Está bien.

Cerró la puerta y comenzó el interrogatorio de Jack.

-¿Qué es eso que dijo Mark?¿Qué te ocurrió?
-Oh Jack no es nada.
-Habla.
-Dije que no es nada. Mezclé chocolate y café en el desayuno, me hizo mal al estómago y comencé a vomitar.
-Oh Lexie miles de veces te he dicho que tu adicción al chocolate no iba a dar buenos resultados.
-Si ya aprendí la lección.
-¿Solo fue eso?
-Si.
-Bien, me había asustado.
-No fue nada.
-Ahora me quedo tranquilo. Bueno será mejor que suba a trabajar.
-Debería hacer lo mismo.
-Nos hablamos ¿si?
-Si. Podrías venir a cenar con Mel un día de estos.
-Arregla con ella, con gusto iremos.
-De acuerdo. Luego la llamo.
-Perfecto. Nos vemos, cuídate.
-Lo haré. Te quiero.
-Yo a ti.

Luego de un abrazo se fue de mi oficina y aproveché el tiempo para ponerme al día con tantos papeles. A la hora del almuerzo Mark volvió.

-¿Cómo te sientes para ir a almorzar?
-Creo que con un té estaré bien.
-Bien, vamos al café de la esquina quiero respirar un poco de aire.
-De acuerdo.

El fresco aire de Londres golpeó mi cara al salir de la empresa, Mark tenía razón a veces uno no se da cuenta como el trabajo te absorbe, tomar aire viene bien.
Entramos al café y ordenamos un té para mí junto a un capuccino para Mark que no comió para hacerme compañía a mí.

-Y bien...¿qué hablaste con Jack?
-Cosas nuestras...
-Vamos, cuéntame.- Dijo haciendo un puchero.
-¿Yo te pregunto de qué hablas con Jacob?- Dije con el ceño fruncido.
-Oh vamos, ¿tienes algo que esconder?
-Mark, me estás frustrando. Son cosas mías.
-Creí que ahora que vamos a casarnos no tendrías nada que esconder.
-No estoy escondiendo nada Mark.- Dije elevando el tono de voz.
-Entonces por qué no quieres contarme.
-¡Simplemente porque no es asunto tuyo!- Dije levantándome de la mesa y dirigiéndome a la salida.

Mark me había hecho enojar tanto que podría golpear a alguien, noté como el dolor en mi panza volvía a hacerse presente y tuve que sostenerme de la manija de la puerta para contener las náuseas.

-No te vayas.- Dijo Mark tomando mi brazo y con lo que podía ver en su cara arrepentimiento.
-Necesito irme Mark o será peor.
-No quiero pelear contigo, solo quiero entrar en tu mundo, que me dejes ser parte de él. Te amo Lexie Clark, y si pregunto es porque quiero saberlo todo de ti. Eres el amor de mi vida y si no quieres contarme ciertas cosas aprenderé a respetarlo, no quiero perderte por esto.
-No vas a perderme.- Dije sonriendo por sus palabras. Tomé su rostro y lo acerqué hacia mí para besarlo. 



El me sujetó por la cintura e incrementó el contacto entre nuestros cuerpos.

-Creo que deberíamos dejar de montar este espectáculo o no responderé de mí.- Dijo Mark y yo sonreí por su comentario.

Él no volvió a insistir en la charla que tuve con Jack y nos dedicamos a hablar sobre la boda y los asuntos que debíamos tratar.
Cuando ya estábamos por pagar la cuenta mi celular sonó. Pude ver en la pantalla que se trataba de mi madre. Genial. Justo lo que necesitaba.

-Hola.
-Hola, hija ¿cómo estás?
-Hola mamá. Bien, tomando algo con Mark y por volver a trabajar.
-Entonces no me demoro mucho quiero verte hoy, hay mucho de qué hablar.- Sabía que el momento llegaría tarde o temprano pero precisamente hoy no me sentía muy bien como para enfrentar a mi madre.
-¿Debe ser hoy?
-¿Hay algún problema?- Si le comentaba lo mal que me sentía no dudaría de internarme por lo que decidí no darle motivos para alterarla.
-No. Está bien. ¿Dónde te encuentro?
-¿Te parece en el parque a las cinco?
-De acuerdo.
-Muy bien. Te veo luego cariño.
-Adiós mamá.

Colgué la llamada y suspiré para lo que se me venía encima.

-¿Tu madre?- Preguntó Mark
-Sí.
-¿Qué quería?
-Quiere verme hoy.
-Mmm ya imagino.
-Imaginas bien.
-Iré a pagar y podemos irnos.
-Bien, te espero en la puerta.

Esperé a que Mark pagara y luego nos fuimos de allí para continuar con nuestro trabajo y poder irnos lo antes posible. 
Nos dimos un breve beso al llegar a nuestra planta. El se fue a su oficina y yo a la mía.
Tantos números durante la tarde me estaban agotando y pensar en que aún me quedaba enfrentar a mi madre no hacía la tarea más fácil. Solo quería una taza de té en mi cama y dormir por horas.
Para las cuatro de la tarde ya tenía todo el papeleo listo y luego de avisarle a Mark que me iría para encontrarme con mi madre salí de la empresa.
Mi intuición no falló, sabía que mi madre estaría antes y allí estaba a las 14.40.
Ella sonrío ampliamente al verme y me abrazó.



-Hola cielo.
-Hola ma.
-¿Estás bien? Se te ve muy pálida.
-Sí, mucho trabajo.
-Debes descansar, necesitas fuerzas para la boda.
-Sí, lo sé.- Tomamos asiento en unas bancas.
-¿Cómo lo estás llevando?
-¿Qué cosa?
-¿Cómo que cosa? La boda, por supuesto.
-Bien.
-¿Bien? Ya tienes algo listo entonces.
-Aún no. Hemos hablado con Mark opciones.
-¿Opciones? Lexie Clark, no es momento para opciones sino de decisiones.
-Sé que queda poco tiempo pero hago lo que puedo.
-No señorita no haces lo que puedes porque por lo que veo no has podido hacer nada.
-Escucha.- Dije enfadada- No he tenido días fáciles ¿si? Apenas me acostumbro a esta nueva vida. Todo está sucediendo muy rápido y no he tenido el tiempo suficiente como para pensar en adornos, vestidos, salones y comida. Disculpa si no cumplo tus expectativas.

Mi madre quedó boquiabierta ante mi contestación. 

-Yo...lo siento hija. De verdad. Tienes razón en lo que dices solo me dejo llevar por el entusiasmo.
-Está bien.
-Deja que te ayude.
-Haz lo que quieras.
-¿No te enojas?
-No mamá, no me enojo.
-Bien, cariño ¿sabes que te amo?
-Yo a ti.
-¿De verdad estás bien? Tu rostro parece descompuesto.
-Me has puesto nerviosa ahora mismo no me siento muy bien.
-¿Quieres ir al médico?
-No mamá.
-Bien, bien. No insisto. Deja que te lleve a casa.
-De acuerdo.

Pedimos un taxi y mi madre no me dejó hasta que se aseguró que Mark había llegado.
Mark preparó una sopa para mí y luego de que terminara de tomarla se recostó a mi lado junto a Bel.

-Descansa amor. No tuviste un día fácil.- Dijo besando mi cabeza.
-Si mami descansa, vamos a cuidarte.

Con una sonrisa agradecida por la familia que tenía a mi lado en la cama caí en un profundo y necesitado sueño.
A la mañana siguiente desperté mucho mejor y con más ánimo. Me levanté de la cama, me duché y luego de cambiarme bajé a desayunar.

-¡Lexie! ¿Qué haces fuera de la cama?
-¿Ir a trabajar?
-De ninguna manera. Hoy pasarás el día en la cama.
-Ja, ni de broma.
-No pienso dar el brazo a torcer en esto Lexie.- Dijo serio.
-Pues date por vencido porque yo aquí no me quedo.
-¡Estamos hablando de tu salud! ¿Acaso no te importamos?- Vi las lágrimas asomar por el rostro de Bel, a causa de los gritos y quise golpearme en ese instante. Mi pequeña no debía pasar por esto, no era lo que quería para ella.
-Mami, por favor.
-Está bien cielo. Bien Mark, estaré en la cama.

Frustrada y a la vez cansada por la discusión volví al camisón y me acosté en la cama. El calor de las sábanas me hizo bien y pensé en la posibilidad de que Mark tuviera razón.
Cuando estaba a punto de dormirme Mark entró en la habitación con un té.

-Voy a llevar a Bel a la escuela y luego a la empresa. Volveré temprano. No quiero pelear amor. Solo quiero que estés bien.
-Lo sé y lo siento.
-Llámame si necesitas algo ¿si?
-De acuerdo.
-Adiós. Te amo.- Dijo con un beso en mis labios.
-Yo a ti.

La tarde sin hacer nada se me hizo eterna, dormí, leí un libro, vi una película y las novelas de la tarde que no sabía que existían.
Cuando estaba por darme un baño para despejarme mi celular sonó, un número desconocido apareció en mi pantalla.

-¿Hola?
-Lexie, soy el padre de Mark
-Oh, hola Sr. Turner.
-¿Crees que pueda pasar por la casa ahora?
-Mark no está, está en la empresa.
-Lo sé, es contigo con quien quiero hablar.
-Emm...si...está bien.
-Perfecto, en media hora pasaré por allí.
-Lo espero.

No tenía ni la más menor idea de qué era lo que mi suegro quería conmigo. Mark no sacaba el tema de su padre y yo casi no lo había visto en la empresa. Hice lo más rápido que puede en bañarme y me puse lo primero que encontré en el armario.
Luego de media hora del llamado, puntual estaba en la puerta.

-Hola Lexie.
-Hola Sr. Turner.
-Llámame Will, por favor.
-De acuerdo. Adelante.
-¿Que te parece si vamos a la terraza y tomamos un poco de aire?
-Está bien.

El silencio hasta llegar a la terraza fue incómodo, tomamos asiento en un banco y me animé a preguntar.

-¿A qué debo la visita Will?
-Quería pedirte perdón.
-¿Perdón?
-Sí, por el infierno que te hice pasar. A Mark también se lo debo pero eso va a requerir un largo tiempo. He pasado unos días con mi esposa intentando pensar en qué fallamos. Siempre quisimos lo mejor para nuestros hijos. El poder y el dinero nos cegó pensando que podíamos comprar la felicidad pero no fue así. Fallamos como padres y es algo que no podemos remediar. La felicidad sé que la ha encontrado en su hija y en ti, quiero agradecerte por haber aparecido en su vida y perdón por haberme dejado llevar por las palabras de la arpía de Sara, creí en ella pensando cualquier cosa de ti pero estaba muy equivocado.

Las lágrimas escurrían libremente por mi rostro y no pude contener las ganas de abrazarlo. El se sorprendió al principio pero luego respondió a este.




-Gracias.- Dije.
-¿Gracias?
-Por aceptarme y estar decidido a arreglar la relación con Mark.
-Es lo mínimo que puedo hacer.
-Me alegra que hayas venido.
-Y a mi.


lunes, 26 de enero de 2015

Capítulo 34

Mark

Desperté por la mañana primero que Lexie. Sabía que tendríamos un duro día por delante con el tema del juicio por lo que me propuse hacerlo lo más ligero posible para ella, ya demasiadas emociones tuvo que enfrentar este último mes.

Me encaminé a la cocina para prepararle el desayuno, un café para que aguante durante el día junto a una porción de tarta de chocolate para darle ánimos.
Una vez que tuve todo listo subí a despertarla. Se la veía tan tranquila durmiendo que no quería despertarla, así era como me gustaría verla siempre, en paz. Le di suaves besos en su cara hasta que despertó con esa sonrisa tan característica de ella.

-Buen día, amor.- Dije.
-Buen día.
-¿Dormiste bien?
-Como un bebé.
-Te traje el desayuno.
-Oh Dios tarta de chocolate, ¿así serán todas nuestras mañanas?
-No te acostumbres.- Dije riendo.- Pero siempre que pueda lo haré.
-Sabes que bromeo, tenerte a mi lado al despertar es todo lo que necesito.
-¿Desde cuándo tan tierna Señorita Clark?- Dije abrazándola contra mi pecho.
-Desde que me di cuenta lo enamorada que estoy de ti y acostúmbrate al Sra. Turner.
-Me gusta como suena eso.

Lexie tomó su café y probó un poco de la tarta pero de un momento a otro su sonrisa se esfumó.

-Mark...
-¿Si amor?
-¿Crees que Sara y James pagarán por lo que hicieron?
-Claro que sí.
-¿Y si compraron a la jueza?¿Y si tienen un plan?
-No lo tendrán amor.- Dije tratando de calmarla. Últimamente tiende a alterarse mucho y eso me preocupa que termine por afectar su salud.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?
-No lo sé cielo, solo sé que el juicio está a nuestro favor y no hay manera de que resulte lo contrario.
-Tengo miedo.- Dijo acurrucándose en mi pecho como si fuera una niña.
-Eh que es eso, ¿dónde está mi Lexie valiente?- Dije acariciando su pelo.
-Se ha ido.
-Claro que no, sé que está ahi dentro y hoy necesito de ella. ¿Puedes pedirle que salga? Por mi y por Bel.
-De acuerdo. Odio que me extorsiones.
-Contigo no queda otra.
-Ja, gracioso.
-Anda, termina tu desayuno. Te prepararé un baño.
-Sí, papá.
-Ja, ¿quién se hace la graciosa ahora?

Recibí un almohadón de lleno en mi cara al terminar la frase.

-Ah no, futura Sra. Turner esto no va a quedar así.- Dije con una mirada fulminante. 

Me abalancé sobre ella y comencé a hacerle cosquillas. Era lindo escuchar su risa, y ver como brillaban sus ojos al no poder contenerse.

-Ba...Bas...Basta. Tregua, tregua.
-Bien. Tregua. Te amo.- Dije besándola.

Me fui directo al baño y preparé el agua con sales para que se relajara. Esperé a que llegara y observé cómo se desvestía. Aún quedaba el rastro de esas cicatrices que sabía no podría borrar pero su cuerpo era arte, sus largas y suaves piernas, sus prominentes pechos, su abdomen que por las cicatrices intenta cubrir, su pelo oro, sus labios de seda, toda ella es única.
Se metió en el agua y la escuché suspirar al cerrar los ojos y apoyar su espalda en la bañera. Me coloqué de rodillas en el suelo detrás de ella y comencé un masaje en su cuello y espalda para ayudarla. 
El médico me dijo que la mejor manera de ayudar era tratar de alivianar su estrés y esto por poco que fuera un simple masaje ayudó mucho en el último mes.
Habremos estado una media hora en el baño hasta que el agua comenzó a enfriarse y la ayudé a salir. La sequé con sumo cuidado y ella fue a vestirse. Observé como se colocaba su ropa interior de encaje pero me sorprendió mirándola.

-¿Podrías dejar de observarme mientras estoy desnuda? Pareces acosador.
-Sólo admiro.
-Ya me has visto desnuda.
-Pero mis ojos nunca tienen suficiente.
-Tendrás por la noche, ahora déjame cambiarme.
-Es una promesa.
-Hecho.

Fui hasta la habitación de Bel y me la encontré aún dormida en la cama. Me acosté a un lado de ella y repartí caricias por su pequeño rostro.

-Papi.- Dijo desperezándose.
-Buenos días, princesa. ¿Cómo estás?
-Muy bien, papi.
-¿Qué vas a desayunar?
-Mmm ¿pueden ser waffles con leche?
-Waffles y leche serán. Ve cambiándote.
-¿Hoy tienen esa cosa?
-¿El juicio?
-Sí, eso.
-Si cielo, te quedarás con tu prima Chris mientras nosotros nos encargamos de ese asunto.
-¿Y el tío Jacob?
-La enfermera de tu tía Amy quería hablar conmigo pero como yo no puedo él ira.
-Oh...de acuerdo. ¿Puedo invitar a Jim?
-Mientras tu prima no tenga problema.
-Le preguntaré en la casa.
-De acuerdo. Vamos, andando.

Bajé a la cocina y traté de hacer los waffles y la leche lo más rápido posible. Por suerte Lexie ya había desayunado sino tardaríamos el doble.

-¿Necesitas ayuda?- Dijo Lexie una vez que estuvo lista.
-Mmm creo que no, ya está todo listo.
-Bel se está poniendo sus zapatillas.
-Perfecto, su desayuno ya está listo.
-¡Aquí estoy!- Gritó mi hija al bajar las escaleras.
-Tranquila hija, no es necesario gritar.- Dije.
-Ups, lo siento. Mami, ¿me haces una trenza?
-Claro, cielo.
-Ahora ya no quieres que yo te haga tus trenzas.- Dije falsamente apenado.
-Papi, tus trenzas se me caían a los cinco segundos. Pero no estés triste, puedes hacerle una trenza a mi muñeca si quieres.
-Nono está bien, creo que así como tiene el pelo le queda bien.- Lexie y Bel comenzaron a reír y yo no tuve más remedio que unirme a ellas.

Mi hija terminó el desayuno y luego de dejarla con mi sobrina nos encaminamos al juzgado. Noté como los puños de Lexie se cerraban, clara señal de nerviosismo.

-Tranquila, todo saldrá bien.
-Espero.
-Solo respira.

Bajamos juntos del auto. Tomé su mano y entramos al salón donde se llevaría a cabo el juicio. Allí se encontraban muchos de nuestros amigos y familia para darnos su apoyo.
Al cabo de unos minutos que para mí fueron eternos Lexie caminó hasta donde se encontraba el abogado que mi padre contrató "como parte de su perdón" y Sara entró luego junto a un oficial.
Quería estar junto a Lexie en ese momento para darle mi fuerza pero la ley no me lo permitía. Ella me buscó con la mirada y yo le hice un guiño para tranquilizarla.





-Bien, silencio en la sala.- Dijo una vez que la jueza estuvo lista.- Empecemos con esto.

El juicio no duró más de hora y media, Sara se defendió, James hizo lo mismo, ninguno asumió culpas pero los hechos demostraban lo contrario y contra eso nada podían hacer. 
El abogado de Lexie resultó excelente en su defensa y gracias a su trabajo lograron presentar más cargos contra ellos lo que prolongó la condena de ambos a veinte años de prisión para James y quince para Sara.
Luego de que se llevaran a ese par de lacras Lexie vino corriendo a mis brazos.

-Ya está amor, todo terminó. Te dije que todo saldría bien .




-Gracias a Dios. Gracias a ti por estar a mi lado, de verdad no sé que haría si no te tuviera.
-Por suerte no tienes que pensarlo porque me tienes. Vamos, los demás también quieren un abrazo tuyo.
-Nunca creí dar tantos abrazos en tan poco tiempo.
-Acostúmbrate.- Dije riendo.

Luego de que todos se aseguraran de que Lex estaba bien y de que ella les dijera que debía ir a casa para descansar y cobrar fuerzas fuimos hasta lo de Jacob.

-Hola tortolitos.- Dijo Chris apenas nos vio.




-Hola Chris.- Dijimos ambos.
-¿Qué tal ha ido?
-Bien, mejor de lo que podíamos esperar.
-Oh, me alegro tanto.
-¿Jacob aún no llega?
-Mmm no, tampoco lo he llamado. Quédense con Bel que está en el patio mientras yo lo llamo.
-De acuerdo.

Hicimos caso a lo que Chris nos dijo y fuimos hasta el patio para encontrarnos a Bel jugando nada más ni nada menos que con Jim.

-Hola niños.- Dijo Lex.
-¡Mami!¡Papi!¡Llegaron!
-Sí cielo, ya estamos libres y listos para jugar.
-¡Iuuupi!- Gritaron ambos

Jugamos por un rato largo a dragones y princesas hasta que Chris apareció. Su cara estaba pálida y confundida.

-Chris, ¿estás bien?
-Si, eso creo. Por favor, ven a la entrada.
-Seguro, Lex ¿te quedas con los chicos?
-Claro.

Acompañé a mi sobrina por la cocina hasta llegar a la entrada y si el rostro de ella era blanco el mío lo superaba.

-¿Amy?¿Qué haces aquí?¿Jacob? Se suponía que debías ir a hablar con la enfermera no traerte a mi hermana.
-Tranquilo hermano. Hola. Yo también me alegro de verte.- Dijo abrazándome.
-¿Qué haces aquí Amy?
-Nadie ha hecho nada malo. He mejorado, me siento mejor, me siento diferente. Ya no aguantaba estar encerrada dentro de esas cuatro paredes y eso era lo que la enfermera quería hablar contigo. Al parecer ya ha acordado con Jacob que estoy en un período de prueba para ver como funciono lejos de ese loquero.
-Ya veo...
-Sé que estás sorprendido y no me tienes fe. Pero de verdad he mejorado.
-Eso es verdad hermano, yo mismo soy testigo de esos cambios y tú no lo sabes porque no la has visto que tampoco suene como reclamo porque entiendo por todo lo que has tenido que pasar con Lex.
-Lex...si Lex...yo he hablado con ella. Quiero verla. ¿Está aquí?
-Sí, pero no sé si sea un buen momento Amy.
-¿Tienes miedo de que la ahuyente?
-No es eso.- Dije enojado.- Solo que está cansada, acabamos de salir de un juicio.
-Oh.- Dijo ella.
-Nadie está cansada y me encantaría hablar contigo Amy.- Dijo Lexie al llegar a mi lado fulminándome con la mirada.
-Ya ves por qué no debo escucharte hermanito.

Ambas se marcharon con dirección a la cocina y yo me quedé en el living aún sin poder creer la situación que estaba viviendo junto a Chris y Jacob.

-¿Por qué no te sientas Mark?- Dijo Jacob.
-Sí, eso haré.
-Mark, pensé que sabías que Amy estaba mucho mejor que antes.
-Sí, pero tampoco tanto.
-Hay que controlarla Jacob. No quiero pasar nuevamente por lo mismo.
-Y no tendrás que hacerlo, esta situación es diferente y cuenta con el apoyo de mucha gente.
-Lo sé...
-Entonces deja de ser tan pesimista.
-De acuerdo, intentaré ayudar en todo lo que pueda.
-Así me gusta.
-Chris, ¿cómo estás con todo esto?
-Aún no me lo creo pero feliz, he deseado tener conmigo a mi madre desde hace tanto tiempo que me resulta difícil creer que todo esto sea real.
-Pues lo es.- Dijo Jacob abrazándola.

Luego de que Lexie y Amy salieran tomadas del brazo como si de mejores amigas se tratara y hayan jugado con Jim y Bel nos volvimos para casa. Había sido un día agotador cargado de muchas emociones.

-Bel, sube al baño que te ayudo en un instante.- Dije.
-¿No quieres que la bañe?- Preguntó Lex.
-No amor, ya tuviste suficiente y prefiero que guardes energías para otra cosa.
-¡Si serás!- Gritó ella desde el principio de las escaleras.
-Te amo.- Grité yo.

Me dirigí al baño de Bel y la encontré prendiendo el agua.

-Vamos a bañarse señorita.
-Si papi.

Mientras le enjuagaba el cabello a mi hija ella no pudo evitar preguntar:

-Papi.
-Sí, cariño.
-¿La tía Amy vivirá con Jacob y Chris?
-Así parece. 
-¿Y tú estás de acuerdo?
-Claro que sí.
-¿Puedo visitarlos?
-Siempre que quieras.
-Papi.
-Si...
-Estoy feliz.
-Me alegra que así sea princesa.
-Tengo a una mami ahora y tú estás feliz. Ya somos una familia de verdad.
-Sí cariño, somos una familia de verdad.

Le sequé el cabello, le puse su pijama y luego de arroparla me dirigí a mi habitación.
Me sorprendí al entrar y encontrar una bandeja con comida en la cama pero lo que más llamó mi atención fue encontrar a Lexie al lado de la bandeja en un sexy conjunto de encaje.

-No podía quedarme sin hacer nada.
-Y decidiste darme un infarto.
-Tú eres el mirón.
-Lo tengo merecido. Creo que la comida puede esperar.
-Ah no de eso nada, se enfriará.
-Si que eres mandona.
-Acostúmbrate.- Dijo guiñándome un ojo.

Comí lo más rápido que pude ignorando como se reía detrás de mí. Dejé todo en la mesa y sin más me lancé a sus labios como tanto ansiaba.

-Sabes a chocolate y vino.
-Creo que es la mejor combinación.
-Coincido.- Dijo ella.

La devoré en un beso que nos consumía a los dos. Ella se aferraba a mi piel con sus dedos haciendo que todo nuestro cuerpo sintiera el fuego que estábamos desprendiendo.





Mi sexo palpitaba contra mi jean en cada roce que tenía con sus bragas. Al mismo tiempo los gemidos de ella aumentaban por esa fricción de la tela contra su sexo.

-Mark...
-¿Si?
-No voy a aguantar.
-¿Qué quieres?
-A ti. Dentro mío.
-Claro amor pero deberás esperar, hoy tengo otros planes...
-¿¡Qué!?
-Ya verás...

Y así comenzó nuestra noche entre juegos, besos, deseo y pasión.