lunes, 2 de febrero de 2015

Capítulo 35

Lexie

Desperté antes que Mark en la mañana. Una sonrisa apareció en mi rostro al ver que nuestras manos estaban unidas y repentinamente la suya acarició la mía.




-Buen día.- Dijo con una sonrisa y los ojos aún cerrados.
-Buen día amor.- Dije con un beso en sus labios.
-¿Cómo amaneciste?- Dijo desperezándose en la cama.
-Bien sorprendentemente. Pensé que después de anoche me dolería todo el cuerpo.
-No seas exagerada, fui cuidadoso.
-Agradece que tu hija no se haya aparecido por aquí.
-Nuestra hija.
-Es verdad, nuestra.- Dije con una sonrisa que ocupaba toda mi cara.
-¿Que tienes ganas de hacer hoy?
-Podríamos plantearnos la idea de trabajar ¿no te parece?
-Mmm preferiría pasar el día con mi hermosa prometida antes que estar encerrado en esas cuatro paredes aburrido.
-Yo también quisiera querido pero las cuentas no se pagarán solas y no importa que seas el casi jefe.
-Eres aguafiestas Lexie Clark.
-No, soy realista.
-Está bien, voy a darme un baño.
-Ve, yo iré a despertar a Bel para ir a la escuela.
-De acuerdo.

Me coloqué un vestido que tenía tirado en el armario ya que había dormido desnuda junto a Mark y me encaminé hasta el cuarto de Bel.
Me senté a un costado de la cama y me quedé observándola un rato antes de despertarla. Esa carita perfecta, tan dulce e inocente, su piel suave, sus rulitos colorados esparcidos por la almohada.
No pude contenerme y acaricié su rostro seguido por un beso en su mejilla. Ella abrió los ojos y sonrío.

-Buen día mami.
-Hola princesa. ¿Cómo dormiste?
-Muy bien, estaba cansada.
-Fue un día largo el de ayer.- Dije sonriendo al recordar la noche tan agitada que había pasado junto a Mark.
-Sí. ¿Es tarde?
-No, pero deberías ir yendo al baño así puedo ayudarte.
-Está bien.
-Ve a bañarte Lex yo me encargo de Bel.- Dijo Mark apareciendo por la puerta impecable con su traje y perfecto aroma.
-De acuerdo.

Elegí dentro de la poca variedad de ropa que tenía en la casa de Mark, ya que aún no había traído todas mis cosas, una falda que terminaba justo por donde empezaban mis rodillas y una blusa para hacer juego.
Me metí en la ducha y disfruté el calor del agua escurriendo por mi piel borrando a su paso todo el dolor y la angustia que dejaba atrás para darle lugar a la esperanza y la felicidad. Me sentía nueva y diferente, con ánimo. Con ganas de vivir mi nueva vida junto al hombre que amo y una hermosa niña que alegra mis días.
Luego de arreglar mi pelo y cambiarme bajé a desayunar con mi familia. Sí. Mi familia.

-Mami, ¿quieres tarta de chocolate?
-Con ustedes voy a quedar como una bola pero sí princesa comeré una porción.

Mark y Bel rieron, desayunamos tranquilos sin apuros y luego subimos al auto para llevarla a la escuela y nosotros dirigirnos a la oficina.
A mitad de camino mi estómago empezó a revolverse, necesitaba un baño urgente no podía pasar semejante verguenza con Mark y decirle "Oh cariño necesito un baño ahora mismo porque la tarta de chocolate hizo efecto en mí". No. Humillante y desagradable. 
Apreté mis manos en mi regazo y traté de no pensar en el dolor de mi estómago hasta que un ruido de este se hizo escuchar perfectamente.

-¿Eso ha sido tu panza?- Dijo Mark conteniendo la risa.
-No.- Dije seria.
-Oh claro que sí por eso has estado tan callada.
-Claro que no.
-Que testaruda eres.
-Cállate.

Apenas llegamos a la oficina corrí al baño. Las náuseas llegaron y expulsé todo mi desayuno. Sabía que debía controlarme con el chocolate y el café.
Cuando me repuse me lavé la cara, respiré hondo y salí del baño para encontrarme a Mark frente a la puerta de brazos cruzados.

-Ahora sí, ¿me vas a decir que sucede?
-Nada.
-Te escuché vomitar Lex.- Dijo preocupado.
-Bueno, sí. Me duele el estómago, combinar café y chocolate no fue una buena elección.
-¿Quieres ir al médico?
-No, con unas pastillas irá bien.
-¿Te llevo a casa?
-No Mark, estoy bien solo debo cuidarme con lo que como.
-De acuerdo, avísame si te sientes mal. Iré a trabajar.- Amagó a darme un beso en los labios pero lo alejé.-¿Qué ocurre?¿Ahora no puedo besarte?
-¿Estás demente? Acabo de vomitar, ni aunque estuviera ebria dejaría que me beses así.
-Sí que eres incorregible.- Dijo alejándose por los pasillos riendo. Yo lo único que quería era meterme debajo de una sábana y desaparecer ante tal humillación delante de mi novio.

Entré a mi oficina y decidí dejar de pensar en la situación tan bochornosa que había vivido para concentrarme en el trabajo. 
Durante la mañana no tuve problemas hasta que tocaron mi puerta.

-Adelante.
-¿Cómo está la futura esposa más linda?- Dijo Jack al entrar por la puerta.
-Oh Jack, que bueno que has venido. Te extraño tanto.- Dije abrazándolo.
-Y yo a ti tonta, ya no tengo a quien molestar y llamar por la madrugada para contar mis penas.
-Qué penas puedes tener si estás en la etapa más linda enamorado y esperando un hijo.
-Lo sé pero extraño poder hablar contigo como solíamos hacerlo.
-Yo igual, es increíble como en tan poco tiempo cambiaron tantas cosas.
-Sí ¿verdad? Jamás hubiera pensado que la mujer que amo se fijaría en mí, menos que formaría una familia. Luego tú que pudiste superar tu trauma con los niños, terminaste ganando contra James, te enamoraste y vas a casarte.
-Y que Frank murió.
-No quería sacar eso justo ahora que hablamos de cosas positivas.
-Lo sé, pero es la realidad y no hemos hablado de ella. Jack, el también era tu amigo.
-Sí, pero me decepcionó.
-Él ayudo a que me salvara.
-Sí pero eso no quita el hecho de que por su culpa podrías haber muerto.
-Es verdad pero al fin y al cabo estaba ciego por amor.
-Sí no lo culpo por eso...
-Yo lo he perdonado, me gustaría que tú también lo hicieras para que pueda descansar en paz.
-Lo intentaré.
-Gracias.
-¿Cómo van los preparativos para la boda?
-Ni lo digas, aún no he empezado.
-¿Tu madre lo sabe?
-No. En el momento en que se entere pegará el grito en el cielo y organizará todo ella.
-No me cabe duda.- Dijo riendo.

Su risa me contagio al pensar en lo que ocurriría si mi madre se enterara de que aún no había movido ni un pelo por la boda pero habían sucedido tantas cosas que ni tiempo había tenido para averiguar por alguna cosa y no porque no quisiera casarme.
Las risas se vieron interrumpidas por un golpe en la puerta y luego Mark que entró en mi oficina.

-Oh Jack, no sabía que estabas aquí.
-Sí pasé un rato a ver a Lexie ya me iba a trabajar.
-No, no te preocupes. Quédate si quieres solo vine a ver como se encontraba ¿estás bien amor?
-Sí, estoy mejor.
-Bien, los dejo. Avísame si necesitas algo.
-Está bien.

Cerró la puerta y comenzó el interrogatorio de Jack.

-¿Qué es eso que dijo Mark?¿Qué te ocurrió?
-Oh Jack no es nada.
-Habla.
-Dije que no es nada. Mezclé chocolate y café en el desayuno, me hizo mal al estómago y comencé a vomitar.
-Oh Lexie miles de veces te he dicho que tu adicción al chocolate no iba a dar buenos resultados.
-Si ya aprendí la lección.
-¿Solo fue eso?
-Si.
-Bien, me había asustado.
-No fue nada.
-Ahora me quedo tranquilo. Bueno será mejor que suba a trabajar.
-Debería hacer lo mismo.
-Nos hablamos ¿si?
-Si. Podrías venir a cenar con Mel un día de estos.
-Arregla con ella, con gusto iremos.
-De acuerdo. Luego la llamo.
-Perfecto. Nos vemos, cuídate.
-Lo haré. Te quiero.
-Yo a ti.

Luego de un abrazo se fue de mi oficina y aproveché el tiempo para ponerme al día con tantos papeles. A la hora del almuerzo Mark volvió.

-¿Cómo te sientes para ir a almorzar?
-Creo que con un té estaré bien.
-Bien, vamos al café de la esquina quiero respirar un poco de aire.
-De acuerdo.

El fresco aire de Londres golpeó mi cara al salir de la empresa, Mark tenía razón a veces uno no se da cuenta como el trabajo te absorbe, tomar aire viene bien.
Entramos al café y ordenamos un té para mí junto a un capuccino para Mark que no comió para hacerme compañía a mí.

-Y bien...¿qué hablaste con Jack?
-Cosas nuestras...
-Vamos, cuéntame.- Dijo haciendo un puchero.
-¿Yo te pregunto de qué hablas con Jacob?- Dije con el ceño fruncido.
-Oh vamos, ¿tienes algo que esconder?
-Mark, me estás frustrando. Son cosas mías.
-Creí que ahora que vamos a casarnos no tendrías nada que esconder.
-No estoy escondiendo nada Mark.- Dije elevando el tono de voz.
-Entonces por qué no quieres contarme.
-¡Simplemente porque no es asunto tuyo!- Dije levantándome de la mesa y dirigiéndome a la salida.

Mark me había hecho enojar tanto que podría golpear a alguien, noté como el dolor en mi panza volvía a hacerse presente y tuve que sostenerme de la manija de la puerta para contener las náuseas.

-No te vayas.- Dijo Mark tomando mi brazo y con lo que podía ver en su cara arrepentimiento.
-Necesito irme Mark o será peor.
-No quiero pelear contigo, solo quiero entrar en tu mundo, que me dejes ser parte de él. Te amo Lexie Clark, y si pregunto es porque quiero saberlo todo de ti. Eres el amor de mi vida y si no quieres contarme ciertas cosas aprenderé a respetarlo, no quiero perderte por esto.
-No vas a perderme.- Dije sonriendo por sus palabras. Tomé su rostro y lo acerqué hacia mí para besarlo. 



El me sujetó por la cintura e incrementó el contacto entre nuestros cuerpos.

-Creo que deberíamos dejar de montar este espectáculo o no responderé de mí.- Dijo Mark y yo sonreí por su comentario.

Él no volvió a insistir en la charla que tuve con Jack y nos dedicamos a hablar sobre la boda y los asuntos que debíamos tratar.
Cuando ya estábamos por pagar la cuenta mi celular sonó. Pude ver en la pantalla que se trataba de mi madre. Genial. Justo lo que necesitaba.

-Hola.
-Hola, hija ¿cómo estás?
-Hola mamá. Bien, tomando algo con Mark y por volver a trabajar.
-Entonces no me demoro mucho quiero verte hoy, hay mucho de qué hablar.- Sabía que el momento llegaría tarde o temprano pero precisamente hoy no me sentía muy bien como para enfrentar a mi madre.
-¿Debe ser hoy?
-¿Hay algún problema?- Si le comentaba lo mal que me sentía no dudaría de internarme por lo que decidí no darle motivos para alterarla.
-No. Está bien. ¿Dónde te encuentro?
-¿Te parece en el parque a las cinco?
-De acuerdo.
-Muy bien. Te veo luego cariño.
-Adiós mamá.

Colgué la llamada y suspiré para lo que se me venía encima.

-¿Tu madre?- Preguntó Mark
-Sí.
-¿Qué quería?
-Quiere verme hoy.
-Mmm ya imagino.
-Imaginas bien.
-Iré a pagar y podemos irnos.
-Bien, te espero en la puerta.

Esperé a que Mark pagara y luego nos fuimos de allí para continuar con nuestro trabajo y poder irnos lo antes posible. 
Nos dimos un breve beso al llegar a nuestra planta. El se fue a su oficina y yo a la mía.
Tantos números durante la tarde me estaban agotando y pensar en que aún me quedaba enfrentar a mi madre no hacía la tarea más fácil. Solo quería una taza de té en mi cama y dormir por horas.
Para las cuatro de la tarde ya tenía todo el papeleo listo y luego de avisarle a Mark que me iría para encontrarme con mi madre salí de la empresa.
Mi intuición no falló, sabía que mi madre estaría antes y allí estaba a las 14.40.
Ella sonrío ampliamente al verme y me abrazó.



-Hola cielo.
-Hola ma.
-¿Estás bien? Se te ve muy pálida.
-Sí, mucho trabajo.
-Debes descansar, necesitas fuerzas para la boda.
-Sí, lo sé.- Tomamos asiento en unas bancas.
-¿Cómo lo estás llevando?
-¿Qué cosa?
-¿Cómo que cosa? La boda, por supuesto.
-Bien.
-¿Bien? Ya tienes algo listo entonces.
-Aún no. Hemos hablado con Mark opciones.
-¿Opciones? Lexie Clark, no es momento para opciones sino de decisiones.
-Sé que queda poco tiempo pero hago lo que puedo.
-No señorita no haces lo que puedes porque por lo que veo no has podido hacer nada.
-Escucha.- Dije enfadada- No he tenido días fáciles ¿si? Apenas me acostumbro a esta nueva vida. Todo está sucediendo muy rápido y no he tenido el tiempo suficiente como para pensar en adornos, vestidos, salones y comida. Disculpa si no cumplo tus expectativas.

Mi madre quedó boquiabierta ante mi contestación. 

-Yo...lo siento hija. De verdad. Tienes razón en lo que dices solo me dejo llevar por el entusiasmo.
-Está bien.
-Deja que te ayude.
-Haz lo que quieras.
-¿No te enojas?
-No mamá, no me enojo.
-Bien, cariño ¿sabes que te amo?
-Yo a ti.
-¿De verdad estás bien? Tu rostro parece descompuesto.
-Me has puesto nerviosa ahora mismo no me siento muy bien.
-¿Quieres ir al médico?
-No mamá.
-Bien, bien. No insisto. Deja que te lleve a casa.
-De acuerdo.

Pedimos un taxi y mi madre no me dejó hasta que se aseguró que Mark había llegado.
Mark preparó una sopa para mí y luego de que terminara de tomarla se recostó a mi lado junto a Bel.

-Descansa amor. No tuviste un día fácil.- Dijo besando mi cabeza.
-Si mami descansa, vamos a cuidarte.

Con una sonrisa agradecida por la familia que tenía a mi lado en la cama caí en un profundo y necesitado sueño.
A la mañana siguiente desperté mucho mejor y con más ánimo. Me levanté de la cama, me duché y luego de cambiarme bajé a desayunar.

-¡Lexie! ¿Qué haces fuera de la cama?
-¿Ir a trabajar?
-De ninguna manera. Hoy pasarás el día en la cama.
-Ja, ni de broma.
-No pienso dar el brazo a torcer en esto Lexie.- Dijo serio.
-Pues date por vencido porque yo aquí no me quedo.
-¡Estamos hablando de tu salud! ¿Acaso no te importamos?- Vi las lágrimas asomar por el rostro de Bel, a causa de los gritos y quise golpearme en ese instante. Mi pequeña no debía pasar por esto, no era lo que quería para ella.
-Mami, por favor.
-Está bien cielo. Bien Mark, estaré en la cama.

Frustrada y a la vez cansada por la discusión volví al camisón y me acosté en la cama. El calor de las sábanas me hizo bien y pensé en la posibilidad de que Mark tuviera razón.
Cuando estaba a punto de dormirme Mark entró en la habitación con un té.

-Voy a llevar a Bel a la escuela y luego a la empresa. Volveré temprano. No quiero pelear amor. Solo quiero que estés bien.
-Lo sé y lo siento.
-Llámame si necesitas algo ¿si?
-De acuerdo.
-Adiós. Te amo.- Dijo con un beso en mis labios.
-Yo a ti.

La tarde sin hacer nada se me hizo eterna, dormí, leí un libro, vi una película y las novelas de la tarde que no sabía que existían.
Cuando estaba por darme un baño para despejarme mi celular sonó, un número desconocido apareció en mi pantalla.

-¿Hola?
-Lexie, soy el padre de Mark
-Oh, hola Sr. Turner.
-¿Crees que pueda pasar por la casa ahora?
-Mark no está, está en la empresa.
-Lo sé, es contigo con quien quiero hablar.
-Emm...si...está bien.
-Perfecto, en media hora pasaré por allí.
-Lo espero.

No tenía ni la más menor idea de qué era lo que mi suegro quería conmigo. Mark no sacaba el tema de su padre y yo casi no lo había visto en la empresa. Hice lo más rápido que puede en bañarme y me puse lo primero que encontré en el armario.
Luego de media hora del llamado, puntual estaba en la puerta.

-Hola Lexie.
-Hola Sr. Turner.
-Llámame Will, por favor.
-De acuerdo. Adelante.
-¿Que te parece si vamos a la terraza y tomamos un poco de aire?
-Está bien.

El silencio hasta llegar a la terraza fue incómodo, tomamos asiento en un banco y me animé a preguntar.

-¿A qué debo la visita Will?
-Quería pedirte perdón.
-¿Perdón?
-Sí, por el infierno que te hice pasar. A Mark también se lo debo pero eso va a requerir un largo tiempo. He pasado unos días con mi esposa intentando pensar en qué fallamos. Siempre quisimos lo mejor para nuestros hijos. El poder y el dinero nos cegó pensando que podíamos comprar la felicidad pero no fue así. Fallamos como padres y es algo que no podemos remediar. La felicidad sé que la ha encontrado en su hija y en ti, quiero agradecerte por haber aparecido en su vida y perdón por haberme dejado llevar por las palabras de la arpía de Sara, creí en ella pensando cualquier cosa de ti pero estaba muy equivocado.

Las lágrimas escurrían libremente por mi rostro y no pude contener las ganas de abrazarlo. El se sorprendió al principio pero luego respondió a este.




-Gracias.- Dije.
-¿Gracias?
-Por aceptarme y estar decidido a arreglar la relación con Mark.
-Es lo mínimo que puedo hacer.
-Me alegra que hayas venido.
-Y a mi.


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