lunes, 1 de diciembre de 2014

Capítulo 29

Lexie

El día con Mark, Bel y Chris fue de otro planeta. Todo el tiempo tuve esa extraña sensación cómo si por alguna razón no fuera yo, y quién estaba allí era otra. Una situación que disfrute de todos modos. Me sentí completa como hace mucho tiempo no me sentía. Creo que no estaría mintiendo si dijera que me sentía viva y con ganas de mirar para el futuro dejando atrás todo el pasado que me atormentaba.
Cuando el sol ya se estaba escondiendo dejamos a Chris en casa de Jacob mientras que Mark y Bel vinieron a cenar a la mía.

-Lex, ¿qué vamos a comer?- Dijo Bel una vez que llegamos.
-Mmm no tengo idea pero algo rico se me va a ocurrir.
-Iupi.- Dijo ella.
-Bel, ¿por qué no duermes una siesta mientras Lexie y yo preparamos la comida?- Dijo Mark.
-Está bien papi.

Fuimos hasta la cocina y comenzamos a sacar ingredientes para decidir qué podríamos preparar como cena.

-¿Lo has pasado bien hoy?- Dijo Mark mientras yo picaba los vegetales.
-Más de lo que puedes creer Mark. Sabes, últimamente no me siento la misma Lexie.
-¿Ah no?
-No. Ese sentimiento de dolor, culpa, odio ya no lo siento en mí. Es como si una mochila desapareciera de mis hombros.
-Yo ya te lo había advertido Lex. Sé que debe ser horroroso y no quiero ni pensar en la muerte pero el amor nunca se muere, y el amor por un hijo muchísimo menos, ella siempre va a estar viva aquí en tu corazón.- Dijo poniendo una mano en mi pecho.




-Gracias.
-¿Por qué las gracias?
-Por sanarme.
-Tú sola lo has logrado.
-Pero tú tienes que ver mucho en eso,
-Quizás, pero el mayor cambio lo has logrado tú. Yo te dije que te iba a esperar que no iba a apurarte, que iba a darte el tiempo y espacio para que tú sanaras pero como ves tú tenías el poder para todo.

Con un tierno beso y un muy sentido abrazo en silencio sellamos el diálogo que jamás pensé que podía pronunciar. Había superado el dolor. Lexie Clark, la fría Lexie Clark ya no estaba y todo debido a Mark.
Preparamos un buen trozo de carne acompañado por vegetales salteados cosa que nutriría a Bel y una vez servido todo nos sentamos los tres en la mesa.

-Lexie, todavía no has conocido a mi perrito.- Dijo Bel.
-Es verdad pequeña.
-Igual yo tampoco puedo tenerlo todavía. La señora a la que papi le compró dijo que debo esperar unos días más porque aún es muy pequeñito y no puede separarlo de su mami.
-En eso tiene razón preciosa, no es lindo que lo separen de su mami así.
-¿Soy mala?
-No cielo, claro que no. ¿Por qué dices eso?
-Porque voy a separar a un perrito de su mami.
-No cariño, no son como nosotros no le estás haciendo daño al contrario de lo que piensas creo que lo vas a hacer muy feliz.
-¿Tú crees?
-Estoy muy segura.
-Gracias.- Dijo sonriendo ampliamente.
-No debes agradecerme.
-Bueno...me siento excluido.- Dijo Mark.

Bel y yo reímos al ver su cara de intento de enfado. Disfrutamos de la cena y luego del postre Bel se quedó dormida por lo que después de haberme ayudado a lavar, Mark la cargó hasta su auto y se marchó.
Tranquila y con una sonrisa en mi rostro me di un baño para meterme en la cama.

A la mañana siguiente me desperté por ruidos que escuchaba en la planta baja, me coloqué mi bata y agarrando un palo que había en mi habitación bajé con sumo cuidado hasta la cocina.

-¿Quién anda ahí?-Dije pero no obtuve respuesta.-¡Dije quién está ahí!
-Tranquila, tranquila soy yo.- Dijo Mel desde la cocina riendo.





-Voy a matarte como me haces esto.- Dije corriendo hasta ella para abrazarla.- Dios mío, te he extrañado horrores tonta.
-Y yo a ti hermanita.
-Cuéntame todo.
-No me vendría mal una taza de café ¿sabes? Teniendo en cuenta el viaje y que no he vuelto a casa.
-Oh lo siento, toma asiento mientras preparo.

Luego de armar un buen desayuno tomé asiento junto a ella en la mesa.
-¿Y bien?- Dije.
-Bueno...han sido unos días estupendos Lex. No voy a mentirte ni dar vueltas, me gusta, lo quiero y cada vez me siento más a gusto. Me siento protegida con él como si no tuviera que temer por nada.
-Te entiendo.
-¿Me entiendes?
-Claro.
-¿Qué ha pasado en mi ausencia?
-Mis sentimientos supongo.
-¿Tus sentimientos?¿Qué pasa con tus sentimientos?
-Cada vez me enamoro más de Mark.
-¡Oh Dios Lex! ¿Se lo has dicho?
-¿Eres tonta? Claro que no.
-¿Por qué?
-Porque es exponerme demasiado.
-Lexie...
-Si, si. Ya sé lo que me vas a decir y tienes razón, debería abrirme más pero voy de a poco ¿si? Me ha costado horrores llegar hasta donde estoy ahora. Necesito calma.
-De acuerdo. Está bien. Sé que es duro pero todo vale la pena y me alegra que estés cambiando.
-Igual yo. Bueno,  cuenta más del viaje.
-Ha sido estupendo. Hemos encontrado un lindo apartamento allí, la escuela es estupenda y a Jack le ha ido bien en la entrevista.
-¿Sabes que aún estoy triste por estar separadas no?
-Lo sé y yo también amiga, pero ¿qué harías si Mark te pide que lo sigas?
-Lo seguiría.
-Ahí esta la cuestión no puedo dejarlo ir.
-Lo sé y te entiendo. Sólo que es duro.
-Nosotras vamos a superarlo.
-Espero. Bueno...debería irme a trabajar...
-Oh, sí lo siento. Ya lo había olvidado.
-¿Volverás a la escuela?
-No, ya he renunciado no podría volver.
-Sé que querías mucho a esos niños.
-Lo sé, pero es parte de la profesión no los tendré por siempre y nuevos niños vendrán.
-Aún no sé como lo haces yo no podría.
-Supongo que te acostumbras.
-Quizás...Bueno, ¿vienes conmigo?
-Sí, tengo que pasar a comprar cosas al supermercado.

Luego de tomar mis cosas acompañé a Mel hasta la tienda y luego seguí mi camino hasta la empresa. No podía faltar claramente algo que me arruinara el día. Producto de la lluvia las calles tenían charcos grandes de agua por lo que al pasar un auto junto a mí mojó toda mi camisa. Después de un par de insultos seguí caminando.
Al llegar todos estaban muy concentrados haciendo su trabajo, dejé mis cosas en mi oficina y luego fui al baño para cambiarme la camisa sucia.
No habían pasado ni dos minutos desde que me la había quitado que Frank apareció allí.

-Oh Lex, lo siento.- Dijo fingiendo disculparse. Podía ver la sonrisa en su rostro.
-¡Frank!- Dije yo.
-Yo...-Dijo acercándose a mí y comencé a tener miedo.
-¿Frank?¿Qué es lo que haces?- Dije retrocediendo unos pasos.
-Lo que debería haber hecho hace mucho tiempo.- Una lágrima corrió por mis rostro y pude sentir su aliento en mi piel.
-¿!Qué demonios crees que haces con mi mujer!?- Dijo Mark saliendo de las duchas. Y suspiré aliviada.






-Yo nada. Pero estás muy equivocado si piensas que ella es tu mujer.
-Por supuesto que lo es ¿algún problema con eso?
-Muchos.
-No me importa lo que pase en tu cabeza enferma pero mantente alejado de ella porque si no lo has entendido o no te queda claro Lexie es mía.
-Eso lo veremos Turner.

Dando grandes pasos se fue del baño dando un portazo. Mark dirigió sus ojos a los míos, buscando una respuesta.

-Estoy bien. Gracias
-Maldito loco.- Dijo abrazándome y besando mi cabeza.
-¿Mark?
-¿Si?
-Estás semi desnudo, con tu cuerpo mojado, abrazándome y no creo que pueda contenerme. ¿Podrías soltarme?- El soltó una carcajada.
-¿Quién dijo que debías contenerte?
-¿Hablas en serio? Por Dios estamos en la empresa.
-Eso no nos impide nada.
-Podría entrar cualquiera.
-Aún más excitante.
-Estás loco.
-Por ti. Ven aquí.

Sin más tomó mi mano y me arrastró contra los casilleros.
Sus manos viajaron por mi cuerpo recorriendo cada milímetro de mi piel y colocó su boca junto a mi oreja para susurrarme:
-Sólo yo puedo tocarte así. Nadie más.
Sólo pude asentir en respuesta.
-Dilo.
-¿Qué?
-Di que eres mía.
-Lo soy Mark. Soy tuya.

Pasó sus dedos al rededor de mi boca haciendo suaves círculos para luego sumergirnos en un apasionado beso. Nuestras bocas unidas no estaban dispuestas a darse tregua, nos necesitábamos.
No sé si pasamos minutos u horas dentro de ese baño pero luego de terminar estaba exhausta como para trabajar.

-Dios...Mark...no puedo más.- Dije aún agitada.
-Lo siento, creo que me excedí.
-No, no. Ha sido alucinante.
-Yo también lo creo.- Dijo con su sonrisa pícara.
-Probablemente deberías cambiarte.- Dije riendo.
-¿Ya no me acosarás?
-Ah por favor, ¿yo?¿acosarte?
-Claro ¿quién más?
-Vístete, no vaya a ser que te vuelva a acosar.- Él soltó una fuerte carcajada y yo terminé de alistarme.-Te veo luego.-Dije depositando un beso en sus labios.
-Adiós ángel.

Volví a mi oficina pero a decir verdad mi cabeza ya no estaba para trabajar.
Traté de hacer un par de contratos pero afortunadamente mi celular sonó para interrumpirme.

-¿Hola?
-Hola pequeña.
-¡Papá!¡Te extraño! 
-Lo sé cariño, yo igual. Lamento no haber podido contactar antes contigo.
-No importa. Mamá me ha contado que no estás muy bien.
-Nada por lo qué preocuparse.
-¿Estás seguro?
-Claro cariño, jamás mentiría con algo así.
-Bien.
-Tu madre me ha ido actualizando un poco, así que ya hay un nuevo pretendiente...
-Papá...
-Vamos, anda. Cuéntale a tu padre.
-No hay nada más que decir, es un muy buen hombre, me ha ayudado mucho, lo quiero, tiene una hermosa hija a la que también quiero.
-Eso se escucha genial cielo pero...
-¿Pero qué?
-Tú siempre encuentras un pero a las cosas Lex, lo has sacado de mí.
-Odio que me conozcas tanto.
-Soy tu padre, es mi deber.
-Bien, si hay un pero, aún tengo miedo de perderlo, ya casi lo pierdo y no quiero pasar de nuevo por lo mismo.
-Lex, hija. Entiendo que no has pasado situaciones fáciles recientemente pero si hay algo bueno que puedo decirte es que no te encierres como sueles hacerlo. Imagino que ya muchos te lo habrán dicho pero no seas terca y escucha lo que te dicen, date esa oportunidad. Eres joven y mereces ser feliz.
-Lo sé pa, gracias.
-No lo agradezcas. Estoy ahorrando para poder ir a verte pronto.
-Intentaré ayudarte.
-Tú no debes preocuparte pequeña.
-Quiero verte.
-Y yo a ti. Pronto será cielo.
-¿Me llamas más seguido?
-Sí Lex. Ya puedo hacerlo.
-Bien, hablamos luego entonces.
-Seguro.
-Adiós papi, te quiero.
-Y yo a ti cielo. Adiós.

Luego de colgar tranquila por haber hablado con mi padre volví a mi trabajo. No tenía ganas de seguir pero aún no estaba en condiciones de vaguear cuando mi trabajo pendía de la cuerda floja.
Me quedé hasta el último minuto de mi hora de salida y tomé mis cosas para buscar a Mark.

-Hola señor acosado. ¿Nos vamos?
-¿Por qué la prisa señorita acosadora?- Dijo levantando la vista de sus papeles.
-Quiero ir a casa, me has agotado.
-Mmm creo que alguien por aquí no tiene mucha resistencia.
-Cállate. ¿Vamos o no?
-De acuerdo. Deja que guarde esto.

Espere a que él estuviera listo mientras llamaba al ascensor. Luego de unos minutos llegó a mi lado y bajamos hasta la planta baja.

-¿Y el auto?
-Hoy no tenía tiempo para estacionarlo y lo dejé en la acera.
-Oh de acuerdo.

Mark iba delante de mí para cruzar la avenida y abrir mi puerta cuando vi que un auto a toda velocidad se acercaba a él. No me lo pensé dos veces, no había tiempo para entrar en shock. Tenía que ser valiente una vez en la vida, por él, por mí, por Bel. 




Corrí lo más rápido que pude y me abalancé sobre Mark para evitar que el auto lo atropellara. Ambos caímos en un golpe seco contra el asfalto pero al menos lo tenía vivo en mis brazos.

-Dios mío, Dios mío.- Dije acunándolo en mis brazos y desbordando un mar de lágrimas por mis ojos.- Casi te pierdo Mark, casi te pierdo. Te amo, yo te amo Mark. Dios.
-Lexie, Lexie. Para.- Dijo él con lágrimas abrazándome.- Shh, yo también te amo cariño. Tranquila. Me salvaste. Estoy bien. Estoy aquí contigo. 
-Dios.
-Tranquila. Ya sé quién está detrás de todo esto.
-¿Quién piensas que pudo haber sido?
-La única persona que nos vió salir hace instantes.
-¿Crees que fue Frank?
-No me caben dudas.
-Dios Mak, se ha vuelto loco.
-Ven. Vamos a casa. Hay que curar las heridas y hablar con calma.
-De acuerdo.

Como pude subí a su auto aún en shock por haber estado tan cerca de perder a otra persona más en mi vida.
Mark me ayudó a salir una vez que llegamos a su casa y luego de haber bebido una aspirina junto a un vaso de agua nos curamos las leves heridas.
Él llamó a Jacob para contarle por lo que habíamos pasado y pedirle que cuidara de Bel ya que no sería algo lindo vernos así.

-¿Mejor?- Dijo Mark una vez que nos metimos en la cama.
-Sí.
-Gracias por lo que hiciste hoy.
-¿Bromeas? Estaría muerta en vida si algo te sucede Mark. ¿Entendiste lo que te dije hoy?
-Sí, me asombra que haya que pasar por situaciones tan extremas para que me comentes lo que en verdad sientes.
-Vamos Mark. Estoy segura de que lo sabías.
-Es lindo escucharlo ¿sabes?
-Sabes lo que me ha costado decirlo.
-¿Vamos a pelear por esto?
-No, lo siento. Estoy estresada.
-Lo sé, pronto solucionaremos todo esto. Yo sé que Frank está implicado en el tema de los cheques pero aún estoy averiguando si tiene algo que ver con Sara y James.
-¿Tú crees que los tres están juntos en esto?
-Sospecho que sí.
-Dios, Mark. ¿Por qué tiene que haber tanta maldad?
-No lo sé cariño, pero no pararé hasta terminar con ellos. Nosotros vamos a tener nuestro final feliz.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.

Segura por su abrazo firme me acurruqué en pecho y dormí lo que pude ya que aún seguía preocupada como para relajarme completamente.
A la mañana siguiente el cuerpo me pesaba como si un camión hubiera pasado por encima mío. Cuando abrí los ojos pude ver que Mark me observaba y hacía suaves caricias en mi brazo.

-Buen día amor. ¿Cómo estás?
-Me duele un poco el cuerpo.
-Debe ser por el golpe ya que ahora estás relajada.
-Quizás.
-Ven, vamos a tomar un baño para aflojar un poco el cuerpo con el agua. Luego iremos a caminar para despejarnos un poco.
-¿Desde cuándo tienes todo planeado?
-Desde ahora.

Nos dirigimos hacia el baño y nos tomamos el tiempo para relajarnos y disfrutar el calor del agua junto a nuestros cuerpos.
Después de que Mark me preparara un abundante desayuno fui hasta casa para cambiarme de ropa y salimos a caminar por el parque.

-¿Sabes? Deberías traerte un bolso a casa con ropa.- Dijo Mark.
-Paso más tiempo en tu casa que en la mía, probablemente sí.
-Podrías venir a vivir permanentemente también...
-Mark...
-Está bien, está bien. No insisto. ¿Me repites lo de ayer?
-¿Qué cosa?
-Esas palabras.
-Mark...
-Vamos, nadie nunca me los dijo salvo Bel.
-¿Nadie?
-Nadie.
-Está bien. Te amo. Te amo Mark Turner, más de lo que podrías imaginar.
-Y yo a ti mi ángel.




martes, 11 de noviembre de 2014

Capítulo 28

Mark

Su cabeza estaba apoyada en el hueco entre mi cuello y mi hombro, se la veía tan relajada descansado después de días tan estresantes que no quería despertarla por lo que con sumo cuidado la cargué en mis brazos haciendo la mayor fuerza posible y la subí hasta mi habitación.
La dejé sobre la cama y quité su vestido para que pudiera dormir cómoda, no puedo negar que la lencería que llevaba puesta me daba ganas de despertarla en ese mismo instante pero no podía ser tan egoísta. Le quité sus zapatos, la metí dentro de las sábanas y una vez que me quité mi disfraz me metí en la cama con ella.
Acaricié su pelo y su rostro, mientras me deleitaba viéndola dormir, observando como su pecho subía y bajaba al compás de su respiración. Ella sencillamente me transmitía paz solo estando dormida.
Me odiaba por el hecho de haber discutido con ella y darme cuenta que estuve por muy poco de perderla y tenerla fuera de mi vida. Ahora sé que no hay modo de que ella pueda estar alejada de mí, ya comprobé que es una tortura y no pienso volver a pasar por eso.
No pude dormir por alguna extraña razón por lo que me quedé a su lado, disfrutando del contacto de su piel. No sé cuánto tiempo pasó hasta que ella se removió en la cama y abrió sus ojos.

-¿Cómo llegué hasta aquí?.- Dijo con voz somnolienta.
-Quizás un superheroe te ha cargado hasta aquí.
-Dale las gracias a Superman entonces.- Dijo riendo.
-Puedas dárselas tu misma.- Dije besándola.
-Mmm podría...pero yo lo quería en persona. Tenía una forma de agradecerle.
-¿Ah si?¿Y se puede saber cuál es esa forma?
-No debería pero si insistes...

Como supuse ella se enredó en mi cuerpo y agradeciendo por volver a tener esta oportunidad pude estar nuevamente dentro de su cuerpo. Mi hogar.






Luego de haber tocado las estrellas juntos logramos cerrar los ojos y abrazados finalmente nos dormimos.
A la mañana siguiente me alarmé al comprobar que el lado izquierdo de la cama estaba vacío. Sin perder un segundo más bajé a la cocina para encontrármela con unos boxers míos junto a una vieja camiseta.

-Creo que cualquier mujer podría envidiarte ahora mismo.- Dije besando su cabeza.
-¿Por qué lo dices?- Dijo ella.
-Porque hasta con esa ropa te ves hermosa.
-Adulador.
-No me culpes por decir lo que pienso.
-Mmm entonces si debo decir lo que pienso, creo que deberías andar solo en boxers todo el día.
-Ah la señorita se levantó pervertida.- Dije abrazándola por detrás de la silla en la que se encontraba sentada.
-Alguien perturba mi mente.
-¿No será ese al que llamas Superman no?
-Sí, pero no se lo digas. Es un secreto.
-No se lo diré.- Dije riendo.
-Es hora de ponernos serios, ¿qué haremos hoy?
-Veamos, necesito que me acompañes a la oficina solo por un momento estuve muy ausente esta semana y necesito terminar un solo contrato. Luego, podemos ir a pasear con Bel, si tu quieres claro.
-Por supuesto.
-Entonces tenemos el plan.
-Iré a despertar a Bel ¿te parece?
-Ve, se va a poner contenta.
-Eso espero.- Dijo con una sonrisa en su rostro.

Dejé que fuera a despertar a mi hija, luego de preparar el desayuno para ellas subí a mi habitación para poder bañarme. Traté de hacer lo más rápido posible, me afeité y luego me cambié. Al salir del cuarto me encontré a Lexie tendida sobre la cama.






-¿En qué piensas mi ángel?- Dije sentándome a su lado.
-En cómo ha cambiado mi relación con Bel.- Dijo suspirando.- ¿Recuerdas aquel primer día en que la alejé casi girtando?
-Como olvidarlo... Debo decir que te odie por hacerla llorar.
-No te culpo, yo también lo haría.
-Pero ahora todo cambio...
-Sí, y me sorprende. No pensé que sería capaz de avanzar tanto. Creí que quedaría estancada en el dolor. Nunca se me hubiera ocurrido volver a tener una relación así de cercana con un niño pero Bel me enseñó todo lo contrario. Mark, quizás esto no te resulte apropiado o te incomode pero yo ya la siento como sí fuera mía y he tenido un par de sueños...
-¿Qué clase de sueños?
-Sueños en los que mi hija aparece y me dice que la busque en Bel.
-Eso es fuerte cariño.
-Sí, lo sé. No debería haberlo dicho.
-No, no. Al contrario. Me alegra que confíes en mí para contarme esto pero quizás quién sabe tu hija de verdad te está dando señales.
-No creo en esas cosas Mark pero sí creo en el destino.
-Entonces allí tienes tu respuesta.
-Tal vez. Bueno, ya he cambiado a Bel y la dejé desayunando será mejor que bajemos.
-Andando entonces.

Bajamos hasta la cocina y allí nos esperaba Bel con su cara manchada por la leche. Ambos reímos al verla.

-¿De qué se ríe?- Preguntó ella riéndose también.
-De tu cara.- Dije yo.
-¿Qué tiene de malo mi cara?- Dijo esta vez enfadándose.
-Ven aquí cielo, tienes tu cara manchada.- Dijo Lexie. Ella se acercó a mi hija y tomando una servilleta la limpio.- Listo. Mucho mejor.
-Bel, iremos un rato a la oficina. Solo serán unos minutos. Puedes quedarte junto a Lexie si quieres y de allí iremos a pasear ¿qué te parece?
-Siii. Iremos a pasear como los papis de mis amigos.- Vi una lágrima correr por el rostro de Lexie.
-Si princesa, como los papis de tus amigos. Vamos.

Los tres subimos al auto y tratando de conducir lo más rápido pero hasta el límite permitido llegamos a la empresa.
Subimos a nuestra planta y luego de dejar a Bel con Lexie en su oficina subí dos pisos a buscar el contrato que necesitaba. Al llegar escuché ruidos por lo que luego de bajar del ascensor me escondí detrás de una pared. 
La sorpresa me la llevé yo al comprobar que no era nada más ni nada menos que el amigo de Lexie quién salía con una extraña cara de una oficina.






Después de asegurarme que él ya se había ido entré a la oficina. Nunca había entrado a esta antes porque era la de seguridad, donde todas las contraseñas, videos y cuentas se encontraban.
Las piezas empezaron a encajar rápidamente en mi cabeza como si de una película se tratara. Frank no debería estar en este piso, ni siquiera en esa oficina, la cinta del día del robo había desaparecido. Solo quedaban dos opciones o estaba ayudando a alguien a cubrirlo o él era el culpable de todo. 
Sin perder más tiempo marqué rápidamente el número del detective que tenía contratado.

-Sr. Turner.- Dijo al contestar.
-Buen día detective.
-¿Surgió algún problema?
-Llamaba para saber si había alguna nueva noticia.
-Verá sigo intentando recolectar datos pero es una investigación muy complicada.
-Quizás un nuevo nombre pueda ayudarle.
-Usted dirá...
-Su nombre es Frank Cooper.
-De acuerdo. Ya está en la lista. Se hará una nueva investigación entonces.
-Estupendo por favor no tengo mucho tiempo.
-Lo sé, hago todo lo que puedo.
-Y se lo agradezco. Es que esta situación me tiene tenso.
-Lo entiendo.
-Gracias por su ayuda.
-No hay de qué. Nos mantenemos en contacto.
-Por supuesto.
-Hasta pronto.
-Adiós.

No quise demorar más tomé los papeles, los revisé unas dos veces y luego de colocar mi firma en ellos bajé a mi planta.
No había rastros de Frank. Maldito bastardo. Seguí mi camino y me coloqué detrás de la puerta de la oficina de Lexie para escuchar lo que hablaba con Bel. Sé que no es una buena acción pero me tentaba saber de qué hablaban tanto estas dos.

-Y entonces mi papi te gusta.
-Así es pequeña.- Dijo Lexie riendo.
-A mi me gusta que te guste papi.
-¿Ah si?
-Sí, me gusta que te quedes en casa, me gusta que pases tiempo con nosotros. Es como tener una mamá ¿sabes?
-A mi me gusta sentir que eres mi hija.- Dijo ella con un tono de voz quebrado.
-¿Nunca tuviste hijos?- Dijo Bel. Pensé que se vendría el fin del mundo con esa pregunta pero Lexie supo resolverlo con altura.
-Sí.
-¿Y dónde están?
-Tengo una niña.
-¿Y la puedo conocer?
-Me temo que no princesa.
-¿Por qué?
-Porque ella ahora vive en otro lado.
-¿En dónde?
-En el cielo.
-¿En el cielo?
-Sí, en el cielo.
-Woe, como un ángel.
-Así es y si tu quieres puedes hablarle ella va a escucharte. Su nombre es Charlotte.
-Charlotte...me gusta.

Dejé pasar un par de minutos y consideré que ya era momento para entrar.

-Listo señoritas, ya terminé con el trabajo.
-Uff...papi. Yo quería seguir hablando con Lexie.- Dijo Bel.
-Tienes todo el día para hablar con ella cielo.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque tú me la robas.
-¿Así que yo te robo a Lexie?- Dije acercándome a ella.- Me parece que alguien está muy celosa.
-Mentiroso.
-Yo no digo mentiras.

Me acerqué más a ella para hacerle cosquillas y hacerla girar en el aire mientras Lexie nos veía y reía por la situación.

-Bueno, ¿vamos a pasear?
-Siii.- Dijo mi hija.
-Andando entonces.

Volvimos al estacionamiento para buscar el auto, nos subimos y conduje buscando un lindo lugar para comer y luego poder pasear por allí mismo.
Luego de dar un par de vueltas finalmente nos decidimos y estacioné.
Opté por ir al restaurant dónde llevé a Lexie en nuestra primera cita por Picadilly Circus.
A Bel se la veía realmente contenta por poder compartir esto juntos.
El almuerzo fue estupendo, la conversación entre los tres fue fluída y las ocurrencias de Bel hicieron que lloráramos pero de risa.
Luego de terminar la comida y admirar la vista decidimos salir a caminar.
Cualquiera que nos viera pensaría que somos una perfecta familia aunque a decir verdad no se encuentra tan lejos de la realidad.
Caminamos sin rumbo hasta que a lo lejos pudimos distinguir a Christine sola.

-Esperenme aquí. Ya vuelvo.- Les dije a Bel y Lexie.
-Aquí estaremos.

Caminé directo hacia ella y al verme se sorprendió.

-¿Qué estás haciendo?- Dije al llegar a su lado.
-¿Ahora tengo que dar explicaciones por todo?- Dijo enfadada.
-Si hay alguien que debe enfadarse ese soy yo, no tú.
-Como digas.
-No, esa actitud de niña caprichosa no lo voy a tolerar.
-Deja de actuar como si fueras mi padre.






-Tienes razón, no soy tu padre pero soy tu tutor legal te guste o no.
-Ya, claro...
-Basta Christine, ¿qué rayos te ocurre?
-Estoy cansada,
-¿Cansada de qué?
-De depender de todos, de no tener a nadie, de que por mi culpa hayas terminado todo con Lexie.
-A ver Chris... por Dios, eres ya casi una adulta no dependes completamente ni de mi ni de Jacob pero debes respetarnos, no estás sola, estamos todos para acompañarte. Por otro lado, no he terminado con Lexie. Mira hacia allá, ¿las ves? Estamos juntos.
-¿De verdad?
-Claro.
-Oh Dios, que alivio. Pensé que había arruinado todo.
-Casi.
-Lo siento.
-Ya está, ya pasó. Ven aquí.- La atraje en un abrazo.
-Te quiero tío Mark.
-Y yo a ti pequeña, prométeme que no volverás a hacer otra locura.
-Lo prometo.
-Así me gusta.
-Vayamos con las chicas.
-Vamos.

Más relajados después de conversar volvimos con Lexie y Bel dispuestos a pasar una hermosa tarde los cuatro juntos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Capítulo 27

Lexie

Me quedé con la boca abierta y las lágrimas escurriendo por mi rostro cuando lo vi marcharse ¿cómo podía tratarme así? Sabe que aprecio mucho a Christine y jamás haría nada que le hiciera daño, solo quise ayudarla porque pensé que era un chico que le interesaba. Creí que Mark me conocía, creí que sabía que yo sería incapaz de hacerle daño a un niño, adolescente o quién fuera. Al parecer me equivoqué con él.

Salí de la piscina, me di una ducha en el club y tomé mis cosas. Volví sin ánimo a casa y sin comer me metí en la cama.
A la mañana siguiente no tenía fuerzas para mover mis piernas de la cama, ni siquiera sabía si podría ser capaz de mirar a Mark a los ojos.
Como si de un muerto se tratara me levanté y prendí la ducha para despejarme y poder aliviar mi rostro de la hinchazón que el llanto había provocado en mis ojos.
Me preparé un café después del baño y luego de cambiarme salí rumbo a la oficina.
Al llegar a mi piso pude notar que todos los ojos estaban posados en mí, me sentí incómoda al ser el centro de atención con las miradas expectantes clavadas en mí hasta que sentí un alivio al ver una cara amiga en la puerta de mi oficina.

-Frank, ¿por qué todo el mundo está mirándome?
-Eso mismo puedes decírmelo tú.
-¿Qué?
-Mark ha llegado hecho una furia, ha dado órdenes de una manera grotesca y trae un humor de perros.
-Hemos discutido.
-Ya veo...
-Puedo ver tu sonrisa Frank y no estoy para eso ahora, si quieres luego hablamos.
-Está bien pero déjame decirte que aunque me alegra que no estés con él no quiero verte sufrir.
-Por favor Frank, ya vete.
-De acuerdo, de acuerdo. Te veo luego.

Me quité mi abrigo y me desplomé en mi silla ¿qué iba a hacer ahora?¿cómo podría concentrarme? Sabía que algo como esto pasaría, sabía que lo bueno no duraría por mucho tiempo, sabía que no tenía que decir que lo quería pero no deja de doler aún así.
No pude dilatarlo más y comencé a llorar, me parecía absurdo llorar por un hombre después de haber llorado por perder a mi hija pero en realidad perdía mucho más que a un hombre, perdía amor, perdía una familia, perdía una oportunidad.
Fui a mi baño y me lavé la cara para poder comenzar a trabajar. Mi cabeza punzaba del dolor después de haber llorado tanto pero hice el intento de concentrarme. El día se me hizo interminable y lo único que quería era poder llegar a casa a descansar. Cuando la hora de salida llegó agradecí internamente no haberme cruzado con Mark en todo el día, tomé mis cosas y volví a emprender el camino hasta mi casa.
Cuando quedaban solo unas pocas cuadras para llegar mi celular sonó con un mensaje de Mark, tuve miedo de abrirlo pero ya no había nada más que perder:

"Escribo para avisarte que mañana será el cumpleaños de Isabella por si piensas ir. Ten cuidado en la calle"

Así de breve y seco fue su mensaje. No tenía ánimo para disfraz, no tenía ánimo para niños, no tenía ánimo para fiesta pero aún así no quería decepcionar a Bel en su cumpleaños por lo que tragaría mi orgullo e iría a su fiesta.
No contesté el mensaje de Mark, una vez calmada en casa decidí llamar a Christine para asegurarme que se encontraba bien que era lo que en realidad importaba más allá de todo.

-¿Hola?- Dijo ella.
-Chris...
-Hola Lexie.
-¿Cómo estás?
-Podría estar mejor.
-¿Cómo pudiste haber hecho eso Chris?¿En qué estabas pensando?
-Por favor Lexie. No tú también ya bastante tuve aguantando a Jacob y el tío Mark.
-Y con mucha razón, ¿cómo puedes recurrir a eso viendo lo que le ocurrió a tu madre?
-Fue un momento de debilidad.
-¿Debilidad? Por favor Chris a mí con esas excusas no.
-Está bien, el chico me gusta y quería agradarle. Es el chico malo por así decirlo y me dió para probar corriendo la mala suerte de que la policía nos atrapara y de allí mi estupidez ¿contenta?
-No, no podría estar contenta Christine. Mira lo que ha ocurrido.
-¿El tío Mark se enojó contigo verdad?
-Sí.
-Por mi culpa.
-No Chris, tú no me obligaste a mentir.
-No, pero te suplique.
-Ya está hecho.
-No, yo lo arraglaré.
-Las cosas ya se dijeron y las heridas ya están hechas.
-¿Tan grave?
-Sí.
-No quiero verlos separados.
-Ya no te preocupes por eso pero prométeme que te cuidarás y no volverás a hacer algo así de estúpido de nuevo.
-Lo prometo.
-De acuerdo, te llamaré pronto.
-Está bien...y Lexie...
-¿Sí?
-No pierdas las esperanzas.
-Ya veremos que sucede. Adiós.
-Adiós Lex.

Corté la llamada y más tranquila al saber que lo de Chris no había sido más que un susto volví a mi habitación. Me sentía sola, cómo si la protección que hasta hace poco sentía que me envolvía se hubiera esfumado, sin mi mejor amiga, sin Mark, sin mi familia, sin ningún apoyo excepto Frank que lo único que quería era alejarme de Mark.
Preparé algo rápido de cenar y luego de haber limpiado busqué dentro de mi armario el vestido que había comprado para el tercer cumpleaños de Charlotte que serviría como disfraz de princesa.
Dejé todo alistado para la mañana siguiente e inmediatamente me fui a dormir.
Cuando desperté tenía otro mensaje de Mark igual de distante que el mensaje anterior.

"La fiesta será en casa."

No podría cambiarme en su casa por lo que tuve que aguantar la vergüenza y salí a la calle con el vestido ya puesto. Pedí un taxi en la esquina de mi casa y pude ver como el conductor me sonreía por el espejo retrovisor.

-Bonita princesa.- Dijo el hombre cariñosamente ya que era un hombre grande que podría pasar fácilmente por mi padre.
-Gracias.- Dije tímidamente.
-¿Pero esa cara?
-Una pelea.
-¿Con tu príncipe?
-Algo así.
-Déjame decirte algo princesa. Algún día tuve tu edad y perdí al gran amor de mi vida por una tonta pelea, nunca más volví a verla y no hay momento en el día a día que no me acuerde de ella. Aprovecha tu oportunidad, no la desperdicies. Lucha por lo que quieres.
-Es todo tan difícil.
-Por supuesto que sí.
-Haré el intento.
-Bien así me gusta.

El trayecto hasta la casa de Mark con el taxista hizo que me relajara. El hombre fue muy amable conmigo y su historia de vida me conmovió.
Al llegar me recordó que siguiera su consejo y luego de agradecerle bajé del auto.
Tomé un par de respiraciones y toqué timbre. Esperé unos minutos hasta que la puerta se abrió pero no venía a nadie hasta que bajé mi vista.

-Vinisteeee y de princesaaa.- Dijo Bel abrazando mis piernas.
-Claro que sí. Feliz cumpleaños pequeña. Toma tu regalo.
-Iuuupi un regalo.

Ya tenía pensado que Bel querría lo mejor para su nuevo perro por lo que elegí comprarle el juego de platos y su cucha.

-¡Wow! Es para mi perritooo.
-Sí lo es.
-Gracias Lexie.
-De nada.
-Ven al patio, mis amigas van a querer verte. Recuerda que eres una princesa.
-Por supuesto.

Salimos al patio y creí morir al ver a Mark vestido de Superman.




-Mira paaapi, Lexie ha venido.- Dijo Bel entusiasmada.
-Hola Lexie.- Dijo él haciendo un amago de sonrisa.
-Hola Mark.
-Papi, ¿por qué estás así con Lexie?
-No es nada cariño.
-Está bien, voy a ir a jugar con Jim.
-Diviértete.- Dijimos Mark y yo al únisono encontrándonos con nuestras miradas.
-Gracias por haber venido.- Dijo una vez que estuvimos solos.
-No iba a dejarla.
-Claro...bueno iré a ver la comida.
-De acuerdo.
-Adiós.
-Adiós.

¿Adiós?¿Iré a ver la comida? Esto tenía que ser una maldita broma. Cómo luego de haber tenido tanta conexión y de que el haya dicho que me quería podíamos pasar a estar tan distantes. Sé que metí la pata con Christine pero ¿en verdad fue para tanto? Terminar todo de una manera abrupta por el simple hecho de creer que estaba ayudando a su sobrina me parecía absurdo.
Con el mal humor instalado en mí traté de poner una sonrisa para no arruinarle el cumpleaños a Bel y actué por unos minutos de princesa con el resto de los niños.
Luego de que se sacaran fotos conmigo y peinar a las niñas Bel se acercó hasta mí.

-Lexie, ¿puedo preguntarte algo?- Dijo ella.





-Claro pequeña.
-¿Por qué tú y papi están mal?
-No estamos mal cielo.
-Soy chiquita pero no boba.
-Sé que eres una niña muy inteligente.
-No me cambies de tema.
-Y si que lo eres.- Dije riendo.-Está bien, papi y yo tuvimos una discusión.
-¿Fue por mi culpa?
-No cariño, claro que no.
-¿Entonces por qué?
-Una pelea tonta.
-¿Pero volverás a estar con papi?
-No lo sé.
-Yo quiero que estés con papi. Papi es feliz contigo y yo también.- Los ojos se me llenaron de lágrimas al pensar en toda la ilusión que había puesto en Mark y su familia, y que rápidamente se estaba esfumando.
-Yo también soy feliz con ustedes.
-¿Entonces por qué no están juntos?
-No lo sé.

Bel se acurrucó en mis brazos y me dio un fuerte abrazo, ya no pude aguantar las lágrimas y volví a llorar. Quería quedarme más tiempo por Bel pero simplemente estaba agotado emocionalmente. Me disculpé con ella por tener que irme antes y volví rápido a mi casa.
Al entrar me quité el vestido de un tirón y tirando todas las cosas entré a mi cuarto para llorar desconsoladamente. Me sentía desgarrada por dentro, sabía que no podría hacerle frente a otra decepción. A esto era a lo que tanto temía y de lo que trataba de protegerme.
Iba a acostarme en la cama cuando escuché ruidos en el living. Tomé un libro pesado en el caso de que fuera un delincuente y tuviera que pegarle con algo contundente. 
Fui a paso sigiloso hasta el lugar del que procedía el ruido y me llevé una sorpresa al ver a Mark allí con una foto de Charlotte y mía en sus manos.
Al verlo me llenó de ira y a punto de colapsar le quité la foto.




-¿¡Por qué miras eso!?- Grité.
-¿Lexie?- Preguntó asustado.
-¿Qué demonios haces aquí?
-Lexie, por Dios ¿qué te ocurre?
-¡Quiero que te vayas!¡Sal de mi casa ahora!¡Sal de mi vida!- Dije sin parar de llorar.
-Lexie, amor, tranquila. Tranquila.
-¿Amor?¿Tranquila? Tienes que ser una maldita broma.
-De acuerdo, de acuerdo. Sé que me he pasado de la raya pero no pensé que te había afectado tanto.
-¿Que no me había afectado tanto? Maldito estúpido idiota. Te dije que tenía miedo a una relación, te dije que tenía miedo a perderlo todo, te dije que no quería encariñarme con Bel, te deposité mi confianza sabiendo todo lo que había perdido y aún así crees que no me afecta lo que pase entre nosotros. Estoy destrozada Mark. Destrozada. ¿Puedes entender eso?
-Shh, lo siento. Lo siento.-Dijo atrayéndome a sus brazos, brindándome ese calor que tanto necesitaba.- Soy un imbécil lo sé. Puedes gritarme y todo lo que quieras. Me enojé. No quería que Chris pasara por lo mismo que Amy. Sé que no le harías daño. La ira me cegó. Te quiero más que a cualquier cosa y no quiero tenerte lejos.
-Te odio.
-Lo sé y yo te quiero mucho. ¿Podrás perdonarme?
-No lo sé.
-¿Por favor? Me he caminado todas estas cuadras en traje de superheroe para llegar a ti.
-Te ves sexy así.- Dije sonriendo.
-Esperaba que conservaras tu vestido pero así nos ahorramos un paso.
-¿Y cómo estás tan seguro de que voy a aceptar?
-Por esto.

Su boca se estampó en la mía y volví a cobrar el aliento cuando sus labios comenzaron ese sensual baile que hacen cada vez que me besan. Sentí que renacía en ese momento. Así volví a la vida.




-¿Y bien?¿Estoy perdonado?
-Mmm creo que sí.
-Lo sabía. Por más que quisiera tenerte ahora mismo para mí te pediría si vienes conmigo a terminar con el cumpleaños de Bel.
-Claro. Deja que me ponga el vestido.
-Yo te ayudo.

Luego de veinte minutos en los que Mark "me ayudó", por así decirlo, con mi vestido salimos camino a su casa.
Cuando Bel nos vió a Mark y a mí de la mano vino corriendo hasta nosotros y dijo:

-Siii, este es mi mejor regalo.
-Te queremos pequeña, feliz cumpleaños.- Dijimos ambos.

Nos dimos un fuerte abrazo los tres y una sonrisa volvió a mi rostro. Esta ya se había convertido en mi pequeña familia sin darme cuenta.
Pasamos una hermosa tarde juntos, amigos y familia de ellos comenzó a llegar con el correr de las horas y una vez que el cumpleaños terminó acostamos a Bel en su cama mientras Mark y yo ordenábamos el desastre.
Cuando terminamos nos desplomamos sobre el sillón, Mark tomó mi mano y dijo:

-Gracias.
-¿Por qué?
-Por haberme perdonado, por permanecer aún a mi lado.
-No me lo agradezcas, gracias a ti por no rendirte.
-¿Cómo podría? Ya a esta altura no veo una vida sin ti.
-¿Lo dices en serio?
-Por supuesto.

Nos dimos un delicado beso y acurrucándome en sus brazos coloqué mi cabeza en su cuello para poder dormir.