lunes, 1 de septiembre de 2014

Capítulo 18

Mark

Creo que la sonrisa que tenía estampada en la cara no tendría comparación a la de un niño en una tienda de dulces. Ver a mi hija tan contenta por el simple hecho de que Lexie haya aceptado que fuera a su casa, me llenó de ternura. Como van las cosas no creo que tarden mucho en acercarse mis dos princesas. Con cada encuentro que tienen me termino sorprendiendo gratamente. Creo que Lexie puede mucho más que un simple acercamiento con una niña, estoy seguro que solo necesita tiempo para sanar sus heridas y seguir adelante, y por supuesto estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario para que pueda completar todo ese proceso. Lexie me dedicó una dulce sonrisa y los cuatro tuvimos entre risas e historias una muy buena cena.

-Niños, ¿por qué no van a jugar al living mientras yo ayudo a Mark con los platos?- Dijo Lexie cuando terminamos de comer.
-Está bien.- Dijo Bel. Salieron corriendo de la cocina y nos dejaron a ambos solos.
-Gracias.- Dije impulsivamente.
-¿Por qué?
-Por todo esto que estás haciendo, sé que te cuesta muchísimo y admiro tu fuerza.
-No tienes nada que agradecer, si lo hago es porque puedo.- Le sonreí como respuesta.- Yo lavo y tu secas, ¿qué dices?
-Buena idea, usualmente soy el que lava, seca y limpia.
-Mmm debería plantearme que vengas una vez a la semana a casa.-Dijo con su típica sonrisa de burla.
-Mientras no sea para limpiar...
-Uff que lástima, esa era la idea.
Abrí la canilla y la salpiqué con el agua como venganza por su broma.
-¡Oye!- Dijo ella
-Modera esa boca que tienes.- Dije entre risas.
Lexie no se quedó de brazos cruzados y haciendo espuma con el jabón y el agua me lo arrojó en mi camisa.
-¡Ah no, de esta no te salvas Lexie Clark!
Comenzamos una batalla campal entre agua y jabón, el piso se había vuelto resbaladizo de todo lo que caía por lo que tuvimos varias caídas. Eran tantos los gritos y risas que mi hija y Jim no tardaron mucho en llegar.
-Iuuuuuuupi guerra de agua.- Dijeron ambos al unísono.
Como dos salvajes, comenzaron a atacarnos y con Lexie formamos otro equipo para alcanzarlos a ellos. No sé si habrán pasado horas o minutos con este juego pero estaba tan feliz que hubiera querido que no terminase nunca. Esto era lo que quería para mi vida, una vida llena de risas y felicidad. Eso es lo que me da Lexie y por lo tanto no pienso dejar escapar.
Los cuatro estábamos agotados, yo subí a bañar a los niños y acostarlos en las camas ya que el padre de Jim me llamó para avisarme que estaba demorado, no me quedó otra opción que decirle que no se preocupara que yo lo llevaría a su hijo al otro día a su casa. Lexie se quedó en la cocina a limpiar el desastre que habíamos dejado.
Al acostar a mi hija en su cama y darle su beso de buenas noches me dijo:
-Papi, me gusta Lexie, es muy divertida.
-¿Lo es, cierto?
-Sí, me gustaría que fuera tu novia.
-A mi también princesa, pero no soy quién para decidirlo.
-¿Tal vez pueda ayudar?
-No pequeña, si Lexie quiere estar a mi lado lo estará y sino bueno...será su decisión.
-Yo creo que si va a querer.
-Esperemos que así sea entonces. Bueno, a dormir señorita. Jim ya está dormido sólo faltas tú.
-Jim es un niñito. No es grande como yo que aguanta estar despierta.
-Bueno señorita grande ya es hora de cerrar esos ojitos. Descansa princesa.
-Buenas noches papi.
Dejé a mi hija durmiendo muy contento después de su comentario sobre Lexie. Bajé las escaleras y me sorprendí cuando al llegar la cocina brillaba de reluciente y me esperaba con una taza de café.
-Definitivamente hace falta una mujer en esta casa.- Dije más en voz alta que para mis adentros.
Lexie se sonrojó por mi comentario.
-¿Se durmieron los niños?
-Sí, estaban agotados.
-Me imagino, yo también lo estoy.
-¿Quieres quedarte a dormir?
-No, está bien Mark. No quiero dejar sola a Chris.
-Sí, estoy de acuerdo. ¿Por qué no te das un baño? Puedo prestarte una camisa y luego te llevo a tu casa que ya es tarde.
-Está bien.

Acompañé a Lexie hasta mi habitación para que se bañara, le di todo lo necesario y la esperé recostado en mi cama. No voy a negar que quería romper esa maldita puerta, meterme de lleno en el baño y hacerla mía. Pero todo lleva su tiempo y hasta que no esté seguro que eso es lo que quiere Lexie no me arriesgaré, no quiero perderla. 
No tardó más de quince minutos, salió del baño solo con mi camisa puesta. Definitivamente es un ángel. Se ponga lo que se ponga siempre es hermosa y el hecho de verla con algo mío me invadió de felicidad.
Ella vino directamente hacia mí y se recostó a mi lado.
-No puedo dejar de pensar en tí.- Dijo en un suspiro




-¿Qué?
-Eso Mark, ¿qué me hiciste?¿todo lo que he pensado en el día has sido tú?¿desde cuándo sólo tengo pensamientos de un hombre?
-Esa respuesta sólo la tienes tú mi ángel, pero déjame decirte que a mí también me pasa lo mismo.
No dijimos nada por unos minutos hasta que Lex habló.
-Tu hermana es agradable.
-Yo también lo pienso, sólo me gustaría que pudiera ser así todo el tiempo.¿Estuvo lúcida?
-Sí, bastante.
-Eso es bueno, un progreso.
-Ella me contó su historia.
-¿Lo hizo?
-Sí.
-Wow, no suele abrirse tanto a la gente.
-Quizás le inspiré confianza...
-Por supuesto que sí, mira esa cara hermosa que tienes.
Ella me tomó por la cintura y me atrajo en un abrazo. Escondió su cabeza en mi cuello dándome suaves besos mientras yo besaba su cabeza y acariciaba su espalda. No podría seguir teniéndola así por mucho más tiempo por lo que tuve que pedirle que se detuviera.
-Lex...de verdad me estoy controlando. Lo siento, pero es una tortura.
-Ups, lo siento.- Dijo mirando hacia mi pantalón.- Debería ir yendo, ¿me llevas?
-Primero que nada no lo sientas y segundo de acuerdo iré por las llaves.
Le di un suave beso en sus labios y fui en busca de las llaves del auto, luego de que terminó de cambiarse la llevé a su casa. No quise entrar a ver a Chris por si se había quedado dormida. Quedamos en vernos al otro día en la oficina y planear algo para hacer en la noche ya que sería viernes. Me despedí con un delicado beso y volví lo más rápido a casa ya que los niños habían quedado solos.

A la mañana siguiente, fui al cuarto de Bel, y quise pegar el grito en el cielo cuando vi al niño al lado de su cama mirando fijamente a mi princesa.
-¿Qué es lo que crees que haces Jim?- Dije lo más calmado que pude pero demostrando mi furia con mis ojos.
-Yo...lo siento...papá de Bel....es que estaba mirando cómo dormía.- Dijo el niño claramente asustado. Diablos, no quería asustarlo pero estaba realmente molesto.
-¿Nunca has visto a alguien dormir?
-Sí, es que ella....ella...ella es muy linda.
-Oh por Dios, tienes cuatro años deben gustarte los juguetes no las niñas.
-Pues a mi me gusta Bel.- Dijo frunciendo el ceño, ahora él estaba enojado.
-Está bien Jim, noto que te gusta Bel pero que te quede claro son solo amigos ¿entendido?
-Sí.- Dijo apenado- Bel no quiere ser mi novia pero si ella me dice un día que sí va a ser mi novia.- Dijo cruzándose de brazos.
-Muy bien. Entonces me aseguraré de que eso no pase.- El niño me estaba empezando a caerme bien a pesar de que no pienso dejar que se acerque a mi hija me gusta que esté dispuesto a enfrentarse a mí con solo 4 años.

Me acerqué a Bel y con suaves besos en su cara la fui despertando. Ella se despertó entre risas. Desde que era una pequeña bebita reía cuando la despertaba a besos.
-Paaaaapi, me haces cosquillas.- Dijo riendo.
-Buenos días mi princesa hermosa, hora de levantarse. 
-¿Y Jim?
-Está en el baño.- Contesté frustrado.
-Bien.
-Iré a hacer el desayuno, no demoren que debo llevar a Jim a la casa y luego a ti al jardín.
-Está bien papi.
Preparé un amplio desayuno para los niños, cereales, frutas, leche, jugos, galletas y tostadas.
-Wow papi, esto se ve rico.- Dijo mi hija.
-Coman lo que quieran iré a cambiarme y los llevo ¿de acuerdo?
-Sí papi.
Le lancé una mirada de advertencia a Jim y subí a mi habitación, me duché rápidamente y me cambié para la oficina. Tomé mis papeles y maletín del estudio, y bajé con los niños.
-¿Están listos?
-Sí.- Dijeron ambos.
-Bien, andando entonces.
Estaba por cerrar la puerta de casa cuando vi al oso de peluche de Bel en el piso, jamás sale sin él y estaba muy seguro que lloraría en el jardín si no lo tuviera con ella.
-Bel...¿no te olvidas algo?- Dije desde la entrada.
-No, papi.
-Entra conmigo.
Ambos entramos y dejé que revisara.
-No papi, no me olvido nada.
Tomé el muñeco en mis manos y dije:
-¿No te olvidas esto?



-¡Mi osito Max!
-Ya ves, que si te olvidabas algo.
-Gracias papi.- Dijo abrazándome.
-De nada pequeña, andando.
Llevé a Jim a su casa, su padre me agradeció repetidas veces y luego de que me despedí de ellos llevé a Bel a la escuela.

Ya estaba retrasado para la empresa, pero no tenía más opción. Uno de los empleados del estacionamiento de encargó de estacionar mi auto y yo subí rápidamente a mi planta. La Sra. Mitchell me esperaba con mi café en sus manos.
-Gracias, Sra. Mitchell ¿qué haría sin usted?- Dije dándole un beso en su mejilla.
-¡Oh, joven Turner no diga tonterías!- Dijo sonrojándose.
-¿Qué tenemos para hoy?
-Bien, hoy tiene una reunión programada para las tres de la tarde.
-¿Sólo eso?
-Sí y varias cuentas que quedan por revisar.
-Bien, eso podré pedírselo a la Srta. Clark.
-Sí, aunque ella tiene una gran cantidad de contratos en el día de hoy. 
-¿Y eso por qué?
-No sabría decirle, eso es lo que no han dejado en recepción.
-De acuerdo, luego investigaré. Gracias.
-No hay de qué.
Me preguntaba quién habría sido el desgraciado que puso todo el peso encima de Lexie, se me ocurrían miles de opciones y no tardaría mucho en averiguarlo.
Antes de entrar a mi oficina pasé a ver a Lexie.
-Hola mi ángel.
-Hola Mark.- Dijo con los ojos iluminados.
-Me dijeron que te han dado mucho trabajo.
-Sí, pero está bien para algo me pagan.
-Te pagan por cierta cantidad de horas, no quiero que te quedes hasta tarde por esto ¿entendido?
-Sí mi capitán.
-Muy graciosa. No olvides qué hoy tenemos planes.
-¿A dónde iremos?
-Es una sorpresa.
-¿Sabes que mi madre tuvo que retrasar el vuelo dos días más porque cierta persona me ha raptado?
-Espero no ser esa persona.
-Que curioso porque si eres tú y no se irá hasta que conversen.
-De acuerdo, quedaré con ella este fin de semana. ¿Está bien?
-Por mi sí, ¿Cómo debo vestir hoy?
-Si fuera por mí ya sabes como me gustaría verte.- Dije guiñándole un ojo.
-¡Mark!- Chilló ella.
-Es broma.Vístete cómoda.
-De acuerdo.
-Te dejo trabajar, estaré en mi oficina hasta las tres.
-¿Por qué?
-Tengo una reunión luego.
-Oh, de acuerdo.
-¿Tenías algo en mente?
-No...- Me reí por su cara.
-Te veo luego Lex.
-Adiós.

Me metí en mi oficina a terminar los papeles para la reunión de la tarde y revisé las cuentas pendientes. De verdad necesitaba de la ayuda de Lexie, es una luz para los números pero bastante tenía con todo lo que debía hacer para hoy.
Al mediodía mi padre se acercó a mi oficina.
-Hola Mark.-Dijo sentándose en frente mío.
-Hola papá.
-¿Cómo vas con lo de la reunión?
-Bien.
-Hijo, me han llegado rumores.
-¿Rumores de qué?
-De que sales con Lexie Clark.
-Eso no es verdad, y si lo fuera ¿qué problema hay?
-Sabes bien las reglas de la empresa.
-¿No relaciones entre empleados?¿Estás de broma? La mitad se tira a la otra mitad en los baños y la cocina.
-No es de mi incumbencia, pero algún día serás el jefe. No puedes enredarte con ella.
-Déjame decirte algo. Me gusta Lexie Clark, no estuve con ella si es lo que te preocupa pero planeo estarlo y si eso implica no ser el jefe o no estar en la empresa de acuerdo no me importa.
-¡Mark Turner! Eres una deshonra para tu familia, tiras todo a la borda por una mujer que solo quiere el dinero.
-¡No te atrevas a hablar mal de ella!.- Dije poniéndome de pie.- Ahora ya sé quien le dió todos esos contratos.
-¿De qué rayos hablas?
-Tú le diste una pila de contratos para corregir hoy.
-Yo no he hecho eso pero no le vendría mal.
-No pararé hasta descubrir quién rayos fue.
-Haz lo que quieras Mark pero llegas a meterte en un lío en la empresa por esa chica y las pagarás.
-¿Ah si?¿Y que me piensas hacer?
-No me busques Mark porque me vas a encontrar.
-Hace mucho tiempo que ya no me asustas.
-Deberías replanteartelo entonces.
-Vete por favor.
-Hablar contigo es siempre lo mismo.
-Entonces tómate un tiempo para pensar antes de venir aquí.
-Lo tendré en cuenta la próxima vez. No digas que no te lo avisé Mark. Esa chica te destruirá.

Sin más se fue, quería golpearlo en la cara por haber hablado así de Lexie. Demonios, nadie sabe lo dulce y buena persona que es. Ya la conozco y sé que no haría nada para perjudicarme.
Los empresarios llegaron a la hora pactada, tenía un humor de perros y quería terminar cuanto antes esta maldita reunión para irme y llevarme a Lexie lejos de este maldito infierno.
La reunión fue exitosa y todos llegamos a un acuerdo. Programamos la siguiente y última reunión para el próximo mes y cerrar finalmente el contrato.
Me despedí de los empresarios, tomé mi maletín y bajé en busca de Lexie ya que habíamos quedado en que me esperaría en la entrada de la empresa.
Al bajar vi que ella estaba con un hombre pero la furia creció dentro de mí cuando pude ver que ese hombre no era nada más ni nada menos que James.





-¿Todo bien Lexie?- Dije cuando llegué a su lado.
-Sí Mark, todo bien. James se va ahora mismo.
-No pierdes el tiempo preciosa. No digas que no te lo advertí.- Se dió la vuelta y se fue, sentí una puntada en mi estómago al ver que él era la maldita razón por la que Lexie no quería que la llamara así. La tomé de la mano y la llevé hasta el auto sin decir una palabra. Subimos y antes de arrancar, me giré para hablar con ella.


-¿Estás bien Lex?
-Sí.
-¿Qué ocurrió allí?
-Nada por lo que debas preocuparte.
-Vamos Lex, puedes confiar en mí.
-Me amenazó diciéndome que yo no lo conozco enojado todavía que yo soy suya para siempre, que lo juramos frente a un altar y que debo cumplir con mi promesa. Dijo que debo alejarme de ti o conoceré las consecuencias.
-Sabes que no debes hacerle caso ¿verdad? Yo voy a cuidar de ti.
-Lo sé Mark, no voy a alejarme de ti porque él lo diga. Pero no deja de asustar lo que dice. 
-Tranquila mi ángel, vamos a estar bien. No quiero que estemos ni un instante separados. No aguanto esas ganas continuas que tengo de correr a tus brazos para abrazarte, besarte, acurrucarme contigo, acariciar tu piel. Me mata no tenerte a mi lado.
-Asombrosamente yo tampoco quiero estar separada de ti Mark. Quiero estar contigo.
-Más cosas lindas están saliendo de tus labios. Creo que te estoy transformando.
-Eso parece. Todo lo que elegí en mi vida al parecer estuvo mal y ahora creo que por fin estoy tomando una buena decisión.
-Habrás cometido errores pero esos errores son los que te llevaron a ser la maravillosa mujer que eres hoy.
-No sé como lo haces, soy un desastre. La peor persona con quién tener una relación.
-Shhh, cállate. No puedo escucharte decir eso.
Le di un beso para tranquilizarla luego de tanto estrés y la llevé hasta su casa para que se cambiara. Yo me quedé hablando con Chris que no paró de darme consejos sobre cómo tratar a Lexie, lo que me causó risa porque en verdad aprendió a conocerla en el tiempo que pasó con ella.
-¿Pueden dejar de hablar de mí?- Dijo Lexie cuando terminó. Bajó de las escaleras tan casual pero hermosa, su sonrisa la iluminaba y allí supe que esa sonrisa era la que siempre quería ver al despertar durante el resto de mi vida.
-Estás preciosa.- Dije.
-Gracias.- Dijo sonrojándose, me encanta que a pesar de su carácter fuerte y duro pueda sonrojarse por simples comentarios.
-Vayan tortolitos. Yo cuido la casa.
Nos despedimos de Chris y encendí el auto para llevar a mi ángel al lugar planeado. No había por qué preocuparse, no teníamos trabajo al día siguiente y mi hija se había quedado con Jacob. La noche era para disfrutarla y era lo que planeaba hacer. Tranquilos y sin prisa.

lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 17


Lexie

Quedé petrificada en mi lugar luego de que dijera las palabras mágicas "Tú y yo nos vamos a casar". Apenas hace unas pocas horas pude decidirme sobre darnos la oportunidad de conocernos y él ya piensa en el casamiento. Definitivamente voy a enloquecer con este hombre.
-¿Qué ocurre?-Dijo Mark notando mi parálisis.
-Tú...
-¿Es por lo que acabo de decir?- Solo asentí.-Tranquila Lexie, no te lo estoy pidiendo pero estoy seguro de que lo nuestro va por buen camino.
-¿Y qué es lo nuestro?
-Tú me dirás cuando estés lista.
-¿Y si nunca logro estar lista?
-Entonces te esperaré el tiempo que haga falta.
Me acerqué para abrazarlo y apoye mi cabeza en su hombro, un hombre así no se encuentra todos los días y no quiero dejarlo escapar por ser tan terca. El se acostumbró a mi abrazo y acarició mi espalda para tranquilizarme.
-¿Mejor ahora?- Dijo después de un par de minutos abrazados.
-Mucho.
-Me alegro mi ángel rubio.
-¿Qué?
-He decidido que en vez de llamarte por la palabra p te diré mi ángel rubio, así es como siempre te he visto. Mi ángel rubio.
-Es muy largo, ¿por qué no solo Lex?
-Te llamaré Lex y mi ángel. ¿Qué dices?
-Me parece bien, aunque demasiado empalagoso.
-Es lo que hay, aprende a conformarte.
-De acuerdo, si no queda otra opción...
-Ahora pongámonos a trabajar que hay mucho por hacer o mandaré todo al diablo y te secuestraré.
-No es necesario, ya comienzo con los contratos.
Ambos reímos y trabajamos juntos el resto del día no sin interrumpirnos por un par de besos y caricias.

Como cada semana Mark me dejó en casa aunque antes de retirarse pasó a ver a Christine. Tomamos los tres juntos el té y así Mark pudo enterarse de cómo iban las cosas en la escuela ya que él es quien paga sus estudios como tutor legal. La noche caía y él se marchó dándome uno de sus perfectos besos.
Cuando quedamos a solas Chris me atacó a preguntas
-¡Díos mío! Estás saliendo con el tío Mark, son novios, lo sabía. ¿Debo llamarte Lex o tía?. Santo cielo, esto es genial.
-Para Chris, no somos novios.
-Claro y yo soy la mujer maravilla. Vamos, Lex. Si ustedes no son novios hoy, lo serán mañana, los observo cuando están juntos parecen dos adolescentes y mira la cara que tienes después de ese beso que acaba de darte.
-Habló la anciana.
-Yo solo digo lo que veo...
-Bueno, suficiente.
-Hey, no te enojes.
-Lo siento, es que me incomoda hablar de Mark.
-De acuerdo...no toco más el tema, sólo quiero decirte que me gustaría que fueras parte de la familia.
-Gracias por eso Chris.- Dije sonriéndole, iba a echar muchísimo de menos su compañía cuando se fuera- ¿Estás de acuerdo con lo de irte a vivir con Jacob un tiempo?
-Me agrada Jacob, lo veo muy compenetrado en querer ayudarnos y eso me gusta. Hace mucho nadie se preocupaba por ella sacando de lado al tío Mark. Quiero que mamá tenga una vida normal, quiero que pueda disfrutar de la vida, que tenga amigas, que pueda conocer a su sobrina, que disfrute del amor, que me de consejos, simplemente quiero que tenga la oportunidad de ser feliz.
-Te entiendo, es tu madre por supuesto que es lo que quieres para ella y yo creo que con la ayuda de todos ella va a poder salir adelante.
-Eso espero.
-No lo dudes y yo voy ayudar.
-¿En serio?
-Sí, mañana iré a visitarla por la tarde.
-Gracias, Lex.
-Shh ni lo digas.
-En serio me alegra haberte conocido, en todo este tiempo que llevo conociéndote te ganaste un lugar muy importante en mi vida. Eres excelente como persona y no dudo que seas una madre estupenda.
-Pero no lo soy, no soy madre.- Dije bajando la cabeza para contener las lágrimas que no quería derramar.
-Sí que lo eres, tu hija habrá partido. Estará en un lugar mejor, pero eso no quita que haya dejado de ser tu hija. Siempre será tuya.

No aguanté más y solté el llanto que tanto venía conteniendo, Chris vino de inmediato a mi lado y me atrajo en un fuerte abrazo.
-Shh, tranquila, lo siento. No quería hacerte llorar.- Dijo mientras acariciaba mi pelo.
-Lloro de nostalgia Chris, lo que has dicho es hermoso. Este último tiempo la sentí muy presente, la extraño horrores pero sé que no puedo cambiar nada.
-Si puedes, puedes darte la oportunidad de ser feliz nuevamente. Es lo que ella querría como yo lo quiero para mi madre. Te mereces cosas buenas pero no dejas que entren a tu vida, tu hija siempre va a estar contigo. Esté dónde esté me imagino que debe estar sonriendo en estos momentos.
-Gracias por las cosas que has dicho, necesitaba escucharlo de alguien.
-Al menos pude ayudar en algo en mi estadía.- Dijo sonriendo.
-Más de lo que crees.
-¿Vemos una película y pedimos helado?
-Idea perfecta, voy por el número.
Buscamos dentro de la caja de películas alguna comedia que nos levantara el ánimo, después de nuestra charla que involucró tantos sentimientos una romántica nos deprimiría más y tampoco estábamos para ver una de acción o terror. Vaciamos ambos potes de helado y una vez llenas nos fuimos a nuestros cuartos.
Me dormí pensando en lo rápido que venían sucediendo todas las cosas, en lo rápido que venían cambiando mis sentimientos y emociones, en lo rápido que Mark se estaba metiendo en mi vida, y aunque no sepa cómo terminará todo espero que no me traiga más complicaciones.
El calor que siento me despierta, me cuesta abrir los ojos y tener que levantarme. Sonrío por el sueño que tuve en la noche. Uno que muy pronto me gustaría revivir. ¿Quién aparecía en él? Fácil, Mark. Cuando finalmente logro despertarme me doy cuenta que el calor no proviene ni del sol que entra por la ventana ni de mi habitación. 



Sonrío porque al darme la vuelta en la cama veo la imagen de Mark, el sueño me dejó afectada. Sin embargo lanzo un grito cuando descubro que no es nada de mi imaginación. Mark está aquí. En mi cama.
Él se despierta sobresaltado por mi grito.
-¿Qué?¿Qué?¿Qué ocurre?
-¿Qué estás haciendo?
-Oh yo...lo siento. Un pajarito me contó que no estabas muy bien.
-¿Chris te llamó?
-Solo quería que estuvieras bien.
-Y lo estoy.
-¿De verdad?
-Sí, solo que tuvimos una charla muy emocional que me trajo muchos recuerdos.
-¿Puedo abrazarte?
-Mmm...¿si?
-Ven aquí.
Me acurruqué en su cálido pecho, me sentí segura en sus brazos como si perteneciera a él. Sus manos viajaban hacia arriba y hacia bajo por mis brazos, erizando cada centímetro de mi piel. Él me dio un suave beso en la cabeza y dijo:
-Lex, quiero que sepas que puedes contar conmigo. No importa la hora que sea, quiero que estés bien y si algo te entristece quiero que puedas abrirte y hablarlo conmigo. Quiero poder consolarte cuando te sientas mal, estar para apoyarte o incluso si estás aburrida. Lo que sea, siempre que necesites de mí sólo aprietas una tecla de tu celular y listo.
-No sé que decirte sinceramente.
-Que eso es lo que harás.
-Esto es muy nuevo para mí, jamás dependí de alguien.
-No se trata de dependencia sino del hecho de que ahora cuentas con alguien que se preocupa por tu bienestar y quiere pasar contigo el mayor tiempo posible.
-¿Eso es así?- Dije sonriéndole.
-¿Y lo dudas?
-Creo que ya no.
Me aferré más a su cuerpo y cerré los ojos para hacer uso del resto de mis sentidos. Llenarme de su aroma perfecto para conservarlo en mis noches, sentir su suave piel bajo mis manos, escuchar el latido de su corazón repiqueteando contra su pecho, probar el dulce sabor de sus labios en un beso perfecto. Mark me volverá loca, no caben dudas.
-Mark...
-¿Si?
-De verdad quiero que lo nuestro funcione, me haces bien. Estás sanándome de alguna manera y sacas la parte más linda de mí. Hasta hace muy poco tiempo podría haber sido considerada como un monstruo sin sentimientos.- Mark bajó la cabeza y reprimió la risa.
-¿Qué es lo que te causa gracia?
-Era lo que yo pensaba.
-Bueno saberlo.- Dije dándole un puñetazo en su brazo.
-Auch.-Dije pasando su mano sobre el lugar donde recibió el golpe.
-¿Ahora piensas lo mismo?
-Por supuesto que no, pienso que eres una mujer increíble llena de amor que por las injusticias de la vida perdió mucho pero estoy dispuesto a darte todo.
-Ya basta de decirme esas cosas.
-¿Qué cosas?
-Esas cosas tiernas que se te ocurren.
-Es sólo lo que siento, quizás algún día tengas algo lindo para decirme y eso nunca lo voy a olvidar.
-Espera sentado. No va a ocurrir.
-No pierdo las esperanzas.
Desayunamos juntos y nos fuimos hasta la oficina en su auto.

Al llegar, cientos de pares de ojos estaban acechándonos y no pasarían más de unos minutos para que los chismes corrieran por la empresa.
Mark notó mi nerviosismo y tomando control de la situación se dirigió hacia todos los empleados diciendo:
-¿Se les paga por no hacer nada? La respuesta es no, muévanse y trabajen que para eso están aquí.



-Gracias por eso Mark.- Dije susurrándole en el oído.
-No es nada.
-Sí que lo es, sé que no te gusta tratar así a los empleados.
-Era necesario en este caso. Cualquier problema que tengas me avisas, ¿si?
-De acuerdo.
-Perfecto. Te veo después, mi ángel.- Guiñándome un ojo se fue a la oficina.

Antes de comenzar con mi trabajo fui a la cocina a buscar mi jarro de café pero me vi interrumpida por la llegada de Frank.
-¿Qué demonios fue eso?
-¿Qué?
-Esa entradita con el jefe. ¿Te acuestas con él cierto?
-¿Qué?¿Estás hablando en serio? De todas las personas que conozco en empresa eras una de las que menos esperaba que llegara a pensar una cosa así de mí. Veo que me equivoqué contigo. Adiós, Frank.
Tomé mi jarro y salí de la cocina. Frank vino detrás de mí y se aferró a mi brazo.
-Lo siento, lo siento. Soy un verdadero idiota. No quería decir eso. Sé que no lo harías. Fueron los celos.
-¿Celos?- Dije sorprendida.
-Lexie, necesito que hablemos. Pero no ahora. ¿Este fin de semana?
-De acuerdo.
-Lo siento de verdad.- Dijo con cara de tristeza, sólo asentí y él se marchó cabizbajo.

Entré a mi oficina y me sorprendió ver a la ex mujer de Mark sentada en mi silla.
-¿Disculpa?- Dije para que notara mi presencia.
-¡Oh! Al fin llegaste creí que el jefe había dicho bien claro "todos a trabajar" pero parece que tú estás exenta. ¿Te gusta acostarte con él no? Zorra. Solo quieres escalar más alto. Pero escúchame bien rubiecita hueca, Mark es mío siempre será mío, no hay forma de que esté con otra mujer. No me conoces y es mejor que no me conozcas. Manten tus manos fuera de él. ¿Entendido?
-Primero que nada, lo que haga o deje de hacer con Mark no es de tu incumbencia. No sé si estás enterada pero tienes un divorcio firmado querida. He tratado con gente peor, tú no me conoces a mí. No tengo nada que entender. Tengo que trabajar porque yo sí  trabajo duro por mi sueldo. Nada más que decir.
Se levantó hecha una furia y con sus ojos inyectados en sangre dijo:
-No digas que no te lo advertí.
Cerró de un portazo pero sinceramente me tiene sin cuidado, puedo manejar esta situación. El divorcio está firmado por lo que Mark no corre peligro, nunca haría algo que lo afectara.

El resto del día pasó volando. Mark tuvo reuniones continuas durante toda la jornada por lo que no pude verlo. Cuando faltaban cinco minutos para irme tomé mis cosas y llamé al psiquiátrico para verificar que aún podía hacer la visita.
-¿Te vas?- Dijo Mark desde la puerta. Su simple presencia hizo a mis piernas temblar, mi cuerpo se estremece cada vez que lo tengo en frente.
-Sí.
-Te llevo.
-No hace falta, olvidé decírtelo esta mañana pero iré a visitar a tu hermana. ¿Te molesta?
-Por supuesto que no, pero Lex...ya sabes como está ella, quizás no sea lo mejor.
-No hay problema, de verdad necesito hacer esto.
-Está bien, si eso quieres...
-Bien, me voy entonces.
-Escucha todavía me quedan cosas por terminar ¿por qué no vienes a cenar a casa luego del psiquiátrico y me cuentas qué tal fue?
-Puedo llamarte...
-¿No notaste el sarcasmo verdad? Es una excusa, no pude tenerte en todo el día, por lo menos acepta verme unas horas fuera de la oficina.- Dijo frunciendo sus labios como si se tratara de un niño.
-Ya, de acuerdo. Está bien. Te envío un mensaje cuando termine.
-Así me gusta.
Tomé mi bolso y me dirigí hasta los ascensores pasando a de largo a Mark.
-¿Y no hay un misero beso?
-Estaba esperando a que lo pidieras.
Lo atraje con mis manos a mi cuerpo y lo besé como tanto estuve deseando durante el día. Luego con un delicado beso en sus labios me despedí y salí de la empresa.

Tomé un taxi para llegar al psiquiátrico. En la recepción me atendió la misma enfermera que estuvo el día que vine con Mark. Ella se sonrojó al verme aunque no logro entender por qué. Me condujo hasta el parque donde se encontraba Amy y antes de dejarme a solas con ella me avisó que se encontraba lúcida, lo que agradecí internamente.
-Hola Amy.- Dije sentándome a su lado.
-Hola, tu cara me resulta familiar. ¿Te conozco?
-Soy Lexie, trabajo con tu hermano. ¿Recuerdas que fuiste a buscar a Isabella a mi casa hace un tiempo?
-Tengo vagos recuerdos pero creo que sí. De todos modos ahora sé que eres la mujer de la que tanto habla Mark.
-¿Mark te habla de mí?
-Mucho. A veces piensa que estoy dormida y él empieza a contar su día, sólo que se resume en una palabra: Lexie.


-Oh no sabía eso. ¿Sabes que estoy viviendo con Chris?
-¿Qué hace ella ahí? 
-Nos hacemos compañía.- Ella bajó su cabeza y pude ver una lágrima bajar de sus ojos.
-Lo siento.
-¿Por qué?
-Lo siento por ser una madre loca, por ser un asco de persona. Debería ser yo la que le hiciera compañía a mi hija pero no puedo porque en cuanto la tengo cerca me transporto a los momentos de mi embarazo, las duras palizas que me daba mi novio, las veces que me daba de su droga para que dejara de quejarme, las veces que intenté no consumir por Christine pero a pesar de todo algo me ataba a él. Lo amaba. Sabía que había tenido una vida horrible que lo llevaba a hacer cosas que no quería pero lo amaba. Demonios. Me dejó sola.- Me impactó que me contara algo tan personal de ella. Comenzó a llorar desconsoladamente y yo no pude hacer más que abrazarla.
-Tranquila Amy, a todos nos ha pasado algo que nos arruinó la vida. Incluso a mí pero estoy tratando de recomponer los pedazos rotos y tú debes hacer lo mismo y no sólo por Chris, debes hacerlo por ti misma y por ese hombre que te espera afuera.
-¿Quién?
-Jacob.
-¿Jacob?
-Sí, se ve muy interesado en ti.
-Eso es porque siempre fui como su hermana.
-Yo creo que te ve como algo más.
-Eso es porque no lo conoces.
-Quizás no, pero tu te darás cuenta.
Pasamos una tarde agradable, afortunadamente Amy es una persona muy tranquila cuando está lúcida pero no deja de tener un carácter muy fuerte y se nota en su manera de responder. Cuando me despedí de ella le envíe un mensaje a Mark para avisarle de que iba para su casa.

Mark me abrió la puerta apenas había tocado el primer timbre.
-Lexie, antes de que entres mi hija está con un amigo...o eso quisiera yo ¿Crees que podrás soportarlo?
-Si no lo intento nunca lo sabré.
-Eso quería escuchar, vamos.
Cuando me llevó hasta el living los niños estaban jugando con bloques. Los dos voltearon al escuchar mis pasos y se levantaron de sus lugares.
-¿Ella es la novia de tu papá?- Escuche que le decía el niño.
-Sí.
Ambos creían que no podía oírlos pero sus susurros eran claramente audibles.
-Hola Lexie.- Dijo Isabella saludándome enérgicamente con su mano.
-Hola Isabella.- Dije sonriéndole.
-Hola, soy Jim.- Dijo el pequeño.
-Hola Jim.
-¿Eres la novia del papá de Bel?
-No. No lo soy.
-Bel dijo que sí.
-Bueno, no lo soy. Ya está aclarado.
-Quiero que Bel sea mi novia.
-¿No son muy chicos?- Dije sorprendida por el atrevimiento del niño. Mark no estaba a mi lado cuando Jim dijo sus intenciones hacia Isabella. 
-Ella me dijo que sí pero no me deja darle un beso.
-Diuuu Jim no. Yo solo quiero jugar.
-Pero eso no es ser novios.- Le dijo el niño.
-Entonces no quiero ser tu novia.
-Que complicadas que son las niñas. Está bien, sólo seremos amigos.
Me reí por el pequeño drama infantil que habían armado. Mark llegó a mi lado y me dijo:
-¿De que te ríes?
-De estos dos.
-El niño no me cae tan mal, hasta parece bueno.
-Uno nunca sabe...
-¿A qué te refieres?
-Nada. Mejor dejémoslo ahí.
-¿Comemos?
-Claro.
Isabella tomó asiento a mi lado y Mark se sentó junto a Jim. Si alguien nos viera desde afuera creería que somos la familia perfecta pero eso es lo  más lejos de la realidad que existe.
-¿Te vas a quedar a dormir Lexie?-Dijo la hija de Mark.
-No, debo ir a casa con Christine.
-Papi me contó que está en tu casa y mi prima de dijo que se divierte mucho. ¿Puedo quedarme algún día?- Dijo sonriendo.



-Yo...
-Esta bien si no quieres.- Dijo bajando su cabeza, vi la tristeza en los ojos de Mark. Demonios no quería verlo así por mi culpa y sorprendentemente me di cuenta que no quería ver mal a Isabella tampoco, sólo quería ver una sonrisa en su rostro como la que tenía hasta hace unos pocos segundos.
-No he dicho nada. Claro que puedes venir.
-¿En serio?
-Sí.
-Iuuuuuupi. ¿Escuchaste eso papi?
-Sí, princesa.- Dijo mirándome a mí, haciendo mímica con sus labios pude leer un "Gracias".
Una sonrisa apareció en mi rostro, ver que pude hacer feliz a Isabella con unas simples palabras y ver la felicidad en el rostro de Mark, me llenó el corazón y en ese instante supe que estaba avanzando, mi ser frío va quedando poco a poco en el tiempo.

lunes, 18 de agosto de 2014

Capítulo 16

Mark

Después de buscar a Bel al jardín y volver con ella sentí el vacío de no tener conmigo a Lexie en casa, su presencia deja una huella en cualquier lugar al que va y me resulta difícil no pensar en el hecho de que hace unos pocos momentos la tenía a mi lado acurrucada en mi pecho en el mismo lugar en el que me encuentro ahora, solo que se siente demasiado frío en este instante. Ya no hay forma de volver atrás y tampoco hay manera de negarlo, Lexie Clark se está metiendo muy dentro mío, sólo espero que no me destruya porque no sé si tendré la fuerza que se necesita para seguir.

-Papi, ¿en qué piensas?- Dijo mi hija, mientras dejaba sus lapices de colores en la mesa.
-Nada cariño, nada por lo que debas preocuparte.
-Algo ocurre, estás muy callado, dijiste que no me ibas a dejar afuera.
-Está bien, tienes razón, ven aquí.- La senté en mi regazo.-¿Te gustaría que Lexie conociera más a papi y yo la conociera más a ella?
-¿Quieres decir que le vas a pedir que sea tu novia?
-¿Y cómo sabes eso?
-Papá, tengo cuatro años, voy a cumplir cinco, ya soy grande claro que sé de esas cosas.- Me hizo reír su actitud, ahora me doy cuenta lo rápido que está creciendo mi princesa pero más allá de los años ella siempre será mi bebé.
-Por supuesto que sí, cielo. Digamos que quiero que sea mi novia, ¿te gustaría?
-Creo que ella te hace feliz, es lindo verte contento cuando me pasas a buscar por el jardín o cuando te vas en la mañana, me gustaría conocerla más. Parece buena.
-Lo es, sólo que no tuvo una vida fácil.
-¿Por qué?
-Ella te lo contará.
-De acuerdo...¿Entonces se lo pedirás?
-Cuando llegue el momento cariño.
-¿Me lo dirás?
-Por supuesto.
Se bajó de mi regazo y volvió al suelo para continuar con su dibujo.
-Papi.
-¿Sí?
-Tengo que confesarte algo.- Su tono de voz la delataba, lo que vendría a continuación definitivamente no me gustaría.
-¿Qué cosa Bel?
-Jim quiere ser mi novio.
-¿¡Qué!?¡Isabella Tuner!¡De ninguna manera! Quiero el número de la casa de ese niño en este mismo instante.
-Pero papi...-Vi la primera lágrima caer en el rostro de mi hija y quise golpearme en ese maldito momento. Corrí hasta ella y la abracé lo más fuerte que pude.
-Lo siento cariño, lo siento. No debí haberte gritado.
-Pero me gusta Jim papi...
-Pero puedes jugar con él sin ser novios princesa.-Dije acariciando su rostro.
-Pero eso es ser novios...
-¿Qué?
-Claro, cuando tienes un novio lo invitas a jugar, puedes pasar el tiempo con él, compartes tus juguetes.¿Tengo que explicarte todo?- Dijo poniendo sus manos a cada lado de su cadera. Quise reírme en ese momento pero no podía, suspiré aliviado, el noviazgo era un simple juego para ella y lo que yo consideraría una amistad.
-Lo siento cariño, claro que puedes estar con Jim. 
-A veces pienso que estás loco papi.
-Yo también cielo. Sólo una cosa más.
-Sí, papi.
-No dejes que te de la mano o te de un beso.
-¡Diuuuuuuuuu! Claro que no.
-Así, mucho mejor.

Más relajado le hice la comida a Bel e invité a casa a Jacob, le debía al menos unos tragos por la ayuda con Bel. Puntual como siempre él ya estaba en la puerta.
-Mark.- Dijo dándome un apretón y entrando a casa.
-Debemos hacer silencio porque Bel ya está dormida.
-Aquí nadie está dormida, me querías dejar fuera de nuevo.- Dijo mi hija desde las escaleras con su pijama puesto y su peluche colgando de su mano.
-Eso no se hace.- Dijo Jacob burlándome y uniéndose al reproche de mi hija mientras la cargaba en sus brazos para darle un beso y un abrazo.
-Ya es tarde Bel, mañana tienes escuela.
-Y tú trabajo.- Dijo apuntándome con su dedo índice.
-¡Esa es mi chica!¡Siempre inteligente!- Dijo mi amigo chocando los cinco con mi hija.
-No hay caso, está bien puedes quedarte Bel, pero sólo un rato.
-¡Iuuuuuupi!
-Vamos, voy a calentarte un vaso de leche.- Dije resignado.
Tomamos asiento en la cocina mientras preparaba dos vasos de whisky y la leche. 
-Tío Jacob ¿sabías algo?
-¿Qué Bel?
-Papi le va a pedir a Lexie que sea su novia.
-¡Bel!
-Tu hija te delató amigo, gracias por el dato princesa si no fuera por ti jamás me enteraría.
-Traidora.- Le dije a Bel pero guiñándole un ojo para que entendiera que sólo era una broma, a lo que ella respondió riéndose. Lo tenía merecido por ocultarle cosas. De todos modos continuaría su jueguito -Jacob, ¿sabías que Jim quiere ser el novio de Bel?
-¡Papi!
-Wow, demasiados noviazgos por acá. Voy a terminar poniéndome celoso.
-Traidor.- Dijo Bel.Los dos reímos por su cara enfadada.-No sé de qué se ríen, no es gracioso. Son unos niños. Me voy a dormir. Buenas noches.

Sin más se fue dando grandes zancadas hasta salir de la cocina con su oso en la mano.
-Tu hija está cada días más grande Mark, pensar que fue ayer cuando la sostuve en mis brazos por primera vez. Es inteligente, va a ser una excelente mujer.
-Ni me lo digas.- Dije desplomándome en la silla.- Ya los nenes parecen darse cuenta.
-Relájate hermano, entre tu chica y Bel vas a terminar arrugado y con canas si sigues así.
-Ya, no hacía falta esa descripción. No quiero pensar en eso.
-¿Y qué es eso de que vas a pedirle a Lexie que sea tu novia?
-Bel exagera, sólo le pregunté si le parecería bien que ella y yo nos conociéramos.
-Me gustaría que así fuera.
-A mi también Jacob. De verdad me gusta. Me hace feliz.
-Lo sé, se nota y espero que así sigas.
-Sí, debo preguntarle si pensó en alguna decisión.
-Mmm ya veo...pero habrá que ver que dice la bella Lexie, quizás tuvo un enamoramiento a primera vista al verme el otro día.
-Ja, muy gracioso. Las deslumbro a todas con mis encantos.- Dije sonriendo.



-Perdón Sr. Perfecto. Mark, con respecto a lo de hoy.- Dijo cambiando la expresión de su cara por una más seria.
-Shh no quiero hablar de eso.
-Pero lo necesito Mark, no quiero que nuestra relación se torne tensa por esto. Amo a tu hermana y a Christine más que a nada, yo sé que puedo. Déjame demostrarte que puedo ayudarlas.
-No lo dudo Jacob pero me preocupa.
-¿Por qué no me llevo unos días a Chris? Además no puede quedarse para siempre con Lexie.
-Déjame que hable con Christine, además es su madre y tiene derecho a saber que planeas quedarte a su lado.
-Me parece lo correcto.
Continuamos conversando hasta tarde pero luego el cansancio y todas las emociones vividas durante el día me pasaron factura. Me despedí de Jacob y me metí directamente en la cama.

A la mañana siguiente me desperté sobresaltado por un sueño que no pude recordar, sólo dos imágenes borrosas que venían camino a mí pero por alguna razón no pude distinguir.
Me duché para despejarme y preparé el desayuno como cada mañana.
Llevé a Bel al jardín y me dirigí rápidamente a la empresa con la única intención de ver a una sola persona lo más urgente posible.
Me detuve en un semáforo en rojo a pocas cuadras de la empresa y mientras esperaba el cambio de color la vi cruzar a Lexie, deslumbrante como siempre, vestida informalmente no como suele venir a la oficina pero que de todos modos la hacía lucir infartantemente sexy.




No quise que notara que estaba allí para dejarle un poco de paz, ya en la oficina tendría tiempo para encontrarme con ella, por lo que seguí con mi camino.
Al llegar a la empresa le preparé un café expresso y la esperé en su oficina con los contratos por revisar durante el día. Me quedé sentado allí por lo que habrá sido una hora después de su horario de entrada, cuando la había visto era sólo a dos cuadras de la empresa ¿qué la podía demorar tanto?. Estaba por enviarle un mensaje de texto cuando la puerta se abrió.
-Mark.
-Hola Lexie, ¿dónde estabas?
-En casa, se me hizo tarde.
-Ya veo.- Su mentira me dolió, creí que era sincera conmigo pero al parecer no tiene la confianza que yo tengo en ella.
-¿Trabajamos?
-Te estuve esperando, tengo cosas que hacer en la oficina, luego hablamos.
-¿Mark?-Dijo cuando estaba saliendo de su oficina.
-¿Si?
-¿Qué ocurre?
-Nada, ¿por qué?
-Estás actuando raro, distante.
-Ya sabrás la respuesta.
-¿Puedes ser más claro?
-Nunca fui más claro.
-Basta Mark, ¿qué demonios pasa?
-Me mientes.
-¿Qué?
-Hace una hora te vi en la calle y me vienes con el cuento de que estabas en tu casa.
-Yo...
-Lo que creí, hablamos cuando decidas ser sincera.

Sin más me fui de su oficina, odio volver a discutir con ella, me gusta cuando nos enojamos por cosas sin sentido, es divertido ver como frunce el ceño y su cara se tiñe de un rojo intenso pero que sea por una mentira en verdad me duele.
Me encerré en la oficina por el resto del día, bajé las cortinas para evitar miradas con Lexie y me dediqué a ponerme al día con el trabajo, si planeo ser el jefe algún día tengo que demostrarle al monstruo de mi padre de lo que soy capaz.
La hora de salida se estaba cumpliendo, comencé a guardar los papeles en el maletín para retirarme pero llamaron a la puerta.
-Adelante.-Dije
-Mark, ¿podemos hablar?
-Depende, ¿vas a seguir mintiendo?
-No, Mark.
-Entonces toma asiento.
No dijimos nada por unos minutos solo nos limitamos a mirarnos a los ojos, como si con estos pudiéramos decir lo que con palabras no se podía.
-Mark, lo siento, debí haberte dicho la verdad pero quería evitarte un disgusto o que te enojes como precisamente estás ahora.
-¿Y por qué debería enojarme?
-Por la razón que llegué tarde.
-¿Y se puede saber cuál es?
-Me junté con Frank a desayunar.
-Genial.- Dije cruzándome de brazos.
-Ves, justo eso era lo que no quería.
-¿Y cómo quieres que lo tome?
-Mark, ya te lo dije sólo es mi amigo, creí que había quedado claro.
-Está bien Lexie, ya no quiero hablar más de él.
-Pero sigues enojado.
-No estoy enojado, estoy frustrado y dolido. Odio que me mientan.
-No era mi intención, quería ahorrarte el disgusto.
-Está bien, no lo pudiste evitar de todos modos.
-Lo siento, pero no puedo hacer nada más si no puedes soportar que Frank sea mi amigo, venía para decirte algo pero veo que no será posible.- Mi cabeza hizo conexión con la Tierra en ese preciso momento. 
-¿Qué cosa?
-No tiene caso, no vale la pena.-Dijo levantándose para retirarse.
-Lexie Clark, no te atrevas a irte.
-Ya lo estoy haciendo. Adiós Mark.

Cerró la puerta detrás de ella y pude ver que llevaba su bolso en el hombro por lo que debería estar saliendo. Recogí mis cosas a la velocidad de la luz y salí disparado a buscarla.
Las puertas se estaban cerrando y ella estaba dentro del ascensor, sabía que no las iba a abrir, dejaría que se cerraran tal como yo se lo hice una vez. Bien merecido lo tenía. No sé de donde saqué las fuerzas pero tomé impulso y corrí metiéndome de lleno en el ascensor provocando que los dos cayéramos al suelo de este.
-¡Auch Mark!¿Estás demente?
-Lo siento. ¿Te lastimé?
-No es nada. Ya está.
-Déjame que te ayude a levantarte.
-Puedo sola.
-¿Qué tenías que decirme?
-La oportunidad pasó.- Dijo sonriendo.
-Yo digo que no, vas a decirme en este mismo instante.
-Que no.
-Que si.
-Que no.
-Que si.- Detuve el ascensor, no la dejaría salir hasta que dijera lo que tenía para decir.- Habla.
-Por Dios Mark, lo confirmo, estás demente.
-Es muy fácil, sólo di lo que tenías para decir.
-No es el momento.
-Dios Lexie, vas a volverme loco.- Me acerqué a ella y la abracé, no sé por qué lo hice pero ya no quería pelear. Tomé su rostro y le di un delicado y casto beso en sus labios.- Me desesperas, ¿puedes decirme que era?-Ella permanecía con los ojos cerrados. Cuando me alejé, los abrió y suspirando dijo:
-Está bien. Yo...mmm...esto...Dios, que difícil. 
-Tranquila. ¿Por qué no nos sentamos?-  Dije para animarla a continuar.
-De acuerdo.
Ambos nos sentamos en el suelo y tomé la mano de Lexie para darle fuerza:
-Bueno...lo que quería decir era que...estuve pensando mucho Mark. Hablé con mamá, con Christine, con Jack, con mi mejor amiga y todos me hicieron recapacitar con sus palabras. Pasé por un año horrible, quedé destruida, no pensé en volver a construir un futuro para mí pero luego llegaste y todas esas ideas se fueron borrando de mi mente. Ya no sabía que hacer. Después de pensármelo mucho creo que hoy estoy lista para decirte que creo que podríamos darnos una oportunidad, no digo que tengamos una relación pero podríamos ir conociéndonos. Sólo espero que esto no sea difícil.
-Lexie...-Dije acunando su rostro en mis manos.- No te rindas con nosotros, si las cosas fueran fáciles, cualquiera podría hacer esto. Déjame estar a tu lado. Es obvio que vamos a pasar por situaciones que requerirán de nuestra fortaleza sólo te pido que no huyas al primer obstáculo. Juntos podemos encontrar la forma de reconstruirnos después de las cosas que nos pasaron, todos merecen empezar de nuevo y tener una nueva vida. Nada que valga la pena será sencillo.
-Espero que así sea.
-Lo será.

La acerqué a mí y la besé, veinticuatro horas aproximadamente había pasado sin probar sus besos, una maldita agonía que tengo la intención de corregir lo más pronto posible. Ambos nos dejamos llevar por el deseo y la ansiedad del beso, estaba claro que necesitábamos más. Ella se subió sobre mi regazo quedando a ahorcajadas, el roce de nuestra ropa estaba matándome literalmente y mi pantalón no ayudaba a esconder el bulto que se estaba formando, el cual Lexie sintió y sonriendo aprovechó para quedar más pegada a mí si es que eso era posible. El momento se estaba tornando demasiado pasional y no quería que la primera vez que podía disfrutar de su cuerpo fuera en un maldito ascensor, afortunadamente no fue necesario que dijera nada, la chicharra del ascensor comenzó a sonar por precaución ya que estaba detenido.
-¡Diablos!- Dijo Lexie levantándose y acomodando su ropa.
-No te preocupes preciosa, ya vamos a tener nuestro momento.-Ella me tiró contra la pared del ascensor, tomó mi miembro y dijo.
-La próximo vez que me digas preciosa, cortaré a tu amiguito y no habrá oportunidad de tener otro momento.
-Vaya, vaya que carácter. 
-Estás advertido.
Las puertas se abrieron y creí que nada más podía faltarme para completar mi día.  Sara estaba allí, frente a nosotros.
-Miren nada más, la nueva parejita...- Dijo al mismo tiempo que subía.
-No somos una pareja.- Dijo Lexie.
-Nadie te ha hablado zorra.- Dijo Sara
-¡Sara! No te atrevas a insultarla.
-Pero mira como la defiendes, jamás me has defendido de nadie.
-Será porque estaría de acuerdo con las cosas que decían.- Al terminar la oración, su mano estampó directo en mi mejilla en una perfecta bofetada.
-Vete al infierno.- Dijo saliendo del ascensor.
-¡Mark!- Dijo Lexie cuando las puertas se cerraron nuevamente.-¿Estás bien?
-Dolió menos que la tuya.
-Muy gracioso, hablo en serio.
-Sí Lexie, ya pasó. Luego hablaré con ella. 
-Deja, no importa, no me interesa lo que diga de mí.
-A mi sí, nadie jamás te faltará el respeto estando a mi lado.
-Gracias. Me gusta que me cuides.- Dijo dándome un beso.
-No debes agradecérmelo.¿Te llevo a casa?
-De acuerdo.

Salimos al estacionamiento, Lexie dejó que tomara su mano en el trayecto hasta el auto.
Me comentó como iban las cosas con Chrisitine, yo por mi parte le avisé que Jacob planeaba tenerla unos días lo cual a ella le pareció bien. También mencionó que su madre quería conocerme y no pude evitar reír con las anécdotas sobre cómo los chicos huían de ella pero no de su padre. No quería dejarla ir pero era lo que debía hacer por lo que con un largo beso que alcanzara para el resto del día la dejé en su casa.
Pasé por el jardín de Bel y al retirarla su maestra quiso hablar conmigo.
-Hola Melissa.
-Hola Mark.
-¿Bel se ha portado bien?
-Estupenda como siempre, ha jugado mucho con Jim hoy.- Cerré mis ojos para no gritar, ese niño se está convirtiendo en un gran problema.
-Me imagino.
-De todos modos, no quería hablar sobre Bel.
-¿Y sobre qué entonces?
-Sobre Lexie.
-¿Qué pasa con ella?
-He estado hablando mucho, está tan perdida Mark, creo que entiendes la situación por la que está pasando. Sé que debes tener mucha paciencia con su carácter y todo, pero no abandones la oportunidad con ella dale su tiempo para que piense lo que quiere.
-Melissa...
-Déjame terminar, a veces da ganas de callarla de una vez pero entiende que ella es así, siempre es así.
-Melissa.
-Shh, perderás los nervios con ella y querrás renunciar pero por favor no lo hagas.
-Melissa.
-¿Qué sucede? Lex tiene razón eres desesperante.- Me reí por el comentario.
-Me ha dicho que sí.
-¿Qué?
-Me ha dicho que quiere que nos demos la oportunidad de conocernos.
-¡Oh por Dios! Esa maldita desgraciada no me ha dicho nada. ¿Por qué no me lo dijiste?- Quise decirle que fue porque no paraba de hablar pero tal como esperaba no pude hablar.- Tengo que hablar con ella. Adiós Mark.
Sin esperar respuesta salió corriendo, me reí por su actitud tal como Lexie me había dicho "está loca".
Subí al auto y mientras conducía sentí la necesidad de decirle a Bel lo que planeaba hacer, prometí no volver a ocultarle cosas y precisamente eso haré.
-Bel tengo que decirte algo.
-¿Qué papi?.- Dijo mi hija.
-Con Lexie vamos a conocernos más como te comenté ayer.
-¿Van a ser novios?
-No Bel, sólo vamos a conocernos y luego veremos.
-Está bien.
-¿Nada más para decir?
-Sí eso te hace feliz está bien papi, espero que ella sea buena conmigo y no como Sara.
-No será así cariño, lo prometo.
-Entonces está todo super duper bien.
-Perfecto princesa.

Llegamos a casa y preparamos unas galletas juntos, mientras que el té se hacía. Armábamos la mesa cuando tocaron el timbre. Abrí la puerta y me maldije por no haber visto por la mirilla previamente.
-¿Qué haces aquí Sara?
-Vine a ver a Isabella.
-No inventes, sólo quieres molestar. Es día de semana no deberías estar aquí.
-Tienes razón sólo quería verificar que la zorra no estuviera aquí. Ahora déjame pasar.- Sin permiso entró en la casa inspeccionando que Lexie no estuviera lo cual me parecía ridículo, por Dios nos divorciamos ¿qué es lo que se necesita para que me deje en paz?
La seguí hasta la cocina, no quería que Bel la viera pero eso iba a ser inevitable.
-Hola tú.- Le dijo Sara a mi hija.
-Hola Sara.- Dijo Bel sin dejar lo que estaba haciendo.
-Esa no es forma de saludar. Ya te dije mil veces que debes decirme mamá. Ni para hablar sirves.- Esto no lo toleraría, la agarré fuertemente de su brazo y la conduje hasta el living.
-Suéltame, me haces daño.- Dijo ella.
-Escúchame bien, maldita sea, no quiero que te dirijas nunca más así a Isabella. No me conoces enojado todavía Sara y no te conviene, tampoco quiero que te acerques a Lexie ¿entendido?
-Es una zorra, sólo quiere tu dinero.
-Creo que te equivocas de persona.
-¿Qué quieres decir?
-Nada, olvídalo. Mejor vete.
-Te odio Mark.



-No te esfuerces tanto Sara, te saldrán arrugas.
Tomó su bolso y se dirigió a la puerta. Antes de cerrar dijo:
-Esto no va a quedar así.

Cerrando de un portazo se marchó. Bel apareció luego asomándose por la puerta de la cocina.
-¿Estás bien papi?
-Sí, cariño.
-¿Tú?
-Claro.
-No dejes que lo que ella diga te afecte.
-No me importa lo que diga papi, nunca la escucho.
-Eso es cariño.

Jugué junto a Bel el resto de la tarde para que pudiera olvidar el mal momento que Sara nos había hecho pasar. Cocinamos juntos como a ella le gusta y terminamos viendo su clásico favorito de Disney, Blancanieves. Cuando quedó dormida la llevé hasta su habitación y la arropé. El día había terminado siendo tan agotador que no tuve fuerzas para bajar al living y beber mi vaso diario de whisky. Fui directo a dormir por primera vez muy feliz en mucho tiempo ya que al día siguiente tendría a una hermosa mujer que busca darse una oportunidad conmigo.

Me levanté de muy buen humor, me duché y bajé a preparar el desayuno. Estaba haciendo tostadas cuando el sonido del celular me interrumpió.
-Diga.
-Hola, ¿Mark?
-Sí, ¿quién habla?
-Soy Howard, el padre de Jim.- Genial el padre del niño que acosa a mi hija.
-Hola Howard, ¿en qué puedo ayudarte?
-Hoy tengo una reunión de suma importancia y se me complica tener a Jim el día de hoy, ¿podrías llevarlo por mi a la escuela y luego pasaría a recogerlo por la noche?- Lo que necesitaba, perfecto. Pero no podía negarle la ayuda, hoy yo no lo necesito pero quizás algún día sí.
-Por supuesto. Dame tu dirección.
Luego de arreglar los detalles quedé en que en diez minutos pasaría por él, lo único que pedía internamente era que viniera a buscarlo rápido así pasaría menos tiempo con Isabella. 
A la hora pactada pasé a buscar a Jim y los dejé a ambos en el jardín no sin antes advertirle a mi hija que tuviera cuidado.

Cuando llegué a la empresa la Sra. Mitchell, nuestra fiel empleada, ya estaba con mi café en mano.
-Buenos días, joven Tuner.
-Buenos días. Gracias por el café.
-No hay de qué. La Srta. Clark lo espera en su oficina.
-Perfecto, gracias.
Con una sonrisa me dirigí a mi oficina para encontrarme con un ángel de cabello rubio.
-Hola pre....digo Lexie.
-Así , mucho mejor. Hola Mark.
-¿Por qué no quieres que diga la palabra que empieza con p?- Dije mientras colgaba mi abrigo.
-Me trae feos recuerdos.
-¡Oh no lo sabía! Tendré que buscarte otro.
-No me opongo mientras no sea ese.
-Ya se me ocurrirá uno. ¿Cómo estás?
-Muy bien.- Dijo sonriendo.- ¿Y tú?
-No tanto.
-¿Qué ocurre?.- Dijo acercándose a mi lado.- ¿Estás bien?
-Sí. Ven aquí.- La senté en mi regazo acariciando su brazo descubierto disfrutando de su piel y la expresión de su cara ante mi tacto.- No es nada, sólo un niño que está demasiado cerca de mi hija.
-Mmm ¿un posible novio?
-Ni lo digas.
-Debes aceptarlo Mark, tarde o temprano crecerá y no puedes evitar que le gusten los chicos.
-Por ahora me niego aceptarlo.
-Necesitas revisarte con un piscólogo.
-Lo sé. Necesito un beso tuyo.
-¿Ah si?
-Sí.
-¿Y cómo planeas conseguirlo?- Dijo levantándose poco a poco.
-Así.
La tomé de la cintura y la atraje contra mí quedando ella sentada sobre el escritorio. 
-No te muevas.- Le dije.
Cerré la puerta con llave y bajé las cortinas.
-Ahora sí.

Me acerqué a ella y la besé, fui por un beso lento delicado para que entendiera que voy más allá de lo físico, la atraje del pelo y comencé a besarla con fuerza y deseo. Pasé mis manos por sus hombros, sus brazos, su cintura, sus piernas. No quería que pensara que era un pervertido.
Ella emitía pequeños gemidos que estaban volviéndome loco, bajé mi boca a su cuello para repartir suaves besos en él mientras acariciaba su perfecto rostros con suaves caricias.


Luego me acerqué a su oreja y mordiéndola dije:
-Tú y yo nos vamos a casar.