lunes, 11 de agosto de 2014

Capítulo 15

Lexie

Mark me había dejado abrumada después de tantas declaraciones y su escena de celos. Hace más de un año que no tengo una relación con un hombre, nunca nadie tuvo celos por mí, nadie había tenido ese sentimiento de pertenencia conmigo, siempre estuve sola a pesar de estar casada y todo esto es nuevo. Demonios, sus labios tienen el poder de encender cada terminación de mi cuerpo hasta llegar al punto de la locura y es algo que me dificulta poder pensar.
No sólo mis sentimientos por Mark son recientes, haber hablado con su hija me removió por dentro tantas emociones que me hicieron recordar a Charlotte con sus pequeños ataques de enojo conmigo o con James, siempre corría a su habitación y se abrazaba con su muñeca, yo iba detrás de ella a consolarla ya que con una simple charla bastaba para poner una sonrisa en su rostro. Lo mismo pasó con Isabella fui detrás de ella sólo que en vez de encontrarla abrazada a una muñeca estaba pegada a un viejo oso de peluche. Aunque suene raro decirlo sentí a mi hija presente en ese momento, fue una extraña sensación que no sabría explicar con palabras. Por estas razones me encuentro como si estuviera en un laberinto sin saber a donde salir, siento que tengo un pie dentro pero me da miedo no encontrar la salida.
Por otro lado, haber conversado con Frank me quitó un peso de encima, claramente no le comenté nada sobre Mark salvo que mejoramos nuestra relación. Él me explicó que se sentía avergonzado por lo que había pasado en la discoteca y que no quiere perderme. Aún no tengo claro que es lo que siente por mí pero de lo que si estoy segura es que yo no siento nada más por él que un gran cariño como amigo y aprecio por su apoyo incondicional.

Me extrañó no encontrar a Mark en la oficina al día siguiente, me pregunté todo el día si algo le había ocurrido, si se encontraba bien, si estaba enfermo, si necesitaba que alguien lo cuidara; finalmente no aguanté la tentación y le envié un mensaje:
"Mark, hoy no viniste a la oficina ¿estás bien?"
Su respuesta llegó inmediatamente.
"Sí, estoy en casa"
En cualquier otra situación lo hubiera dejado en ese mensaje tan simple y cortado pero algo en mí necesitaba asegurarse que se encontraba bien.
"¿Puedo pasar?"
Jamás se me hubiera ocurrido que sería yo la que tomaría una iniciativa, pero todo parecía muy raro. No solía ser cortante con sus mensajes y nunca tardó tanto en responder.
"Como quieras" Fue su respuesta. No lo dudé ni un minuto más y tomé un taxi hasta su casa.
Toqué el timbre y escuché su voz que desde adentro decía:
-Pasa. Está abierto.
Entré a su casa y me impactó verlo sentado en su sillón con la cabeza apoyada en sus manos, volteó a verme y pude ver las lágrimas correr por su rostro. En ese momento supe que estaba perdida, un dolor se extendió por mi pecho al verlo llorar. Mark aparenta ser una persona tan fuerte que verlo así me sorprende.




Tomé asiento a su lado y acaricié su brazo. El cerró sus ojos como si mi tacto lo aliviara.
-Mark, ¿qué sucede?
-Tantas cosas Lexie.
-¿Quieres contarme?
-Es por un cúmulo de cosas, no quiero aturdirte con mis problemas.
-¿Y qué cosas son?
-Haberle mentido a mi hija, los reproches de mi ex esposa, sus amenazas, las peleas con mi padre y mi madre, mi mejor amigo enamorado de mi hermana, tú.
No sabía que tantas cosas atormentaban su cabeza y me sentí culpable por ello. 
-Vayamos por partes.- Dije.-Lo que hiciste por Isabella no es nada grave Mark, es lógico que lo que hiciste fue con el fin de protegerla. Eres un excelente padre y en la vida te verás obligado a tener que ocultar ciertas cosas por su bienestar y no puedes culparte por eso.
-Lo sé, es que jamás le había mentido.
-Ella no está enojada, déjalo atrás. Disfruta tenerla.
-Es verdad a veces lo olvido.
-Con respecto a tu ex mujer ¿ella te importa?
-Por supuesto que no.- Dijo seriamente.
-Entonces no dejes que influya en tu vida, que no te estrese.
-Quiere arruinarme y sería hasta capaz de quitarme a Bel.
-No lo hará.
-¿Cómo estás tan segura de eso?
-Porque sé que harías hasta lo imposible por tu hija y no dejarías que nada ni nadie los separara.
Pude ver una ligera sonrisa asomar por su rostro y me sentí mucho mejor al ver que mis palabras ayudaban.
-Ahora vamos por lo de tus padres, ¿qué sucede con ellos?
-Con mi padre lo de siempre, diciendo que no me centro en el trabajo, que es una ridiculez bajar sueldos y aumentar otros.
-Oh lo que habíamos planteado nosotros.
Él asintió.
-No te preocupes, con o sin él vamos a encontrar la manera de hacer lo justo.
-¿Lo dices en serio?
-Por supuesto. ¿Y con tu madre?
-Influenciada por mi padre y Sara, ya no sabe por qué mas culparme. Siempre busca un modo de afectarme, a veces no sé si lo hace apropósito. 
-¿Siempre le has prestado atención a lo que dice?
-No, hace tiempo dejé de hacerlo pero no deja de ser mi madre.
-Lo sé, pero si lo que dice sabes que no es cierto al igual que pasa con Sara que no te afecten. Mira como estás por cosas que no valen la pena.- Dije acariciando su rostro limpiando una lágrima.
-¿Sabes que me siento como una tonta nenita llorando en estos momentos?
-Mmm...no lo había pensado pero sí, debería sacarte una foto.
-Ni lo sueñes.
-Sólo bromeaba, tranquilo.
-¿Qué es eso de que tu mejor amigo está enamorado de tu hermana?
-Sí, tal como lo escuchas. Ya lo sospechaba pero nunca dije nada, me asusta que Jacob no pueda seguir el ritmo de Amy o de repente hacerse cargo de Christine. No quiero que nuestra amistad se dañe.
-Mark, por lo que me contaste son como hermanos. Nada malo va a pasar, sí el la quiere cargará con las consecuencias y si es tanto el amor que tiene por ella estará dispuesto a soportarlas.
Volvió a asentir con la cabeza y tome su mano para que supiera que estaba para apoyarlo.

 

-¿Y conmigo?¿Qué pasa?
-¿La verdad?
-La verdad.
-Ni yo lo sé. Me pasan tantas cosas por dentro que ya ni sé como expresarlas. Toda mi vida esperé a la mujer perfecta con la que estaba seguro que pasaría el resto de mis días y formaría una familia. Sin embargo, Sara resultó ser cualquier cosa menos el amor de mi vida lo único bueno de ella es la hermosa hija que me dio. Luego de nuestra separación estaba convencido de que debía encontrar una figura femenina para Bel, para que la cuide y la guíe pero me di cuenta que no sólo esa figura femenina era para Bel. Yo también necesito a esa mujer que me guíe, que me cuide, que se acueste y se despierte a mi lado, que me acompañe en el día a día. Y así apareciste tú, que no sé que es lo que me pasa pero cada vez que te tengo cerca siento esa necesidad de tomarte y atarme a ti para siempre, con tus reproches, cambios de ánimo, enojos y todo me encanta estar a tu lado. No sé que es lo que sientes y no te pido que me digas nada ahora porque sé que necesitas tiempo y yo también pero quiero que sepas que me gustas Lexie, me gustas de verdad y no sé que pasará entre nosotros pero me alegra haberte conocido.

Las lágrimas corrían por mi rostro, no tenía palabras para decirle, un nudo impedía que estas salieran.
-Mark yo...
-Está bien Lexie no necesito que me digas nada pero por lo menos ahora sabes que es lo que pasa por mi cabeza.
-Creo que es necesario que te diga que para mí todo esto es nuevo Mark, aún estoy mareada, después de James renuncié a la posibilidad de estar con otro hombre, al morir Charlotte ya no quise saber nada más. Ahora apareciste tú con tu hija y ya no sé que hacer. No me da miedo intentar entrar en una relación nuevamente me da miedo volver a sufrir y ya bastante tengo. No te voy a decir que me resultas indiferente porque no es así, sólo que me siento perdida  y no sé cómo seguir es por eso que te pido tiempo para pensar.
-Y lo tienes.
-Gracias por entender.
-Gracias por escucharme, eres buena Lexie Clark.
-¿Lo dudabas?
-No, pero no es fácil saber cómo eres, escondes tanto...
-Lo sé y lo siento.
-No lo sientas porque precisamente es una de las cosas que más me gustan de ti.
-Es raro verte así.
-¿Llorando?
-Llorando y así de triste, siempre llevas esa sonrisa que parece que todo está perfecto.
-Que sonría no significa que no tenga problemas pero quiero ser feliz por encima de ellos.
-Me gustaría poder tener esa capacidad.
-La tienes sólo que decides no usarla.
-A veces no entiendo cómo haces para seguir mi ritmo, cualquiera ya habría salido corriendo.
-Vale la pena luchar por lo que vale la pena tener, creí que ya te lo había dejado claro.
Bajé mi cabeza para ocultar el rubor de mis mejillas por su comentario.

Nos acurrucamos en su sillón viendo la tele sin hablar solo haciéndonos compañía el uno al otro. Las palabras no eran necesarias. Cuando la tarde llegó él fue en busca de su hija al jardín y yo quedé con Mel para vernos en el centro comercial.
Fui a casa a cambiarme la ropa del trabajo por algo más cómodo, tomé un té ya que no había almorzado y venía salteando varias comidas. Cuando la hora se acercaba pedí un taxi que me llevara al centro. Mi vida sería más fácil si me decidiera por comprar un auto pero desde que mi hija murió por ese maldito vehículo y el maldito que conducía ya no quiero saber nada de estos.
Al llegar al lugar Mel estaba esperándome allí.
-Hola Lex.
-Hola Mel.
-Pedí un turno en el salón de belleza. Creo que es hora de mimarnos un poco.
-No lo había pensado pero me vendrá bien.
Antes de que llegara nuestro turno paseamos por los locales para ver ropa, meses habían pasado desde la última vez que entré en una tienda para comprar ropa sólo por gusto. La abstinencia al parecer no fue una buena idea porque terminé comprando conjuntos de ropa interior, faldas para el trabajo, camisas, zapatos, vestidos y maquillaje.
-Wow, Lex, creo que es suficiente no sé cómo harás para llegar a fin de mes y pagar tu tarjeta.
-¿Me excedí verdad?
-Quizás un poco pero si mal no recuerdo hace casi un año que no compras ropa.
-Tus cálculos no fallan.
-Entonces nada por qué arrepentirte. Además...veo que elegiste cosas bastante sexies ya veo por quién.- Dijo sonriendo. La verdad es que no lo había pensado pero jamás se me hubiera ocurrido comprar las cosas que se encontraban en las bolsas hasta que conocí a Mark.
-No lo hice pensando en él.- Mentí.
-Sí, claro. ¿Hace cuanto nos conocemos?¿Más de veinte años? Por favor, a mí no me vengas con eso.
-Está bien, está bien. Quizás lo hice pensando en él pero tampoco es un delito.
-Claro que no. ¿Pasó algo más con el bombón de tu jefe?
-En el salón te lo cuento, vamos o perderemos el turno.
Fuimos al local y esperamos en las cómodas sillas hasta que las empleadas nos atendieron.
Cerré mis ojos al sentir esa sensación de relajación mientras masajeaban mis pies, agradecía infinitamente la idea de Mel de venir aquí, definitivamente lo necesitaba.
-Y bien...-Dijo mi amiga esperando a que soltara todo.
-Volvieron los besos, esta vez en la oficina.
-¡Te lo dije! ¿Terminaron en el escritorio?
-No...pero casualmente tuvo la misma idea.
-Ya me gusta Mark. ¿Pero entonces qué hicieron?
-Él dijo que no pararía hasta tenerme.
-Definitivamente ese hombre es perfecto.
-Ya, no añadas mas comentarios.
-¿Celosa?
-Mel, por favor, claro que no.
-¿Qué más pasó? No entiendo cómo no fuiste capaz de levantar el maldito teléfono y contarme apenas sucedió todo esto.
-Quizás porque su sobrina está viviendo en casa.
-¿¡Qué!?
-Su madre tuvo una recaída, la agredió y la invité a casa. Me agrada y me hace bien su compañía. Me hace sentir como si tuviera una parte de Charlotte que no pudo llegar a ser.
-Me parece fantástico que eso te ayude amiga. Ya sabes que siempre te voy a apoyar en cualquier cosa que te ayude a superar todo.
-Gracias, lo sé. Bueno y también fui a dormir a casa de Mark ya que su sobrina había planeado una cena para el chico que le gusta.
-Maldita, nunca me la prestaste para mí.
-Nunca te gustó nadie lo suficiente aquí en Londres.
Ella bajó la cabeza.
-Mel...¿qué es lo que no me estás contando?
-Luego, ahora termina con lo de Mark.
-Bueno hubo un percance con el postre en el que terminamos contra un mueble en la cocina, yo en sujetador quitándole su camisa.
-¿Lo hicieron?
-No, había perdido la conciencia y si no me hubiera parado a pensar muy probablemente lo hubiéramos hecho.
-Tú y tú maldita conciencia.¿Algo  más que me haya perdido? Por ejemplo... hoy estabas en su casa ¿qué hacías ahí? Y no me digas que también estuvieron a punto de hacerlo pero tu conciencia hizo una mágica aparición.
-Nada de eso, lo vi llorar Mel, estaba tan deprimido que fui a ayudarlo.
-Podrías contarme...
-Claro que no, no voy a contarte su intimidad pero sí puedo decirte que me dijo que gusta de mí, que él también se siente confundido y más allá de lo que yo pudiera elegir se alegra de haberme conocido.
-Lex, me encanta Mark. Creo que te haría tanto bien...Sé que eres demasiado independiente y mi opinión poco influirá en ti pero si debo decirte algo como tu mejor amiga creo que deberías darle una oportunidad. Nadie sabe si las cosas irán bien o mal pero creo que vale la pena intentarlo, lo peor es no elegir, quedarte parada sin saber a donde ir. Si no das ese paso adelante siempre seguirás en el mismo lugar.
-Ya lo sé Mel, sé que Mark es una buena persona y no dudo que me haría bien pero aún tengo mis paredes que me impiden abrirme del todo. Tengo que pensármelo más.
-Que complicada eres.
-Lo sé.- Ambas reímos, las empleadas estaban boquiabiertas escuchando la conversación.






-Ahora vas a decirme lo que no me contaste.
-Se siente raro Lex, es tu mejor amigo.
-¡Oh! ¿Es sobre Jack?
-Claro.
-Eres mi hermana no pienso decir nada.
-Ya lo sé, pero quizás algo se te escape...
-Mel, te lo juro.
-Me gusta.
-Eso ya lo sé, se nota pero al parecer no haces nada. Jack está entusiasmado.
-Lex...sabes que soy demasiado corazones y cuentos con finales felices pero tengo miedo de enamorarme de él.
-¿Y qué problema habría si te enamoraras?
-Sufrir, que el me deje, que no esté disponible para mí, que lo aburra.
-Mel...nunca vas a saberlo si no lo intentas, conozco a Jack y no creo que se alejara de ti por ninguna de esas razones además de que yo lo veo muy en serio contigo.
-Quizás debería seguir el consejo que te di y darle una oportunidad.
-Creo que es lo mejor que puedes hacer.
-Lo mismo va para ti.
-Ya veremos. Gracias Mel.
-¿Por qué?
-Por acompañarme.
-¿Al centro comercial?- Dijo desconcertada.
-No tonta, por acompañarme en el día a día por tantos años. No tenías necesidad de venir conmigo a Londres sin embargo aquí estás.
-Jamás voy a separarme, no podría dejarte.
-Yo tampoco.
-Ya basta que voy a llorar y se me correrá la máscara.- Reímos porque las lágrimas estaban a punto de salir.

Volví a casa más aliviada después de hablar con Melissa, siempre logra calmarme en mis momentos más alterados, algo que nunca voy a terminar de agradecerle. Al entrar me encontré a Christine preparando un té.
-Hola Lex.- Dijo desde la cocina.
-Hola Chris, ¿preparando el té?
-Sí, supuse que no tardarías en venir y preparé una torta para que comamos. Estoy viendo que no estás siguiendo las comidas con normalidad.
-Eres peor que una madre.
-Ya veremos cuando veas la torta de chocolate si sigo siendo la peor.
-Creo que no te dejaré ir nunca.
Ella sólo me dio una pequeña sonrisa y bajó su cabeza.
-¿Qué ocurre Chris?.- Dije acercándome a ella.
-No es nada.
-Claro que es algo, es extraño que no rías.
-Es sólo que me siento una carga, eres soltera, independiente, estoy invadiendo tu espacio.
-Escúchame bien, mírame a los ojos Christine.- Ella lentamente subió su mirada encontrándose con la mía, necesitaba que pudiera ver la sinceridad en mis palabras.-No eres para nada una carga, me pone muy contenta tenerte acá, me divierte verte todos los días, poder aconsejarte, disfruto de tu compañía. Perdí a mi hija hace un año, y tenerte conmigo me recuerda mucho a ella.
-Lexie...yo no sabía eso.- Dijo con lágrimas en sus ojos.- Lo siento tanto.
-Yo también Chris, pero aprendí a vivir con esta realidad y hoy por hoy es lo que me toca es por esto que quiero que sepas que no eres ninguna carga.
-Entiendo ahora.- Dijo ignorando lo último que había dicho.
-¿Qué cosa?
-Por qué te comportas diferente con Bel, me lo venía preguntando y no encontraba explicación, ahora la tengo.
-Sí creo que no es necesario que lo repita en voz alta.
-Bueno...olvidemos este patético momento y comamos un poco de torta para alegrar el corazón.
-¿Cocinas tan bien como tu tío?
-Mmm....con que ya probaste la comida del tío Mark, ¿qué estuvieron haciendo ustedes dos?
-Nada raro Chris, nada raro.¿Qué tal las cosas con August?
-No quieres saberlo.
-Claro que sí.
-No, no quieres.
-Vamos, lo  peor que pudieron haber hecho serí....¡Oh no! Dime que no lo hicieron.- Ella bajó la cabeza.-¡Christine Turner! Deberías haberme avisado ¿usaron protección?
-Por supuesto Lexie, siempre me cuido. Lamento haber usado tu casa como lugar pero fue un momento muy lindo para ambos.
-Está bien, está bien. Entiendo, eres una adolescente claramente necesitas experimentar pero con cuidado por favor y esto queda entre nosotras ¿entendido?
-Miedo al tío Mark.
-Se podría decir...
-No hay caso con ustedes dos.
-Ya basta de hablar de él, ¿qué tal las clases?
-Por ahora voy bien, no soy excelente pero tengo todo aprobado.
-¿Ya estuviste buscando universidad?
-Eres la primera persona que me lo pregunta.
-¿Cómo? Creí que ya lo habías hablado con alguien.
-Supongo que nadie se ha preocupado lo suficiente.
-¿Y Mark?
-El tío es genial pero con todos los problemas que tiene a veces se le olvida.
-Si mal no recuerdo el primer día que nos conocimos me comentaste que te gusta la moda.
-Me encanta.
-¿Podrías averiguar algo relacionado con la moda?
-¿Y en dónde?
-No te preocupes yo te voy a ayudar.
-¿De verdad?
-Por supuesto.
-Lexie.
-¿Sí?
-Me hubiera gustado poder haberte conocido antes.
Le sonreí como respuesta porque si la charla continuaba por ese lado terminaría hecha un mar de lágrimas y ya suficiente había tenido con Mark y Mel.
Tomamos el té juntas hablando de nuestras vidas, sinceramente me encantaría que se quedara conmigo por mucho más tiempo pero eso no me corresponde.
Al caer la noche fui al hotel de mi madre, me había centrado tanto en Mark que estaba descuidando a mi familia y amigos y eso es algo que no puedo hacer después del apoyo incondicional que me brindaron en el momento más duro de mi vida.
-Hola mamá.- Dije dándole un abrazo al llegar al hotel donde se hospedaba.
-Hola pequeña, ¿qué te parece si vamos a cenar al restaurant del hotel? Dicen que la comida es deliciosa.
-Mira como estoy vestida.
-No es un hotel cinco estrellas.
-Lo sé, pero jean con remera no creo que sea lo apropiado.
-¿Por qué piensas tanto las cosas? Eres igual a tu padre. No voy a exhibir mi ropa sólo quiero comer y eso vamos  a hacer en este preciso momento señorita.
-Está bien mamá.- Me sentí una niña nuevamente siendo regañada por su madre.
Ordenamos algo ligero porque después de haber probado la torta de Christine mi estómago pedía una tregua, al estar todo el tiempo sola no acostumbraba comer demasiado ahora con ella todo es nuevo.
-Y bien...¿qué es eso de la sobrina de tu jefe en tu casa?
-Es sólo por unos días hasta que se sienta mejor para volver a su casa.
-No eres un hotel Lexie.
-Ya sé que no lo soy pero me necesita.
-Eres tan buena, hija.
-No lo soy mamá, sólo hago lo que me parece correcto en estos momentos.
-Y haces muy bien pero...¿no sería hora de que le vayas admitiendo a mamá que te gusta ese hombre?
-Mamá no niego que me guste pero ya crecí no es todo tan simple.
-Lexie, por favor ¿qué tienes cuarenta años? Eres joven y con un futuro por delante.
-Sé que soy joven pero no sé si estoy lista para empezar todo de nuevo y sobre todo ver un nuevo futuro.
-Sólo tú tienes esa respuesta.
-Lo sé.
-No demores mucho, las buenas oportunidades pasan volando.
-Es lo que me dicen.
-Haz caso entonces pequeña. Conocí a tu amigo Jack, es todo un encanto.
-Lo es, estoy intentando de que pueda salir con él.
-Algo de eso me comentó.
-Claramente, Jack jamás tendrá problemas para hablar.
-No lo creo.- Ambas reímos.-Cambiando de tema, tengo algo que decirte.
-¿Qué ocurre?
-En dos días debo volver a casa.
-¿Por qué?
-Tu padre no se encuentra tan bien y me necesita, sabes que no puede estar mucho tiempo solo.
-¿Estás segura que está bien?
-Sí cariño, no te preocupes, son los problemas de la edad.
-Me apena no tenerlos más cerca, de verdad extraño a papá. Me gustaría poder pasar más tiempo con él.
-Puedes venir cuando quieras Lexie, siempre serás bienvenida en casa. Además, con tu nuevo trabajo puedes permitirte venir más seguido.
-El sueldo es normal mamá ya te lo dije no gano una fortuna sólo una notable diferencia con respecto al anterior.
-Está bien, está bien lo que digas. Y una cosa más...
-¿Qué?- Por el tono en el que lo dijo sabía que sería algo que no me gustaría.
-Quiero conocer a Mark.
-¿¡Qué!? 
-Antes de irme quiero ver por mis propios ojos que estás en buenas manos.
-De ninguna manera, incomodaste a todos los chicos con los que salía en secundaria ni siquiera papá logró eso.
-Ya ves que no quieres que salgas corriendo el hombre eso significa que lo quieres bien cerca.
-No desvíes el tema.
-Yo no desvío nada, la decisión está tomada.
-Quizás se lleven bien, es igual de frustrante discutir con ustedes.
-Entonces eso es amor.- Puse mis ojos en blanco ignorando su comentario.

Terminamos de cenar tranquilas, me quedé un rato con mamá en la habitación viendo una película y cuando ya sentí el cansancio tomé el camino hacia casa disfrutando de la noche estrellada.
Sólo unas cuadras quedaban para llegar cuando vi a Sara, la ex esposa de Mark, subirse a un auto negro desde el cual no podía verse nada. Me acerqué un poco más al vehículo, ocultándome detrás de un árbol, estuvieron parados por lo que fueron unos cinco minutos y luego se marcharon. La actitud con la que había entrado era rara, llevaba un pesado abrigo que resultaba exagerado para la temperatura y vigilaba a sus alrededores, debería prestar más atención a sus movimientos en la oficina, después de todo con las cosas que Mark me contó de ella tener cuidado no está de más.

Me dí un baño caliente para aflojar las tensiones, Christine ya estaba en su cama para cuando llegue, me acerqué para taparla con la manta y darle un beso y sin hacer ruido me metí en la mía. Mis ojos pesaban cuando apoyé mi cabeza en la almohada y el cansancio me venció.

"Charlotte está en su cuarto leyendo su libro favorito con su muñeca en el balcón, tiene preparada su mesa de té con princesas a cada lado de esta como suele hacerlo cada tarde luego del jardín, me acerco a ella para abrazarla pero al darle la vuelta es Isabella la que sostiene la muñeca y el libro, ella se para y dice:-Búscame mami, búscame."

Me levanté sobresaltada, el sudor corriendo por mi rostro y la necesidad de llorar me invadió, no por debilidad sino por la frustración, la rabia, la pena, la confusión, el miedo. Un nudo se instaló en mi garganta,sentía como el dolor por dentro se incrementaba. No tenía esta clase de sueños hacía varios meses pero supongo que debe ser resultado de la mezcla de emociones por las que estoy pasando.
Tres horas tenía antes de ir a la empresa, me duché y me cambié rápidamente. Le dejé una nota a Chris para avisarle que saldría antes de casa. Necesitaba ir al único lugar que sabía que podía calmarme. La bahía.



Me quedé sentada allí repasando las últimas tres semanas. Puedo dar fe que conocer a Mark puso mi mundo de cabeza, mis emociones estaban selladas y controladas pero él abrió una puerta que hizo venir abajo todo lo que había construido como escudo, me siento diferente ya no soy la misma de hace unas semanas, me siento más abierta a una posibilidad ya no me siento fría y vacía, es como si tuviera la necesidad de seguirlo, de dejarme llevar, pero a la vez me aterra cuando me detengo a pensar. Sé que me encantaría poder estar a su lado, compartir más de esos besos que me dejan sin aliento, disfrutar los momentos que pasamos juntos, entregarme por completo a él pero no sé si estoy lista para asumir todo lo que conlleva eso y sólo hay una manera de saberlo. 


lunes, 4 de agosto de 2014

Capítulo 14

Mark

Aún no entiendo como han cambiado tanto las cosas en tan poco tiempo. Estoy desconcertado por todas las nuevas emociones que van tomando lugar en mi pecho.
Poco a poco conozco a una nueva Lexie que me cautiva cada día más, con nuestro primer encuentro di por finalizada cualquier esperanza con ella pero resultó ser todo lo contrario a lo que yo pensaba. Parecía ser una mujer fría y calculadora pero eso era hasta saber las circunstancias por las que tuvo que pasar, ahora comprendo sus reacciones aunque por otro lado me asombra como está cambiando, ya de fría no le veo nada. Ahora entiendo cuando la gente dice que nunca terminamos de conocer a las personas porque cuando creemos conocerlas nos sorprenden. Yo creo que su manera de ser para con el mundo no es por lo que ha sucedido en su vida sino que es por lo que ella decide mantener dentro, el dolor y la amargura.
No estoy enamorado, eso lo tengo claro, sólo sé que esta mujer me atrae mucho, a niveles que nunca pensé podía llegar a gustar de una mujer y no me extrañaría terminar enamorándome de ella en un período corto de tiempo, con sus simples actos me trae como loco. Espero no equivocarme con ella como lo hice con Sara.

Luego de pasar a buscar a Isabel al jardín no pude evitar preguntarle por Lexie. Sigue siendo uno de los temas que más me preocupa y a la vez un obstáculo para poder avanzar.
-Hija, ¿qué te parece Lexie?
-¿Cómo que me parece papi?
-Claro, ¿qué te parece como persona?
-Es muy bonita, me trató mal la primera vez que la vi pero cuando tuvo que cuidarme me trató bien, aunque es un poco rara...
-Ya veo...quizás deberían verse un poco más seguido.
-¿Por qué?
-No lo sé, quiero que se lleven bien.
-Pero papi, casi no la veo.
-Lo sé Bel, pero estamos trabajando juntos mucho tiempo últimamente y me está ayudando con Chris. Lo más probable es que la veamos más seguido y no quiero problemas.
-Está bien papi, yo voy a portarme bien.
-Eso lo sé cariño, gracias.
Llegamos a casa, la ayudé con sus tareas, le preparé un buen baño caliente y comimos juntos. Luego de la cena la llevé a su habitación para peinarle el cabello y arroparla. Me da rabia que Sara haya resultado ser alguien totalmente distinta a la mujer que pensé que era, una madre es la que debería encargarse de arreglarla y cepillarle el pelo, no un padre. Además, la escena que me montó en la oficina diciendo que soy un sinvergüenza que se acuesta con toda empleada con falda me demostró cuánto me equivoqué con ella. Quiero que cuando Bel crezca tenga una figura femenina de quién guiarse y no la tiene, cosa que me llena de frustración.
Me acosté a su lado para contarle un cuento y lograr que se durmiera. Estaba por la mitad de este cuando me abrazó por la cintura y dijo:
-Está bien papi, no necesitas llegar al final. Ya tengo sueño, gracias por todo lo que haces por mí. Eres el mejor papi del mundo y estoy feliz de tenerte.
Quería responderle pero un nudo se había formado en mi garganta impidiendo que las palabras salieran. Me limité a abrazarla fuerte contra mi pecho y besar su cabecita.
Así logré dormirla, la tapé con su manta y volví al living. Pensé en llamar a Lexie para ver como iban las cosas con Chris pero no quería molestar, quizás ya estarían durmiendo después de un día tan agotador por lo que decidí enviar un mensaje:
"Hola Lexie, no quiero llamar por si están durmiendo ¿va todo bien?¿qué tal Chris?"
Me serví mi vaso de whisky mientras tomaba asiento en mi sillón preferido y la respuesta no tardó en llegar:
"Hola Mark, estamos bien. Está algo sensible pero no durará mucho. En la oficina hablamos ¿si? Que descanses"
Quería poder seguir hablando con ella aunque fueran por estos tontos mensajes de texto pero si ella quería hablar en la oficina lo respetaría.
Limpié los platos de la cena, me duché y me metí en la cama. Últimamente se me hace muy difícil conciliar el sueño y la responsable es una sola persona. Lexie.

A la mañana llevé a Isabel a la escuela más temprano para poder conversar con mi padre antes de que los empleados llegaran en el caso de que tuviéramos que pasar por otra discusión. La semana con él había sido estupenda, se había ido de viaje de negocios y la paz reinaba en la empresa. Ahora no estoy seguro de que las cosas sigan así.
Cuando llegué a mi planta mi padre ya estaba allí dando instrucciones a su secretaria.
-Mark, hijo, me alegra verte.
-Hola papá.
-Me enteré que la reunión ha salido de maravilla, te felicito por tu trabajo.
-No hubiera podido hacerlo sin Lexie Clark.
-Oh, ya veo que se están llevando bien entonces.
-Digamos que sí.
-Vamos, acompáñame a mi oficina así podremos hablar más tranquilos.
-De acuerdo.
Lo seguí y tomé asiento frente a su gran escritorio.
-¿Algo de beber?
-No gracias, desayuné recién con Bel.
-¿Qué tal la pequeña?
-Bien, podrías pasar a verla y jugar un rato con ella.
-Sí, por supuesto, cuando tenga tiempo iré.
Quise darle una bofetada en ese instante ¿cuándo tuviera tiempo?¿hacer un hueco en su agenda para ver a su nieta? Pero claro, que podía esperar si apenas me prestaba atención a mí de pequeño y también de grande.
-Quería hablar sobre un tema que planteamos con la Srta. Clark.- Dije yendo directamente al punto en cuestión.
-Dime.
-Estuvimos observando que los sueldos de los empleados con los puestos más altos son exagerados mientras que empleados con puestos inferiores son demasiado bajos. Lo que planteamos es ser justos, aumentar un poco el sueldo de aquellos que tienen un salario bajo sacando de la diferencia de los que tienen un salario muy alto.
-¿Estás de broma verdad?
-Claro que no.- Dije frunciendo el ceño, ¿cómo podía estar bromeando con una cosa así?
-No puedo hacer eso Mark, muchos de mis amigos son los que gozan de esos altos salarios después de hacerme tantos favores a mí y a la empresa, no les bajaría el sueldo por nada en el mundo.
-De acuerdo, no les bajes el sueldo  pero es injusto que tantos empleados que trabajan hasta altas horas reciban tan poco dinero por su trabajo, auménteles el sueldo.
-Las cosas están bien como están. No se si eres tú el de la idea o esa rubiecita te está lavando la cabeza pero termina con estas cosas Mark y concéntrate en tu trabajo.
-¡Estoy concentrado!¡Trato de ser justo!¡Nadie me lava el cerebro!
-Ya cállate, todos están escuchando.
-Está bien, haz lo que quieras. No tengo ganas de seguir perdiendo el tiempo.
-Más respeto, soy tu padre.
-El respeto lo perdiste hace tiempo.
Cerré de un portazo y me metí de lleno en mi oficina, quería golpear algo o romper lo primero que tuviera a mi alcance pero Lexie me estaba mirando desde su oficina y no tenía el valor para hacerlo, no frente a ella. Odio que me vea descontrolado en este estado. Ella dejó lo que estaba haciendo y vino hasta donde me encontraba.
-Mark...¿estás bien?
-No del todo...
-¿Discusión con tu padre?
Asentí.
-Ahora vengo.
Me preguntaba que había ido a hacer pero lo único que quería era volver a casa y tumbarme en mi cama.
-Te traje un té, quizás ayude con los nervios.
-Gracias Lexie.
-No es nada.
-¿Podrías dejarme un rato solo?
Vi la duda en sus ojos pero asintió y se marchó, luego me disculparía por eso con ella pero necesitaba un momento de soledad como lo vengo haciendo desde niño, prefiero descargar conmigo mismo mis problemas que pagarlo con los demás. No querría desquitarme con Lexie, no después de que venimos tan bien juntos.
Me encerré en mi oficina toda la jornada hasta terminar mi trabajo, antes de que se cumpliera la hora de salida fui hasta la oficina de Lexie.
-Permiso ¿puedo pasar?
-Claro.- Dijo ella dejando a un lado los papeles que estaba tratando.
-Lexie...quería disculparme por mi actitud de hoy. Siempre que surge un problema necesito un tiempo solo para pensar y no desquitarme con otras personas.
-Está bien Mark, lo entiendo. No necesitas disculparte.
-¿Cómo estás con Chris?
-Perfectas, anoche nos quedamos hasta tarde viendo películas juntas me sentí una adolescente nuevamente.- No pude evitar reír por su comentario, me las imaginaba a ambas juntas.
-Me alegro de que lo estén pasando bien.
-Hoy quizás vaya a dormir al hotel donde se hospeda mi madre ya que le presté la casa a Chris para que se viera con alguien.
-¿Para que se viera con quién?
-No puedo decir nada.
-Lexie...
-No.
-Lexie Clark...
-Dije que no y punto final, si quieres se lo preguntas a ella.
-Está bien, no insisto más. ¿Por qué no te quedas en casa? Creo que es justo.
-No podría Mark.
-Claro que sí, es sólo una noche. Te puedes quedar en el cuarto de huéspedes.
-Creo que es mejor ir al hotel.
-Lexie, vamos no es nada.
-No voy a poder Mark.
-¿Por qué?
-Tu hija...
-¡Oh! Sí, ya entiendo...¿Si la dejo con mi amigo?
-Entonces podría ser un sí.
-De acuerdo, dame unos minutos que hablo con él.
Marqué rápidamente su número.
-Hola Jacob.
-Mark. ¿Todo en orden?
-Sí, necesito que me hagas un favor.
-Solo dime.
-Necesito que cuides de Bel solo por esta noche.
-Oh no...justo hoy que tenía una rubia perfecta para la noche.
-¿Estás hablando en serio?
-Claro que no, tonto. Por supuesto que puedo cuidarla.
-Tonto eres tú, gracias te debo una.
-Me debes miles.
-Lo sé, te marco luego.
-Adiós.
Colgué la llamada y seguí con Lexie.
-Ha dicho que sí.
-Está bien entonces.
-Te espero para la cena.
-De acuerdo.
-Hasta luego preciosa.
-No me llames así.
-No te preocupes ya se me ocurrirá otra manera de llamarte.
-Mientras no sea esa perfecto.
Sonreí y salí de su oficina. Era gracioso como había entrado con un humor de perros y salí con una sonrisa en mi rostro. Todo gracias a la magia de Lexie Clark.

Fui a buscar a Bel al jardín y me apuré para preparar la cena.
-¿Por qué voy a lo del tío Jacob un día de semana?- Dijo mi hija mientras veía como cocinaba.
-Porque tengo una cena Bel.
-Pero puedo quedarme en mi cuarto.
-Lo sé pero no me gustaría que estuvieras encerrada como un preso allí arriba.
-Algo me estás ocultando papi.
-Claro que no cariño. 
-Está bien, voy a hacer mi bolso.- Dijo con la cabeza baja, si hay algo que odio es tener que ocultarle cosas a mi hija pero no quiero que piense nada raro hasta que las cosas sean seguras. En estos momentos siento que la estoy decepcionando y eso me hace sentir fatal.
El timbre sonó sacándome de mis pensamientos, iba a dejar lo que estaba haciendo pero debía sacar la comida del horno antes de que se quemara.
-¡Bel! ¿Puedes abrirle al tío Jacob?
-¡Sí papi!- Gritó mi hija desde las escaleras.
Saqué el pollo que estaba horneando y lo puse en una fuente, estaba lavando lo que había ensuciado cuando apareció mi hija en la cocina.
-Me mentiste.- Dijo entre triste y enojada.
-¿Qué?
-Me dejas por Lexie.
-¿Qué? Claro que no Bel.
-Sí, voy a terminar mis cosas.
Cuando fui detrás de ella, Lexie apareció y tomándome del brazo dijo:
-Déjame a mi.
-Creí que no podías estar con ella.
-Mark, yo sólo te pedí que no estuviera porque no sé cómo puedo llegar a reaccionar, puedo enojarme, reírme, llorar. No lo sé, cualquier cosa puede pasar pero eso no significa que no pueda relacionarme con ella. Déjame que hable, ahora está muy enojada como para hablar con papá.
-Está bien, es el último cuarto a la derecha.
Dejé que fuera a hablar con ella, no tenía idea que resultaría de aquello pero deseaba que Bel me perdonara. Estar mal con mi hija es lo peor que me puede pasar pero confío en que Lexie pueda ablandar la situación.
Me senté en el sillón del living esperando a que bajaran no tenía cabeza para pensar en otra cosa.
Luego de quince minutos que para mí fueron una eternidad bajaron tomadas de la mano, no será de hombre como suelen decir pero quería llorar en ese momento al verlas unidas.
Mi hija vino hasta donde me encontraba lentamente y me abrazó:
-Lo siento papi. No quise enojarme. No me ocultes más cosas. No me gusta.
-El que lo siente soy yo cariño, debí habértelo dicho pero quería contarte las cosas cuando estuviera más seguro.
-¿Más seguro de qué?
-De...
-Creo que estás incomodando a papá Isabella.
-Está bien, los dejo. Tengo que hacer mi bolso.
-¿Me das un beso princesa?- Le dije a mi hija, con eso sabría si las cosas entre nosotros estaban bien.
-Claro papi.
Me dió un beso y un abrazo tan fuerte que se me hacía difícil soltarla.
-Adiós Lexie.
-Adiós Isabella.- Dijo sonriéndole, aún la veo tensa junto a mi hija pero sé que eso se puede revertir, ya puedo notar los avances.
Bel subió a su cuarto a terminar su bolso antes de que Jacob llegara, Lexie  y yo fuimos a la cocina a terminar la comida.
-Traje postre.
-Me salvaste, no tuve tiempo de hacer uno.
-¿Pensabas hacer el postre?
-Claro.
-Con que eres cocinero...
-De los mejores...
Ella se largó a reír, me hace tanto bien escuchar su risa, no es común en ella y disfruto mucho cuando logro verla así.
El timbre volvió a sonar interrumpiéndonos, este si debería ser Jacob.
-Hola Mark.- Dijo entrando.
-Al fin llegas.
-Lo siento, tenía unas cosas que terminar y me atrasé.
-Pasa.
Cuando llegó al living olvidé decirle que todo el tema de cuidar a Bel era por Lexie.
-¡Wow! Disculpa, no  estoy acostumbrado a ver una belleza así todos los días.- Ella sonrío, Jacob más te vale alejarte de ella.




-Lexie Clark.- Dijo tendiendo su mano.
-Con que tú eres la famosa Lexie Clark, Jacob Dixon.
-Parece que alguien estuvo hablando de mí.- Dijo guiñándome un ojo, Jacob definitivamente es perfecto para humillarme.
-Quizás un poco, Jacob por qué no subes a buscar a Bel.
-Claro...
Di gracias a Dios que quedamos solos, un minuto más con mi amigo y quién sabe que otras cosas diría.
-No es que esté hablando siempre de ti, sabes. Te mencioné alguna que otra vez. Jacob exagera.
-Por supuesto....No pensaba otra cosa.- Dijo soltando una carcajada y negando con su cabeza, cuando estuviera a solas con él lo mataría.
-Bueno...Me llevo a esta hermosa princesa a casa.- Dijo Jacob con Bel en sus brazos.
Me acerqué para darle un beso y recordarle que pasaría por ella antes de ir al trabajo.
Cuando Lexie y yo quedamos solos en casa se notaba la tensión entre nosotros nuevamente, ese calor que me invade cada vez que la tengo cerca.
-¿Comemos?- Pregunté para distraerme.
-Claro.
Pusimos juntos la mesa y servimos la comida en los platos. 
-Mmm...Mark no alardeabas cuando decías que eras de los mejores cocineros.- Dijo probando la comida. Yo estaba boquiabierto, no tiene idea el efecto que causa en mí verla saborear cuando come. Su cara es todo un espectáculo.
-Me alegro que te guste.
-Está genial, deberías enseñarme.
-Me encantaría.- Dije guiñéandole un ojo a lo que ella respondió sonrojándose.-Y bien...¿vas a contarme que es lo que está haciendo mi sobrina en estos instantes?
-Es algo entre ella y yo, si no fuera algo seguro jamás la dejaría. Confía en mi.
-Confío en ti Lexie.
-Mañana deberías hablar más tranquilo con Isabella.
-Sí, lo sé.- Dije soltando un suspiro.-Gracias por haber hablado con ella.
-Me alegra haberlo hecho, aunque fue difícil fue un gran avance para mí.
-Yo me alegro de que así sea.
Seguimos conversando de temas variados desde libros y películas a actividades que nos gusta hacer. Una vez satisfechos con la comida fuimos a la cocina en busca del postre. Lexie había traído una tarta de chocolate recubierta con frutillas y un pote de crema para acompañar
-Déjame que te ayude a destaparlo.- Dijo ella.
-Está bien, yo puedo.
-Insisto déjame que te ayude.
-Dije que puedo.
-Es a presión, puede llegar a....
No terminó la frase porque sucedió justo lo que iba a decirme, la crema saltó del envase directo a mi cara y ella no hizo más que estallar de la risa.
-Ja ja ja muy gracioso...- Dije quitándome la crema de los ojos.
-Es que...Mark...te lo dije....-Decía agarrándose el estómago por la risa.
-Veremos que tan gracioso es.
-No te atreverías.
-Oh claro que sí.
-Mark...
-Lexie.
-Mark...No...-Dijo cuando vio que untaba un poco de crema en mi mano y me dirigía hacia ella.
-Prepárate.
Ella corrió al rededor de la encimera por toda la cocina pero sus piernas no fueron tan rápidas y logré aprisionarla contra un mueble inmovilizándola. De un momento a otro las risas se apagaron y ese fuego entre nosotros volvió a hacerse presente. Nos quedamos por un minuto mirándonos a los ojos tratando de descifrar los sentimientos del otro hasta que no pude más y la besé. La besé desesperado, aguantar tanto tiempo sin probar de sus labios se me hace una tortura, como si necesitara de estos para vivir. El beso comenzó a hacerse más pasional y descendí por su cuello, aspirando su dulce aroma que me embriaga. Ella desabotonó mi camisa y pasó su mano por mi pecho en una suave caricia que me estremeció. Estaba asombrado de lo lejos que estábamos llegando. Le quité su blusa y quedé admirado por su cuerpo, llevaba puesto un sostén de encaje que le quedaba perfecto. Volví a besarla y cuando quise quitarle el sostén ella me detuvo parando en seco.
-Mark...perdón, no puedo.
-Lexie, lo siento. Me dejé llevar, te dije que te daría tiempo y eso haré.
-Lo siento de verdad.
-Shh.- Dije colocando un dedo en sus labios.- No lo sientas, vamos te llevo a tu habitación.
Subimos en silencio hasta el cuarto de huéspedes, coloqué su bolso sobre la cama y le dije:
-Tienes un baño, allí encontrarás todo lo necesario. Si necesitas algo mi cuarto está al final del pasillo. Y cambia esa cara no pasa nada.
-Lo sé, gracias.
-De nada preciosa.- Con un suave beso en los labios la dejé cerrando la puerta.
Iba por la mitad del pasillo cuando Lexie asomó su cabeza por la puerta.
-Mark.
-¿Si?
-La próxima vez que me llames preciosa te daré una patada en el trasero.
-Ouch, no volveré a decirlo.- Dije fingiendo cara de dolor.
-Muy bien.
Riendo fui hasta mi habitación, antes de acostarme tuve que darme un baño de agua fría. Lexie me había encendido por completo pero no había nada por qué culparla.
A la mañana traté de despertarme más temprano para que tuviera el desayuno listo. Sé que tiene obsesión por el chocolate por lo que le preparé una taza de café con una porción de la tarta de chocolate que no pudimos comer anoche.
-Veo que no pusiste la crema.- Dijo sonriendo mientras tomaba asiento en la mesa.
-Ya se echó a perder.
-Si me hubieras dejado ayudarte...
-No me arrepiento.
-Yo tampoco. Porque en ese momento era lo que quería - Dijo ella y con eso me alegró el día, saber que no se arrepentía de lo que había sucedido anoche me daba un gran alivio.
-Me alegro. Escucha, tengo que pasar por lo de Jacob a buscar a Bel para llevarla al jardín y luego iremos a la empresa ¿te parece?
-Está bien.
Desayunamos tranquilos y limpiamos el desastre que habíamos dejado, podría acostumbrarme fácilmente a esta rutina. Luego, Lexie fue por sus cosas mientras yo encendía el auto. Una vez listos fuimos a buscar a mi hija, después de haberle agradecido a Jacob por haberla cuidado subimos al auto.
-Hola Lexie.- Dijo Bel mientras la sentaba en el asiento trasero.
-Hola Isabella.- Dijo ella desde adelante.
-¿Estuvo bien la cena?
-Sí.
-¿No hablas mucho verdad?- Su comentario me hizo reír. Lexie me dió un pequeño golpe en la pierna.
-Depende.
-¿Te gusta mi papi?
-¿Qué?
-Dije que si te gusta mi papi.- Mi hija es única, sólo ella se atrevería  a preguntar estas cosas. Noté la incomodidad de Lexie y lo roja que se había puesto su cara, quería reírme pero debía contenerme.
-Claro que no.
-Tu cara no dice lo mismo.
-Dije que no.
-Está bien. ¿Papi te gusta Lexie?
-¿Qué?
-Dije que si te gusta Lexie.- Esta vez fue ella la que quería reír, y yo el que estaba rojo, noté como temblaba su labio aguantando una gran carcajada.
-Creo que sí.
-Bien papi.
No dijimos nada más en todo el camino, creo que Lexie necesitaba pensar en lo que había dicho, de todos modos no era una novedad. Yo le había expresado que quería tenerla, que me atraía y que la quería en mi vida. Decirle que me gusta no es nada de otro mundo.
Dejamos a Bel y nos dirigimos a la empresa.
-¿Estás enojada?- Le pregunté cuando estábamos por llegar.
-No, por supuesto que no. ¿Por qué?
-Estás muy callada.
-Sólo estaba pensando en lo que habías dicho.
-Sabes como me siento Lexie, ya es obvio.
-Sí, sólo que aún no tengo muy claro que es lo que sientes y también es extraño para mí que tu hija también lo sepa, todo está pasando tan rápido.
-No te asustes Lexie, tranquila. Creo que deberíamos hacernos lugar para hablar y así conocerías cual es mi posición en todo esto. Pero primero quiero que te aclares y tengas bien decidido qué es lo que quieres en tu vida. A veces, las cosas buenas suceden no todo es malo, piénsalo.
-Estoy de acuerdo con eso.
-Bien.
Subimos más tranquilos hasta nuestras oficinas, cada uno se encargó de realizar su trabajo. Era un día pesado, con muchos contratos por revisar y reuniones, no había podido hablar con Lexie luego de nuestra entrada por lo que a la hora del almuerzo la busqué para que comiéramos juntos pero me llevé una sorpresa al verla abrazada con Frank Cooper en la cocina, la rabia se extendió por mi cuerpo y no supe hacer otra cosa que interrumpirlos.



Me aclaré la garganta para que notaran mi presencia y dije:
-Srta. Clark antes de que se vaya por favor la necesito en mi oficina.
-De acuerdo...- Dijo ella desconcertada.
Le pareceré un celoso o lo que sea pero verla en brazos de otro es algo que no estoy dispuesto a soportar.
Apenas pude realizar algo en toda la tarde, de vez en cuando cruzábamos miradas con Lexie. Ella no entendía mi reacción, lo podía ver en sus ojos. La hora se estaba por cumplir y entró en mi despacho.
-Mark, ¿qué sucede?
-¿Qué sucede? Sabes bien qué sucede.
-No, no lo sé.
-Tu amiguito.
-¿Lo dices por Frank?
-Sí.
-¿Es por lo que viste en la cocina?
-Por supuesto.
-¡Oh! Por favor, vamos ¿qué tienes quince años? Es mi amigo, nuestra relación no venía bien, estábamos distanciados y lo abracé porque lo quiero.
-Lo quieres eh, y al parecer el quiere más.
-Ya es suficiente, eres mi jefe, no voy a soportar estos planteos de adolescente, ya ves por que no puedo llegar a más. Te digo que es solo mi amigo, haz lo que quieras.
-Lexie...espera.- La tomé del brazo y la abracé, no quería perderla por esta estupidez.-Lo siento, lo siento.- Dije aferrándome a ella.- Esto es nuevo para mí, es difícil verte en brazos de otro.
-Está bien Mark, pero confía en mí cuando te digo que solo somos amigos. No quiero otro de estos planteos.
-Está bien.
-Bueno, debo irme. Prometí pasar a buscar a Chris a la salida.
-Te acompaño.
-No es necesario, voy en taxi.
-Claro que no, además quiero saludarla.
-Es frustrante discutir conmigo.
-Lo sé, andando.
Gracias a nuestras bromas el camino hasta el colegio de Christine fue agradable y divertido. Cuando mi sobrina nos vio bajar a ambos del auto sonrió.
-Me alegra verlos juntos. Quedan tan lindos.- Dijo Chris. 
-No estamos juntos.- Dijo Lexie.
-Eso no te lo crees ni tú Lex, ya veremos quién tiene razón.
-¿Cómo estás pequeña?- Dije abrazándola para cambiar de tema.
-¡Tío!¡Aquí no! Todos mis amigos están aquí.
-De acuerdo, de acuerdo. ¿No vas a decirme qué hiciste anoche?
-Claro que no.- Dijo guiñándole un ojo a Lexie y ambas rieron.




Las ayudé a hacer las compras en el supermercado y las dejé en la casa. Luego volví en busca de mi hija al jardín, estaba seguro que la ronda de preguntas ya estaba lista.
Preparamos como cada noche la cena juntos y me sorprendió que no me arrasara con sus preguntas pero cuando la fui a arropar tal como imaginaba Bel comenzó:
-¿Por qué no me lo habías dicho papi?
-¿Qué cosa?
-Que te gusta Lexie.
-Quería estar seguro.
-Por eso anoche dijiste esa cosa de seguro.
-Por eso mismo pequeña.
-Me gusta Lexie.
-¿De verdad?
-Sí, fue lindo cuando vino a hablar conmigo.
-Por cierto...¿qué fue lo que te dijo?
-Que no fue tu intención ocultarme que iban a cenar, que ella te pidió estar solos porque no se acostumbra a tenerme cerca, eso no sé por qué es...Y luego me dijo que debería estar contenta de tener un papá tan bueno.
-Ya ves que es agradable.- Dije sonriendo. 
-Yo creo que a ella le gustas.
-¿Tú dices?
-Así es.
-Veremos que pasa, princesa.
-Papi, prométeme que me contarás. No me dejes afuera.
-Te lo prometo.
Le di muchos besos en su cara y me despedí de ella deseándole dulces sueños. 




Al día siguiente decidí no ir a trabajar para pasar por el psiquiátrico, luego de el episodio de Amy quería ver como iban las cosas. Cuando llegué la nueva enfermera que se estaba haciendo cargo de mi hermana se acercó a mí.
-Buen día Sr. Turner.
-Buenos días Lindsay, ¿qué tal ha estado Amy?
-Luego de que usted se fue mejoró, estos dos días ha estado lúcida. Ojalá pueda durar más días así y no vuelva a recaer.
-Eso espero, ¿puedo pasar a verla?
-Claro, pero está con una visita.
-¿Una visita?
-Sí, puede pasar de todos modos. Es su hermana.
-Gracias.
Al entrar a la habitación vi que Amy lloraba y Jacob se encontraba con ella quitándole las lágrimas. Luego la atrajo en un abrazo para consolarla hasta que ella me vio.
-Mark.


-Hola Amy.
-Mark...yo...- Dijo Jacob.
-Jacob, ¿podemos hablar afuera?
-Claro.
Cerramos la puerta detrás de nosotros.
-¿Por qué no me lo habías dicho?
-No sabía cómo lo tomarías, es tu hermana. Eres mi hermano, siempre la he amado y nunca encontré la manera de decírtelo.
-Lo sabía.
-¿Lo sabías?
-Claro, lo sentí siempre pero nunca dije nada.
-¿Y estás bien con eso?
-Sí es lo que quieres está bien. Pero Jacob, ella no está bien creo que mereces algo más estable.
-Mark, Amy es lo único que necesito. Nunca dije algo tan en serio como esto.
-Está bien, no me opondré si es lo que quieres.
-Gracias.- Dijo abrazándome.
-Cuídala.
-Con mi vida. Lo prometo.
No dudo de su palabra, sé que Jacob quiere a mi hermana con locura pero no sé si estará preparado para todo lo que se le avecina con ella. De todos modos yo siempre voy a estar para ayudarlo en lo que pueda.
Volvimos a entrar en la habitación y pasamos la mañana junto a ella, recordando viejos buenos tiempos y tratando de borrar el pasado.