lunes, 29 de septiembre de 2014

Capítulo 21

Lexie

Luego de que Mark se fuera de casa, mi madre y yo nos quedamos a solas. Dejamos las maletas preparadas en la puerta y nos sentamos en el sillón hasta que se hiciera la hora de su partida.

-Ya deja de mirarme así.- Dijo ella.
-No lo haré.
-¿Qué hice?- Dijo fingiendo cara de niño al acabar de hacer una travesura.
-¿Además de espantar a Mark?
-Ya, no he hecho nada. Sólo le advertí las condiciones, no ha sido tan malo.
-¿Tan malo? El pobre casi sale huyendo.
-Tu padre sería mucho peor, agradece que esté yo.
-Eso no lo dudo, pero estamos en el siglo XXI por si no te has enterado mamá ya no es necesario que hagas esto.
-Claro que sí. No quiero que sufras, por eso lo hago.
-Por Dios, mamá.
-Si hasta se ha reído, lo ha pasado bien.
-Habrá sido de nervios.
-Además, con esa tarta de chocolate déjame decirte que me ha ganado del todo.
-Créeme que a mi también. Y no quiero perder sus postres por tu culpa.
-Ya deja de ser tan exagerada y aprovecha a tu madre, que no me queda mucho para irme.
-De acuerdo, de acuerdo.
-¿Qué es lo que has estado haciendo anoche que no respondías tu teléfono?
-Estaba cuidando a la hija de Mark.
-Vaya, esto es nuevo y no me habías contado jovencita. ¿Por qué cuidabas a su hija?¿Y cómo lo has hecho Lex?- Dijo mi madre preocupada. Cualquiera que me conociera no daría crédito al hecho de que pude pasar una noche con una niña.
-Bueno, ¿recuerdas que te dije que la hermana de Mark estaba en un psiquiátrico?
-Sí...
-Ella se escapó anoche y Mark debía buscarla.
-¡Oh eso es horrible!
-Él no quería molestarme pero necesitaba que cuidara de su hija mientras él buscaba a su hermana.
-Imagino que habrá sido todo un reto para ti cariño.
-Ni te lo imaginas.
-¿Cómo hiciste para pasar la noche?
-Bueno no fue todo malo. Cuando Mark se fue, subí a la habitación de Isabella, ella estaba llorando en su cama.
-Oh pobrecita...
-No sabes como me partió el alma ver a esa niña derramar sus lágrimas por esa hermosa carita que tiene. Verla llorar me transmitió mucho dolor y no estaba dispuesta a verla así. Me acerqué a ella y le pregunté que le ocurría. Ella me dijo que pensaba que su papá se había enojado. Me acurruqué a su lado y le expliqué que Mark estaba tenso y debía salir a resolver unos asuntos pendientes pero que de ningún modo podría estar enojado con ella porque la ama más que a cualquier cosa en el mundo. Luego ella me abrazó por sorpresa y me dijo que le gustaba que estuviera al lado de su padre. Así nos quedamos dormidas una al lado de la otra.
-Cariño, estoy tan orgullosa de ti.- Dijo mi madre sentándose a mi lado y derramando un par de lágrimas.
-No me hagas llorar mamá.
-Te dije que el tiempo pondría todo en su lugar. Ahora puedes disfrutar de esa niña.
-Espera mamá. No te adelantes. Podré estar mejor con Isabella; aprendí que debo pensar en los momentos que compartí con Charlotte que llorar por los que he perdido pero no quiero hacerme ilusiones.
-¿Y por qué no deberías? Se te ve muy bien con él.
-Primero Mark y yo no somos nada, y segundo aún es muy pronto no quiero encariñarme en vano.
-Lex...por como van las cosas no dudo de que estén juntos dentro de muy poco tiempo.
-No quiero tentar a la suerte.
-Te mereces cosas buenas, cariño. No seas tan negativa.
-No es ser negativa sino realista.
-Cielo, no quiero irme preocupada por ti.
-No debes estarlo.
-Prométeme que le darás una chance.
-Ya veremos. Ya no quiero hablar más de esto ¿si?
-Está bien hija.- Dijo algo apenada.- ¿La hermana de Mark se encuentra bien?
-Al parecer sí, espero que mejore.
-Ojalá hija.
-¿Papá te recogerá en el aeropuerto?
-Sí. Hemos quedado así.
-Perfecto.
-Bueno, debería ir yendo al aeropuerto para verificar que todo esté bien.
-¿Segura que no quieres que te acompañe?
-No cariño, sabes que no me gustan las despedidas.
-Está bien.

Ambas nos sumimos en un profundo abrazo cargado de emoción; por cuestiones económicas se nos suele complicar para poder viajar y vernos seguido. Por esto me apena mucho ver marcharse a mi mamá, ya que no sé cuando volveré a verla. Sé que no fue muy astuto de mi parte no haber aprovechado un poco más el tiempo que ella pasó aquí en Londres pero Mark realmente me absorbió por completo. 





-Te voy a extrañar mamá.
-Y yo a ti, mi cielo. Te amo con toda mi alma. Quiero que seas muy feliz, no seas tan terca y disfruta de las nuevas posibilidades que tienes.
-No me lo hagas más difícil.
-Tienes razón, ya no molesto más. Bueno, llámame y no me dejes abandonada ¿si?
-Lo prometo. Mándale un beso gigante a papá y dile que intentaré ir a verlo pronto.
-Lo haré. Cuídate, hija.
-Tu también, mamá. Adiós.

Pedimos un taxi y la ayudé a dejar las maletas en el asiento trasero. Nos dimos nuevamente un fuerte abrazo antes de que entrara al vehículo y la observé partir.
Ordené un poco la casa y me di una ducha. Al salir del baño vi que tenía dos llamadas perdidas del padre de Mark. Sin dudarlo volví a marcar su número.

-Sr. Turner.
-Oh, señorita Clark. Estuve tratando de comunicarme con usted.
-Sí, lo siento. No he podido contestar. ¿Necesitaba algo?
-Verá, tuve un llamado algo alarmante de la empresa y usted está vinculada.
-¿Ocurre algo?
-Preferiría hablarlo personalmente a primera hora mañana.
-De acuerdo, señor.
-La esperaré en mi despacho.
-No hay problema.¿Necesitaba algo más?
-No, era solo eso.
-Lo veré mañana entonces.
-Bien. Hasta mañana.
-Adiós.

Genial y ahora en qué lío me había metido. Lo único que hago es trabajar y de vez en cuando distraerme con Mark pero siempre hemos sido muy discretos. Decidí no preocuparme por el asunto hasta no tener claro de qué se trataba.
No quería estar sola en mi casa deprimida por la partida de mi madre y no se me ocurrió otra cosa más que llamar a Melissa por lo que sin dudar marqué el número de mi mejor amiga inmediatamente:

-Hola Lex.- Dijo contestando a los pocos segundos.
-Hola Mel.
-¿En qué andas? Sólo pasaron unas horas desde que nos vimos.
-No tengo ganas de estar sola en casa, ¿puedo pasar por la tuya?
-¿No tienes un novio para eso?
-Ya he dicho que no es mi novio.
-No te lo crees ni tú.
-Bueno, ¿puedo ir o no?
-Estoy con Jack...
-¿Están ya sabes...?
-No Lexie, sólo estamos conversando.
-Entonces puedo pasar...
-Estamos conversando pero cosas de pareja, Lexie.
-Oh ya veo...
-Siempre tienes que poner esa maldita voz, Lex. Está bien, está bien, puedes venir.
-¡Gracias!
-Te esperamos. No tardes.
-Enseguida voy.
-Nos vemos.

Mi truco nunca falla, afortunadamente solo con mi voz y mis ojos puedo convencer a cualquiera. Pasé por una tienda a comprar galletas para llevar y fui a la casa de Mel lo más rápido que pude. Necesitaba aprovechar que los tenía a ambos juntos y averiguar sobre ese repentino viaje a Francia.
Después de lo que habrá sido una media hora ya estaba en la puerta de su casa.

-Pasa Lex, no era necesario que trajeras nada.
-Son solo unas simples galletas para el té.
-Mis preferidas, sabes como ganarme Lexie Clark. Entra, Jack está en el living. Ve con él mientras yo preparo el té.
-De acuerdo.

Dejé mi abrigo y mi bolso en el armario y fui hasta el sillón donde se encontraba mi mejor amigo.
-Hola, Lex.- Dijo besando mi mejilla.
-¿Cómo va todo Jack?
-Bastante bien debo decir. ¿Qué tal el almuerzo?
-Ni me lo digas.- Dije pasando mis manos por mi cabello.
-¿De terror?
-No fue tan fatal como esperaba, pero de todos modos...
-¿Tu madre se ha ido?
-Su vuelo debe estar por salir.
-Amo a esa mujer definitivamente.
-¿Se puede saber a qué mujer amas a tú?- Dijo mi mejor amiga frunciendo el ceño y cruzándose de brazos al entrar al living.
-Solo a ti cariño.
-Mentiroso, hablaba de mi madre.- Dije yo.
-¡Oh!- Ella comenzó a reír y nosotros dos nos sumamos contagiados por ella.- No debo preocuparme. Cualquiera ama a tu madre.
-Algo raro pero creo que tienes razón.

Melissa sirvió el té para los tres junto a las galletas y cuando por fin tomó asiento pudimos conversar. Pasados unos minutos decidí que era momento de preguntar lo que tanto rondaba por mi cabeza:

-No te lo he preguntado antes por los nervios del almuerzo, ¿pero se puede saber que es eso del viaje a Francia?- Dije mirando a Mel.
-Bueno...verás Lex, quizás a Jack lo transfieran a una sede de Turner Inc. en Francia.
-¿¡Qué!?




-Siento no haberte avisado antes Lex.- Dijo Jack.
-¿Haberme avisado antes?¿Estás de broma?¿Cómo pudiste guardarte algo así?Eres mi mejor amigo y tu mi mejor amiga. Yo pensando que era un simple viaje de turismo como una ingenua.
-Lo siento. Quería estar seguro primero.
-¿Y tú te irás con él?
Mi mejor amiga bajó la cabeza, clara señal de que era un sí.
-No puedo creerlo, yo simplemente no puedo.- Dije conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir.
-Lexie...
-Olvídalo, ya ni respondas. Pasaré al baño un minuto.
-Lex...- Dijo nuevamente Melissa tomando mi brazo.
-¿Puedo ir al baño?- Dije cortante.
-Está bien, ve.

Pude ver las lágrimas derramadas en su cara y no logré evitar soltar las mías. Fui directo al baño y rompí en llanto. Mi hermana, mi única mejor amiga, mi confidente, mi sostén, me dejaba sola. Si ella se marchaba yo estaría completamente a la deriva. Jack, mi mejor amigo, mi gran apoyo haría lo mismo. ¿A quién recurriría?
Me senté en el suelo asimilando toda la información pero al cabo de unos minutos comprendí que no podía ser tan egoísta. Mel se ha arrastrado toda la vida detrás de mí, apoyándome y brindándome su tiempo. Tiene la posibilidad de construir una vida con una persona que la ama y yo por puro capricho le quito esa posibilidad. He reaccionado como una niña. No puedo hacerle esto a dos de las personas que más quiero en este mundo.
Mojé mi cara con agua y traté de tranquilizarme. Dejé pasar un rato hasta que decidí bajar hasta donde se encontraban ellos.

-¿Estás mejor?- Dijo Mel corriendo para abrazarme.
-Lo siento.
-No, no. Yo lo siento. Eres mi hermana, tú me necesitas. Le dije a Jack que no podría ir con él pero encontraríamos un modo de vernos.
-¿Qué?¡No! Lo siento Mel. He sido una histérica. Te mereces todas estas cosas buenas que están sucediéndote. Yo debo aprender a estar por mi cuenta. Jack te necesita y tú a él. No dejes pasar esta oportunidad por mi.
-¿Y qué pasará contigo?
-Yo estaré bien.
-¿Estás segura?
-Claro que sí.

Nos abrazos fuertemente y Jack se unió luego a nosotras.
-Te quiero tanto Lex. La distancia no nos separará jamás.
-Eso dalo por hecho. No te librarás de mí tan fácil.
Los tres reímos y volvimos al living para tomar asiento.
-¿Y bien qué es lo que harán en Francia esta semana entonces?
-Iremos a conocer una propiedad que vió Jack por Internet y a conocer la empresa.
-¿Qué harás con tu empleo Mel?- Pregunté.
-Me apena dejar a mis niños, me he encariñado mucho con ellos pero ya estoy buscando colegio allá.
-Ya tendremos el nuestro, cariño.- Dijo Jack pícaramente.
Mel le dió un codazo y yo no pude evitar reír.
-Ustedes dos van más en serio de lo que creía.
-Seguí mi propio consejo.- Dijo Mel guiñándome un ojo.

Continuamos conversando y riendo hasta que mi celular sonó. Miré a la pantalla y solo de ver su nombre en ella puso una sonrisa en mi rostro.
-¿Mark?
-Hola Lex.
-¿Te has olvidado algo?
-No.¿Aún estás con tu madre?
-Su vuelo acaba de salir.
-Bien, ¿podemos vernos?
-Mark, acabamos de vernos hace dos horas.
-Para mi ha sido una eternidad.
-De acuerdo. Está bien. Voy para allá.
-Te espero mi ángel.

Con esas simples palabras  como iba a decirle que no. Mis amigos se rieron al ver la cara de colegiala enamorada que tenía.
-Y después nos dices a nosotros...- Dijo Jack.
-Ya, ustedes son peores.
-Creo que no te has visto.- Bromeó Mel.
-Muy graciosa, debo irme. Los veré el martes en la mañana ¿de acuerdo? Quiero despedirme.
-Claro Lex. 
Nos abrazamos nuevamente y tomé un taxi para ir a la casa de Mark. El conductor me dejó en la puerta en tiempo récord. Pagué la tarifa y toqué timbre.

-Al fin has llegado.- Dijo al abrir la puerta.
Me tomó en sus brazos y me atrajo en un abrazo. Un abrazo de esos en los que te sientes en casa, lleno de seguridad, tranquilidad, amor. 
-¿Tanto me extrañabas?- Dije cuando nos separamos.
-A cada minuto. Entremos.
Lo seguí hasta la cocina y tomé asiento en la mesa.
-¿Algo de beber?
-Acabo de venir de lo de Mel pero un vaso de agua estará bien.
-De acuerdo.
Trajo los vasos y tomó asiento al frente mío.
-¿Qué ocurre?- Preguntó analizando mi cara.
-¿Qué?
-¿Qué ocurre?
-Nada, ¿por qué lo preguntas?
-Lo puedo ver en tus ojos, algo te ha pasado ¿es por tu madre?
-En parte...
-¿Hay más?
-Bueno, verás. Melissa y Jack como han decidido comenzar una relación seria, este martes viajarán a Francia, al parecer él consiguió un puesto en una de tus empresas allá.
-No lo sabía. Mi padre estará enterado.
-Eso supongo...
-¿Y qué es lo que te apena mi ángel?
-Que mi gran sostén se vaya.
-¿Jack?
-Aunque Jack sea importante, Melissa es la que ha sido mi hermana, mi familia todos estos años. Desde pequeñas me ha seguido a sol y sombra en cada uno de mis pasos y saber que ya no la tendré a mi lado me aterra. Estaré sola por mi cuenta.
-Lex...- Dijo sentándose a mi lado y tomando mi rostro.- Entiendo que te sea difícil tener que separarte de ella pero ¿acaso no te he demostrado que estoy a tu lado?¿no me preocupo lo suficiente por ti?¿no te das cuenta que quiero entrar en tu vida?
-Mark yo...
-Shh, déjame terminar. Me encantas Lexie, y lo digo enserio. No quiero que lo nuestro sea cosa de momento quiero que lo nuestro sea verdaderamente bueno. Yo soy feliz cuando estoy contigo, yo veo tu sonrisa cuando estás conmigo. No estás sola. Me tienes a tu lado. Quiero que entiendas eso. No quiero que digas que no tienes a nadie porque estás muy equivocada.
No lo evité y me derrumbé en su pecho.
-Gracias...
Dije con la voz cortada. 

Él me atrajo en un abrazo aún más fuerte y tomándome en sus brazos me condujo hasta su cuarto.
-No quiero que me agradezcas. Quiero que estés a mi lado.
Sólo pude asentir.
-¿Entiendes lo que quiero decir?
-¿Qué quieres que no diga que me siento sola?
-No, Lexie. Quiero que seas mi novia.
-¿Qué?
-Eso, no quiero perder más tiempo. Alguien me ha dicho que dejar las cosas para después puede terminar siendo demasiado tarde. Quiero aprovechar el ahora.
-No sé cómo seré estando en una relación nueva Mark.
-Y yo tampoco pero lo descubriremos juntos. ¿Qué dices?
No necesité pensarlo por mucho más tiempo. La respuesta ya estaba clara desde hace bastante pero no había tenido el valor de darme cuenta de lo que sentía. 
-Sí quiero ser tu novia Mark.
Una sonrisa imponente cubrió su rostro y sin perder tiempo asaltó mi boca desesperadamente. A los poco minutos redujo la velocidad sin separarse de mí, comenzó a ser delicado y cálido. Se tomó el tiempo para trazar mis labios con su lengua lentamente. Su tortura estaba matándome por dentro, enredé mis dedos en su pelo y lo atraje para que quedara más pegado a mi. Notaba como su erección crecía y chocaba contra mi sexo.
Descendió por mi cuello como solo él sabe hacerlo, dejando un rastro de húmedos besos. Mis piernas comenzaron a aflojarse y no pude hacer más que enredarlas a su cintura. Cargada en sus brazos me dejó en la cama. Sus labios no tardaron en volver a colocarse sobre mi piel, ascendió hasta el lóbulo de mi oreja lo mordisqueó y susurró en ella:
-Gracias por esto mi ángel.
No podía contestar, apenas si podía coordinar dos palabras juntas. Bajó a mi torso y quitando mi camisa comenzó a recorrerlo con sus labios erizando mi piel fría al sentir el contraste con el calor de su boca. Gemí. Sus caricias hacían estragos en mi cuerpo, necesitaba hacerle saber que yo también podía causar lo mismo en él. Como pude coloqué mi mano sobre su entrepierna y comencé a acariciarlo. Noté como sus músculos se tensaban y su respiración se aceleraba por mi toque, sus labios estaban apretados y sus ojos se cerraban con fuerza.
-Lex...- Dijo agitado.
-Hmmm...
-No voy a aguantar más si sigues así.
Sonreí por su comentario pero luego se apartó de mí y noté el frío al no sentir su cuerpo sobre el mío. Mi piel anhelaba su calor.
-¿Qué ocurre?- Dije.
-No quiero que me malinterpretes. No hay nada que quiera más que estar contigo ahora mismo pero quiero preparar algo especial para nosotros dos. Algo que merezcas.
-Mark eso no es necesario.
-Sé que no lo entenderás ahora.
-Somos grandes Mark. No es mi primera vez.
-Bueno para mí lo es, quiero que la primera vez que esté dentro tuyo sea especial. ¿Me concedes eso?
-De acuerdo.
-Gracias.¿Te quedas a dormir?
-¿Y tu hija?
-Está en la casa de Jim.
-Ya veo por qué no querías estar solo.
-Porque quería a esta hermosa mujer a mi lado.
-Adulador.
-¿Te quedas en casa?
-Sí, Mark. Me quedo contigo.
Me voltee apoyando mi espalda contra su pecho y sus brazos inmediatamente rodearon mi cuerpo protegiéndome. Este era mi hogar.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Capítulo 20

Mark

Mi desesperación y frustración llegaba a tal punto que ya no sabía cómo tratar a mi hija. Tuve que pedirle de la mejor manera posible que me esperara en su habitación hasta que subiera para arroparla. Mi humor no era el mejor y no quería pagarlo con ella de ningún modo. Ella no se merece verme en este estado y tampoco vivir esta horrible situación, apenas es una niña todo debería ser lo mas pacífico posible en su vida y es lo que intento. Quiero que Bel tenga una infancia feliz.
Luego de llamar a Lexie para pedirle ayuda me sentí culpable. En vez de darle la paz que ella necesita le sumo más problemas a los que ya tiene y eso me da rabia; la idea era hacerla feliz, no agobiarla con mis asuntos familiares. Ya bastante tuvo ayudándome por la tarde con Amy como para volver a molestarla por el mismo motivo.

No pasaron más de diez minutos hasta que ella estuvo en la puerta de mi casa.
-Gracias por venir, Lex.- Le dije invitándola a pasar.
-Ni lo digas, ¿qué ocurrió?- Preguntó preocupada tomando asiento al frente mío.
-Me llamaron del psiquiátrico diciendo que Amy había tenido nuevamente una regresión, cuando fueron a buscarla a su cuarto las ventanas estaban abiertas y ella no estaba.
-Dios, Mark. Eso es terrible.
-Lo sé, no se me ocurre por donde buscar. Ya he llamado a la policía, están patrullando la zona alrededor del psiquiátrico.
-¿Qué puedo hacer yo?
-Sé que probablemente quieras dejarlo todo en estos momentos. Sé que debes estar cansada de tantos problemas y te pido perdón, pero te pido un último favor y juro que no volveré a molestarte. ¿Podrías cuidar de Bel?
-Mark, ¿qué dices? Estamos juntos en esto, no me molesta ayudarte. Ojalá las cosas fueran más fáciles pero de alguien aprendí que lo bueno no siempre es fácil y si para eso tenemos que pasar por todo esto entonces no me importa.- Dijo tomando mi mano en señal de apoyo. Me acerqué a ella y la besé delicadamente en los labios.
-Gracias, eres única. 
-No lo soy, pero no quiero que vuelvas a decir eso de nuevo ¿de acuerdo?
-Tuve suerte de encontrarte mi ángel.
-No te pongas cursi. Ahora, ve moviendo esas piernas. Ve a buscar a tu hermana. Yo me encargo de Isabella.
-De acuerdo. Está en su habitación. 
-Subiré por ella.
-¿Me llamas cualquier cosa que necesites?
-Sí, no hay problema.
Agarré las llaves del auto y me dirigí a la salida. Lexie tomó mi brazo, impidiendo que salga y me volteó.
-Hey, faltó tu beso para la buena suerte.
Sonreí por su arrebato y le devolví el beso. 

Salí de casa y aceleré lo máximo que pude. Comencé a rondar por la zona. Las horas pasaban y el cansancio no ayudaba. Llamé un par de veces al oficial encargado del operativo pero tampoco habían podido dar con el paradero de Amy. Mi miedo crecía minuto a minuto, ella no estaba bien y el hecho de que estuviera sola en vaya a saberse que lugar no ayudaba. Mis esperanzas se estaban agotando hasta que vi una figura contra un árbol en la plaza. Detuve el coche y me bajé de este. Salí corriendo cuando pude ver que quién estaba allí era Amy. Al llegar a su lado tuve que reducir mi velocidad para no espantarla. Se la veía perdida, apestaba a alcohol y estaba sucia.

-Amy.
-¿Qué quieres?- Dijo ignorándome y centrando su mirada en algo que estaba tallando en el árbol.





-¿Qué haces aquí?
-Que te importa.
-Claro que me importa Amy, eres mi hermana.
-No debería importarte, a nadie le importo.
-Pues a mi sí.
Ella no contestó y continuó con el tallado.
-¿Vas a decirme qué estás haciendo?
-Vine a ver a mi maldito difunto esposo.
-¿Qué?
-Aquí es donde tiré su cenizas ¿lo recuerdas? Necesitaba hablarle y se me ocurrió venir a hacerle una tumba en este árbol.
-Amy...
-No digas nada, Mark. Sólo cállate.
-¿Por qué sigues torturándote con esto?
-Porque sí.
-Esa no es una explicación.
-¿Qué demonios quieres que te diga?
-La verdad.
-¿Quieres la verdad? Te diré la maldita verdad. Vine a hablar con él porque yo no puedo estar con otro hombre. Jacob viene muy pegado a mí este último tiempo. Yo no puedo ser de nadie, estoy tan dañada como este maldito al que estoy haciéndole memoria.
-Amy...Jacob no es como él.
-Lo sé y por eso debe alejarse de mí.
-Deja que él decida eso.
-¡No!¡No lo entiendes maldita sea!Todos los que están a mi alrededor salen mal, puedes verlo con Christine.
-Chris es una chica sana y fuerte, ella está bien.
-¡Oh!Claro, por supuesto que está bien. Solo tiene una mami loca.
-Basta Amy, no quiero que sigas hablando así de ti.
-Para que lo niegas Mark, es la verdad. Soy un desastre, un demonio hecho persona.- Ese fue su punto culmine porque se lanzó a mis brazos y comenzó a llorar. Ambos caímos en el suelo y dejé que se apoyara en mi pecho.
-Tranquila Amy, tranquila.- Dije acariciando su espalda.- Sabes que los dos estamos igual de dañados, nuestra infancia fue un infierno. Créeme que lo sé, de verdad lo sé. Tuve que soportar mucho sólo que tu te me desviaste del camino pero eso no significa que puedas volver. Aunque sea difícil de creer si no hubiera sido por Jacob no llevaría la vida que tengo ahora. Amy, tienes tanto por qué seguir. Tu hija te adora y te está esperando fuera, tu sobrina quiere jugar contigo y que la aconsejes, tengo a Lexie que espero que sea tu amiga y la apruebes como parte de mi vida, tienes a Jacob que me ha confesado el amor que siente por ti. Tienes tanto a tu favor y no lo aprovechas, despierta Amy. Tú puedes con todo esto.
-No lo lograré. Ni siquiera puedo cuidar de mi hija.
-Claro que si, me tienes a tu lado para apoyarte.
-¿Te quedarás junto a mí?
-Siempre.
-¿De verdad crees que lo conseguiré?
-No lo dudo. Pero debes esforzarte. Escapándote no conseguirás nada.
-Ya sé. Soy una idiota.
-No lo eres. Solo un poco testaruda.
Logré sacarle una carcajada y agradecí internamente. Ojalá este sea el último discurso que deba darle para que ella verdaderamente mejore. Nos quedamos por un par de minutos más en el mismo lugar. Luego, la subí al auto y acordamos que la llevaría al psiquiátrico pero no volvería a intentar escapar y buscaría mejorar para poder salir sana de allí.

Cuando logramos llegar las enfermeras acudieron para ayudarme, la llevaron de a dos hasta su cuarto y cuando lograron acostarla, sus últimas palabras antes de cerrar sus ojos fueron:
-Gracias Mark, te quiero hermano.
Besé su cabeza y le pedí a la enfermera un minuto a solas fuera de la habitación.

-Lo sentimos mucho Sr. Turner, no creímos que esto volvería a pasar.- Dijo la enfermera. 
-Esta vez he llegado a tiempo, la próxima no sé si seré tan afortunado. Por eso entenderá que no quiero que esto vuelva a ocurrir ¿entendido?
-Por supuesto, señor.
-He hablado con ella y espero que esté estable lo máximo posible.
-La controlaremos.
-Sean estrictos con su medicación y me gustaría que el psiquiatra la visitara más seguido.
-Nos pondremos en contacto con él señor.
-Bien. Llámenme para mantenerme al tanto.
-Desde luego.
-Hasta luego.
-Adiós.
Vi como sus mejillas se teñían de un rojo intenso pero lo ignoré y volví al auto. Ya eran las siete de la mañana y debía llevar a Bel a la casa de Jim, Lexie seguramente estaría preocupada ya que no pude llamarla en medio de tanto descontrol.

Cuando estacioné el auto Bel ya estaba en la entrada junto a Lexie.
-Hola papi.- Dijo mi hija con una amplia sonrisa que alivió mi corazón.





-Hola princesita de mi corazón.- Dije alzándola en el aire como a ella le gusta.
-Papi me mareoooooo.- Gritó mi hija. Después de haber dado varias vueltas.
La dejé nuevamente en el suelo con la intención de agarrarla pero ella corrió para aferrarse a la pierna de Lexie.
-Lexie, Lexie, papi quiere atraparme. Ayudaaa.
-¡Ven aquí Bel! El monstruo nos atrapará.

Lexie cargó a Bel en sus brazos y la llevó al interior de la casa. Quería llorar en ese mismo instante y al diablo si no era de hombre. Haber dejado a Lexie con Bel claramente fue la mejor decisión que pude haber tomado. No sé que habrá ocurrido con ellas pero me alegra verlas así de unidas. No quise perder más tiempo y corrí para entrar a mi casa. No las veía por ningún lado y supe que buscaban jugar.

-Ya salgan de donde quieran que estén o las atraparé.- Dije haciendo mi voz más grave, imitando a un monstruo.
Podía escuchar las risitas detrás de la puerta del cuarto de servicio. Di vueltas para que el juego no terminara tan pronto hasta que me decidí por atraparlas. Ambas gritaron cuando las descubrí pero no llegaron a correr tan lejos, los tres caímos en la alfombra del living y comenzamos a reír. Después de una noche horrible esto era lo que necesitaba.

Luego de cosquillas y más risas, mi hija se puso seria y a toda prisa dijo:
-¡Papi!¡La casa de Jim!¡Voy a llegar tarde!
-Oh princesa, no me di cuenta. Andando, ve por tus cosas.
Mi hija subió a toda velocidad las escaleras y aproveché el momento a solas con Lexie.
-Gracias. Gracias de verdad. No te imaginas lo importante que es todo esto que estás haciendo Lexie. De verdad que no lo imaginas.
-Esto también es importante para mí Mark. Tengo una sensación de satisfacción y felicidad que hace mucho tiempo no sentía. Lo que ocurrió con Bel mientras tú no estabas prefiero que sea algo entre nosotras pero te aseguro que todo es para bien.
-Lo sé mi ángel y me alegro.
-¿Las cosas salieron bien con Amy?
-Al parecer sí, esperemos que mejore.
-¿Por qué escapó?
-Miedo a Jacob, miedo de no poder cuidar a Chris, en fin a muchas cosas.
-Oh, ya veo...
-He hablado con ella y espero que sirva.
-¿La encontraste rápido?
-No, por eso he tardado tanto. Supongo que fue tu beso de la buena suerte lo que me ayudó.
-Estoy segura que sí.- Dijo sonriendo.

La besé en la frente y nos vimos interrumpidos por el carraspeo de mi hija.
-¿Nos vamos?
-Sí, cariño.
Subimos los tres al auto y antes de dejar a Lexie en su casa llevamos a Bel a lo de Jim. El niño rebozaba de felicidad al ver a mi hija, aún no me acostumbro a verlos juntos pero sé que este chico será parte importante de su infancia y no voy a arruinarlo. No me queda más remedio que aceptarlo.
-Mark, ¿podrías dejarme en el centro? Quiero ver a Mel antes del almuerzo con mi madre y debo comprar cosas para la comida.
-¡Oh el almuerzo con tu madre!
-¿Lo habías olvidado?
-Supongo que sí.
-Está bien con tantas cosas que han pasado lo comprendo.Te recomendaría que no llegues tarde hoy a casa. Tiende a ser insoportable con los horarios.
-Gracias por el dato.
La llevé hasta el centro como había pedido y la observé alejarse entre la gente, ella se dio la vuelta y me sonrió, con eso podía completar mi día.




Era algo que no podía negar, las cartas ya estaban sobre la mesa, cada día me enamoraba más de Lexie Clark. Solo espero que ese sentimiento sea correspondido.
Volví a casa para ducharme y cambiarme de ropa, pero al llegar me encontré con Jacob.
-¿Por qué no me dijiste?- Dijo acercándose a paso acelerado hasta mí.
-¿De qué estás hablando?
-Sabes bien de lo qué hablo.
-Siempre puedes intentar ser claro.
-Amy, Mark, hablo de Amy. Tuve que enterarme por una enfermera que se había escapado.
-Lo siento Jacob, ha sido una noche de locos. No he tenido tiempo para avisarte.
-¿Tiempo? Mark, maldita sea. La amo ¿entiendes eso? No puedes decirme que no has tenido tiempo.
-Lo sé, lo sé. Lo siento, a veces no me paro a pensar las cosas Jacob. Eres mi hermano, por supuesto que sé el amor que sientes por ella. No fue mi intención dejarte fuera de esto.
-Es muy frustrante enterarte por otros de estas cosas.
-No me hagas sentir peor.
-Al menos sabes como me he sentido.
-¿Por qué no entras? Aquí afuera no resolveremos nada.
-De acuerdo.
Me sentía horrible por dentro, Jacob tenía razón no debí haberlo dejado con esa incertidumbre. Esto era lo que temía, tener que pasar por una situación indeseable con mi mejor amigo por mi hermana. Ambos tomamos asiento en la cocina y nos preparé dos tazas de café.
-¿Por qué apestas?
-Encontré a Amy en una plaza.
-Prefiero no saber los detalles, ¿está mejor?
-Eso creo.
-Bien. Iré a verla esta tarde.
-Jacob...no sé si será una buena idea.
-¿Por qué lo dices?
-Ella ayer me ha contado lo presionada que se siente, ella piensa que no te merece y que si estás a tu lado saldrás dañado. No te digo que te alejes de ella pero dale un tiempo.
-No estoy de acuerdo Mark.
-¿Qué?
-Eso, tú no te alejaste de Lexie por el hecho de que ella estaba mal, seguiste insistiendo. Haré lo mismo con Amy, no me daré por vencido.
-Jacob, no es lo mismo.
-¡Sí que lo es!¡Sí que lo es!
Jacob no aguantó más y golpeó su puño en el centro de la mesa.
-Jacob, vas a hacerte daño.
-Lo siento, Mark. Siento esta escena lamentable. Eres mi hermano, no debería pagarlo contigo.
-Está bien, Jacob. Sé lo que se siente amar a esa persona y que las cosas no sean tan fáciles.
-¿Te has enamorado de Lexie?
-Como un loco.
-Al fin lo admites.- Dijo poniendo su mano sobre mi hombro.
-No quiero que peleemos o discutamos por cosas así. Yo estoy seguro que las cosas con Amy van a funcionar solo dale su tiempo.
-Lo intentaré. Pero no es nada fácil.
-Claro que no, dímelo a mí.
-Somos patéticos enamorados.
-Ya me he dado cuenta.
-Bueno, iré a buscar a Chris.
-Hablando de Chris, te agradecería que no le mencionaras lo que ocurrió con su madre, ya bastante tuvo con su otra escapada.
-Sí, está bien. No diré nada.
-De acuerdo. Pasaré a verlos en la noche para ver como va todo ¿te parece?
-Sí, perfecto.
Le abrí la puerta a Jacob y más tranquilo fui a bañarme y cambiarme a ropa limpia. Antes de ir al almuerzo en la casa de Lexie fui a una tienda a buscar algo con chocolate para el postre, la debilidad de mi ángel.

Luego de veinte minutos ya estaba frente a su puerta.
-Bien, no lo olvidaste. Mamá no ha llegado aún.Pasa.
La seguí hasta el interior de la casa y dejamos las bolsas en la cocina.
-No necesitabas traer nada Mark.
-Traje tarta de chocolate.
-Bien jugado.- Dijo sonriendo.
-Algo bueno debía hacer.
-Aún quedan como quince minutos para que llegue mamá. Si quieres podemos pasar al living.
-Se me ocurren mejores ideas.

No perdí más tiempo y empujé su cuerpo contra el refrigerador. Comencé un lento camino de besos por todo su cuello. Podía sentir su aroma embriagador. Me acerqué a su oreja y le susurré: Te deseo. Luego fui a sus labios, esos hermosos y suaves labios que no quería soltar. Nuestras bocas comenzaron una guerra por ver quién demostraba más pasión. Mi corazón amenazaba con salirse del pecho; Lexie me hacía colapsar en cuestión de segundos.
Mis manos viajaron por debajo de su remera y pude sentir como su piel se erizaba bajo mi tacto. Ascendí hasta sus pechos y creí morir al sentir el encaje contra su delicada piel. Me apreté más contra ella para que pudiera notar como me afectaba su cuerpo. Subí su sostén y me deleite con su piel, perfecta, como si se tratara de una muñeca de porcelana. Tembló debajo de mí y me sorprendí de lo lejos que me estaba dejando llegar. Acaricié su pecho muy lentamente, aprovechando el momento que no tenía idea si se volvería a repetir pronto. Ella soltó un gemido y el timbre sonó.
-Demonios.- Maldije por lo bajo.
-Siempre tan oportuna... descuida tendremos tiempo para esto Mark.- Dijo con la voz entrecortada.
-Espero que pronto.
Ella me guiñó el ojo, se acomodó la ropa y fue a abrirle a su madre. 

Traté de respirar profundo para estabilizarme y me acerqué a la entrada.
-Buenas tardes Sra. Clark. Un placer conocerla.- Dije a modo de saludo.
-¡Oh! Que encantador, eres mucho más guapo de lo que me imaginaba jovencito. Lexie, lo tenías bien guardado. Llámame Mary.
-Muy bien, Mary.- Dije riendo.
Nos dirijimos al living y Lexie se acercó a mi oído para decirme:
-Te doy una disculpa adelantada por cualquier cosa que vaya a decir. No me hago responsable.
No pude evitar reírme. Preparamos la mesa y tomamos asiento los tres.
-Y bien Mark...¿eres el jefe de la empresa?
-No Mary, mi padre aún es el jefe. Me he metido para que en algún momento a futuro sea capaz de llevar el puesto.
-Comprendo. ¿Qué tal ves a Lexie en la empresa?
-La veo muy bien.- Dije mirando pícaramente a Lexie.
-Bien, veo que eso va con doble sentido.- Dijo su madre riendo.
-Lo siento.- Dije
-Oh, no, no te disculpes. Son jóvenes, lo entiendo.
-Mamá...-Dijo Lexie.
-Hija, ¿tú estás cómoda en la empresa?
-Claro que sí mamá. Ya te lo he dicho.
-Bien, eso es bueno. Mark, ¿estás interesado en mi hija?- Finalmente dejó caer la bomba.
-Debo decir que sí.
-Perfecto, Lexie ¿tú estás interesada en Mark?
-Sí.- Dijo bajando la cabeza por la vergüenza.
-Estupendo. Entonces, me toca decirte Mark, como mi deber de padre/madre en estos momentos, que llegas a lastimar a mi hija de algún modo y lo pagarás caro. No pareceré intimidante pero te aseguro que no querrás llegar a ese punto.- Tragué saliva porque de verdad parecía amenazante.
-¡Mamá!- Chilló Lexie.
-Sh, silencio. ¿Y bien Mark?¿Vas a dar marcha atrás?
-Claro que no.
-Así me gusta.¿Hay postre?
-De chocolate.- Dije yo.
-Oh, ahora si que nos entendemos.- Me reí porque ahora ya sabía de quién había sacado Lexie esa obsesión por todo alimento que contenga chocolate tanto dentro como por fuera.

Lexie no mentía cuando dijo que su madre era todo un espectáculo pero al mismo tiempo alguien de quien cuidarse. Puede que parezca una mujer inofensiva pero puede notarse en su cara lo decisiva que es con respecto a su hija. No es para menos, cuando se trata de mi pequeña soy igual o peor que Mary.
Luego de almorzar dejamos todo limpio. Lexie se quedaría con su madre para que pudieran despedirse correctamente y yo le prometí a ella verla bien temprano al día siguiente en la oficina.
Antes de ir a casa fui en busca de Bel a lo de Jim. No pasó mucho tiempo hasta que su padre abrió la puerta.
-Hola Mark, ¿cómo estás?- Dijo extendiendo su mano.
-Hola Howard, muy bien. ¿Cómo se han portado?
-Excelente, Bel es una niña estupenda. Lo han pasado genial. Ahora están en el patio jugando. Pasa.
Entré a su casa y me asombré por lo grande que era, verdaderamente era un lujo.
-¿Café?
-Sí, gracias.
Una empleada se hizo presente y con un asentimiento de cabeza fue a preparar el café.
-¿Sabes? Quizá no estés muy a gusto con Jim rondando alrededor de tu hija pero antes de que mi esposa falleciera ella le enseñó la manera de tratar a las niñas y eso me llena de orgullo.




-Estás en lo correcto. No es muy lindo para un padre ver a su princesa con otro niño aunque Jim se comporte muy bien con ella. No tenía idea lo de tu esposa. Lo siento.
-Está bien, fue hace un año atrás, una grave enfermedad la estaba devastando. Creo que a pesar de todo le permitió dejar se sufrir.
-¿No volviste a casarte?
-Oh no claro que no, Laurel fue, es y será el amor de mi vida. No estoy cerrado a una posibilidad pero no creo poder amar a otra persona como la amo a ella.
-Entiendo ese sentimiento.
-¿Estás casado?
-Divorciado.
-Entonces...
-Estoy conociendo a alguien y digamos que es así como me siento, no creo poder amar a otra persona como la amo a ella.
-¿Lo sabe?
-Aún es muy pronto.
-No pierdan el tiempo. Los momentos se pasan volando.
-Es un buen consejo.

Al terminar nuestra charla los niños vinieron corriendo a nuestro lado.
-¡Papi!- Dijo mi niña lanzándose a mis brazos.
-Hola cariño, ¿cómo lo has pasado?
-Super duper bien, ¿sabes que Jim tiene un perrito?
-No cielo, no lo sabía.
-Aún es cachorrito. ¿Podemos tener uno? Porfis, porfis, porfis.- Dijo con su carita de angelito que sabe que me derrite.
-Lo hablaremos en casa.
-¿Puedo quedarme hoy a dormir?
-Bel...creo que ya fue suficiente por hoy. Mañana se verán en la escuela.
-Está bien.- Dijo frunciendo sus labios.
-Hey cambia esa carita pequeña.
-Vamos.- Dijo aún apenada.
Me arrodillé para quedar a su altura y acariciando su mejilla le dije:
-¿Quedarte a dormir aquí te va a hacer feliz?
-¡Sí!- Dijo con una amplia sonrisa.
-Entonces puedes hacerlo.
-¡Gracias papi!- Dijo abrazándome.
-Solo no olvides cepillarte los dientes antes de dormir y cuida tus modales.
-Sí, sí lo prometo papi.¡Vamos Jim!¡Papá me dejó quedarme!¡Vamos a jugar con tu perrito!

Me reí por el entusiasmo de mi hija y volví a ponerme de pie.
-Howard,¿no es molestia que se quede?
-No, por supuesto que no. Se ven felices y eso me hace feliz a mí también.
-Opino lo mismo.
-Ve tranquilo. Yo mantendré un ojo encima de ellos.
-Cualquier cosa tienes mi número.
-Sí, por supuesto.
-Bueno debo irme. Gracias por cuidarla.
-No hay de qué Mark. Adiós.
-Hasta luego.

Decidí ir a ver a Jacob y Christine antes de que se hiciera de noche, quería comprobar lo antes posible que ella se sentía cómoda con la situación. Mientras conducía mi teléfono comenzó a sonar.
-Diga.
-Hola Sr. Turner.
-¿Quién habla?
-Soy el Sr. Thorne del departamento de finanzas de la empresa.
-Oh, sí. ¿Cómo está?
-Muy bien señor, gracias.
-¿Está todo en orden?
-Verá...por eso lo llamaba. Quería confirmar si usted ha realizado un importante retiro de dinero esta mañana.
-No. ¿De cuánto dinero estamos hablando?
-Mucho señor.
-Demonios.
-Quizás sea un error de informática señor.
-O quizás no.
-Descuide. Llamaré a su padre y seguiré investigando.
-Gracias. Por favor, manténgame al tanto.
Genial más problemas para sumar. Era el último día antes de empezar una larga semana y ya tenía algo de que preocuparme. Decidí olvidarme de todo por el resto del día y seguí mi camino.

-Hola tío.- Dijo mi sobrina al abrir la puerta.
-Hola Chris, ¿cómo estás?
-Bien. Muy bien.
-¿Jacob está?
-Sí está arriba ordenando mis cosas.
-¿No deberías hacerlo tú?
-Está demasiado emocionado al parecer, me trata como si fuera de porcelana.¡Hasta me ha hecho un cuarto!
-Esto tengo que verlo.
-Pasa.- Dijo riendo.
Subimos juntos las escaleras y no pude evitar reírme al ver cómo había preparado su cuarto y el orden de este. Jacob había hecho un trabajo excelente, la habitación contenía exactamente todo lo que Christine ama, sin dudas ayudaría a que ella se sintiera a gusto.
-Mark ¿no habías dicho que pasarías en la noche?- Dijo al verme en la puerta.
-Adelanté los planes.¿Sabes que Chris no se romperá si ordena su ropa?
-Yo puedo ayudarla.
-No tienes solución.- Dije negando con la cabeza.
Luego de ayudarlo a Jacob bajamos a la cocina y tomamos un té juntos. Les conté cómo había ido el almuerzo con la madre de Lexie y ambos rieron cuando dije que en verdad asustaba. 
-Eres un gallina.- Dijo mi amigo.
-Eso es porque no la has conocido.
-Vamos, es una mujer.
-Hey, no nos subestimes.-Dijo Chris.
-Eso, escucha a mi sobrina Jacob.
-¿Y Lexie?¿Qué tal tomó todo?- Dijo ella.
-¿Desde cuando estás tan interesada en mi relación con Lexie, jovencita?
-Oh, yo lo sé todo.
-¿Qué es lo que sabes exactamente?- Dije entrecerrando los ojos.
-No puedo decirlo, secreto profesional.
-¿Lexie ha hablado de mi?
-De mi boca no saldrá nada.
-Que convenida eres, seguramente le habrás dicho a ella todo lo que yo dije.
-Claro que no, hablo con ambos por igual solo que no intercambio información a terceros.
-Está bien. Me rindo.
-Bien, ¿ya terminó el asunto de Lexie?- Dijo Jacob frustrado. Chris y yo no pudimos evitar reirnos.
Cuando el sol caía decidí dejarles su espacio para que compartieran más tiempo juntos.

Volví a mi casa y al entrar me sentí vacío, la casa sin mi niña no es lo mismo, tampoco tenía a Lexie, pero eso tenía solución. Fui hasta mi abrigo, saqué mi celular y marqué rápidamente el número de Lexie.
-¿Mark?
-Hola Lex.
-¿Te has olvidado algo?
-No.¿Aún estás con tu madre?
-Su vuelo acaba de salir.
-Bien, ¿podemos vernos?
-Mark, acabamos de vernos hace dos horas.
-Para mi ha sido una eternidad.
-De acuerdo. Está bien. Voy para allá.
-Te espero mi ángel.